RECAPITULACION A AGOSTO DE 2004

Introducción
Marco geográfico
Astronomía presente en el crp
Religión reflejada en crp
Toponimia
A modo de epílogo
 
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TOPONIMIA

A la hora de estudiar el crónlech pirenaico, resulta ineludible un acercamiento a la toponimia pirenaica de la zona. Si los crp, representan estrellas, simbolizadas por motivos religiosos, de señalamiento de estaciones o de límites geográficos, es presumible que algu-nas de ellas, alguna efeméride astronómica, algún dios, alguna referencia geográfica de aquel pasado, haya quedado reflejada en la toponimia.
Antes de adentrarnos en tan resbaladizos terrenos, es preciso manifestar la plena convicción de que la toponimia es peligrosa y traicionera; sin embargo, la impresión, des-pués de años de trabajo en el crp, es de que en la toponimia que rodea al crónlech han que-dado huellas que, si bien vistas de una en una pudieran considerarse casuales, examinadas como un todo parecen tener la fiabilidad suficiente para ser investigadas. Tratando de estas cuestiones, John Bostrom me escribió hace un año: "Estoy de acuerdo en que la etimología es un juego peligroso, pero habiendo dicho esto, proporciona pistas, el problema es que éstas son subjetivas. Y, los expertos en etimología generalmente no están interesados en otras materias, particularmente sospecharía que en crónlechs, de manera que no van a per-der el tiempo con ellos. Además, parecen fiarse exclusivamente de documentos publicados en el tiempo para seguir los cambios de las palabras, en lugar de realizar lo que llamaría un acercamiento 'holístico' que tenga en cuenta TODOS los datos disponibles, no sólo docu-mentos publicados."
Me parece que John Bostrom llevaba razón pero no solamente respecto a la etimolo-gía aneja al crp, sino también a las otras disciplinas que le atañen. Bostrom en un correo-e anterior me escribió: "c) Usted también parece insinuar que cuanto ha publicado no repre-senta la totalidad de sus teorías, sólo una muestra y quizás únicamente lo que la gente en-contraría más "aceptable". Estaría muy interesado en conocer sus pensamientos inéditos sobre la cuestión."
Diría, no lo sé a ciencia cierta, como creo saber que crp = estrella, pero me parece, que el crp, tiene sus raíces en Oriente Medio.
El nombre heredado de la cordillera: Pirineo pudiera proceder del sumerio. Sin em-bargo, en materia lingüística, no soy especialista aunque pienso que apunto en la dirección correcta. Se puede ser un etimologista solvente y no saber que el crónlech que se pisa es a ciencia cierta Sirio, y, en consecuencia, quedarse indiferente ante el topónimo del lugar, que sin lugar a dudas puede ser un argumento a favor de la alfa del Can Mayor. Parece ser que originariamente, a la cordillera se le llamó montes Auna, que, con el refrendo de nu-merosos topónimos, todavía poco evolucionados fonéticamente, a lo largo de la cadena -Valle de Anué, Anie, Anayet, Auñamendi, Aneto, Villanua, Belanua, etc.-, apuntan al dios sumerio-acadio An-Anu, es decir que inicialmente se llamaron montes de Anu, y con posterioridad pudieron pasar con el sumerio, a través de Bir o Pirig, a Piri-Aneu, 'Brillan-te-Anu', Pirineo. Esta propuesta fue tomando forma después de haber comprobado que en el extremo occidental del Pirineo y en sus crónlechs, las estrellas pertenecientes al camino de Anu, en las tablas Mul-Apin, se iban camino de Izarraitz -Peña de la Estrella- y las de Ea, concretamente Fomalhaut, marcaba el límite sur en el lugar que, a su vez, es límite oeste del crp y comienzo de la hoy provincia de Guipúzcoa, en el por otra parte exacto ali-neamiento N-S, que une la ciudad de San Sebastián con la ermita de San Miguel de Aralar. En realidad, Fomalhaut -Ku- es una constante a la hora de señalar el Sur en toda la zona ocupada por el crónlech pirenaico.
