ENTREGA 3 - La corona de las lunas

 
 

 

 

A MODO DE EPÍLOGO

En La Corona en primer lugar, y por encima de cualquier otra consideración, se debe destacar su carácter astronómico. Se trata al parecer de un calendario anual de meses o lunas, que muestra un año dividido en tres estaciones fragmentadas por las culminaciones de Fomalhaut, Sirio y Arturo, círculos U, K y O de los dibujos. El conocimiento de la división histórica del año pirenaico ha sido una de las aspiraciones del autor a lo largo de los últimos años, la sospecha de un año dividido en tres estaciones, como se cuenta en la nota de esta entrega surgió intuitivamente en Ezkeriturritako Gaina, ignoro con qué grado de ortodoxia, y se ha visto confirmada en La Corona, dejando tras de sí un cúmulo de cuestiones inconclusas, sobre las que, dada la ausencia de antecedentes históricos locales, es preciso volver a lucubrar, siquiera como hipótesis de trabajo, con la ayuda de fuentes foráneas. No parece verosímil que los conocimientos necesarios para erigir semejante grupo de crónlechs, surgiesen por generación local espontánea, diríase más bien que tal sabiduría pudo llegar de lugares en los que se contemplaba el firmamento con más facilidad y continuidad que en el Pirineo. En este sentido se viene apostando, como refleja Cromlechpyrene, por la similitud de la astronomía pirenaica con la mesopotámica, vistas ambas dentro de un amplio entorno geográfico, en hipótesis de trabajo que va formándose lentamente, fruto de observaciones de distintos grupos de crónlechs sobre el terreno y de análisis etimológicos varios. Igualmente, va tomando cuerpo la idea, insinuada también por diversos autores y avalada por experiencia, de que al filo del primer milenio a. C. hubo geodestas que amén de descubrir la tierra y sus límites se dedicaron a nominar el planeta de Iberia y Coruña a Siberia y Corea, por decir algo y poner un ejemplo, de un lado a otro de la tierra, con el firmamento y su girar como modelo y cinta métrica. En este contexto el megalitismo se hace comprensible, hablan las piedras, y con frecuencia, se encuentra sentido a los topónimos que le rodean. De forma similar piensa, Andis Kaulins, en http://www.megaliths.co.uk, quien dice: Megalithic Sites are Astronomy and Geodetics. No se puede ser más escueto y claro definiendo el fenómeno megalítico, del que el pirenaico no es una excepción como se viene mostrando a lo largo de estos años. Sin embargo, más allá de los límites de este trabajo, quedan por resolver numerosas incógnitas, por ejemplo la relación histórica y técnica entre los distintos megalitismos, y, algo que se viene hablando en Cromlechpyrene, la relación entre el actual Camino de Santiago y el primigenio Camino de las estrellas.

La división del año en tres estaciones como en la Corona induce a continuar la división que por 2, serían 6 y por 3, 9, la primera nos llevaría a un año dividido en 12 partes, y la segunda a uno de 18, mejor, 27, como los nakshatra védicos. Podría decirse, al menos provisionalmente e interpretados los crónlechs de La Corona, que la división histórica pudo evolucionar de 3-9-27, para con la llegada del zodíaco solar, evolucionar hacia 3-6-12. División que, aquí al menos, en primera instancia justifica el Ku-Or-Un.

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