ENTREGA 3 - Okabe

 
 

 

 

INTERPRETACIÓN ASTRÓNOMICA
DEL SUBGRUPO HESÍODO

El conjunto en cuestión lo forman en realidad dos subgrupos:

• El comprendido por los crónlechs que van del 3 al 9 inclusive, en ellos, el punto de referencia, al que se debe de mirar para encontrar el asterismo de equiparación, se sitúa en dirección del Pico de Orhi —126°— y sus proximidades y el Sur hasta unos 220°.

• El constituido por los círculos 11 y 12, cuya referencia de observación principal va del NE. al Pico de Orhi, que, desde el círculo 11 destaca a 127° en dirección del principal testigo, hoy caído, del círculo.

El grupo se ha llamado de Hesíodo porque la disposición de sus crónlechs encaja a la perfección de salida a culminación al emparejar crónlechs y estrellas teniendo en cuenta los versos —609 al 614— de Trabajos y días de Hesíodo, que dicen:

« Cuando Orión y Sirio lleguen a la mitad del cielo y la Aurora de rosados dedos pueda ver a Arturo, ¡oh Perses!, entonces corta y lleva a casa todos los racimos; déjalos al sol diez días y diez noches y cinco a la sombra; al sexto, vierte en jarras los dones del muy risueño Dionisio. »

Propuesta de solución:

« Círculo 3: i de Orión, de magnitud 2,77.
« Círculo 4: Saiph, k de Orión, de magnitud 2,06.
«Círculo 5: Mirzam, b del Can Mayor, de magnitud 1,98.
« Círculo 6: Sirio, a del Can Mayor, de magnitud -1,46.
« Círculo 7:o 2’ del Can Mayor, de magnitud 3,02.
« Círculo 8: Wezen, d del Can Mayor, de magnitud 1,84.
« Círculo 9: Adhara, e del Can Mayor, de magnitud 1,5.
«Círculo 10: Aludra, h del Can Mayor, de magnitud 2,45.
« Círculo 11: Spica, a de Virgo, de magnitud 0,98.
«Círculo 12: Arturo, a del Boyero, de magnitud -0,04.

La tabla 1, realizada con fecha del 540 a. C., refleja las coordenadas de las estrellas representadas en el grupo Hesíodo — parte del dibujo 2—. Los datos de la tabla 1, se han obtenido al paso de Sirio por el Orhi, dirección que se señala con claridad mediante testigos en diversos círculos del grupo, entre ellos los números: 1, 8, 11 y 13 con peculiaridades y variantes fácilmente observables sobre el terreno. En realidad tal dirección fue válida para seguir los pasos tanto de Sirio como de Antares, luminarias de ambos extremos de la Vía Láctea en el horizonte pirenaico.

El orto de Sirio en el lugar y en aquella época, se producía a unos 116° y un tanto a la izquierda del Orhi como refleja el potente testigo que por esos grados tiene el crónlech que representa a Sirio, el número 6. Se ha congelado la imagen celeste de la tabla 1 en el instante que se considera más ilustrativo para tratar de explicar y defender la propuesta hecha, en él resulta que algunas de las estrellas que indudablemente intervienen en el asterismo están invisibles al borde del horizonte o justo debajo de él, hecho que en modo alguno menoscaba la sugerencia puesto que las representaciones pirenaicas corresponden en líneas generales a secuencias, constituyendo su representación una pincelada más que una instantánea.

Tabla 1    
Estrella Acimut Altura
a del Can Mayor 127° 22’   11° 50’
b  del Can Mayor 132° 56’  19° 38’
o 2 del Can Mayor 126° 26’  3° 38’
d del Can Mayor 126° 20’ 0° 48’
e del Can Mayor  129° 22’   - 0° 38’
h del Can Mayor  124° 29’  - 3° 19’
k de Orión 138° 44’ 23° 07’
i de Orión 140° 53’ 27° 34’
     
a  del Boyero  12° 51’  - 13° 23’
a de la Hidra   88° 58’ - 1° 19’
a de Virgo  38° 30’  - 36° 52’
a del León 68° 30’  9° 16’
a del Escorpión 334° 47’ - 62° 27’
h de la Osa Mayor  8° 55’  17° 00’
a  de la Osa Mayor 22° 43’ 39° 45’
d del Dragón 326° 06’ 36° 08’
g de los Gemelos 112° 59’   42° 33’
b  de Tauro 127° 45’ 61° 00’
a de Tauro 154° 21’ 52° 25’
a de la Ballena 186° 42’   38° 45’
a del Cisne 299° 46’  24° 55’
b del Cisne 302° 35’ 2° 48’
a de la Lira    317° 20’  7° 57’
bde Orión  147° 08’  26° 29’