San Sebastián, nos dicen que en su origen se llamó Easo y Donosti o Donostia. En su día pensé: dado que los montes principales de la ciudad son Igueldo -simplificando del vasco, Iguel-to = ranota, o gran rana, es decir Fomalhaut-, Urgul -abreviando y del su-merio, el león Urgula, Leo-, y para terminar Ulía -del sumerio, Ul o Mul = estrella, e Ía = Ea =Aia, es decir, Ul-Ía = estrella de Ea, Fomalhaut al decir de las tablas Mul-Apin-, pensé, decía, que parecía razonable volver a pensar que Easo y Donosti, en sincretismo lingüístico vasco-sumerio, podían venir de Ea-so y Don u On-osti, algo así como 'vista sobre Ea' y 'Señor de la tempestad', o sea el dios sumerio-acadio Enki/Ea y un epíteto su-yo.
Continuemos. Al otro lado del eje N-S, que arranca de San Sebastián, se encuentra en la sierra de Aralar, a 1.235 metros de altitud, el santuario de San Miguel de Aralar. Ara-lar podría derivarse de Aralû, Arali, el infierno, mejor el más allá, en cualquier caso 'el mundo de los muertos'. Wayne Horowitz, en Mesopotamian Cosmic Geography, p.282, se extiende y precisa datos sobre el vocablo. La sierra de Aralar está situada al sur del límite oeste del crp, posee la mayor concentración de dólmenes de todo el Pirineo, hay censados más de 400, no parece por tanto mal lugar la situación oeste para haber sido considerada 'el mundo de los muertos'. Al norte de Aralar discurre el río Araxes, de igual nombre que el río que pasa por el norte del monte Ararat y va a parar al mar Caspio.
Sirio en el Pirineo, como Isis, parece la estrella de los diez mil nombres. De Sirio y su constelación, antes de comenzar su examen pirenaico, digamos que en las tablas Mul Apin, la clasifican entre las estrellas de Anu y las listan enumeran: Mul Kak-si-sa, la lanza del gran héroe Ninurta. El estudio del cambio de nombres de los dioses y héroes originales en el espacio y en el tiempo, es un trabajo pendiente en el Pirineo. En principio conocemos el punto de partida, Mesopotamia, y el de llegada, el panteón cristiano. Los atributos y mi-tos de San Miguel, en principio, son parejos a los de Ninurta. Desde un punto de vista eti-mológico resulta difícil relacionar ambos; sin embargo, a través del dios fenicio Melquart, de similar significado y poderes, deidad principal en Tiro, Cartago y Cádiz, se podría en-tender una evolución hacia Miguel.
Vamos a dar a Sirio y las suyas un repaso pirenaico avanzando alguna propuesta:
· Sirio y San Miguel, mejor dicho, Sirio = San Miguel. La posibilidad de esta igual-dad se presentó por primera vez estudiando el crónlech hoy llamado de San Miguel Soro, situado en la cuenca del río Urumea, en el municipio navarro de Arano. El crp de San Mi-guel Soro es un bello monumento bien conservado cuyos testigos muestran un Sirio de orto en el lugar, en sincronía, al decir de sus testigos, con la muerte del Cisne y la situación al norte de la Osa Mayor, hecho que sugirió la posibilidad de que en el sitio se produjese el sincretismo de asimilar a Sirio y cuanto representaba en la figura de San Miguel.
Sirio, en Del crónlech pirenaico, fue discernido por su epíteto en tres lugares, Txi-mistako Egia, Ezkiturritako y Jaizkibel. A partir de dicha distinción, podemos concluir:
· Tximistako Egia, del vasco Tximista-ko Egia, en el que Tximista = rayo y Egia = verdad, simplificando, algo así como dador o Portador del rayo de la Verdad. En Tximista-ko, se encuentra un Sirio evidente; por tanto, resulta ilustrativo y coherente, vistos los atri-butos de deidades anteriores y posteriores, encontrar relacionado con el rayo el lugar donde se encuentra representado Sirio.
· Ezkiturritako, del vasco Eskerr-Iturri-tako = más o menos, Gracia-Fuente-dador, en definitiva, la posterior 'Fuente de Gracia', buen nombre para un lugar en el que, en compa-ñía, se asienta un Sirio de orto incuestionable, en una más que probable representación de la Diosa Madre original.
