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Con estos supuestos y alguno más omitido
provisionalmente:
« Círculo K: a
del Pez Austral, Fomalhaut,
Ku, de magnitud 1,15.
« Círculo k1: a
de la Osa Menor, Polaris,
de magnitud 2,02.
« Círculo k2: a de Casiopea, Schedar, de magnitud 2,2.
« Círculo k3: a
de Perseo, Algenib, de magnitud
1,78.
« Círculo k4: del Polo y el Dragón.
« Círculo k5: del Polo
y el Dragón.
« Círculo k?1: del Polo y el Dragón;
o k de Perseo de magnitud 3,8.
« Círculo k6: b
de Tauro, El Nath, de magnitud
1,64.
« Círculo k7: a
de Tauro, Aldebarán, de magnitud
0,8.
« Círculo k8: b
de Perseo, Algol, de magnitud
2,08.
« Círculo k9: g
de Andrómeda, Alamak, de magnitud,
2,25.
« Círculo k10: 41de Aries,
de magnitud 3,63.
« Círculo k11: a
de Aries, Hamal, de magnitud
2,00.
« Círculo k12: b
de Aries, Sheratan, de magnitud
2,64.
« Círculo k13: b
de Andrómeda, Mirach, de magnitud
2,05.
« Círculo k14: a de la Ballena, Menkar de magnitud 2,53.
Concreción necesitada de explicaciones. En primer lugar
conviene recordar que se buscan soluciones de coherencia
astronómica, es decir, impecables desde un punto de
vista técnico, bien relacionadas con el resto de las
representaciones crónlicas pirenaicas, con la solución
general del grupo y con la astronomía de la época que
se está mostrando mesopotámica. En este sentido, necesita
ser razonada la elección de Fomalhaut para equiparar
el círculo K. La carta estelar 3 indica que,
desde un punto de vista gráfico, tal preferencia puede
ser discutible, ya que alguna de las estrellas del Cisne
—Deneb, Sadr o Gienah— parecen cuadrar mejor en cuanto a posición, y, respecto a concordancia
brillo/diámetro del círculo, entre las del Cisne, Deneb
podría ser la elegida; sin embargo, desechando también
otras opciones estudiadas, a pesar del error gráfico
en altura que supone la elección de Fomalhaut, se ha
terminado por preferirla sobre todas las demás. Los
motivos han sido varios: históricamente, como se puede
deducir del trabajo presentado en castellano en la segunda
entrega de esta web, De norte a sur por el camino
de Fomalhaut y Deneb Kaitos, Fomalhaut está nutridamente
representado a lo largo y ancho del Pirineo, con evidentes
vestigios en la toponimia, como indicador de límites
territoriales hacia el sur y de estaciones del año,
para primero haberla tenido en cuenta a la hora de dividir
el año en tres partes apañadamente iguales, y luego
preferirla. De otra parte, estos deslices gráficos sobre
un calco estricto de la bóveda celeste, ya observados
y comentados en otros lugares, en buena parte tienen
su origen en lo accidentado del terreno, en este caso
en cuesta, además, la representación gráfica sobre el
terreno, como si de una hoja de papel a escala se tratara,
nos llevaría a dibujar Fomalhaut dentro del subgrupo
sur, haciendo farragosa la representación y su lectura,
cosa que trataban de evitar como puede deducirse de
las interpretaciones realizadas hasta ahora. De otra
parte, el círculo K, amén de una buena relación
brillo/diámetro del círculo, tiene los testigos sur
donde los ponían en los Fomalhaut de culminación y ocaso.
También es probable, que la posición del círculo K pudiera
justificarse si pudiésemos ver el horizonte local, que
en dirección sur está plagado de topónimos que vuelven
a preferir a Fomalhaut.
Después permite preguntarse sobre qué estrellas cabe
encontrar en el espacio celeste Ku-Or definido
por el Polo de la época y las culminaciones de Fomalhaut
—Ku— y de Sirio —Or— que, de cualquier manera, generalizando, hacia el 1000 a.C. eran
las mismas que en nuestros días. Hoy diríamos: parte
de Acuario; Pegaso; Lacerta; Cefeo; La Ballena; Piscis;
Aries; Triángulo; Andrómeda; Casiopea; Pléyades; Perseo;
Eridano; Tauro; Orión; Auriga; Can Mayor y este de los
Gemelos. Los cielos, al margen de la precesión de los
equinoccios, han cambiado poco y con la actual astronomía:
alineamientos, geometría estelar, magnitudes de las
estrellas, distancias entre las estrellas, tabla secuencial
de ortos y ocasos que cabe confeccionar con el programa
de ordenador más simple, una carta estelar, etc., podemos
identificar con relativo poco esfuerzo las estrellas
representadas en La Corona y otras tantas más
que hubiese, deducir donde pueden estar las ausencias
clamorosas, y qué pretendieron decir en última instancia
simbolizando tanta estrella, por la sencilla razón de
que construyeron con coherencia astronómica. La carta
celeste 3, en la que se han rodeado en rojo las estrellas
escogidas en este sector, da idea del porqué de la elección
y de las dudas que pudieran plantearse; en ella, se
aprecia además que eligieron las estrellas, en ocasiones
un alineamiento dentro del mismo meridiano, en intervalos
aproximados de 1 hora, que llevada al año representaba
15 días.
