ENTREGA 3 - Okabe

 
 

 

 

A MODO DE INTRODUCCIÓN Y SITUACIÓN

 

3/08/98

Ayer cumplieron doce años desde que inicie la descodificación del crónlech pirenaico en circunstancias que, como dije en su día, no hacen al caso. Siempre he sabido y tenido presente que si los crónlechs representaban estrellas no podía dejar sin resolver Okabe a plena satisfacción personal.

Okabe, tal vez sea el emplazamiento de crónlechs más emblemático de las estribaciones atlánticas del Pirineo y el punto neurálgico que da unidad a todos los crónlechs que se extienden del Pico de Orhi al mar Cantábrico. Cuenta al menos con veinticuatro monumentos evidentes. En un primer acercamiento al grupo realizado en el 90 no acerté una sola equiparación. Han pasado ocho años y ahora me parece tener una solución que diría bastante aproximada; sin embargo, he podido volver a equivocarme. De aquel trabajo, se retiene el final:

«De Okabe se dicen todas estas cosas que casi no se creen porque: ¡Okabe es mucho Okabe!, para encontrarle una solución total como asterismo y, después y sobre todo, creérsela. Del paraje de Okabe, de verdad de verdad, se puede decir: que en él existen unos círculos de piedras en el suelo y arriba en la noche las estrellas, y, en medio: ¡nada! En medio el pasado y uno maquinando incongruencias y tratando de buscar señales cielo-tierra, con la secreta esperanza de que otros hombres en ese pasado hubiesen hecho lo mismo pero al revés en incipiente homenaje al más allá de las estrellas.»

En la actualidad no veo Okabe como un asterismo propiamente dicho, lo interpreto de otra forma, creo en cuanto digo y me parece que no anduve descaminado en el último párrafo de aquel equivocado trabajo inicial. Es más importante apuntar en la dirección debida que acertar, encauzada ésta, el acierto lo traen: el reconocimiento del propio error y la perseverancia.

Occabé que escriben los franceses, con Oianleku norte, son alfa y omega atlánticos del crónlech pirenaico al tiempo que su doble Capilla Sixtina. La de Oianleku se encuentra casi en estado gaseoso y fue interpretada en Del crónlech pirenaico de forma que en esencia mantengo. Okabe, por contra, se halla en buen estado y siempre he creído, como se ha dicho al inicio, que o hacía pleno a satisfacción personal en la equiparación estelar de sus veinticuatro monumentos, o la teoría crónlech = estrella, podría ponerse en duda por su hasta ahora único valedor, el que suscribe.

Así pensaba en el 98, ahora en el verano de 2003, al comenzar a ordenar viejos escritos para realizar la exposición definitiva del grupo descifrado desde hace años, en realidad desde Oianleku, no me resigno a tratarlo, de forma aséptica: coordenadas varias, dibujos, equiparaciones, etc. No es tiempo, el último tramo, para plegarse a estilos y presentaciones ajenos; sin embargo, voy a intentarlo.

En lo geográfico Okabe, está situado en las coordenadas: latitud N. 43º 02’ 19”, longitud O. 1º 03’ 39”, altitud 1380 metros. Mapa IGN, serie bleue 1:25000, 1346 est, St-Jean Pied de Port. Respecto a la tierra de crónlechs, tiene una localización  paradigmática:

ð El Pico de Annie,  se encuentra a 108°.

ð El Pico de Orhi, destaca a unos 126°, dependiendo del crónlech donde se hagan las mediciones.

ð Okabe está situado además en un eje E.-O. claro y preciso de montañas, de parecida enjundia crónlica a la de los Auza-Mendaur-Ernio  y Aizpitxa-Izu-Adarra-Izarraitz de los que ya se ha hablado en otros lugares. Eje que, simplificando, va desde la cresta Organbideska —1445 metros— al este, que justifica su nombre leyendo Orga-bide-eskas —‘límite del camino del Carro, Orga, de la Osa Mayor’— cuando se le mira desde los crónlechs Millagate, hasta, cruzando Okabe y ya al oeste, continúa por Errozate y Urkulu en primer término , para luego, más adelante y en igual dirección, llegar a Velate, pasando por Lindux, Adi —un poco más al sur— Sayoa e Irumugeta, entre otros emblemáticos nombres que a su pie albergan grupos de crónlechs haciendo de límite de estos monumentos por el sur  siguiendo la línea divisoria de aguas atlántico- mediterránea y representando no solamente a lo más florido del firmamento, que hubiera dicho hace unos años, sino a buena parte de las estrellas que permiten comenzar a mirar y tal vez a comprender el crónlech desde un punto de vista que, sin apartarse un ápice de la más estricta técnica astronómica, sube, de la mano de viejas propuestas repensadas, camino del más allá de las estrellas.

ð Al norte preciso a unos doce kilómetros en línea recta se hallan los dos Orgamendi de 624 y 639 metros de altitud, confirmando una vez más que en aquel pasado, por estas latitudes, la Osa Mayor y su carro, amén de Artz como se razonó en Oiartzun y Artikutza, fue denominada principalmente Orga —Carro—.

ð Vistos desde el grupo central, por el cuadrante NO. destacan, Baigura a 333°, Iparla a 317° y Auza a 295° y, a la vera de éste en el horizonte, Peñas de Aia, lugares todos de emplazamientos de crónlechs que al margen de los que forman el eje E.-O. ya citado, constituyen una banda centrada en el eje 120-300 grados —Pico de Orhi-Okabe-Auza-Peñas de Aia— que pudo dar nombre al golfo de Vizcaya y son páginas escritas que narran, con medios modestos pero con trazo firme y comprensible, la historia del crónlech pirenaico.

En este eje, mejor en la banda que lo constituye, dejaron constancia hasta el Golfo de Vizcaya del nacer por el Orhi, de las dos luminarias de ambos extremos de la Vía Láctea, Sirio y Antares y de las efemérides sincrónicas de ocaso que en sentido opuesto subrayaban estas salidas. Así, como se dijo en Pagolletako Gaña, el orto de Sirio por el Orhi, estaba señalado por el ocaso simultáneo de Altair por Izarraitz; en tanto que, en el no dado a conocer todavía, hoy gaseoso Agiña I, el orto de Antares por el Orhi viene marcado por el ocaso de Capela y las suyas por unas próximas Peñas de Aia. Esta banda, Orhi-Peñas de Aia y sus aledaños, merece un tratamiento conjunto; en él, al menos en su aspecto religioso, está la esencia del crónlech pirenaico. Empecemos, entonces, por Okabe.


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