· Jaizkibel, del vasco Jaiki-Bel = Subida, Ascensión de Bel, lugar en el que se en-cuentra, en mal estado, una representación del Can Mayor completa, cuya salida o ascen-sión está primorosamente enmarcada por el hoy monte Jaizkibel. El conjunto termina de trazar el alineamiento de la salida de Sirio del pico de Orhi hasta el mar, después de pasar en la misma línea por emblemáticos lugares como Occabé. La toponimia confirma el tra-tamiento de Bel que tuvieron Sirio y su constelación en el Pirineo, y, por analogía vuelve a hacer un guiño a Okabe donde se muestra el Can Mayor, visto como Oka-Bel.
Para completar lo anteriormente expuesto, nos permitimos enunciar las siguientes hipótesis:
· Pamplona. Diría que los romanos hicieron suyos y transformaron topónimos importantes como Pompaelo y Cesaraugusta. Pero vayamos por partes. Pamplona tiene tres ríos: el Arga, el Sadar y el Ulzama.
· Pocas derivaciones lingüísticas hay que realizar para interpretar Arga, tal cual, con la barca del norte; The Celestial Ship of the North, titula uno de sus libros E. Valentia Straiton. La nave que llevó a Jasón y los argonautas tras el Vellocino de Oro. La nave de Isis. El barco del Norte o de la Vida. La nave, el Arca, que albergó a Isis y a Osiris durante el diluvio. Del sánscrito, Argha. Argo, Arga, derivado de arck, etc.
· El Sadar. "According to Mueller, this Sed or Shed, of the hieroglyphic inscriptions appeared in Hebrew as El Shadar", refiriéndose a Sirio, nota 1, p. 124 de Star names... de Richard H. Allen, otro imprescindible en la comprensión del crp. El Sadar, el supuesto Sirio en hebreo, desemboca en el río Elorz que viene desde la Higa de Monreal, y luego juntos van al Arga. El-orz, 'lenguaje del cielo' en vasco, aunque, acorde con todo el Piri-neo, sería mejor reemplazarlo por El-Or, 'lenguaje de Or', es decir del Can. Or, ora, can, perro, en dialecto vasco-suletino y en sumerio Ur, es la designación más repetida en el Pi-rineo del Can Mayor.
· Ulzama, Ul-Sama, Ul-Shamas = Estrella-Sol. Samas, ocasionalmente, también se utilizaba para designar a Saturno -Mesopotamian Planetary Astronomy-Astrology, David Brown, Cuneiform Monographs 18, Stys Publications, Groningen 2000, p. 57-. Tal vez, Ul o Mul = estrella sería más apropiado -lo fue en determinadas tablillas- para designar a Saturno, otro conocido en Pamplona. El sol fue preferentemente designado como utu y dios como ilu, ilu-Samas, dios-Samas. También -fuente W. Horowitz- la palabra más utilizada para designar el cielo en sumerio fue An y en acadio Samu, Sama'u; Ul Sama podría querer decir en una combinación de sumerio-acadio 'Estrella del Cielo'. Puestos a elegir, de momento, preferiríamos a Saturno viniendo, como viene el río Ulzama, de Vela-te, ¿Bel Ate -Bel Ánade-?, o será ¿Bel-eta -sitio, lugar de Bel-?, y, ¿tendrán que ver con el Mul-Ha-cen y el Bel-eta de Sierra Nevada? En cualquier caso, con tan claros y per-sistentes antecedentes, babilónicos, resulta menos arriesgado hurgar en esta vía, de otra parte constante pirenaica, que aceptar como hecho cierto y probado derivaciones toponími-cas romanas. Sobre la base de todas estas consideraciones:
· Pamplona. Pan-pl-ona. Pan-Bel-ona, Pan-Bel-Auna, Pan-Bel-Anu. etc. Pan podría tener dos significados: el uno a través del dios Pan, en posible intento de sincretismo ro-mano, con antecedentes, al menos en el mosaico de una casa de Andelos. Y, anteriormente y favorita, en el arco, Ban -¿Pan?-, la elamita diosa Ishtar, la hija de Enlil, e, s, w del Can Mayor, en las tablas Mul Apin y en Occabé. Bel es una designación de Sirio, puesta en evidencia en diversos lugares. Este Bel, Sirio, cuando cayó en desgracia, con el sincretismo cristiano, pudo pasar a Luz-Bel y bajó a los infiernos, bien es verdad que como Perséfone o antes Ereskigal, y en otras historias. La mitología histórica y el crp se llevan muy bien.
