RECAPITULACION A AGOSTO DE 2004

Introducción
Marco geográfico
Astronomía presente en el crp
Religión reflejada en crp
Toponimia
A modo de epílogo
 
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INTRODUCCION

Cromlechprene.com viene dando cuenta en entregas sucesivas, desde el año 2000, de diversas investigaciones sobre el crónlech pirenaico -crp-. Ahora, julio de 2004, a modo de resumen se intenta hacer una recapitulación de cuanto se viene investigando y apuntando, apuntando, a quienes deseen introducirse en el estudio del crónlech pirenaico y, sobre todo, a aquellos que deseen continuar la investigación que, por lógica vital, el autor no tiene tiempo de concluir.

En líneas generales, se consideran hechos probados: que todos los crp representan estrellas; que en cada grupo de crp el diámetro de sus círculos es proporcional al brillo de la estrella representada; que los testigos principales de éstos están relacionados con las estrellas o las efemérides astronómicas representadas; que los crp están situados en tierra calcando el firmamento, siguiendo grandes líneas N-S, E-O y, más o menos, en el eje 120º-300º, en dirección a las salidas de Sirio y Antares, y a las puestas simultáneas del Cisne, en relación con el orto de Sirio, y de Aldebarán, El Nath, Alhena y Capella con el de Antares. Dichos ejes están marcados con la referencia de montañas conspicuas, en cuyas cumbres se subrayan con frecuencia ortos, ocasos y efemérides estelares, repetidos en esencia en di-versos lugares de una y mil formas. En ocasiones, los nombres actuales de algunos empla-zamientos de crónlechs y de ciertas montañas, confirman las propuestas de equiparación estelar deducibles de los círculos.

Partiendo de la idea general de que el crp fue realizado en parte por motivos religio-sos, ciñéndonos a este aspecto, el período de tiempo en que el significado del crónlech es-tuvo vigente nació con su construcción, aproximadamente hacia el 600 a.C., y continuó cuando menos hasta el 400 de nuestra era, inicio de la poco documentada cristianización, conviviendo con Roma para irse fundiendo en el cristianismo, en proceso que culminó con el nacimiento del culto a Santiago hacia los siglos IX y X de nuestra era y el posterior flo-recimiento del Camino del Apóstol en probable sincretismo con una primitiva peregrina-ción, que buscaba la caída del sol en el Oeste y el fin del mundo en Finisterre a la altura del actual paralelo 43.

La franja, nacimiento de Sirio-ocaso del Cisne, centrada en el eje 120º-300º aproxi-madamente, momento en el que comenzaba el año de tres estaciones, es una de las claves de esta historia. Al estudiar los crónlechs de Occabé en la 3ª entrega, se trató de lo que po-dríamos considerar como la esencia pagana de este eje. Por el límite sur y oeste, el santua-rio de San Miguel de Aralar, construido también en la banda centrada en otro eje 120º-300º notable, representa un sincretismo cristiano con las mismas ideas paganas vistas en Okabe, en un entorno geográfico de parecidas características.

El crónlech nació en la protohistoria pirenaica, si bien los conocimientos de astro-nomía necesarios para su construcción y la religión que refleja pueden considerarse históri-cos, ya que es factible encontrar documentación escrita sobre ambos. La astronomía y reli-gión que estos monumentos contienen se han buscado por separado en diversas fuentes, tratando de encontrar un soporte histórico que, dada la magnitud de la obra y la época de su construcción, era presumible que pudiera existir. A lo largo del trabajo se ha venido dando cuenta de las referencias históricas halladas; no obstante, descubierto el significado astro-nómico del crp, en la fase que se encuentra el trabajo: la de enlazar la antigua religión as-tral pirenaica con el cristianismo que le sucedió, aparecen muchas lagunas. Resulta com-prensible que los narradores de una historia que tuvo tan claro vencedor obviasen el escri-bir sobre las creencias y las argumentaciones contrarias, como parece verosímil que los perdedores, parte de cuyo credo, calendario, panteón, etc., fue asimilado de forma sincréti-ca, dejasen huella no escrita. ¿Dónde están esas huellas? No se sabe a ciencia cierta, ni se han encontrado documentos publicados sobre la cuestión. Como hipótesis de trabajo a de-mostrar con nuevos ejemplos, vamos a considerar, en principio, que el arte románico en-cierra claves de creencias existentes previamente, al igual que las características de los emplazamientos de buen número de templos y santuarios paganos reconvertidos dan pistas sobre la religión anterior.

 

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