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La descodificación
astronómica de un grupo de crónlechs es producto
de una reflexión multidisciplinar que va creciendo
en el lucubrador hasta alcanzar unas conclusiones
congruentes. Una vez alcanzada la solución, rara
vez se es capaz de seguir el sendero que ha seguido
la mente para llegar a los resultados finales.
Habitualmente el estudio etimológico de la toponimia
que cobija y rodea a un grupo de crp, la vengo
haciendo con posterioridad a su interpretación
astronómica. Sin embargo, en el caso que nos ocupa,
no ha sido así. Se han obtenido dos resultados
paralelos, en modo alguno iguales, por dos vías
diferentes. El primero, probablemente debido a
la fijación que tengo con el topónimo Coruña
—de otra historia que no conté— surgió antes de comenzar a
interpretar el grupo, como se narró en la trabajo
antes aludido y divulgado en el mes de febrero.
La segunda interpretación del vocablo Corona
es reciente, del último mes, diría que está
sin asimilar pero me parece importante, en alguna
manera ridiculiza la primera versión, aunque tal
vez en lugar de ridiculizarse ambas al tiempo,
se complementan. No lo sé. Sé, cuando algo me
viene grande o no ajustado a mi preparación, tal
la etimología; sin embargo, bien a mi pesar, he
llegado a intuir que los estudios etimológicos,
cuando se conoce la función que tuvieron en el
pasado, monumentos de hace tres mil años cuyo
significado a permanecido oculto hasta nuestros
días, son fundamentales para reconstruir aquel
pasado y completar el conocimiento del crp. Este
es el motivo de que dé cuenta de mis poco ortodoxas
elucubraciones etimológicas con ánimo de que eruditos
en la materia se fijen en el crp y lo estudien
como un todo desde un punto de vista astronómico.
Así, en primer lugar transcribo lo ya dicho en
el mes de febrero:
1- "…, al tiempo que se estaba esquematizando el
grupo surgió como hito que reclamaba atención,
el curioso nombre del grupo, La Corona de los
muertos, que recomendó husmear en la toponimia
de la zona.
KU, OR, ¿UN? o
tal vez AN, identificables los dos primeros con
el Pez Ku, el segundo con el Can Or, y el tercero
con Arturo, presentes, representados en círculos
y marcando el significado astronómico del grupo,
¿derivaron con el tiempo a 'corona'?.
Jugar a la toponimia
es actividad traicionera, es meter palos en los
radios del propio carro, asunto lamentable cuando
en la Corona, como en todo el crp, hay material
suficiente para hacer una aséptica presentación
astronómica que disipe las últimas dudas, si es
que alguno que estudie este asunto las tiene,
sobre si los crp representan o no estrellas. No
obstante, metidos en el juego, porque de juego
se trata, en La Corona de los muertos desde
el primer momento se acepto Corona y se dudó de
'muertos'. Muertos pudiera venir de una traducción
equivocada de 'il' que, en vasco, en simplificación
de diccionario y profano, quiere decir al mismo
tiempo: muerto, mes y luna, o del sumerio 'ili'
que significa, levantarse, salir, o, incluso,
del sumerio ul / mul, estrella. Visto lo cual,
y cuanto técnicamente se barajará a continuación,
el significado original bajo nombrador vascongado
-que dice Alberto Porlan-, pudo ser conceptualmente
algo próximo a 'almanaque de lunas o meses', 'Ku
Or Un / AN de los meses o de las lunas'. Donde,
¿corona, igual más o menos, a calendario o almanaque?
Concepto similar al de 'astrolabio' de ciertos
textos babilónicos que identifican las estrellas
que nacen cada mes en los caminos de Enlil, Anu
y Ea. Bajo nombrador sumerio, no es desdeñable
pensar en 'Ku Or Un ul', que en traducción literal,
dado que mul, ul = estrella, hubiera podido significar
algo así como, 'Ku Ur Un de estrellas' o de las
estrellas.
