RECAPITULACION A AGOSTO DE 2004

Introducción
Marco geográfico
Astronomía presente en el crp
Religión reflejada en crp
Toponimia
A modo de epílogo
 
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MARCO GEOGRAFICO

El crónlech pirenaico se encuentra situado a lo largo de la cadena pirenaica, desde el mar Cantábrico, hasta por lo menos el Valle de Arán y nacederos del río Garona, en un espacio cuyo eje mayor, el E-O, tiene unos doscientos kilómetros de longitud. Los círculos están emplazados en la divisoria de aguas atlántico-mediterráneas, a uno y otro lado de la línea de cresta, y en las estribaciones de la cordillera hasta el golfo de Vizcaya.

El límite oeste está suficientemente definido por el río Leizarán y su prolongación hasta la sierra de Aralar. Al este pirenaico, el límite del crp visto como un todo y un encla-ve geográfico dentro de la cordillera está todavía sin definir; en principio, tal vez, sin afir-marlo categóricamente, dado el conocimiento de la existencia de al menos un crónlech, en el Plat de Beret -valle de Arán-, último valle en recoger aguas que vierten al océano Atlántico vía el río Garona, este valle podría considerarse un límite provisional.

En otro orden, al margen de este emplazamiento que pudiéramos considerar local, la singularidad de la astronomía y religión reflejadas en el crónlech y, sobre todo, ciertas equivalencias toponímicas han empujado la investigación hacia unos hipotéticos orígenes asiánicos de tan singulares monumentos. En estos momentos, la hipótesis de trabajo, es la de que en el primer milenio antes de Cristo se nominó el mundo entonces conocido, desde Siberia, Corea y Japón, en definitiva Oriente, y, en gran trazo, hasta la Iberia del oeste. La Iberia del este estaba situada entre el mar Negro y el mar Caspio, al este de la Cólquida, en el borde oriental del mar Negro y al sur de los montes Cáucaso, cuya montaña más alta, de 5.642 metros de altitud, es el monte Elbrus -¿Ebro?- , y la Albania del este que bordeaba el Caspio. Cólquida e Iberia ocupaban entre ambas el espacio aproximado de la actual Georgia. Cólquida duró hasta el 100 a.C. y en ella se encontraba el Vellocino de Oro -¿Aries o el sol en Aries o...?- buscado por los argonautas. El caso es que las dos Iberias coincidían en los mismos paralelos y, concretamente, entre el 42 y 43, se alinean con la Cólquida e Iberia asiática, los montes del resplandeciente Anu, los Pirineos, y el Camino de Santiago que por entonces terminaba, como en otras zonas megalíticas, en el cabo de Finisterre camino de las estrellas y ¿del Vellocino de Oro a poniente?

Al sur de la Cólquida y de Iberia, se encontraba Uruatri, después Urartu, y hoy Armenia. La capital de Urartu fue Arzashku. La zona fue de paso para las migraciones indoeuropeas hacia Asia y viceversa, y sus gentes hablaban hasta cinco dialectos. La Enciclopedia Británica apunta que los 'urartianos' tenían puntos en común con los hurritas y que sus nombres geográficos y personales estaban ampliamente atestiguados en el valle del Éufrates. En Urartu, al NO del lago Van y NE del lago Urmia, se encontraba el monte Ararat, al que por el norte bordeaba el río Araxes más o menos como su homónimo bordea al norte la sierra de Aralar -límite SO del crp- , y más al sur Mesopotamia cuyas gentes tenían conocimientos de astronomía y geodesia.

Aquellos geodestas, portadores de una religión astral que concluyó con Roma y la cristianización, fueron imaginando de un lado a otro de la tierra, semejanzas con la estructura del firmamento: Iberia-Cólquida entre dos mares, Caspio-Negro; Iberia occidental entre otros dos, Mediterráneo-Atlántico, teorizando sobre la base de un planteamiento técnico y global, buscando analogías, no sólo tierra/cielo como apunta el crp, sino similitudes terrestres. Diríase que el crp es el eslabón perdido que, una vez descodificado astronómicamente, permite entender la religión astral por entonces vigente y el paso de ésta al cristianismo, y deducir analogías geográficas del ayer que, sin estar en documentos verificados, parecen tener cierta coherencia.

El estudio del crónlech pirenaico necesita una clasificación geográfica sistemática que lo contemple en su totalidad. En Del crónlech pirenaico (descodificación astronómica de una religión olvidada), Juan José Ochoa de Zabalegui, Editorial Txertoa, 1998, se ini-ció, partiendo del Oeste y de los ríos situados dentro de la zona del crp, una clasificación decimal geográfica que podría ser útil en este empeño ampliándola hacia el Este.

El número de monumentos existentes en el enclave crónlico pirenaico está sin de-terminar y censar como un todo, pero podría sobrepasar los mil círculos. Mil círculos para mil estrellas.

 

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