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INTERPRETACIÓN
ASTRÓNOMICA
DEL SUBGRUPO HESÍODO
El
conjunto en cuestión lo forman en realidad dos subgrupos:
• El comprendido por los crónlechs
que van del 3 al 9 inclusive, en ellos, el punto de
referencia, al que se debe de mirar para encontrar el
asterismo de equiparación, se sitúa en dirección del
Pico de Orhi —126°— y sus proximidades y el Sur hasta
unos 220°.
• El constituido por los círculos 11
y 12, cuya referencia de observación principal va del
NE. al Pico de Orhi, que, desde el círculo 11 destaca
a 127° en dirección del principal testigo, hoy caído,
del círculo.
El grupo se ha llamado de Hesíodo porque
la disposición de sus crónlechs encaja a la perfección
de salida a culminación al emparejar crónlechs y estrellas
teniendo en cuenta los versos —609 al 614— de Trabajos y días de Hesíodo, que dicen:
« Cuando Orión y Sirio lleguen a la
mitad del cielo y la Aurora de rosados dedos pueda ver
a Arturo, ¡oh Perses!, entonces corta y lleva a casa
todos los racimos; déjalos al sol diez días y diez noches
y cinco a la sombra; al sexto, vierte en jarras los
dones del muy risueño Dionisio. »
Propuesta de solución:
« Círculo 3: i de Orión,
de magnitud 2,77.
« Círculo 4: Saiph, k de Orión, de magnitud 2,06.
«Círculo 5: Mirzam, b del Can Mayor, de magnitud 1,98.
« Círculo 6: Sirio, a del Can Mayor, de magnitud -1,46.
« Círculo 7: ‘o 2’ del Can Mayor, de magnitud 3,02.
« Círculo 8: Wezen, d del Can Mayor, de magnitud 1,84.
« Círculo 9: Adhara, e del Can Mayor, de magnitud 1,5.
«Círculo 10: Aludra, h del Can Mayor, de magnitud 2,45.
« Círculo 11: Spica, a de Virgo, de magnitud 0,98.
«Círculo 12: Arturo, a del Boyero, de magnitud -0,04.
La tabla 1, realizada con fecha del
540 a. C., refleja las coordenadas de las estrellas
representadas en el grupo Hesíodo — parte del dibujo
2—. Los datos de la tabla 1, se han obtenido al
paso de Sirio por el Orhi, dirección que se señala con
claridad mediante testigos en diversos círculos del
grupo, entre ellos los números: 1, 8, 11 y 13 con peculiaridades
y variantes fácilmente observables sobre el terreno.
En realidad tal dirección fue válida para seguir los
pasos tanto de Sirio como de Antares, luminarias de
ambos extremos de la Vía Láctea en el horizonte pirenaico.
El orto de Sirio en el lugar y en aquella
época, se producía a unos 116° y un tanto a la izquierda
del Orhi como refleja el potente testigo que por esos
grados tiene el crónlech que representa a Sirio, el
número 6. Se ha congelado la imagen celeste de la tabla
1 en el instante que se considera más ilustrativo para
tratar de explicar y defender la propuesta hecha, en
él resulta que algunas de las estrellas que indudablemente
intervienen en el asterismo están invisibles al borde
del horizonte o justo debajo de él, hecho que en modo
alguno menoscaba la sugerencia puesto que las representaciones
pirenaicas corresponden en líneas generales a secuencias,
constituyendo su representación una pincelada más que
una instantánea.