· A Pamplona también se le dice Iruña e Iruñea, es decir, Iru-Un-Ía, Iru-Un-Ea, o bien, con On. Para traducir, Tres-espíritu-Ea, o Tres-señor-Ea, simplificando conceptual-mente, Los Tres espíritus de Ea, ¿en referencia a los ríos citados?, pudiera ser, teniendo en cuenta que Ea fue también el dios de las aguas. No obstante, también habría de tenerse en cuenta Ilu-Un-Ea, Dios-espiritu-Ea, de mayor encaje y similitud con otros topónimos, tal el de la ciudad de Irún que tal vez tiene más sólido ajuste en Ilu-Un que en Iru-Un. Todo ello sin olvidar el también significado vasco-sumerio iri = ciudad. Y, todavía y tal vez mejor, teniendo en cuenta lo deducido y dicho en San Miguel de Aralar, también del vasco: Il-un-Ía o Il-un-Ea, e, Il-on-Ía o Il-on-Ea, siendo en este caso Il = luna: Luna-esencia o señor-Ea, una especie de 'Luna Bel en Ea', sobre la que dado el estado de la cuestión no vale la pena argumentar, aunque Il-Un-Ea resulta un interesante topónimo que pudiera apuntar a una luna en Ea, en este caso en Capricornio, una de las constelaciones del camino de Ea en las tablas Mul Apin, del que se ha hablado en San Miguel. Estas discutibles y provisionales propuestas, la de Pan-Bel-Auna y de Il-Un-Ea, no dejan de ser complementarias -como sucede con Ea-so y Don-osti-, la primera se refiere a Sirio y la segunda a la luna llena solsticial de intercalación, a Oca, como se ha explicado al interpretar San Miguel de Ara-lar; y, de todas maneras, parecen más coherentes con cuanto les rodea que el hoy ortodoxo, aunque solitario y extraño respecto a la toponimia y paisaje, Pompelona, en honor a Pom-peyo, supuesto fundador de la ciudad.
El vasco y el sumerio, incluso el acadio, se entrecruzan de tal forma en tantas in-terpretaciones que no se sabe qué lengua elegir. El vasco y el sumerio, tienen un elevado número de significantes idénticos con distinto significado.
Ilu, dios, es un vocablo sumerio, que apunta interpretaciones que parecen obvias tal Ilundain, Ilu-Un-Ain, ¿Señor o dios de lo alto o de las alturas? El sufijo -ain, con 95 ejem-plos diferentes en la toponimia navarra, según fuente del Gran Atlas de Navarra ya citado, es una prueba más de que, mirando el Pirineo bajo prisma teo-astronómico y sumerio-vascongado, se obtienen resultados de sólida coherencia con las tesis que se sostienen o, al menos, la toponimia no muestra la menor discordancia con ellas.
Christian Rico, en Pyrénées Romaines, essai sur un pays de frontière, Casa de Ve-lásquez, Madrid, 1997, entre otras opiniones discutibles sobre la religión prerromana en el Pirineo, apunta en la página 306: "El panteón indígena parece haber obedecido a una cierta jerarquía. En cabeza se encontraban algunas divinidades poderosas que conocieron una difusión regional. Ilun parece haber sido la más importante de todas: su culto cubre en efecto varias cuencas naturales; su nombre se encuentra sobre dos altares de Cadéac, en el valle de Aure, sobre varios monumentos de la cuenca de la Pique -en Luchon, Montau-ban-de-Luchon y Juzet-, y en la cuenca de Saint-Béat -dedicatorias en Gaud, Marignac y Saint-Béat-."
