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TOPONIMIA
A
la hora de estudiar el crónlech pirenaico, resulta
ineludible un acercamiento a la toponimia pirenaica
de la zona. Si los crp, representan estrellas, simbolizadas
por motivos religiosos, de señalamiento de estaciones
o de límites geográficos, es presumible
que algu-nas de ellas, alguna efeméride astronómica,
algún dios, alguna referencia geográfica
de aquel pasado, haya quedado reflejada en la toponimia.
Antes
de adentrarnos en tan resbaladizos terrenos, es preciso
manifestar la plena convicción de que la toponimia
es peligrosa y traicionera; sin embargo, la impresión,
des-pués de años de trabajo en el crp,
es de que en la toponimia que rodea al crónlech
han que-dado huellas que, si bien vistas de una en una
pudieran considerarse casuales, examinadas como un todo
parecen tener la fiabilidad suficiente para ser investigadas.
Tratando de estas cuestiones, John Bostrom me escribió
hace un año: "Estoy de acuerdo en que la
etimología es un juego peligroso, pero habiendo
dicho esto, proporciona pistas, el problema es que éstas
son subjetivas. Y, los expertos en etimología
generalmente no están interesados en otras materias,
particularmente sospecharía que en crónlechs,
de manera que no van a per-der el tiempo con ellos.
Además, parecen fiarse exclusivamente de documentos
publicados en el tiempo para seguir los cambios de las
palabras, en lugar de realizar lo que llamaría
un acercamiento 'holístico' que tenga en cuenta
TODOS los datos disponibles, no sólo docu-mentos
publicados."
Me
parece que John Bostrom llevaba razón pero no
solamente respecto a la etimolo-gía aneja al
crp, sino también a las otras disciplinas que
le atañen. Bostrom en un correo-e anterior me
escribió: "c) Usted también parece
insinuar que cuanto ha publicado no repre-senta la totalidad
de sus teorías, sólo una muestra y quizás
únicamente lo que la gente en-contraría
más "aceptable". Estaría muy
interesado en conocer sus pensamientos inéditos
sobre la cuestión."
Diría,
no lo sé a ciencia cierta, como creo saber que
crp = estrella, pero me parece, que el crp, tiene sus
raíces en Oriente Medio.
El
nombre heredado de la cordillera: Pirineo pudiera proceder
del sumerio. Sin em-bargo, en materia lingüística,
no soy especialista aunque pienso que apunto en la dirección
correcta. Se puede ser un etimologista solvente y no
saber que el crónlech que se pisa es a ciencia
cierta Sirio, y, en consecuencia, quedarse indiferente
ante el topónimo del lugar, que sin lugar a dudas
puede ser un argumento a favor de la alfa del Can Mayor.
Parece ser que originariamente, a la cordillera se le
llamó montes Auna, que, con el refrendo de nu-merosos
topónimos, todavía poco evolucionados
fonéticamente, a lo largo de la cadena -Valle
de Anué, Anie, Anayet, Auñamendi, Aneto,
Villanua, Belanua, etc.-, apuntan al dios sumerio-acadio
An-Anu, es decir que inicialmente se llamaron montes
de Anu, y con posterioridad pudieron pasar con el sumerio,
a través de Bir o Pirig, a Piri-Aneu, 'Brillan-te-Anu',
Pirineo. Esta propuesta fue tomando forma después
de haber comprobado que en el extremo occidental del
Pirineo y en sus crónlechs, las estrellas pertenecientes
al camino de Anu, en las tablas Mul-Apin, se iban camino
de Izarraitz -Peña de la Estrella- y las de Ea,
concretamente Fomalhaut, marcaba el límite sur
en el lugar que, a su vez, es límite oeste del
crp y comienzo de la hoy provincia de Guipúzcoa,
en el por otra parte exacto ali-neamiento N-S, que une
la ciudad de San Sebastián con la ermita de San
Miguel de Aralar. En realidad, Fomalhaut -Ku- es una
constante a la hora de señalar el Sur en toda
la zona ocupada por el crónlech pirenaico.