2- Hasta aquí
las pretéritas elucubraciones del autor expresadas
en el primer escrito difundido de forma muy limitada
el pasado mes de febrero. Tan simple, tanto por
sencilla como por leve, suposición inicial se
turbó un tanto por mor de la lectura reposada
de Mesopotamian Cosmic Geography de Wayne
Horowitz, Eisenbrauns, Winona Lake, Indiana 1998
y concretamente el capítulo 10, Names for Heaven
páginas 223-242, llegado a la página 237 —no puedo por menos de constatar,
una vez más, de forma intuitiva, que en esto del
crp, del sumerio y de Mesopotamia, he venido levantando
suficientes liebres como para que los responsables
de la cosa, si los hubiera, principalmente de
las universidades de la zona a uno y otro lado
de la frontera franco-española, le echen un vistazo
a este asunto con ojos nuevos y dejando sus ideas
preconcebidas en el armario—, leo: " an.pa an.ka, AN.PA
samê. Two unusual writings of 'the zenith
of heaven' an.pa an.ka and AN.PA samê apparently
construe an.pa as equivalent to… ". Campanil,
¿KU.AN.PA.nil? se llama el monte donde se asienta
el grupo de La Corona, y en la página siguiente,
238, " si.ùn.na = elât samê. The term si.ùn.na
is translated as elât samê in the late copy of
bilingual hymn (SBH 128 rev. 38-39; see p.230)
where the Moon-god is placed in the region. Here,
si is probable the name of heaven si = samû, and
ùn is probable to be interpreted as elâtu.
Three additional
examples where the Moon shines in si.ùn.na also
occur in Sumerian literatura: Sjöberg Moongod
70:2; ELA 271; Dead of Ur-Nammu 13 (see JCS 21
113). The Sumerian term also occurs in a list
of cosmic terms in Proto-Izi and Nabnitu:
an
ki
gis.hé
ul.hé
ub.si
kur.ùn.na
si.ùn.na
ub.da.4 .......................Proto-Izi
52-58 (MSL 13 18)
an.si.ù[n.na = e-la-at samê]
si.BÀD.b[a = MIN MIN]
si.ùn.[n]a = [MIN MIN]
kur.BÀD.ba = [sa-du-u e-lu-u]
kur.ùn.na .....................Nabnitu
XXV 145-49 (MSL 16 227)
In Nabnitu XXV
145 as restored, the term an.si.ùn is constructed
on the pattern of an.pa, an.ùr, and an.zà, with
the name of heaven an followed by si.ùn.na (=
elàtu). In surviving examples of si.ùn.na only
the Moon is found in the region, although the
Sun and metereological phenomena, as well as the
Moon, are found in an.pa = elât samê."
El subrayado de
los dos kur.ùn.na es mío. Es la única licencia
que me he permitido, no me atrevo ni a traducir.
Y, menos a sacar o deducir conclusiones, mejor
dejar el cabo suelto para quien sepa atarlo.
—-¿Y?
—Nada, lo que
se dice nada, pero ese modelo de construir palabras
tales.an.pa.,an.ùr y an.zà, en este caso para
designar 'the zenith of heaven', debió de ser
práctica común a la hora de crear topónimos, de
concretar conceptos, entre los que los astronómicos
no son excepción, pero, sobre todo, a la hora
de nominar regiones y lugares del globo. Oiga,
de un lado al otro de la tierra, por los paralelos
mágicos de los 40, a brochazos gigantescos para
el hombre que todavía no era la medida de nada,
se contentaba con medir, de Erimo en Japón a Finisterre
y Coruña en Iberia, como en el cielo, del Águila
al Can Menor, sin fronteras para Corea, Siberia,
las Iberias, las Osas o los Peces, aquéllas, las
fronteras, tanto en la tierra como en el firmamento
vinieron mucho más tarde. Cuando el crónlech pirenaico,
no había otros límites que los confines de la
tierra que se hundían en la mar. El crp como manifestación
cultural de primer orden es fuente de enseñanzas
varias en este sentido, algunas de las cuales
se vislumbran en este trabajo; sin embargo, está
claro que aún siguiendo el dictado de una 'etimología
de conveniencia astronómica', que se dijo en el
trabajo inicial: Del crónlech pirenaico,
en ocasiones bajo este criterio surgen dos posibles
explicaciones coherentes. Ahora bien, en esta
materia aunque a veces parezca lo contrario, más
que soluciones se buscan cabos, y en este sentido
la toponimia de la propia Corona y sus proximidades
y los conceptos astronómicos que, en consonancia
con la astronomía mesopotámica, el grupo muestra,
invitan a pensar una vez más que los crp y su
toponimia merecen ser estudiados con la ayuda
del aire fresco que sopla de Mesopotamia y su
astronomía.
—Concrete, ¿qué significado tiene
aquí corona?