Ilun cobra sentido leyendo en sumerio Ilu-An, es decir, dios del cielo, o con mayor proyección pirenaica dios-An/Anu. O bien, como ya se ha dicho, resulta interesante la pro-puesta a través del vasco: Il-Un, Luna-Señor o Luna-Esencia. Entiendo que antes que grie-gos y romanos, en primer lugar en el Pirineo, estuvieron los sumerios. O mejor dicho: los apabullantes restos que encontramos en la toponimia, en los dioses y, sobre todo, en la as-tronomía reflejada en el crónlech son de origen sumerio. Queda fuera de mis conocimien-tos el parentesco y ligazón que, en la toponimia al menos, tuvieron el vasco y el sumerio; en cualquier caso, como queda reflejado en la toponimia de numerosos grupos de crón-lechs, gentes que hablaban la lengua vasca, más o menos actual, conocían a la perfección el significado astronómico religioso del crp. ¿Vinieron pueblos asiánicos, buscando semejan-zas terrestres y el fin del mundo en Finisterre siguiendo el paralelo 43? Su tecnología y dioses eran sumerios, pero poco más puedo decir.
Es probable enunciar que en el crp haya un trasfondo egipcio posterior al sumerio que se encuentra reflejado en alguna toponimia, en ciertos grupos de crónlechs, en el pro-tagonismo de algunas montañas de forma claramente piramidal, en determinados sincre-tismos religiosos, y, en la posible etimología de Guipúzcoa, provincia límite del crp por el oeste. De Guipúzcoa, en un momento de la investigación, llegué a considerar que el nom-bre podía venir del hecho de la existencia de alguna estrella ziqpu en culminación determi-nando su límite sur, en alineamientos -gu-. Hoy advirtiendo que buscaron semejanzas con las tierras que conocían de Oriente Medio y Asia Menor, no es descartable atreverse a pensar en un Egipto de clima más frío, de ahí a través del vasco Eguip-, Guip-, y ozko = fresco, moderadamente frío, Guip-ozko-a, 'El Egipto fresco'. Esta derivación no puede afirmarse, pero sí tenerse en cuenta por cuanto, los significados toponímicos que resultan coherentes, vistos bajo un prisma teo-geo-astronómico, con ayuda vascongada sumeria son abundantes. Así, en el lado este de la cadena pirenaica, del mar arranca Cataluña, Katalo-Aun-Ía, Katalo-An-Ía, Declive-Anu-Ea -la cuesta, la inclinación que hay entre el Pirineo y el mar-. También en este caso, aun sin comprobación lingüística pertinente, resulta de lo más adecuada respecto a su situación geográfica. La toponimia bajo 'nombrador' vas-congado, que dice Alberto Porlan, tuvo inequívoca presencia al este del Pirineo, así: Illibe-rris, moderna Elne situada en los Pirineos orientales, que mejor que como 'pueblo nuevo', podría verse como 'luna nueva'; Ilerda, actual Lérida, que sugiere Il-erdi, semilunio, lo mismo que sus habitantes, los Ilergetes hacen pensar en ilargui, 'luz de la luna'. Conclu-yendo, el Pirineo está necesitado de que se le mire desde más atrás y con los criterios y las lenguas imperantes en la época en que nació el crp.
Otros nombres de Sirio con resonancias pirenaicas pudieran ser: Sotis, Scera, Scea-ra, Elchabar, Gabar, Echer, Asceher y Sarama. Y, para terminar, Iacar y Iaco, de la mano de Karl Kerényi, en su Dionisios, raíz de la vida indestructible, Ed. Herder, 1998. Este autor, respetado investigador, inicia el prólogo de su Dionisios, con estas palabras: "Aún no ha llegado el momento para una descripción de la religión propia de Europa y de los descendientes de los europeos en el resto del mundo".
Kerényi nos habla de Iacar y Iako en el citado libro, en páginas 63 a 67, de las que cito:
· "En Cnosos aparece el nombre de i-wa-ko, cuya lectura griega puede ser Iakos, Ia-chos, pero también Iackchos; en Cnosos y en Pilos también se observa con frecuencia la palabra I-wa-ka. Con ésta se asocia quizá la palabra Iakar, totalmente extraña en lengua griega, que es un nombre para designar a Sirio. Una historia egipcia podría citarse para explicar estos dos nombres Iacar y Iaco. ..."