San
Sebastián, nos dicen que en su origen se llamó
Easo y Donosti o Donostia. En su día pensé:
dado que los montes principales de la ciudad son Igueldo
-simplificando del vasco, Iguel-to = ranota, o gran
rana, es decir Fomalhaut-, Urgul -abreviando y del su-merio,
el león Urgula, Leo-, y para terminar Ulía
-del sumerio, Ul o Mul = estrella, e Ía = Ea
=Aia, es decir, Ul-Ía = estrella de Ea, Fomalhaut
al decir de las tablas Mul-Apin-, pensé, decía,
que parecía razonable volver a pensar que Easo
y Donosti, en sincretismo lingüístico vasco-sumerio,
podían venir de Ea-so y Don u On-osti, algo así
como 'vista sobre Ea' y 'Señor de la tempestad',
o sea el dios sumerio-acadio Enki/Ea y un epíteto
su-yo.
Continuemos.
Al otro lado del eje N-S, que arranca de San Sebastián,
se encuentra en la sierra de Aralar, a 1.235 metros
de altitud, el santuario de San Miguel de Aralar. Ara-lar
podría derivarse de Aralû, Arali, el infierno,
mejor el más allá, en cualquier caso 'el
mundo de los muertos'. Wayne Horowitz, en Mesopotamian
Cosmic Geography, p.282, se extiende y precisa datos
sobre el vocablo. La sierra de Aralar está situada
al sur del límite oeste del crp, posee la mayor
concentración de dólmenes de todo el Pirineo,
hay censados más de 400, no parece por tanto
mal lugar la situación oeste para haber sido
considerada 'el mundo de los muertos'. Al norte de Aralar
discurre el río Araxes, de igual nombre que el
río que pasa por el norte del monte Ararat y
va a parar al mar Caspio.
Sirio
en el Pirineo, como Isis, parece la estrella de los
diez mil nombres. De Sirio y su constelación,
antes de comenzar su examen pirenaico, digamos que en
las tablas Mul Apin, la clasifican entre las estrellas
de Anu y las listan enumeran: Mul Kak-si-sa, la lanza
del gran héroe Ninurta. El estudio del cambio
de nombres de los dioses y héroes originales
en el espacio y en el tiempo, es un trabajo pendiente
en el Pirineo. En principio conocemos el punto de partida,
Mesopotamia, y el de llegada, el panteón cristiano.
Los atributos y mi-tos de San Miguel, en principio,
son parejos a los de Ninurta. Desde un punto de vista
eti-mológico resulta difícil relacionar
ambos; sin embargo, a través del dios fenicio
Melquart, de similar significado y poderes, deidad principal
en Tiro, Cartago y Cádiz, se podría en-tender
una evolución hacia Miguel.
Vamos
a dar a Sirio y las suyas un repaso pirenaico avanzando
alguna propuesta:
· Sirio y San Miguel, mejor dicho, Sirio = San
Miguel. La posibilidad de esta igual-dad se presentó
por primera vez estudiando el crónlech hoy llamado
de San Miguel Soro, situado en la cuenca del río
Urumea, en el municipio navarro de Arano. El crp de
San Mi-guel Soro es un bello monumento bien conservado
cuyos testigos muestran un Sirio de orto en el lugar,
en sincronía, al decir de sus testigos, con la
muerte del Cisne y la situación al norte de la
Osa Mayor, hecho que sugirió la posibilidad de
que en el sitio se produjese el sincretismo de asimilar
a Sirio y cuanto representaba en la figura de San Miguel.
Sirio,
en Del crónlech pirenaico, fue discernido por
su epíteto en tres lugares, Txi-mistako Egia,
Ezkiturritako y Jaizkibel. A partir de dicha distinción,
podemos concluir:
· Tximistako Egia, del vasco Tximista-ko Egia,
en el que Tximista = rayo y Egia = verdad, simplificando,
algo así como dador o Portador del rayo de la
Verdad. En Tximista-ko, se encuentra un Sirio evidente;
por tanto, resulta ilustrativo y coherente, vistos los
atri-butos de deidades anteriores y posteriores, encontrar
relacionado con el rayo el lugar donde se encuentra
representado Sirio.
·
Ezkiturritako, del vasco Eskerr-Iturri-tako = más
o menos, Gracia-Fuente-dador, en definitiva, la posterior
'Fuente de Gracia', buen nombre para un lugar en el
que, en compa-ñía, se asienta un Sirio
de orto incuestionable, en una más que probable
representación de la Diosa Madre original.