El círculo 6 que representa a Sirio tiene un diámetro del orden de los siete metros y medio cifra inusualmente baja comparada con las observadas en los grupos estudiados en las cuencas del Urumea y Oiartzun cercanas a la costa cantábrica en las que los círculos que representan a la a del Can Mayor miden alrededor de diez metros. Entiendo que tal discordancia se puede atribuir a que en Okabe, con independencia de querer representar a Sirio, pretendieron formar una figura con el resto de la constelación y las dos estrellas que le acompañan de Orión.

Avanzando cuatro horas precisas, o dos meses si la observación se hace a la misma hora, como se prefiera, en la secuencia que se detuvo en la tabla 1 al paso de Sirio por el Orhi, las estrellas interesadas en la historia presentan las posiciones que marca

la tabla 2, justificando la presencia en la secuencia estelar de los círculos 11 y 12, y dando soporte gráfico a los versos de Hesíodo.

Tabla 2    
Estrella Acimut Altura
a del Boyero 56° 30’    11° 51’
a de Virgo 88° 02’ 1° 55’
a del Can Mayor 173° 12’ 19° 43’
b  del Can Mayor 191° 23’ 26 30’
o 2 del Can Mayor 179° 25’ 24° 02’
d del Can Mayor 177° 28’ 21° 51’
e del Can Mayor 179° 01’ 18° 49’
h del Can Mayor 173° 12’ 19° 43’
k de Orión 204° 17’ 29° 54’
i de Orión  209° 39’ 31° 22’
     
a de Tauro 241° 28’  37º 32’
b de Tauro 246º 27’ 53º 56’
g de los Gemelos   210º 03’ 58º 29’
b de Orión 212º 54’  26º 28’
a de la Liebre 202º 57’ 21º 03’
a de la Corona Boreal 38º 46’ 3º01’ 
     
b de Aries  270° 47’  9° 42’
a de la Ballena 247° 00’  11° 53’
a de la Hidra 138º 10’  38º24’ 
a de la Osa Mayor 17° 04’ 56° 29’
h de la Osa Mayor 32° 15’ 33° 00’
b de la Osa Menor 1° 06’ 35° 48’
a del Escorpión 73° 13’   -41° 58’


Ambos círculos se observan en la dirección que señalan las coordenadas de la tabla 2: 56° para Arturo y 88° para Spica en consonancia con sendos testigos de los dos crónlechs. Parece lógica, mirando ambas estrellas hacia el cuadrante NE., la construcción de los círculos teniendo en cuenta la situación aparente de las dos estrellas en el firmamento, Spica asomando en el horizonte por la derecha y, unos 27° a su izquierda y situado a 10° más de altura, Arturo. Para captar el resto del grupo, las estrellas reseñadas en la solución propuesta en la página anterior correspondientes al Can Mayor y a Orión, es preciso mirar al sur.

La carta celeste número 1, procedente del programa StarCalc 5.71, hecha con Sirio al sur al poco del orto de Spica, ayuda a comprender cuanto se viene de decir.


Las estrellas comprendidas en el subgrupo, están señaladas en rojo, las correspondientes a los círculos 3 a 10, ambos inclusive, se perciben mirando al sur al igual que se debe de hacer, con los dibujos 1 y 2; en tanto que los círculos 11 y 12 se deben de equiparar, girando los dibujos hacia el NE. y la carta estelar, en la que también se han marcado en rojo a las estrellas correspondientes a ambos, en igual dirección situada entre Spica y Arturo.