· "Dionisios aportó este aspecto de su época originaria minoica, de la época de su antigua relación con el llameante inicio del año en Sirio. En Atenas, la procesión -en la cual llevaban también la estatua de Iaco, el portador de la antorcha- se organizaba al final de las opora, como preludio de los grandes misterios de Eleusis, donde un niño divino na-cia en los infiernos en la época de la vendimia. Iaco, invocado en voz alta, es 'la estrella portadora de luz de los misterios nocturnos'. Así lo llama Aristófanes en Las ranas. En su obra, la procesión aparece en escena, ligeramente modificada, como desfile de los muertos bienaventurados del Elíseo. Del siglo I a.C. proviene también el dato, de cuya credibilidad aún se hablará (III, cap. 5), de que los mismos misterios que en Eleusis sólo eran accesibles a los iniciados en Cnosos se celebraban a la vista de todos. En Atenas la procesión con la imagen de Iaco y los gritos de Iaco tampoco podían mantenerse del todo en secreto. El tiempo transcurrido entre este dato relativo a ritos equivalentes en Cnosos y los nombres minoicos es de más de 1000 años. El lapso de tiempo entre la aparición en Cnosos del nombre divino de pa-ja-wo -Paiaon en versión griega- y el grito de Paian (pean) en Delfos y en todas las regiones de Grecia tampoco es inferior, aunque mucho más rico en testimonios, empezando por el propio Homero."
Poca imaginación hace falta para establecer analogías entre los Iaco y Iakar eleúsi-cos con Jaca o Iaca y Santiago, San Yago o San-Iaco, Iaco, principio y fin de nuestro Ca-mino. Verdad difícilmente cuestionable si se parte de un conocimiento profundo, del astro-nómico crónlech pirenaico. Es más, siguiendo ese cabo hacia atrás, resulta obligado reca-pacitar en la propuesta de Yves Bonnefoy y otros: Ea = Ía = Aia, que nos planta en Meso-potamia y en el nudo de la cuestión: el dios Ea -acadio- a quienes los sumerios llama-ban Enki y del monstruo anfibio y sabio, del que dio cuenta por primera vez Beroso, otro fiable, hacia el 300 a.C., Uanna = Oannes del que se servía Ea para introducir en su país la cultura y la técnica. En las tablas Mul Apin de las 15 estrellas del Camino de Ea, la primera es el Pez Ku, la estrella que precede a las estrellas de Ea. Ku está identificado, por gran número de investigadores, como la estrella Fomalhaut, alfa del Pez Austral, suposición que el crp eleva a la categoría de hecho incuestionable.
Los vocablos Jaca o Iaca, Iakar y Iaco, con la citada ayuda de Bonnefoy, cobran sen-tido a través del sumerio: Ia-ka = Ea-ka = Puerta de Ea; en tanto que el Iakar, citado por Kerényi, podría venir de Ia-kar = Ea-Kar = Lugar de atraque, de amarre de Ea. Y Iako = Ia-ko =Ea-ko = Ea-ku = El pez de Ea.
Dicho sea como aproximación. Cuando se pierden los significados, para hacer otra historia o para continuarla por otro camino, los significantes carecen de sentido.
Volviendo al ku, dejado en Ia-ko, además del elevado número de crónlechs en los que está representada Fomalhaut -Ku-, se pueden apreciar otros topónimos en ku o rela-cionados con el dios Ea no expuestos en otros trabajos:
· Yesa, Iesa, de Ye-sa, Ie-sa, Ea-sa; siendo -sa, un sufijo vascongado utilizado para formar algunos femeninos. Parece ser que en la cristianización al hacer coincidir algunos dioses antiguos con las nuevas creencias, convirtieron deidades masculinas en femeninas y viceversa. San Miguel parece ser caso contrario.