·
Jaizkibel, del vasco Jaiki-Bel = Subida, Ascensión
de Bel, lugar en el que se en-cuentra, en mal estado,
una representación del Can Mayor completa, cuya
salida o ascen-sión está primorosamente
enmarcada por el hoy monte Jaizkibel. El conjunto termina
de trazar el alineamiento de la salida de Sirio del
pico de Orhi hasta el mar, después de pasar en
la misma línea por emblemáticos lugares
como Occabé. La toponimia confirma el tra-tamiento
de Bel que tuvieron Sirio y su constelación en
el Pirineo, y, por analogía vuelve a hacer un
guiño a Okabe donde se muestra el Can Mayor,
visto como Oka-Bel.
Para
completar lo anteriormente expuesto, nos permitimos
enunciar las siguientes hipótesis:
·
Pamplona. Diría que los romanos hicieron suyos
y transformaron topónimos importantes como Pompaelo
y Cesaraugusta. Pero vayamos por partes. Pamplona tiene
tres ríos: el Arga, el Sadar y el Ulzama.
·
Pocas derivaciones lingüísticas hay que
realizar para interpretar Arga, tal cual, con la barca
del norte; The Celestial Ship of the North, titula uno
de sus libros E. Valentia Straiton. La nave que llevó
a Jasón y los argonautas tras el Vellocino de
Oro. La nave de Isis. El barco del Norte o de la Vida.
La nave, el Arca, que albergó a Isis y a Osiris
durante el diluvio. Del sánscrito, Argha. Argo,
Arga, derivado de arck, etc.
·
El Sadar. "According to Mueller, this Sed or Shed,
of the hieroglyphic inscriptions appeared in Hebrew
as El Shadar", refiriéndose a Sirio, nota
1, p. 124 de Star names... de Richard H. Allen, otro
imprescindible en la comprensión del crp. El
Sadar, el supuesto Sirio en hebreo, desemboca en el
río Elorz que viene desde la Higa de Monreal,
y luego juntos van al Arga. El-orz, 'lenguaje del cielo'
en vasco, aunque, acorde con todo el Piri-neo, sería
mejor reemplazarlo por El-Or, 'lenguaje de Or', es decir
del Can. Or, ora, can, perro, en dialecto vasco-suletino
y en sumerio Ur, es la designación más
repetida en el Pi-rineo del Can Mayor.
·
Ulzama, Ul-Sama, Ul-Shamas = Estrella-Sol. Samas, ocasionalmente,
también se utilizaba para designar a Saturno
-Mesopotamian Planetary Astronomy-Astrology, David Brown,
Cuneiform Monographs 18, Stys Publications, Groningen
2000, p. 57-. Tal vez, Ul o Mul = estrella sería
más apropiado -lo fue en determinadas tablillas-
para designar a Saturno, otro conocido en Pamplona.
El sol fue preferentemente designado como utu y dios
como ilu, ilu-Samas, dios-Samas. También -fuente
W. Horowitz- la palabra más utilizada para designar
el cielo en sumerio fue An y en acadio Samu, Sama'u;
Ul Sama podría querer decir en una combinación
de sumerio-acadio 'Estrella del Cielo'. Puestos a elegir,
de momento, preferiríamos a Saturno viniendo,
como viene el río Ulzama, de Vela-te, ¿Bel
Ate -Bel Ánade-?, o será ¿Bel-eta
-sitio, lugar de Bel-?, y, ¿tendrán que
ver con el Mul-Ha-cen y el Bel-eta de Sierra Nevada?
En cualquier caso, con tan claros y per-sistentes antecedentes,
babilónicos, resulta menos arriesgado hurgar
en esta vía, de otra parte constante pirenaica,
que aceptar como hecho cierto y probado derivaciones
toponími-cas romanas. Sobre la base de todas
estas consideraciones:
·
Pamplona. Pan-pl-ona. Pan-Bel-ona, Pan-Bel-Auna, Pan-Bel-Anu.
etc. Pan podría tener dos significados: el uno
a través del dios Pan, en posible intento de
sincretismo ro-mano, con antecedentes, al menos en el
mosaico de una casa de Andelos. Y, anteriormente y favorita,
en el arco, Ban -¿Pan?-, la elamita diosa Ishtar,
la hija de Enlil, e, s, w del Can Mayor, en las tablas
Mul Apin y en Occabé. Bel es una designación
de Sirio, puesta en evidencia en diversos lugares. Este
Bel, Sirio, cuando cayó en desgracia, con el
sincretismo cristiano, pudo pasar a Luz-Bel y bajó
a los infiernos, bien es verdad que como Perséfone
o antes Ereskigal, y en otras historias. La mitología
histórica y el crp se llevan muy bien.
