ENTREGA 3 - Okabe

 
 

 

 

CRÍTICA

Okabe es mucho Okabe, convendría matizar pero me parece más acertado dejarle madurar, dando entrada a otras opiniones.

Siguiendo la banda NO.-SE. —mejor es viceversa, como comienzo a desandar— en la que desde Jaizkibel II, Oianleku N., los Gatzarrieta, los Agiña, Amargungo Zeharra, Pagolletako Gaña, emplazaron a Sirio o a Antares o a ambos como en Oianleku N., sin mencionar pero teniendo en cuenta, grupos que como Egiar o Errenga, sin estar presentes físicamente dichos astros fueron señalados por testigos singulares. He desbrozado, en una primera aproximación coherente que sería enésima si contase las equivocadas, al pie del Auza, el grupo de crónlechs de Elorrieta que da cara a uno de los nacimientos del Bidasoa y sigue camino hacia el oeste y Mendaur primero y luego hacia Abedi Gurutz, es decir enlazando en realidad por el camino de las estrellas Orhi y Ernio mediante quiebro que sólo quiero mentar. Siguiendo la banda, de Orhi a Auza y de Orhi al valle de Hecho, también se podría hablar mucho pero es pronto, no sé. Sin embargo, sé que no me equivoco afirmando que, al margen de otros alineamientos de grupos de crónlechs existe una banda de monumentos que van, dando vista al pico de Orhi en la mayoría de los casos, desde éste hasta la mar hacia el NO., y al valle de Hecho hacia el SE., equiparando estrellas, principalmente, de los dos extremos de la Vía Láctea y de las citadas puertas de las almas.

Puestos a imaginar un punto de arranque para construir como un todo los crónlechs que desde el Orhi se extienden hasta el mar, Okabe cobra un sentido especial puesto que desde él se pueden engarzar  unos grupos con otros y el emplazamiento tiene la particularidad de no tener rival a la hora de enmarcar como pirámide el Pico de Orhi.

Los círculos 1 y 2, han pasado años identificados con Proción y Gomeisa, los testigos de los dos crónlechs parecían estar de acuerdo, luego con Sirio y su Heraldo, Mirzam. Al final, he encontrado que la posición de Gomeisa respecto a Proción y la de Mirzam respecto a Sirio no eran correctas y que tenían mala equiparación geométrica con los crónlechs tumulares de abajo números 24, 25 y 26 y he preferido, por influencia de los conceptos que nacieron en Ibi Untxi y Gera Suge asociar uno y otro a Arneb y Rigel. Este cambio hace impecable al orto la posición de ambos círculos. Da la sensación de que ambos crónlechs tienen en la actualidad rotos y desplazados sus testigos principales: en el 1, el testigo que parece más importante está caído y, diría, que desplazado, orientado a unos 140°, cuando hubiera sido más ilustrativo con las soluciones que se van decantando verlo situado a 128° apuntando al Orhi, además, en el centro de este círculo se halla tumbada una piedra de gran tamaño y forma triangular que parece provenir de la periferia misma y que bien pudo ser referencia norte u oeste; de otra parte, el círculo 2, presunto Rigel, no cuenta en la actualidad con testigos señalando su orto u ocaso o su paso por el Orhi, por contra, el eje E.-O. parece que estuvo bien representado, ya que a 89° se ve caído un buen testigo de aire antropomorfo, y a 280°, dando a Errozate, existe la base cortada de 24 x 28 cm de lo que pudo ser un menhir que hoy se encuentra en el suelo hacia los 230-240 grados. En este crónlech además  da la sensación de que quisieron señalar un arco que se dibuja malamente de 280° a 339° en el que tengo apuntado que a 294° hay un testigo ‘regular’ y a 226° una piedra ‘geométrica, rota e inclinada’. Resulta notable, la subjetividad que entrañan todas estas observaciones, que, tengo comprobado, cambian sus matices de una visita a otra, obligando a reflexionar sobre las soluciones encontradas. Con todo, resulta obligado pensar que debieron de estudiar no una posición determinada del firmamento sino toda una secuencia estelar.

El brochazo en dos tiempos, de uno al otro lado de la Vía Láctea, de Sirio a Antares, ambos al orto, reflejado en el comienzo de la secuencia del Grupo Hesíodo y en el final de la secuencia del Alineamiento de las Puertas celestes de las almas, no me disgusta para Okabe; es más, lo encuentro preludio de cuanto, más o menos en igual dirección y en cualquier caso en la misma banda, nos encontramos al otro lado del espacio geográfico en Agiña I, en los dos crónlechs secantes de Oianleku y en Jaizkibel II y en sentido opuesto con el valle de Hecho y sus más de doscientos círculos.

Los monumentos 22, 23, 24, 25 y 26 tienen otra factura y parecen, si cabe, más difuminados ¿crónlechs tumulares en estado gaseoso? Serían excusas. Diría, por el contrario, que el crónlech 21, en línea con los citados Rigel y Antares, sólo puede pertenecer a la Osa Mayor —o a la Corona Boreal, que sería otra historia, ¿la de Ariadna?— que se encuentra en el camino de ambas y he elegido a su h, Alkaid, por encontrarse ésta, como sobre el terreno, mas cercana de Antares. El alineamiento de las tres elegidas: Antares, Alkaid y Rigel, para representar los extremos y el pivote del alineamiento, interseca la eclíptica allá por donde más le duele en esta historia el tramo que va de Tauro a los Gemelos, llevando de manera natural, con corrección geométrica a Aldebarán, El Nath y Alhena, a los crónlechs tumulares 24, 25 y 26, respectivamente, en relato que considerándolo de otro plano lo escribieron con letra diferente —ya nos tienen acostumbrados al túmulo en variadas formas al tratar de los planetas, la eclíptica y sus aledaños—, al igual que los monumentos 22 y 23 que subrayan la historia, el primero con una estrella de Cefeo, centro de la Vía Láctea y el segundo con una de la Ballena, al otro lado de la eclíptica y enfrente de Aries, constelación equinoccial en la época.

El eje, mejor banda —como la zodiacal— que va de Okabe a Oianleku norte, tal vez de Millagate a Jaizkibel II, ó, incluso, de Orhi, o de Petrechema y valle de Hecho, a Peñas de Aia, es el a y w del crónlech pirenaico en la vertiente atlántica,  donde, diría además, que los dos primeros, Okabe y Oianleku norte, son Capilla Sixtina que da cobijo principal, en el primero al Can Mayor con aditamentos estelares de diosa de las tres cabezas y en el segundo a un pérfido Escorpión de concepción grandiosa y estado de conservación lamentable.


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