| Tabla 1 |
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| Estrella |
Acimut |
Altura |
| a del Can Mayor |
127° 22’ |
11° 50’
|
| b del Can Mayor |
132°
56’ |
19°
38’ |
| o 2 del Can Mayor |
126° 26’ |
3° 38’ |
| d del Can Mayor |
126° 20’ |
0°
48’ |
| e del Can Mayor |
129° 22’ |
- 0° 38’ |
| h del Can Mayor |
124°
29’ |
- 3° 19’ |
| k de Orión |
138°
44’ |
23° 07’ |
| i de Orión |
140°
53’ |
27°
34’ |
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| a del Boyero |
12° 51’ |
- 13° 23’ |
| a de la Hidra |
88° 58’ |
-
1° 19’ |
| a de Virgo |
38°
30’ |
- 36° 52’ |
| a del León |
68°
30’ |
9°
16’ |
| a del Escorpión |
334° 47’ |
- 62° 27’ |
| h de la Osa Mayor |
8° 55’ |
17° 00’ |
| a de la Osa Mayor |
22° 43’ |
39° 45’ |
| d del Dragón |
326° 06’ |
36°
08’ |
| g de los Gemelos |
112°
59’ |
42° 33’ |
| b de Tauro |
127° 45’ |
61° 00’ |
| a de Tauro |
154°
21’ |
52° 25’ |
| a de la Ballena |
186°
42’ |
38°
45’ |
| a del Cisne |
299° 46’ |
24° 55’ |
| b del Cisne |
302°
35’ |
2° 48’ |
| a de la Lira |
317°
20’ |
7° 57’ |
| bde Orión |
147° 08’ |
26° 29’ |
|
El círculo 6 que representa a Sirio tiene un
diámetro del orden de los siete metros y medio
cifra inusualmente baja comparada con las observadas
en los grupos estudiados en las cuencas del
Urumea y Oiartzun cercanas a la costa cantábrica
en las que los círculos que representan a la
a del Can Mayor miden alrededor de diez metros. Entiendo que tal discordancia
se puede atribuir a que en Okabe, con independencia
de querer representar a Sirio, pretendieron
formar una figura con el resto de la constelación
y las dos estrellas que le acompañan de Orión.
Avanzando cuatro horas precisas,
o dos meses si la observación se hace a la misma
hora, como se prefiera, en la secuencia que
se detuvo en la tabla 1 al paso de Sirio por
el Orhi, las estrellas interesadas en la historia
presentan las posiciones que marca
|
la tabla 2, justificando la presencia en la secuencia estelar de los
círculos 11 y 12, y dando soporte gráfico a los
versos de Hesíodo.
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| Tabla 2 |
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| Estrella |
Acimut |
Altura |
| a del Boyero |
56° 30’ |
11° 51’
|
| a de Virgo |
88° 02’ |
1° 55’ |
| a del Can Mayor |
173° 12’ |
19° 43’ |
| b del Can Mayor |
191° 23’ |
26 30’ |
| ‘o 2’ del Can Mayor |
179°
25’ |
24°
02’ |
| d del Can Mayor |
177° 28’ |
21° 51’ |
| e del Can Mayor |
179° 01’ |
18° 49’ |
| h del Can Mayor |
173° 12’ |
19° 43’ |
| k de Orión |
204° 17’ |
29° 54’ |
| i de Orión |
209° 39’ |
31° 22’ |
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| a de Tauro |
241° 28’ |
37º 32’ |
| b de Tauro |
246º 27’ |
53º 56’ |
| g
de los Gemelos |
210º 03’ |
58º 29’ |
| b de Orión |
212º 54’ |
26º 28’ |
| a de la Liebre |
202º 57’ |
21º 03’ |
| a de la Corona Boreal |
38º 46’ |
3º01’ |
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| b de Aries |
270° 47’ |
9° 42’ |
| a de la Ballena |
247° 00’ |
11° 53’ |
| a de la Hidra |
138º 10’ |
38º24’ |
| a de la Osa Mayor |
17° 04’ |
56° 29’ |
| h de la Osa Mayor |
32° 15’ |
33° 00’ |
| b de la Osa Menor |
1° 06’ |
35° 48’ |
| a del Escorpión |
73° 13’ |
-41° 58’ |
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Ambos círculos se observan en la dirección que
señalan las coordenadas de la tabla 2: 56° para
Arturo y 88° para Spica en consonancia con sendos
testigos de los dos crónlechs. Parece lógica,
mirando ambas estrellas hacia el cuadrante
NE., la construcción de los círculos teniendo
en cuenta la situación aparente de las dos estrellas
en el firmamento, Spica asomando en el horizonte
por la derecha y, unos 27° a su izquierda y situado
a 10° más de altura, Arturo. Para captar el resto
del grupo, las estrellas reseñadas en la solución
propuesta en la página anterior correspondientes
al Can Mayor y a Orión, es preciso mirar al
sur.
La carta celeste número 1, procedente del programa
StarCalc 5.71, hecha con Sirio al sur al poco
del orto de Spica, ayuda a comprender cuanto se
viene de decir.