·
A Pamplona también se le dice Iruña e
Iruñea, es decir, Iru-Un-Ía, Iru-Un-Ea,
o bien, con On. Para traducir, Tres-espíritu-Ea,
o Tres-señor-Ea, simplificando conceptual-mente,
Los Tres espíritus de Ea, ¿en referencia
a los ríos citados?, pudiera ser, teniendo en
cuenta que Ea fue también el dios de las aguas.
No obstante, también habría de tenerse
en cuenta Ilu-Un-Ea, Dios-espiritu-Ea, de mayor encaje
y similitud con otros topónimos, tal el de la
ciudad de Irún que tal vez tiene más sólido
ajuste en Ilu-Un que en Iru-Un. Todo ello sin olvidar
el también significado vasco-sumerio iri = ciudad.
Y, todavía y tal vez mejor, teniendo en cuenta
lo deducido y dicho en San Miguel de Aralar, también
del vasco: Il-un-Ía o Il-un-Ea, e, Il-on-Ía
o Il-on-Ea, siendo en este caso Il = luna: Luna-esencia
o señor-Ea, una especie de 'Luna Bel en Ea',
sobre la que dado el estado de la cuestión no
vale la pena argumentar, aunque Il-Un-Ea resulta un
interesante topónimo que pudiera apuntar a una
luna en Ea, en este caso en Capricornio, una de las
constelaciones del camino de Ea en las tablas Mul Apin,
del que se ha hablado en San Miguel. Estas discutibles
y provisionales propuestas, la de Pan-Bel-Auna y de
Il-Un-Ea, no dejan de ser complementarias -como sucede
con Ea-so y Don-osti-, la primera se refiere a Sirio
y la segunda a la luna llena solsticial de intercalación,
a Oca, como se ha explicado al interpretar San Miguel
de Ara-lar; y, de todas maneras, parecen más
coherentes con cuanto les rodea que el hoy ortodoxo,
aunque solitario y extraño respecto a la toponimia
y paisaje, Pompelona, en honor a Pom-peyo, supuesto
fundador de la ciudad.
El vasco y el sumerio, incluso el acadio, se entrecruzan
de tal forma en tantas in-terpretaciones que no se sabe
qué lengua elegir. El vasco y el sumerio, tienen
un elevado número de significantes idénticos
con distinto significado.
Ilu,
dios, es un vocablo sumerio, que apunta interpretaciones
que parecen obvias tal Ilundain, Ilu-Un-Ain, ¿Señor
o dios de lo alto o de las alturas? El sufijo -ain,
con 95 ejem-plos diferentes en la toponimia navarra,
según fuente del Gran Atlas de Navarra ya citado,
es una prueba más de que, mirando el Pirineo
bajo prisma teo-astronómico y sumerio-vascongado,
se obtienen resultados de sólida coherencia con
las tesis que se sostienen o, al menos, la toponimia
no muestra la menor discordancia con ellas.
Christian Rico, en Pyrénées Romaines,
essai sur un pays de frontière, Casa de Ve-lásquez,
Madrid, 1997, entre otras opiniones discutibles sobre
la religión prerromana en el Pirineo, apunta
en la página 306: "El panteón indígena
parece haber obedecido a una cierta jerarquía.
En cabeza se encontraban algunas divinidades poderosas
que conocieron una difusión regional. Ilun parece
haber sido la más importante de todas: su culto
cubre en efecto varias cuencas naturales; su nombre
se encuentra sobre dos altares de Cadéac, en
el valle de Aure, sobre varios monumentos de la cuenca
de la Pique -en Luchon, Montau-ban-de-Luchon y Juzet-,
y en la cuenca de Saint-Béat -dedicatorias en
Gaud, Marignac y Saint-Béat-."
Ilun
cobra sentido leyendo en sumerio Ilu-An, es decir, dios
del cielo, o con mayor proyección pirenaica dios-An/Anu.
O bien, como ya se ha dicho, resulta interesante la
pro-puesta a través del vasco: Il-Un, Luna-Señor
o Luna-Esencia. Entiendo que antes que grie-gos y romanos,
en primer lugar en el Pirineo, estuvieron los sumerios.