El asterismo, así contemplado en dos tiempos, es ejemplo paradigmático en el crp: está perfectamente ajustado al paisaje; los testigos señalan con precisión la secuencia estelar que insinúan los crónlechs; el dibujo que forman los círculos está contraído sobre la realidad, con precisión de experto, ya vista; la concordancia diámetro círculos / brillo estrellas, es más que aceptable, como siempre en el crp; cuenta con antecedentes históricos que hacen comprensible la realización en la época de su construcción, como es habitual; los conceptos astronómicos que expresa el grupo, no son una excepción en el crp, están repetidos en otros lugares, y, un largo etc.

Sirio, en el 540 a. C. —según el programa de astronomía utilizado— nacía a 113° 36’ que, sobre el terreno, pueden hacer bueno, para señalar el orto del astro, al principal testigo del grupo situado en el crónlech 6 a 116°. La tabla 1 refleja de forma impecable la ascensión del Can Mayor al paso de Sirio por el Orhi, engallado en la pirámide que semeja la montaña vista desde Okabe. Sobran las palabras: ir y ver. No obstante, esta coronación de la pirámide de Orhi por el Can Mayor o viceversa, los crónlechs de Okabe, como veremos más adelante, forman parte de una secuencia que se inicia al orto de Sirio en más que probable conmemoración del solsticio de verano y del comienzo del año, se ha plasmado con círculos sobre el terreno de forma un tanto abstracta puesto que se aprecia, como en otros lugares, conservando la geometría estelar un evidente apelmazamiento de las estrellas que componen el asterismo señalándose, no obstante, con precisión algunos alineamientos que ayudan a hacer reconocible la representación, por ejemplo el de los círculos 4, 5 y 10: Saiph, Mirzam y Aludra, resulta verdaderamente ilustrativo. Las concordancias de los diámetros de los círculos y las magnitudes de las estrellas representadas resulta más que aceptable, aunque alguna de ellas difiere algo de las que tenemos en la actualidad. La disposición de los círculos con respecto a las estrellas me parece tan obvia y objetiva, a pesar de algunas abstracciones, que su análisis está al alcance de cualquier aficionado, motivo por el que no vamos a entrar en detalles.

 

Hasta ahora, en cuantas notas tengo escritas sobre este grupo –salvo una referente a una hipotética división del año en tres estaciones partiendo del orto de Sirio–, el posible calendario que en parte refleja Okabe, sólo ha sido tratado de forma, digamos, cualitativa, sin entrar en valoraciones cuantitativas, más arriesgadas y complicadas por cuanto obligan a definir el calendario de la época en que estos monumentos estuvieron vigentes apuntando a una posible datación de los mismos. Tratándose de un asunto importante que barrunto no voy a tener tiempo de desarrollar con la minuciosidad y precisión que merece y requiere, adelanto estas notas en formato de opiniones personales, como hipótesis provisional del trabajo que me ronda en la cabeza y con ánimo de contagiar mis inquietudes a personas más calificadas y capaces, y sobre todo, jóvenes. Notas, que  en modo alguno pueden ser conclusión o tesis definitiva sobre la materia sino otro cabo suelto más del laberíntico crónlech pirenaico.

Mis creencias sobre el calendario pirenaico, basadas en los estudios que tenía iniciados en Okabe y otros lugares, ha sufrido un vuelco con la descodificación de La Corona de las lunas, que requiere una reflexión unitaria definitiva que no se va a realizar todavía; sin embargo, repasar Okabe después de conocer La Corona, obliga a exponer cuando menos qué me sugiere Okabe en materia de calendario.

En el estudio sistemático y progresivo que del crp se viene haciendo, mirando hacia atrás con afán integrador, la sospecha de que marcaban estaciones, nació en Eteneta II, para continuar, en Unamene, Etxelako Aritxuriak, San Miguel Soro, Ezkeriturritako Gaina, Lepako Estua, Iraurtza, Lizarrozko, Pagolletako Gaña, Kauso y un largo etc., dado a conocer o silenciado todavía. En resumen, resulta innegable y probado que una de las funciones del crp, fue el señalamiento de estaciones y épocas concretas del año. Así las cosas, llegados a dar a conocer Okabe, resulta imposible explicarlo sin aventurarse en consideraciones cuantitativas. La representación del subgrupo Hesíodo, desde un punto de vista formal, me parece no sólo buena sino impecable, salvo alguna falta de concordancia: diámetro círculo / brillo estrella. Notable resulta la posición de Arturo más al norte y alto sobre el horizonte con respecto a la de Spica, la transcripción del asterismo del Can Mayor con la espada y su tahalí de Orión, y la posición de todos los testigos del subgrupo marcando la secuencia hesiódica.