—No lo sé a ciencia
cierta, pero diría que es palabra relacionada
con el firmamento, un 'cosmic term' que dice Horowitz
en la página 238. En consecuencia y en esencia,
no literalmente, la versión reflejada en el trabajo
del mes de febrero pudiera no ser descabellada,
visto cuanto reflejan los crónlechs del lugar.
De otra parte, examinado el citado trabajo de
Wayne Horowitz, del que sólo se han referido unas
líneas, éste parece un argumento más de lo fundado
de la sospecha de que el crp hunde sus raíces
en la astronomía mesopotámica, como ya se argumentó
en la entrega anterior, con la ayuda principalmente
de Astral Sciences in Mesopotamia de Hermann
Hunger & David Pingree.
A Oza le rodean
topónimos que parecen de gran enjundia crónlica,
sin embargo en esta ocasión, para no diluir con
un exceso de información los datos objetivos que
encierra el grupo, únicamente, se llama la atención
sobre Lenito ¿de Len = preludio e ito = escondrijo?
¿'Preludio de la ocultación' o similar? Según
el mapa la zona el Lenito, visto desde los crónlechs
de la Corona, arranca a unos 200º; en cualquier
caso en esta dirección, como se verá, hay numerosos
testigos diferenciados en numerosos círculos,
¿fueron los cercanos escarpes del Lenito y su
zona, la referencia geográfica que permitió medir
el paso de la mayor parte de las estrellas y de
las lunas enmarcadas por las primeras en La Corona?
La introducción
del concepto 'astrolabio' —aquí 'Corona, Kuorun de meses
o lunas', por almanaque de ídem—, otra vez procedente de la
astronomía mesopotámica, obliga a hacer un inciso.
La acotación es tanto más necesaria por cuanto
el lucubrador, en una primera aproximación todavía
sin narrar ve, una vez más, que la astronomía
mesopotámica pudiera dar explicación cabal a este
emblemático grupo de crónlechs, y mal puede explicarlo
y demostrarlo sin antes dar cuenta de los textos
en que fundamenta su afirmación.
Antes de comenzar
la exposición, es preciso decir nuevamente, por
que aquí no se pretende sorprender la buena fe
de nadie, que vuelvo a no ser especialista en
otra disciplina de la que me permito hablar, astronomía
mesopotámica, es más, hace un año casi no había
oído hablar de ella; sin embargo, parece sencilla,
como es previsible en una técnica desarrollada
hace unos 3000 años de visu y con pocos medios.
Un primer acercamiento a la astronomía mesopotámica,
después de adquirir algún conocimiento en astronomía
clásica, se puede realizar a través de las Listas
'Mul Apin' —'Estrella Arado'— de las que da buena información
en castellano Daniel Marín en www.geocities.com/aratos_es/mulapin.html
y en inglés en www.lexiline.com/lexiline/lexi42.htm.
Las listas Mul Apin, procedentes de la traducción
de algunas tablillas babilónicas, parece que fueron
editadas hacia el 1000 a.C. aunque describen un
cielo datado en 2340 a.C. ± 20 año y son una compilación de información astronómica.
La sección primera de las Listas Mul Apin ofrece
un catálogo de 71 estrellas: 33 en el Camino de
Enlil, 23 en el de Anu y 15 en el de Ea. Este
total de 71 estrellas no parece muy alejado del
número de círculos que pudo haber en la Corona.
La primera sección de la lista Mul Apin da también
una somera identificación de cada estrella a fin
de ayudar a su identificación en la noche. Es
probable igualmente, que la lista intente identificar
los bordes de los caminos de Enlil, Anu y Ea.
Los Caminos, según estudio de E. Reiner y D. Pingree,
se extienden: el de Enlil de 73,2° N. a 13,4°
N. el de Anu de 12,5°N. a 25,8°S. y el de Ea de
11,3°S. a 45,9°S., es decir que el Camino de Enlil
se viene a situar al norte, el de Anu en el Ecuador
y el de Ea al sur.
Tal vez, los libros
que tratan sobre estas cuestiones de forma más
clara y concisa sean: Astral Sciences in Mesopotamia
de Herman Hunger & David Pingree, Brill 1999 y
Mesopotamian Cosmic Geography de Wayne
Horowitz, Eisenbrauns Winona Lake, Indiana 1998.
En ellos se exponen, con rigor y claridad, conocimientos
que, con frecuencia, se han dado por supuestos.
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