O mejor dicho: los apabullantes restos que encontramos
en la toponimia, en los dioses y, sobre todo, en la
as-tronomía reflejada en el crónlech son
de origen sumerio. Queda fuera de mis conocimien-tos
el parentesco y ligazón que, en la toponimia
al menos, tuvieron el vasco y el sumerio; en cualquier
caso, como queda reflejado en la toponimia de numerosos
grupos de crón-lechs, gentes que hablaban la
lengua vasca, más o menos actual, conocían
a la perfección el significado astronómico
religioso del crp. ¿Vinieron pueblos asiánicos,
buscando semejan-zas terrestres y el fin del mundo en
Finisterre siguiendo el paralelo 43? Su tecnología
y dioses eran sumerios, pero poco más puedo decir.
Es
probable enunciar que en el crp haya un trasfondo egipcio
posterior al sumerio que se encuentra reflejado en alguna
toponimia, en ciertos grupos de crónlechs, en
el pro-tagonismo de algunas montañas de forma
claramente piramidal, en determinados sincre-tismos
religiosos, y, en la posible etimología de Guipúzcoa,
provincia límite del crp por el oeste. De Guipúzcoa,
en un momento de la investigación, llegué
a considerar que el nom-bre podía venir del hecho
de la existencia de alguna estrella ziqpu en culminación
determi-nando su límite sur, en alineamientos
-gu-. Hoy advirtiendo que buscaron semejanzas con las
tierras que conocían de Oriente Medio y Asia
Menor, no es descartable atreverse a pensar en un Egipto
de clima más frío, de ahí a través
del vasco Eguip-, Guip-, y ozko = fresco, moderadamente
frío, Guip-ozko-a, 'El Egipto fresco'. Esta derivación
no puede afirmarse, pero sí tenerse en cuenta
por cuanto, los significados toponímicos que
resultan coherentes, vistos bajo un prisma teo-geo-astronómico,
con ayuda vascongada sumeria son abundantes. Así,
en el lado este de la cadena pirenaica, del mar arranca
Cataluña, Katalo-Aun-Ía, Katalo-An-Ía,
Declive-Anu-Ea -la cuesta, la inclinación que
hay entre el Pirineo y el mar-. También en este
caso, aun sin comprobación lingüística
pertinente, resulta de lo más adecuada respecto
a su situación geográfica. La toponimia
bajo 'nombrador' vas-congado, que dice Alberto Porlan,
tuvo inequívoca presencia al este del Pirineo,
así: Illibe-rris, moderna Elne situada en los
Pirineos orientales, que mejor que como 'pueblo nuevo',
podría verse como 'luna nueva'; Ilerda, actual
Lérida, que sugiere Il-erdi, semilunio, lo mismo
que sus habitantes, los Ilergetes hacen pensar en ilargui,
'luz de la luna'. Conclu-yendo, el Pirineo está
necesitado de que se le mire desde más atrás
y con los criterios y las lenguas imperantes en la época
en que nació el crp.
Otros
nombres de Sirio con resonancias pirenaicas pudieran
ser: Sotis, Scera, Scea-ra, Elchabar, Gabar, Echer,
Asceher y Sarama. Y, para terminar, Iacar y Iaco, de
la mano de Karl Kerényi, en su Dionisios, raíz
de la vida indestructible, Ed. Herder, 1998. Este autor,
respetado investigador, inicia el prólogo de
su Dionisios, con estas palabras: "Aún no
ha llegado el momento para una descripción de
la religión propia de Europa y de los descendientes
de los europeos en el resto del mundo".
Kerényi
nos habla de Iacar y Iako en el citado libro, en páginas
63 a 67, de las que cito:
·
"En Cnosos aparece el nombre de i-wa-ko, cuya lectura
griega puede ser Iakos, Ia-chos, pero también
Iackchos; en Cnosos y en Pilos también se observa
con frecuencia la palabra I-wa-ka. Con ésta se
asocia quizá la palabra Iakar, totalmente extraña
en lengua griega, que es un nombre para designar a Sirio.
Una historia egipcia podría citarse para explicar
estos dos nombres Iacar y Iaco. ..."