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Las estrellas comprendidas en el
subgrupo, están señaladas en rojo, las correspondientes
a los círculos 3 a 10, ambos inclusive, se perciben
mirando al sur al igual que se debe de hacer, con
los dibujos
1 y 2;
en tanto que los círculos 11 y 12 se deben de equiparar,
girando los dibujos hacia el NE. y la carta estelar,
en la que también se han marcado en rojo a las estrellas
correspondientes a ambos, en igual dirección situada
entre Spica y Arturo.
El asterismo, así contemplado en dos
tiempos, es ejemplo paradigmático en el crp: está perfectamente
ajustado al paisaje; los testigos señalan con precisión
la secuencia estelar que insinúan los crónlechs; el
dibujo que forman los círculos está contraído sobre
la realidad, con precisión de experto, ya vista; la
concordancia diámetro círculos / brillo estrellas, es
más que aceptable, como siempre en el crp; cuenta con
antecedentes históricos que hacen comprensible la realización
en la época de su construcción, como es habitual; los
conceptos astronómicos que expresa el grupo, no son
una excepción en el crp, están repetidos en otros lugares,
y, un largo etc.
Sirio, en el 540 a. C. —según el programa
de astronomía utilizado— nacía a 113° 36’ que, sobre
el terreno, pueden hacer bueno, para señalar el orto
del astro, al principal testigo del grupo situado en
el crónlech 6 a 116°. La tabla 1 refleja de forma impecable
la ascensión del Can Mayor al paso de Sirio por el Orhi,
engallado en la pirámide que semeja la montaña vista
desde Okabe. Sobran las palabras: ir y ver. No obstante, esta coronación de la pirámide de Orhi por
el Can Mayor o viceversa, los crónlechs de Okabe, como
veremos más adelante, forman parte de una secuencia
que se inicia al orto de Sirio en más que probable conmemoración
del solsticio de verano y del comienzo del año, se ha
plasmado con círculos sobre el terreno de forma un tanto
abstracta puesto que se aprecia, como en otros lugares,
conservando la geometría estelar un evidente apelmazamiento
de las estrellas que componen el asterismo señalándose,
no obstante, con precisión algunos alineamientos que
ayudan a hacer reconocible la representación, por ejemplo
el de los círculos 4, 5 y 10: Saiph, Mirzam y Aludra,
resulta verdaderamente ilustrativo. Las concordancias
de los diámetros de los círculos y las magnitudes de
las estrellas representadas resulta más que aceptable,
aunque alguna de ellas difiere algo de las que tenemos
en la actualidad. La disposición de los círculos con
respecto a las estrellas me parece tan obvia y objetiva,
a pesar de algunas abstracciones, que su análisis está
al alcance de cualquier aficionado, motivo por el que
no vamos a entrar en detalles.
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Hasta ahora, en cuantas notas
tengo escritas sobre este grupo –salvo una referente
a una hipotética división del año en tres estaciones
partiendo del orto de Sirio–, el posible calendario
que en parte refleja Okabe, sólo ha sido tratado
de forma, digamos, cualitativa, sin entrar en
valoraciones cuantitativas, más arriesgadas y
complicadas por cuanto obligan a definir el calendario
de la época en que estos monumentos estuvieron
vigentes apuntando a una posible datación de los
mismos. Tratándose de un asunto importante que
barrunto no voy a tener tiempo de desarrollar
con la minuciosidad y precisión que merece y requiere,
adelanto estas notas en formato de opiniones personales,
como hipótesis provisional del trabajo que me
ronda en la cabeza y con ánimo de contagiar mis
inquietudes a personas más calificadas y capaces,
y sobre todo, jóvenes. Notas, que
en modo alguno pueden ser conclusión o
tesis definitiva sobre la materia sino otro cabo
suelto más del laberíntico crónlech pirenaico.
Mis creencias sobre el calendario
pirenaico, basadas en los estudios que tenía iniciados
en Okabe y otros lugares, ha sufrido un vuelco
con la descodificación de La Corona de las
lunas, que requiere una reflexión unitaria
definitiva que no se va a realizar todavía; sin
embargo, repasar Okabe después de conocer La
Corona, obliga a exponer cuando menos qué
me sugiere Okabe en materia de calendario.