De otra parte, vistos los cielos con
ojos de ayer, resulta forzoso tener en cuenta la astronomía
mesopotámica: los astrolabios, las listas Mul Apin,
los textos ZIQPU, los textos GU, etc. Se entiende mejor
La Corona, al norte del grupo bajo la presencia
en Arturo, Shupa, del dios Enlil y su camino; aquí en
el centro, bajo el dios Ea, Ku,
viendo a su izquierda, a lo largo del ecuador celeste,
principalmente, estrellas del Camino de Anu. Los diferentes astrolabios y
la lista Mul Apin no siempre coinciden al denominar
las estrellas y constelaciones que limitan los Caminos
de Enlil, Anu y Ea, no obstante, de la lista Mul Apin,
referidas a las estrellas del Ku-Or, podemos seleccionar: en el Camino de Enlil: Mul Apin, Arado,
a, b Tri y g And; Mul Shugi, El Antepasado, sur de Perseo; Mul Gam, La Azada,
parte de Auriga; Mul Mashtabbagalgal, Grandes Gemelos,
Castor y Polux; En el Camino de Anu: Mul Anunitu, La
Señora del Cielo, La estrella tras el gran cuadrado,
h
Psc; Mul Luhunga, El Aparcero,
Aries; Mul Mul, Zappu, Pléyades; Mul Guanna, Toro Celeste,
Tauro; Mul Lee, La Quijada del Toro, Aldebarán y las
Híadas; Mul Sipazianna, El Verdadero Pastor de Anu,
Orión; Lulal y Latarak,
p3 y p4 de Orión;
Mul Darlugar, El Gallo, Lepus; Mul Kaksisa, Canis Maior-Canis
Minor- partes de Puppis y Pyxis; Mul Ban, El Arco, la
diosa elamita Istar hija de Enlil, d, e, s, w CMa-k Pup. Mul Apin,
lista también ortos helíacos de 34 estrellas, comenzando
por Aries el 15 de Nisan, seguido de La Azada —Auriga—
el 20 Nisan, Las Pléyades el 1 de Iyar, Aldebarán el
20 de Iyar, Orión con Castor y Pólux el 10 de Sivan
… Los astrolabios, con variantes también se hacen eco
de melodías crónlicas: la tablilla 51 del Enuma Anu
Enlil, alista, con otras ‘3 para cada mes’, Flecha-Antepasado-Supa,
en tanto que el astrolabio de Pinches en el mes V, alista
El Arco, Los Grandes Gemelos y La Osa Mayor, estrellas
de los caminos de Ea, Anu y Enlil, respectivamente.
No se continúa, el análisis sólo es cualitativo, pero
abruman los listados mesopotámicos secuenciales aplicables
al crp que no requieren más entendederas que la atención.
Aplicando tales listas, vemos que en el sector Ku-Or
de La Corona de las lunas, prescindieron de las
estrellas y constelaciones situadas al norte de Perseo,
salvo para hacer referencia al Norte y al Polo, como
parece ser el caso de los círculos k1, k2, k4
y k5. Al tratar de la parte norte del subgrupo
siguiente haremos un recuento de las estaciones lunares
presentes en La Corona. Estas estaciones que
son el origen del zodíaco, en el caso de la luna y como
en La Corona, en todas las civilizaciones, se
extienden más al norte y sur del zodíaco solar en razón
a la inclinación de 5º de la órbita lunar.
En el subgrupo Ku, encontramos una incoherencia evidente en la reproducción de dos
estrellas próximas, de distinto signo del que veremos
otra en el subgrupo siguiente. Se trata de las a y b de Perseo, círculos k3
y k8, respectivamente,
que sobre el terreno se encuentran bastante más separadas
de lo que les corresponde en un calco astral, habida
cuenta los criterios seguidos en el resto del subgrupo.
Esta anomalía no parece casual y, mucho menos, debida
a error o ignorancia, como lo vienen demostrando a lo
largo y ancho del Pirineo en más de un centenar de realizaciones
ya descodificadas.