El crp, con la ayuda de los testigos de sus crónlechs, apuntaba más a una secuencia que a una instantánea celeste. La secuencia del subgrupo parece dibujarse con claridad siguiendo su inicio desde la aparición en el lugar de Sirio, testigo principal del círculo 6 –126º–, en consonancia con otros Sirio de orto: San Miguel Soro, Ezkeriturritako, Pagolletako Gaina, etc. Entiendo que la secuencia seguía con el paso de la estrella por el piramidal Pico de Orhi, del que parecía surgir el Can Mayor al completo para concluir al paso de éste por el cenit precedido por el declinante Orión en sincronía con el orto y elevación de Arturo arrastrando a Spica en sucesión que empalmaba solsticio y equinoccio, y que, reconocida la efeméride simbolizada, induce a irrumpir en los posibles antecedentes históricos de tal representación.

Los conocimientos astronómicos que implican la construcción del crp, son de tal magnitud que huelga la suposición de que fuesen adquiridos in situ debido a la habitual mediocre visibilidad de la zona, en consecuencia se vienen buscando antecedentes en otros lugares, últimamente como se ha dicho y sostiene en Mesopotamia. No obstante, antes de surgir el cabo de esta madeja, Okabe había presentado, en supuesto nacido en Eteneta II, otro hilo coherente digno de ser seguido o, al menos, expuesto: Hesíodo, en Trabajos y días. Hesíodo, en la citada obra, amén de citar a Arturo, ese ‘Señor de las alturas’, en los tantas veces citados versos 609-614, que implican una alfa del Boyero de orto helíaco, anteriormente, en v.v. en 565-570, dice: “Cuando después del solsticio Zeus cumpla los sesenta días de invierno, entonces la estrella Arturo abandona la sagrada corriente del Océano y por primera vez se eleva brillante al anochecer; detrás de ella, la Pandiónica golondrina de agudo llanto salta a la vista de los hombres en el momento en que comienza de nuevo la primavera.”, es decir, sin entrar en jugosas semejanzas sumerio-acadias con la Pandiónica que pudieran engarzar con los antecedentes astronómicos del autor griego, éste señaló ambos equinoccios con referencia a la misma estrella, Arturo, en el equinoccio de otoño en relación con su orto helíaco, y, en el de primavera con el orto acrónico. En el orto helíaco los astros se tienen en cuenta en su primera aparición al amanecer; en el acrónico, la aparición del astro se identifica a la puesta de sol. Al decir  Hesíodo, en los v.v. 609-614 “… y la aurora de rosados dedos pueda ver a Arturo…”, se está refiriendo para señalar la otoñada a un Arturo helíaco; en tanto que, los v.v. 565-570, citados más arriba, están referidos sin ambages al equinoccio de primavera y presentan a un Arturo acrónico. Suponiendo, sin entrar en precisiones ni discusiones eruditas, que Hesíodo fue un autor del 800 a. C., cuando se construyó el crp ya eran capaces de distinguir épocas del año opuestas, con las mismas estrellas. Supuesto que invita a pensar que los crónlechs del grupo Hesíodo, pudieron tener la doble función de señalar ambos equinoccios. En cuanto a los solsticios, digamos provisionalmente, parece que pudieron estar señalados por el orto de Sirio. Esta propuesta tiene visos de verosimilitud, al menos en la vertiente atlántica pirenaica, por el número de veces en que hemos visto representado a Sirio a su salida, entre las que Okabe no es una excepción. El Sirio de Okabe, círculo 6, en sí mismo es una meditación, sigue la secuencia y sincronismos de su rodar con total precisión, aunque no mayor a la de otros lugares: el testigo de los 17º pudiera ir dedicado a seguir la posición de La Osa Mayor; los de 52º y 56º el virar de Arturo; el de 96º parece una posición de Spica; el de 116º muestra el orto de Sirio en el lugar en la época de su construcción; el de169º, diría que va señalando el giro de Sirio hacia posiciones equinocciales y, por fin, el de 296º, me gusta hacia el Triángulo de Verano al comienzo de su desaparición, en propuesta que he tocado en ocasiones con cierta levedad, no me la sé bien y perturba la iniciación en el crp.