En el estudio sistemático y progresivo
que del crp se viene haciendo, mirando hacia atrás
con afán integrador, la sospecha de que marcaban
estaciones, nació en Eteneta II, para continuar,
en Unamene, Etxelako Aritxuriak, San Miguel Soro,
Ezkeriturritako Gaina, Lepako Estua, Iraurtza,
Lizarrozko, Pagolletako Gaña, Kauso y un largo
etc., dado a conocer o silenciado todavía. En
resumen, resulta innegable y probado que una de
las funciones del crp, fue el señalamiento de
estaciones y épocas concretas del año. Así las
cosas, llegados a dar a conocer Okabe, resulta
imposible explicarlo sin aventurarse en consideraciones
cuantitativas. La representación del subgrupo
Hesíodo, desde un punto de vista formal, me parece
no sólo buena sino impecable, salvo alguna falta
de concordancia: diámetro círculo / brillo estrella.
Notable resulta la posición de Arturo más al norte
y alto sobre el horizonte con respecto a la de
Spica, la transcripción del asterismo del Can
Mayor con la espada y su tahalí de Orión, y la
posición de todos los testigos del subgrupo marcando
la secuencia hesiódica.
El crp, con la ayuda de los testigos
de sus crónlechs, apuntaba más a una secuencia
que a una instantánea celeste. La secuencia del
subgrupo parece dibujarse con claridad siguiendo
su inicio desde la aparición en el lugar de Sirio,
testigo principal del círculo 6 –126º–, en consonancia
con otros Sirio de orto: San Miguel Soro, Ezkeriturritako,
Pagolletako Gaina, etc. Entiendo que la secuencia
seguía con el paso de la estrella por el piramidal
Pico de Orhi, del que parecía surgir el Can Mayor
al completo para concluir al paso de éste por
el cenit precedido por el declinante Orión en
sincronía con el orto y elevación de Arturo arrastrando
a Spica en sucesión que empalmaba solsticio y
equinoccio, y que, reconocida la efeméride simbolizada,
induce a irrumpir en los posibles antecedentes
históricos de tal representación.
Los conocimientos astronómicos
que implican la construcción del crp, son de tal
magnitud que huelga la suposición de que fuesen
adquiridos in situ debido a la habitual mediocre
visibilidad de la zona, en consecuencia se vienen
buscando antecedentes en otros lugares, últimamente
como se ha dicho y sostiene en Mesopotamia. No
obstante, antes de surgir el cabo de esta madeja,
Okabe había presentado, en supuesto nacido en
Eteneta II, otro hilo coherente digno de ser seguido
o, al menos, expuesto: Hesíodo, en Trabajos
y días. Hesíodo, en la citada obra, amén de
citar a Arturo, ese ‘Señor de las alturas’, en
los tantas veces citados versos 609-614, que implican
una alfa del Boyero de orto helíaco, anteriormente,
en v.v. en 565-570, dice: “Cuando después del
solsticio Zeus cumpla los sesenta días de invierno,
entonces la estrella Arturo abandona la sagrada
corriente del Océano y por primera vez se eleva
brillante al anochecer; detrás de ella, la Pandiónica
golondrina de agudo llanto salta a la vista de
los hombres en el momento en que comienza de nuevo
la primavera.”, es decir, sin entrar en jugosas
semejanzas sumerio-acadias con la Pandiónica que
pudieran engarzar con los antecedentes astronómicos
del autor griego, éste señaló ambos equinoccios
con referencia a la misma estrella, Arturo, en
el equinoccio de otoño en relación con su orto
helíaco, y, en el de primavera con el orto acrónico.
En el orto helíaco los astros se tienen en cuenta
en su primera aparición al amanecer; en el acrónico,
la aparición del astro se identifica a la puesta
de sol. Al decir
Hesíodo, en los v.v. 609-614 “… y la aurora
de rosados dedos pueda ver a Arturo…”, se está
refiriendo para señalar la otoñada a un Arturo
helíaco; en tanto que, los v.v. 565-570, citados
más arriba, están referidos sin ambages al equinoccio
de primavera y presentan a un Arturo acrónico.
Suponiendo, sin entrar en precisiones ni discusiones
eruditas, que Hesíodo fue un autor del 800 a.
C., cuando se construyó el crp ya eran capaces
de distinguir épocas del año opuestas, con las
mismas estrellas. Supuesto que invita a pensar
que los crónlechs del grupo Hesíodo, pudieron
tener la doble función de señalar ambos equinoccios.
