RECAPITULACION A AGOSTO DE 2004

Introducción
Marco geográfico
Astronomía presente en el crp
Religión reflejada en crp
Toponimia
A modo de epílogo
 
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ASTRONOMIA PRESENTE EN EL CRP

Para representar estrellas con círculos de piedras hace falta una técnica y unos cono-cimientos previos.

El crónlech pirenaico demuestra la astronomía de la época de su construcción. Se-gún indican numerosos estudios y las posiciones de las estrellas en él representadas, fue construido alrededor del 600 a.C. No parece verosímil que la astronomía que refleja el crp naciera en el propio Pirineo; no hay constancia de ello y los días de mala visibilidad en la zona, además de la imposibilidad de acceso durante el invierno, son numerosos; en conse-cuencia, es preciso considerar la astronomía coetánea de otros lugares como Mesopotamia, Grecia y Egipto que parecen estar en su origen. El crp refleja una astronomía empírica, no matemática pero precisa, manifiesta el tipo de conocimientos que regían en la Ilíada y la Odisea de Homero, en Trabajos y días de Hesíodo, en las tablas Mul Apin y en la astrono-mía poética de divulgación: en la obra de Arato, Higino, Gémino, Manilio o Germánico. Se trata de los albores de la astronomía antes de que las matemáticas la convirtiesen en ciencia.

El concepto astronómico más reflejado en el crp está relacionado con las efemérides simultáneas, ya sea de salidas, puestas, de salidas y puestas, de paso de una estrella por una determinada montaña en tanto que otro astro cruza cierta orientación de la rosa de los vien-tos, etc. Los sincronismos son variados y, en ocasiones, complejos. La palabra griega pa-ranatéllonta cuadra a la perfección para comprender parte de los antecedentes históricos de esta astronomía empírica.

Este concepto en cuanto a simultaneidad se refiere, lo vemos reflejado por primera vez en las tablas Mul-Apin, tablilla nº 86378 del B.M., columna III, líneas 13 a 33, que da una lista de 16 salidas y puestas simultáneas, entre las que destacamos como más pirenaica la expuesta en las líneas 17 y 18: Kaksisa, la Flecha, -aproximadamente el Can Mayor-, Mush, la Serpiente -Hydra- y Urgula, el León -Leo- se levantan al tiempo que, si-multáneamente, el Grande -más o menos el actual Acuario- y el Águila se ponen; éste es el paranetéllonta pirenaico por excelencia, por repetido y conceptualmente fundamental. Luce desde el inicio -año 2000- en la cabecera de esta página y se manifestó por prime-ra vez en el estudio de los crónlechs de Pagolleta, dando un vuelco en el estudio sistemáti-co que se venía haciendo del crp en las cuencas de los ríos Urumea y Oyarzun, como que-dó reflejado en Del crónlech pirenaico (Descodificación astronómica de una religión olvi-dada).

Parecido interés histórico para el crp tienen los calendarios estelares, a los que los griegos llamaban parapegma, secuencia de salidas sucesivas de diferentes estrellas. Un antecedente de éstos también se reflejó por primera vez en las tablas Mul-Apin, donde en la columna II, líneas 36 a 47, y la columna III, líneas 1 a 12, se da cuenta de los ortos helíacos de una serie de estrellas y constelaciones a lo largo del año, a los que sigue en la columna III, líneas 34 a 50, la lista, junto a otras dos efemérides astronómicas, de 15 dife-rencias de tiempo entre las salidas de determinadas constelaciones y estrellas conspicuas, así:

En la línea 34: desde la salida de Kaksisa, la Flecha -simplificando el Can Mayor - a la salida de la estrella de Eridu, Nun.Ki -según algunos autores, a Carinae, Cano-pus; pero ...-, transcurren 55 días.

En la línea 36: desde la salida de Kaksisa a la de Shupa -Arturo- transcurren 60 días.

En la línea 37: desde la salida de Shupa a la del Surco Absin -nuestra Virgo-, transcurren 10 días, etc. Todos datos que confieren soporte histórico y comprensión a gru-pos importantes y bien conservados como el central de Occabé presentado en la entrega 3ª. En realidad, uno de los significados más claros en el crp es el de señalar las épocas del año.

La estrella más tenida en cuenta fue Sirio, que aparece en numerosos lugares y con diferentes nombres y epítetos de significado astronómico o religioso. Sirio fue representa-do al orto, a su culminación y a su ocaso.

Durante la vigencia del crónlech, y de sus significados astronómico y religioso, el año se dividía en tres estaciones, como en Egipto y en Creta. El paso de tres a cuatro esta-ciones fue traumático en todas partes, supuso el paso del matriarcado al patriarcado, por pérdida de rango de la diosa madre original y de todos los privilegios de las clases que la defendían. En Grecia, según Robert Graves y otros autores, el abandono del año de tres estaciones "ideológicamente" se culminó con la violación de Zeus a la diosa de la tierra, Rea, patraña que propició que los adoradores de Zeus, y sus sacerdotes, se hicieran cargo de todas las ceremonias agrícolas y fúnebres.

En el Pirineo, el paso de dividir el año de 3 a 4 estaciones, no está claro de momento. Puede que en su día quedara en suspenso y no se resolviera formalmente hasta la cristianización.

Los indicios que llevan a considerar esta línea de investigación son numerosos; uno de ellos, los agotes -cagots- a los que se prohibió, entre otras cosas, subir a la montaña y se les obligó a llevar cosida a su túnica una pata de oca pintada de rojo, como humillación y castigo duró siglos. Entre las muchas explicaciones que se dan a esta larga condena, figura la creencia de que los agotes poseían conocimientos secretos, y hay quien dice que astronómicos, lo que plantea el interrogante de si fue este pueblo -dicho en el sentido de sacerdotes que se dio a los caldeos- el que hizo posible el crp.

La pata de oca pudiera ser un signo de la división del año en 3 estaciones -hay motivos para pensarlo que se omiten porque superan la extensión de estas notas-, lo mismo que el crismón de 6 divisiones, y multitud de símbolos presentes en el arte románico que acompaña al Camino de Santiago, sobre todo en las ermitas que bordean el límite del crp dando inicio al Camino. Comentaremos más adelante San Miguel de Aralar.

Nos aventuramos a pensar que parte del simbolismo reflejado en el románico del Camino, la pata de oca, el crismón de 6 brazos, los Cristos en Y, las tau, etc., sintetiza la creencia religiosa de que el año se dividía en 3 estaciones por imperativo divino escrito en los cielos; concepto ligado con el orto de Sirio y con la diosa madre primigenia, que pudiera ser el último estandarte residual del paganismo astral pirenaico. Esta y otras creencias debieron de estar tan enraizadas en buena parte de la población que propiciaron los sincretismos que facilitaron la cristianización general y definitiva.

 

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