El aprendizaje del crp en el inicio es asunto, digamos, geo-matemático. Por ejemplo, sin estar previamente en Aguiña II, subido en el centro de su dolmen mirando los desvaídos testigos que se encuentran en lo que debió ser su periferia después de haber visto en el horizonte, a la altura de los testigos, el Auza y a su pie un nevado Pico de Orhi, digo nevado porque debe mirarse en invierno para que la ausencia de hojas en los alerces que ocupaban hace unos años el lugar permita ver el horizonte, no se puede entender nada. Después, allí en Aguiña, viene la matemática, de andar por casa, estilo compadre, como entonces pero con algunos adelantos, ayer y hoy: parecen en línea Auza y Orhi, hoy: digamos, 120º, ayer no sé, tal vez, allí se suben Sirio y Antares, pero nos entenderíamos, estaríamos hablando de lo mismo.

– ¿Dice usted que esto es un círculo y que representa a Antares y este dolmen, es el planeta portador de almas …?

– Eso digo y sostengo, a sabiendas del recelo que puede producir tal propuesta, pero en Aguiña en el estado en que se encuentran los círculos, mejor callar, aunque bien claro está.

Históricamente, el orto de Sirio, señaló en numerosos lugares un comienzo solsticial. No es cuestión de enumerarlos todos, sino de retener el que considero más Pirenaico, el deducido de las tablas Mul-Apin. Las tablas Mul –Apin, en su composición final datan del 700 a. C., aunque las partes que las componen proceden de algunos siglos antes y los cielos que muestran son los del 1000 a. C., de manera que las citas astronómicas de Homero y Hesíodo parecen proceder de ellas, o al menos, no las contradicen. Del grupo que nos ocupa y de todo el crp en general, podríamos decir lo mismo. La segunda lista de estrellas de las tablas Mul-Apin, da fechas de un calendario ideal de doce meses de 30 días para constituir un año de 360 días marcado por el orto helíaco de 35 constelaciones, de las que ahora interesa destacar: ‘El 15 Du’uzu la Lanza KAK.SI.SA, simplificando nuestro Sirio, la serpiente MUSH y el León UR.GU.LA son visibles.’; ‘El 5 de Abu, el Arco BAN, sur del Can Mayor, y la estrella de los reyes LUGAL, Régulo, son visibles’; ‘El 10 de Ululu, la estrella de Eridu, NIN, alfa Puppis y el Cuervo, UGA, son visibles’; ‘El 15 de Ululu, SHU.PA d. Enlil, nuestro Arturo, son visibles’; ‘El 25 de Ululu, el surco de simiente, nuestra Spica, AB.SIN, está visible.’; ‘El 15 de Tashritu, Zibanitun, Libra, El Lobo UR.IDIM, el Jabalí, casi todo Centauro y el perro sentado UR.KU, Hércules, son visibles’. Lista a la que poco más adelante sigue otra con los días de diferencia entre las salidas helíacas de 15 estrellas, de las que, aplicables a este subgrupo de Okabe, entresacamos: ‘Desde la salida de la lanza KAK.SI.SA., a la salida de SHU.PA, transcurren 55 días.’; ‘ De la salida de SHU.PA, a la salida de AB.SIN , el Surco de simiente, transcurren 10 días.’; ‘De la salida de AB.SIN, a la salida Zibanitum, Libra’, transcurren 20 días’. Totalizando 90 días, los que van de un solsticio a un equinoccio. Duúzu, cuarto mes, fue un mes solsticial y Tashritu, séptimo mes, fue equinoccial. Los años comenzaban con el mes Nisan en el equinoccio de primavera. Sin pensar en cuando empezaba el año en el Pirineo, la secuencia estelar de Okabe empezaba con el orto de Sirio y en primera instancia se extendía hasta el poco de la salida de Spica poco después de ‘cuando Orión y Sirio lleguen a la mitad del cielo’ que dejo dicho Hesíodo, ¿al dictado de las tablas Mul-Apin? No lo sé, como tampoco sé, si lo que de forma gráfica dicen los crónlechs de Okabe tiene igual procedencia, sólo pongo énfasis en que de manera diferente dicen lo mismo; y, en segundo lugar, que en la secuencia de un ciclo se puede entrar por cualquier punto, y, de momento, prefiero no entrar y no elegir entre ortos helíacos y acrónicos. 