·
"Dionisios aportó este aspecto de su época
originaria minoica, de la época de su antigua
relación con el llameante inicio del año
en Sirio. En Atenas, la procesión -en la cual
llevaban también la estatua de Iaco, el portador
de la antorcha- se organizaba al final de las opora,
como preludio de los grandes misterios de Eleusis, donde
un niño divino na-cia en los infiernos en la
época de la vendimia. Iaco, invocado en voz alta,
es 'la estrella portadora de luz de los misterios nocturnos'.
Así lo llama Aristófanes en Las ranas.
En su obra, la procesión aparece en escena, ligeramente
modificada, como desfile de los muertos bienaventurados
del Elíseo. Del siglo I a.C. proviene también
el dato, de cuya credibilidad aún se hablará
(III, cap. 5), de que los mismos misterios que en Eleusis
sólo eran accesibles a los iniciados en Cnosos
se celebraban a la vista de todos. En Atenas la procesión
con la imagen de Iaco y los gritos de Iaco tampoco podían
mantenerse del todo en secreto. El tiempo transcurrido
entre este dato relativo a ritos equivalentes en Cnosos
y los nombres minoicos es de más de 1000 años.
El lapso de tiempo entre la aparición en Cnosos
del nombre divino de pa-ja-wo -Paiaon en versión
griega- y el grito de Paian (pean) en Delfos y en todas
las regiones de Grecia tampoco es inferior, aunque mucho
más rico en testimonios, empezando por el propio
Homero."
Poca
imaginación hace falta para establecer analogías
entre los Iaco y Iakar eleúsi-cos con Jaca o
Iaca y Santiago, San Yago o San-Iaco, Iaco, principio
y fin de nuestro Ca-mino. Verdad difícilmente
cuestionable si se parte de un conocimiento profundo,
del astro-nómico crónlech pirenaico. Es
más, siguiendo ese cabo hacia atrás, resulta
obligado reca-pacitar en la propuesta de Yves Bonnefoy
y otros: Ea = Ía = Aia, que nos planta en Meso-potamia
y en el nudo de la cuestión: el dios Ea -acadio-
a quienes los sumerios llama-ban Enki y del monstruo
anfibio y sabio, del que dio cuenta por primera vez
Beroso, otro fiable, hacia el 300 a.C., Uanna = Oannes
del que se servía Ea para introducir en su país
la cultura y la técnica. En las tablas Mul Apin
de las 15 estrellas del Camino de Ea, la primera es
el Pez Ku, la estrella que precede a las estrellas de
Ea. Ku está identificado, por gran número
de investigadores, como la estrella Fomalhaut, alfa
del Pez Austral, suposición que el crp eleva
a la categoría de hecho incuestionable.
Los
vocablos Jaca o Iaca, Iakar y Iaco, con la citada ayuda
de Bonnefoy, cobran sen-tido a través del sumerio:
Ia-ka = Ea-ka = Puerta de Ea; en tanto que el Iakar,
citado por Kerényi, podría venir de Ia-kar
= Ea-Kar = Lugar de atraque, de amarre de Ea. Y Iako
= Ia-ko =Ea-ko = Ea-ku = El pez de Ea.
Dicho
sea como aproximación. Cuando se pierden los
significados, para hacer otra historia o para continuarla
por otro camino, los significantes carecen de sentido.
Volviendo al ku, dejado en Ia-ko, además del
elevado número de crónlechs en los que
está representada Fomalhaut -Ku-, se pueden apreciar
otros topónimos en ku o rela-cionados con el
dios Ea no expuestos en otros trabajos:
·
Yesa, Iesa, de Ye-sa, Ie-sa, Ea-sa; siendo -sa, un sufijo
vascongado utilizado para formar algunos femeninos.
Parece ser que en la cristianización al hacer
coincidir algunos dioses antiguos con las nuevas creencias,
convirtieron deidades masculinas en femeninas y viceversa.
San Miguel parece ser caso contrario.
·
Sangüesa, de San-Ku-Ea-sa, o similar de San-Ku-sa,
puesto que poner Ea + Ku juntos parece una redundancia.