· Sangüesa, de San-Ku-Ea-sa, o similar de San-Ku-sa, puesto que poner Ea + Ku juntos parece una redundancia. Sangüesa resulta el mismo concepto que el expresado en Iesa, con el añadido del San, artificio muy utilizado en la cristianización. Sangüesa está al oeste de Jaca y al sur de la sierra de Leire, la cruza el río Aragón que tiene tres horcajos en el pueblo: el primero con el río Salazar, el segundo con el Gallan y el tercero con el Onse-lla. Se encuentran numerosas ciudades relacionadas con el agua y próximas a ella con nombres relacionados con Ea y Oannes o Uannes que en la cristianización pasaron a estar relacionadas con sus equivalencias sincréticas, así: Santesteban, situada en el horcajo del Bidasoa y el Baztán recuerda a Esteban, San Esteban hemos dicho que tiene 59 advocacio-nes de templos en Navarra, 4º puesto; San Juan de Pied de Port, ídem le Vieux, San Juan de Luz y Pasajes de San Juan, mejor Pasaia o Besaya como el río de Santander, todas ellas claro ejemplo de poblaciones situadas al borde del agua, como San Sebastián, Ea-so, otro nombre relacionado con Ea. En el norte de España, camino de Santiago, hay dos ríos Ea y un Eo, además de que cobran sentido multitud de topónimos acabados en -ea o -ia.
Un problema importante y difícil de resolver, cuando se trata de nuevas religiones astrales fundamentadas en otras anteriores en las que la astronomía, aún estando presente en los mitos, carecía de precisión, es el de concretar qué estrella corresponde a cada dios. Asunto que en modo alguno debió de preocupar al cristianismo. Dos ejemplos a seguir en el Pirineo y en otros lugares son Sirio y Fomalhaut. Con la aparición del primero, comen-zaba el año dividido en tres estaciones y su constelación representó, cuando menos, a la Diosa Madre. Fomalhaut de su lado, estrella de la otoñada, del tiempo fresco, tiene mejores títulos que Mirzan -el Heraldo-, beta del Can Mayor, para haber sido el heraldo de Sirio y cuanto representó. Fomalhaut, situado bajo las aguas de Acuario, se ponía poco antes de la salida de Sirio anunciando la próxima llegada de ésta. San Juan el Bautista también anunció la llegada del Salvador, de ahí que poco sorprende encontrar Juanes en lugares de advocación a Ea-Uannes-el pez Ku, o derivaciones como Esteban, Iván, Sebastián o Iago, se trata en definitiva de un sincretismo del que perduran en Navarra, siguiendo la lista cita-da anteriormente 129 advocaciones, cuyo seguimiento pudiera dar más luz sobre esta histo-ria.
Al sur del embalse de Iesa y pegado a él, puesto que las aguas lo cubren la mayor parte del año, hay un pequeño pueblo llamado Ruesta que cuenta/contaba con un importan-te grupo de crónlechs que, por una u otra causa, no he visto ni dibujado. Geográficamente no es mal sitio para dar fin al crp.
Toda esta historia del crp, que enlaza unos grupos y unos accidentes geográficos con otros, al profano en estas cuestiones pudiera parecerle magia, pero no hay tal, lo que hay, a pesar del mal estado y de la desaparición de muchos grupos de crp, es un sistema geo-astral que parece estuvo subrayado por la toponimia, que, en buena parte se puede ver, comprender y recuperar, sobre todo en sus líneas maestras. Arthur C. Clarke, dice en su 3ª ley: "Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia". Las técnicas y conocimientos que propiciaron el crp se pueden adscribir, por derecho pro-pio, a esta ley. Esta historia no es de ciencia-ficción, es de física y sentimientos de un lado -del de los constructores del crp- y de astucia -la de quienes silenciaron tamaña obra y se apropiaron de su simbolismo-, de otro. Ambos dejaron rastro.
Como sostiene Bostrom, los topónimos no se pueden mirar de uno en uno, sino in-tentar relacionarlos como un todo. Mirados individualmente, se puede sacar cualquier con-clusión errónea actual o caer en la misma que consideraron los estudiosos cercanos a la nominación original. Entiendo que cuando se trata de sacar información de una época en la que supuestamente nominaron una gran parte de la superficie terrestre, con criterios geo-teo-astronómicos, por medio de una lengua, el sumerio, u otras afines a él, se deben de aplicar los criterios y las lenguas utilizados al nominar. Haber callado el significado del crónlech y no haber hecho referencia de las aportaciones del paganismo astral al cristia-nismo, son faltas graves, subsanables con estudio y rigor.

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