En cuanto a los solsticios, digamos provisionalmente,
parece que pudieron estar señalados por el orto
de Sirio. Esta propuesta tiene visos de verosimilitud,
al menos en la vertiente atlántica pirenaica,
por el número de veces en que hemos visto representado
a Sirio a su salida, entre las que Okabe no es
una excepción. El Sirio de Okabe, círculo 6, en
sí mismo es una meditación, sigue la secuencia
y sincronismos de su rodar con total precisión,
aunque no mayor a la de otros lugares: el testigo
de los 17º pudiera ir dedicado a seguir la posición
de La Osa Mayor; los de 52º y 56º el virar de
Arturo; el de 96º parece una posición de Spica;
el de 116º muestra el orto de Sirio en el lugar
en la época de su construcción; el de169º, diría
que va señalando el giro de Sirio hacia posiciones
equinocciales y, por fin, el de 296º, me gusta
hacia el Triángulo de Verano al comienzo de su
desaparición, en propuesta que he tocado en ocasiones
con cierta levedad, no me la sé bien y perturba
la iniciación en el crp.
El aprendizaje del crp en el
inicio es asunto, digamos, geo-matemático. Por
ejemplo, sin estar previamente en Aguiña II, subido
en el centro de su dolmen mirando los desvaídos
testigos que se encuentran en lo que debió ser
su periferia después de haber visto en el horizonte,
a la altura de los testigos, el Auza y a su pie
un nevado Pico de Orhi, digo nevado porque debe
mirarse en invierno para que la ausencia de hojas
en los alerces que ocupaban hace unos años el
lugar permita ver el horizonte, no se puede entender
nada. Después, allí en Aguiña, viene la matemática,
de andar por casa, estilo compadre, como entonces
pero con algunos adelantos, ayer y hoy: parecen
en línea Auza y Orhi, hoy: digamos, 120º, ayer
no sé, tal vez, allí se suben Sirio y Antares,
pero nos entenderíamos, estaríamos hablando de
lo mismo.
– ¿Dice usted que esto es un
círculo y que representa a Antares y este dolmen,
es el planeta portador de almas …?
– Eso digo y sostengo, a sabiendas
del recelo que puede producir tal propuesta, pero
en Aguiña en el estado en que se encuentran los
círculos, mejor callar, aunque bien claro está.
Históricamente,
el orto de Sirio, señaló en numerosos lugares
un comienzo solsticial. No es cuestión de enumerarlos
todos, sino de retener el que considero más Pirenaico,
el deducido de las tablas Mul-Apin. Las tablas
Mul –Apin, en su composición final datan del 700
a. C., aunque las partes que las componen proceden
de algunos siglos antes y los cielos que muestran
son los del 1000 a. C., de manera que las citas
astronómicas de Homero y Hesíodo parecen proceder
de ellas, o al menos, no las contradicen. Del
grupo que nos ocupa y de todo el crp en general,
podríamos decir lo mismo. La segunda lista de
estrellas de las tablas Mul-Apin, da fechas de
un calendario ideal de doce meses de 30 días para
constituir un año de 360 días marcado por el orto
helíaco de 35 constelaciones, de las que ahora
interesa destacar: ‘El 15 Du’uzu la Lanza KAK.SI.SA,
simplificando nuestro Sirio, la serpiente MUSH
y el León UR.GU.LA son visibles.’; ‘El 5 de Abu,
el Arco BAN, sur del Can Mayor, y la estrella
de los reyes LUGAL, Régulo, son visibles’; ‘El
10 de Ululu, la estrella de Eridu, NIN, alfa Puppis
y el Cuervo, UGA, son visibles’; ‘El 15 de Ululu,
SHU.PA d. Enlil, nuestro Arturo, son visibles’;
‘El 25 de Ululu, el surco de simiente, nuestra
Spica, AB.SIN, está visible.’; ‘El 15 de Tashritu,
Zibanitun, Libra, El Lobo UR.IDIM, el Jabalí,
casi todo Centauro y el perro sentado UR.KU, Hércules,
son visibles’. Lista a la que poco más adelante
sigue otra con los días de diferencia entre las
salidas helíacas de 15 estrellas, de las que,
aplicables a este subgrupo de Okabe, entresacamos:
‘Desde la salida de la lanza KAK.SI.SA., a la
salida de SHU.PA, transcurren 55 días.’; ‘ De
la salida de SHU.PA, a la salida de AB.SIN , el
Surco de simiente, transcurren 10 días.’; ‘De
la salida de AB.SIN, a la salida Zibanitum, Libra’,
transcurren 20 días’. Totalizando 90 días, los
que van de un solsticio a un equinoccio. Duúzu,
cuarto mes, fue un mes solsticial y Tashritu,
séptimo mes, fue equinoccial. Los años comenzaban
con el mes Nisan en el equinoccio de primavera.