Pudiera ser que en este caso, la secuencia del
camino lunar que traían y que continuaron en el subgrupo
siguiente, por las razones que fueran —se avanzarán
hipótesis— quisieron relacionarlo con el Polo, de ahí
la razón de haber referido en la solución los círculos
k4 y k5 con el Polo, siguiendo el dictado de otras realizaciones y del
importante testigo caído a 0° hacia el interior que
tiene el círculo k5.
Aún tratándose todavía, este primer avance de la solución
de La Corona, de un análisis cualitativo, no
deja de ser aclaratorio, constatar la secuencia de los
tiempos de paso de cada una de las estrellas elegidas
en la solución, por el punto de transito, de culminación
sur o, por extensión, de ziqpu, que referido
al 21 de diciembre de 540 a.C., con el programa MacStronomy
2.0.3, son los siguientes:
a de Cefeo: 14 horas 34 m 19 s
Ku, Fomalhaut, a
del Pez Austral: 14 horas
45 m 34 s
a de Pegaso: 15 horas 18 m 55 s
b de Pegaso: 15 horas 24 m 13 s
k del Dragón: 15 horas 48 m 57 s
g
de Cefeo: 16 horas 30 m 58
s
b
de Casiopea: 16 horas 32
m 48 s
a
de Casiopea: 16 horas 55
m 07 s
a de la Osa Menor: 17 horas 14 m 19 s
b
Andrómeda: 17 horas 18 m 08 s
d de Casiopea: 17 horas 28 m 09 s
b
de Aries: 18 horas 00 m 54 s
g
de Andrómeda: 18 horas 03
m 11 s
a
de Aries: 18 horas
11 m 54 s
41
de Aries: 18 horas 49 m 47 s
k
de Perseo: 18 horas 56 m 32 s
b
de Perseo: 18 horas 58 m 08 s
a
de Perseo: 19 horas 04 m 33 s
a
de la Ballena: 19 horas 12 m 32 s
a
de Tauro: 20 horas 35 m 15 s
b
de Tauro: 21 horas 11 m 14 s
Es decir que los círculos del subgrupo
Ku, están emplazados de derecha a izquierda en función
del tiempo de su culminación, con precisión casi total,
que deja perplejo, ¿cómo es posible que hace cerca de
3000 años existiese gente capaz de semejante realización,
y cómo se perdió todo este conocimiento?
Entre las culminaciones de Ku y El Nath, b Tau, extremos
derecha e izquierda de la ringlera de círculos que constituyen
el subgrupo, transcurrían 6 horas 25 m 40 s, que llevados
al año suponían cerca de 3 meses y cuarto. En anotación
actual, los ¾ de mes restante hasta completar los 4
que corresponden a cada sector, están reflejados en
el subgrupo siguiente.
Sin embargo, no parece que el punto de referencia
para medir el tiempo en la Corona, salvo para Ku, Or y Un, fuese el punto
de culminación, se encuentra demasiado alejado sobre
el terreno, sino el Lenito, como se ha adelantado en
la introducción, y cuanto le rodea. Lenito, ¿de Len
= preludio e ito = escondrijo, en lengua vasca? ¿‘Preludio
de la ocultación’ o similar? Según el mapa la zona del
Lenito arranca de unos 200°, extremo y paisaje que convendrá
confirmar cuando los árboles que ahogan el grupo lo
permitan; en cualquier caso, ya se ha dicho, en esta
dirección que apunta hacia los 200° hay testigos diferenciados
en varios círculos entre los que cabe citar a K,
k1, k2, k3, k7, k9, k10 y k13
¿Fueron los cercanos escarpes del Lenito y su zona,
la referencia geográfica que permitió medir el paso
de la mayor parte de las estrellas de La
Corona, o, simplemente, tales testigos están señalando
la posición de Fomalhaut en el momento en que se dibujó
en tierra el grupo?
En otro orden de ideas, la relación: diámetro de los
círculos / magnitud de las estrellas representadas en
el subgrupo resulta inmejorable; como en toda La
Corona, parece sacada de un manual de astronomía
moderno.
La transliteración sobre el terreno de las estrellas
a crónlechs, de este subgrupo central, ha sido hecha
mirando las estrellas en dirección sur y anotando mirando
al norte, para quedar los círculos reflejando estrellas
en el suelo como si éste fuera un espejo. De la misma
forma que calcaríamos hoy la bóveda celeste o una carta
estelar. Los crónlechs de La Corona, de ahí su
fácil comprensión, se leen y están escritos en el suelo,
igual que en una carta estelar vista de S. a N., tal
y como están reflejados los tres subgrupos en los esquemas.
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