El evidente Can Mayor al completo y con acompañamiento de Okabe goza de la presencia un tanto misteriosa de dos estrellas de Orión —círculos 3 y 4—. En este trabajo, aunque pueda parecer lo contrario al profano y, sobre todo al experto en arqueología clásica de la que para adentrarse en el significado del crónlech resulta práctico prescindir, a la hora de sacar conclusiones y emitir juicios sólo se tienen en cuenta “hechos” que en modo alguno impiden buscar nuevas vías en disciplinas tan escurridizas como son la etimología o la ‘búsqueda de una hipotética religión’. Estas materias, que no surgen por generación espontánea sino que son consecuencia del devenir del propio estudio, se tratan con el máximo rigor de que uno es capaz a sabiendas de que por ahora no pasan de ser meras hipótesis de trabajo, que deben de considerarse independientes y no deben menoscabar los juicios de hecho referidos a materias tan concretas como la topografía local y la astronomía. Cuando se dice que el crónlech número 6 de Okabe representa a Sirio, se está hablando con seriedad, emitiendo un juicio de hecho, que, vistas las construcciones existentes en otros lugares, se puede considerar, además, fiable; sin embargo, dejando de lado este para mí único hecho que trato de transmitir: crónlech = estrella, junto con la existencia intencionada de alineamientos geográficos de los grupos de crónlechs, me tomo licencias en otros campos, no sin antes advertir que se trata de observaciones realizadas en planos diferentes, de momento, de menor fiabilidad; por eso, dejando por un rato los hechos de Okabe entro en consideraciones más personales y de menos fiar, expresadas en diferentes apéndices.

Parece necesario recordar que Okabe, como tantos otros grupos, resulta conveniente e ilustrativo imaginarlo como una secuencia estelar con principio y fin en el rodar celeste. En este sentido el ciclo quedó interrumpido, en el grupo Hesíodo, a la salida de Spica la a de Virgo, pudiéndose considerar de acuerdo con los testigos más notables del grupo, que las efemérides más tenidas en cuenta pudieron ser:

• El orto de Sirio en el lugar en dirección de 116°, al filo de 11° a la izquierda del Orhi. Acontecimiento que puesto en horas, de día de 24, por facilitar los cálculos con el ordenador, se ha supuesto que sucedía  en la atardecida del 21 de diciembre del 540 a. C. a las 18 horas 35 minutos.

• El paso de Sirio por el Pico de Orhi situado a unos 127°, 1 hora más tarde — a las 19 horas 35 minutos—.

• Cuatro horas —o dos meses, según se mire—  más tarde que el paso anterior —23 horas 35 minutos—, se producía el orto de Spica cuando Arturo estaba a 56° 30’, el Can Mayor culminando al sur y Orión menguante como hemos visto repetidamente en otros lugares.

Como resumen del grupo Hesíodo, en lo astronómico parece representar el desarrollo de una secuencia estelar que se inicia al orto de Sirio a la izquierda del Orhi, sigue al paso la constelación del Can Mayor encaramada en el Orhi y continúa hasta la culminación de ésta constelación y de Orión al sur, en sincronía con el previo orto de Arturo y la posterior salida de Spica, señalando entre todos posiciones de calendario con antecedentes históricos en la tablas Mul-Apin y en Trabajos y días de Hesíodo.


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