Sin pensar en cuando empezaba el año en el Pirineo,
la secuencia estelar de Okabe empezaba con el
orto de Sirio y en primera instancia se extendía
hasta el poco de la salida de Spica poco después
de ‘cuando Orión y Sirio lleguen a la mitad del
cielo’ que dejo dicho Hesíodo, ¿al dictado de
las tablas Mul-Apin? No lo sé, como tampoco sé,
si lo que de forma gráfica dicen los crónlechs
de Okabe tiene igual procedencia, sólo pongo énfasis
en que de manera diferente dicen lo mismo; y,
en segundo lugar, que en la secuencia de un ciclo
se puede entrar por cualquier punto, y, de momento,
prefiero no entrar y no elegir entre ortos helíacos
y acrónicos.
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El evidente Can Mayor al completo y
con acompañamiento de Okabe goza de la presencia un
tanto misteriosa de dos estrellas de Orión —círculos
3 y 4—. En este trabajo, aunque pueda parecer lo contrario
al profano y, sobre todo al experto en arqueología clásica
de la que para adentrarse en el significado del crónlech
resulta práctico prescindir, a la hora de sacar conclusiones
y emitir juicios sólo se tienen en cuenta “hechos” que
en modo alguno impiden buscar nuevas vías en disciplinas
tan escurridizas como son la etimología o la ‘búsqueda
de una hipotética religión’. Estas materias, que no
surgen por generación espontánea sino que son consecuencia
del devenir del propio estudio, se tratan con el máximo
rigor de que uno es capaz a sabiendas de que por ahora
no pasan de ser meras hipótesis de trabajo, que deben
de considerarse independientes y no deben menoscabar
los juicios de hecho referidos a materias tan concretas
como la topografía local y la astronomía. Cuando se
dice que el crónlech número 6 de Okabe representa a
Sirio, se está hablando con seriedad, emitiendo un juicio
de hecho, que, vistas las construcciones existentes
en otros lugares, se puede considerar, además, fiable;
sin embargo, dejando de lado este para mí único hecho que trato de transmitir: crónlech = estrella, junto con
la existencia intencionada de alineamientos geográficos
de los grupos de crónlechs, me tomo licencias en otros
campos, no sin antes advertir que se trata de observaciones
realizadas en planos diferentes, de momento, de menor
fiabilidad; por eso, dejando por un rato los hechos
de Okabe entro en consideraciones más personales y de
menos fiar, expresadas en diferentes apéndices.
Parece necesario recordar que Okabe,
como tantos otros grupos, resulta conveniente e ilustrativo
imaginarlo como una secuencia estelar con principio
y fin en el rodar celeste. En este sentido el ciclo
quedó interrumpido, en el grupo Hesíodo, a la salida
de Spica la a de Virgo, pudiéndose considerar
de acuerdo con los testigos más notables del grupo,
que las efemérides más tenidas en cuenta pudieron ser:
• El orto de Sirio en el lugar en dirección
de 116°, al filo de 11° a la izquierda del Orhi. Acontecimiento
que puesto en horas, de día de 24, por facilitar los
cálculos con el ordenador, se ha supuesto que sucedía
en la atardecida del 21 de diciembre del 540
a. C. a las 18 horas 35 minutos.
• El paso de Sirio por el Pico de Orhi
situado a unos 127°, 1 hora más tarde — a las 19 horas
35 minutos—.
• Cuatro horas —o dos meses, según
se mire— más
tarde que el paso anterior —23 horas 35 minutos—, se
producía el orto de Spica cuando Arturo estaba a 56°
30’, el Can Mayor culminando al sur y Orión menguante
como hemos visto repetidamente en otros lugares.
Como resumen del grupo Hesíodo, en lo astronómico parece representar el desarrollo
de una secuencia estelar que se inicia al orto de Sirio
a la izquierda del Orhi, sigue al paso la constelación
del Can Mayor encaramada en el Orhi y continúa hasta
la culminación de ésta constelación y de Orión al sur,
en sincronía con el previo orto de Arturo y la posterior
salida de Spica, señalando entre todos posiciones de
calendario con antecedentes históricos en la tablas
Mul-Apin y en Trabajos
y días de Hesíodo.
arriba
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