Sangüesa resulta el mismo concepto que el expresado
en Iesa, con el añadido del San, artificio muy
utilizado en la cristianización. Sangüesa
está al oeste de Jaca y al sur de la sierra de
Leire, la cruza el río Aragón que tiene
tres horcajos en el pueblo: el primero con el río
Salazar, el segundo con el Gallan y el tercero con el
Onse-lla. Se encuentran numerosas ciudades relacionadas
con el agua y próximas a ella con nombres relacionados
con Ea y Oannes o Uannes que en la cristianización
pasaron a estar relacionadas con sus equivalencias sincréticas,
así: Santesteban, situada en el horcajo del Bidasoa
y el Baztán recuerda a Esteban, San Esteban hemos
dicho que tiene 59 advocacio-nes de templos en Navarra,
4º puesto; San Juan de Pied de Port, ídem
le Vieux, San Juan de Luz y Pasajes de San Juan, mejor
Pasaia o Besaya como el río de Santander, todas
ellas claro ejemplo de poblaciones situadas al borde
del agua, como San Sebastián, Ea-so, otro nombre
relacionado con Ea. En el norte de España, camino
de Santiago, hay dos ríos Ea y un Eo, además
de que cobran sentido multitud de topónimos acabados
en -ea o -ia.
Un
problema importante y difícil de resolver, cuando
se trata de nuevas religiones astrales fundamentadas
en otras anteriores en las que la astronomía,
aún estando presente en los mitos, carecía
de precisión, es el de concretar qué estrella
corresponde a cada dios. Asunto que en modo alguno debió
de preocupar al cristianismo. Dos ejemplos a seguir
en el Pirineo y en otros lugares son Sirio y Fomalhaut.
Con la aparición del primero, comen-zaba el año
dividido en tres estaciones y su constelación
representó, cuando menos, a la Diosa Madre. Fomalhaut
de su lado, estrella de la otoñada, del tiempo
fresco, tiene mejores títulos que Mirzan -el
Heraldo-, beta del Can Mayor, para haber sido el heraldo
de Sirio y cuanto representó. Fomalhaut, situado
bajo las aguas de Acuario, se ponía poco antes
de la salida de Sirio anunciando la próxima llegada
de ésta. San Juan el Bautista también
anunció la llegada del Salvador, de ahí
que poco sorprende encontrar Juanes en lugares de advocación
a Ea-Uannes-el pez Ku, o derivaciones como Esteban,
Iván, Sebastián o Iago, se trata en definitiva
de un sincretismo del que perduran en Navarra, siguiendo
la lista cita-da anteriormente 129 advocaciones, cuyo
seguimiento pudiera dar más luz sobre esta histo-ria.
Al
sur del embalse de Iesa y pegado a él, puesto
que las aguas lo cubren la mayor parte del año,
hay un pequeño pueblo llamado Ruesta que cuenta/contaba
con un importan-te grupo de crónlechs que, por
una u otra causa, no he visto ni dibujado. Geográficamente
no es mal sitio para dar fin al crp.
Toda
esta historia del crp, que enlaza unos grupos y unos
accidentes geográficos con otros, al profano
en estas cuestiones pudiera parecerle magia, pero no
hay tal, lo que hay, a pesar del mal estado y de la
desaparición de muchos grupos de crp, es un sistema
geo-astral que parece estuvo subrayado por la toponimia,
que, en buena parte se puede ver, comprender y recuperar,
sobre todo en sus líneas maestras. Arthur C.
Clarke, dice en su 3ª ley: "Cualquier tecnología
suficientemente avanzada no se puede distinguir de la
magia". Las técnicas y conocimientos que
propiciaron el crp se pueden adscribir, por derecho
pro-pio, a esta ley. Esta historia no es de ciencia-ficción,
es de física y sentimientos de un lado -del de
los constructores del crp- y de astucia -la de quienes
silenciaron tamaña obra y se apropiaron de su
simbolismo-, de otro. Ambos dejaron rastro.
Como
sostiene Bostrom, los topónimos no se pueden
mirar de uno en uno, sino in-tentar relacionarlos como
un todo. Mirados individualmente, se puede sacar cualquier
con-clusión errónea actual o caer en la
misma que consideraron los estudiosos cercanos a la
nominación original. Entiendo que cuando se trata
de sacar información de una época en la
que supuestamente nominaron una gran parte de la superficie
terrestre, con criterios geo-teo-astronómicos,
por medio de una lengua, el sumerio, u otras afines
a él, se deben de aplicar los criterios y las
lenguas utilizados al nominar. Haber callado el significado
del crónlech y no haber hecho referencia de las
aportaciones del paganismo astral al cristia-nismo,
son faltas graves, subsanables con estudio y rigor.
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