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CONSIDERACIONES
PREVIAS
Se
ha procedido en primer lugar a dibujar el grupo. Los
constructores del crónlech pirenaico —en
lo sucesivo, con frecuencia, crp—
utilizaron conceptos claros y empíricos fáciles de comprender.
• El diámetro de un círculo
es proporcional al brillo de la estrella por él representada.
• Los testigos diferenciados
de cada círculo están relacionados con la estrella por
él simbolizada o con la efeméride astronómica que inspiró
el grupo dentro de un paisaje enmarcado en los accidentes
geográficos visibles.
Y, poco más: astronomía, cosmografía, religión, etc.,
de la época, que como el Pirineo estaba en la protohistoria,
es preciso estudiar en otras fuentes, buscando similitudes
y analogías.
El crónlech pirenaico, por encima de todo, es algo que
tiene presencia y constatación físicas, es decir que
no se están haciendo elucubraciones en el vacío al dictado
de una fantasía, sino que se está siguiendo el transcrito
de quienes escribieron estrellas con círculos, y, lo
escrito se puede leer: es calco del firmamento, su alfabeto,
digamos simplificando, permanece, y su orden, el de
la secuencia estelar, también.
La presencia física de los círculos se plasma en los
dibujos del grupo y de estos se deduce la interpretación
astronómica, huelga decir que una interpretación correcta
sólo puede partir de una esquematización precisa del
grupo, no siempre posible. En ocasiones nos debemos
conformar con lo que el paso del tiempo nos ha dejado;
en este sentido, al dibujar es mejor ceñirnos a lo que
realmente hoy existe que añadir círculos dudosos que
pudieron hallarse en el pasado. Los círculos que, a
pesar de cierto deterioro, no admiten duda en cuanto
a posición y diámetro, se han dibujado con trazo continuo
y los de definición comprometida, se han dibujado con
trazo discontinuo. Los testigos se han dibujado con
líneas radiales, correspondiendo las más gruesas a los
testigos de más importancia, por tamaño, forma, tallado,
etc. El levantamiento topográfico de este grupo se comenzó
en mayo de 2001, y fue dado a conocer en febrero de
este año, 2003, en trabajo provisional presentado con
urgencia a fin de intentar evitar la continuación de
una excavación que ha menoscabado al grupo. Con posterioridad,
los 29 y 30 de abril del presente, tras limpiar la broza
que impedía la esquematización del subgrupo sur, se
procedió a ésta y a una revisión del dibujo general
de todo grupo. Los esquemas ahora presentados, dados
la escasez de medios utilizada, no pueden tener una
precisión absoluta pero si aceptable para acercarse
a la intencionalidad de sus constructores, son iguales
a los anteriores en el grupo central, difieren un poco
en el subgrupo norte y algo más en el sur, son:
Dibujo
1, croquis general del grupo, a escala aproximada 1:
1000
Dibujo 2, croquis a escala 1: 500 del
subgrupo norte.
Dibujo 3, croquis a escala 1: 500, de los
subgrupos centro y sur.
Los tres se presentan junto a una carta estelar —1—
que muestra el discurrir celeste del grupo, y otras
tres cartas celestes adicionales —2,
3 y 4—
relacionadas con el sector celeste representado en cada
uno de los subgrupos.
El dibujo del subgrupo sur, desde febrero, ha sufrido
algunas modificaciones con la aparición de algún nuevo
círculo y con el cambió de rango, de claros a dudosos,
de otros, sin por ello cambiar la interpretación general
del subgrupo.
El PAISAJE fue determinante en la elección de
todo emplazamiento de crónlechs y es una de las claves
de su decodificación, dicho sea como afirmación rotunda.
Quien vaya hoy a La Corona buscando paisaje,
aviado va. El tupido bosque de coníferas en el que está
emplazado el grupo impide toda visión. Sin embargo,
quien pretenda acercarse al significado oculto de estos
crónlechs, está obligado a salvar estas dificultades
que ocultan el horizonte, y, con la ayuda de un mapa
tratar de reconstruirlo in mente. Guarrinza y su entorno
ocupan una zona rica en crónlechs en un paisaje de belleza
singular. Los crp de La Corona, situados en la
Selva de Oza sita a la entrada del valle de Guarrinza,
también parecen emplazados en lugar de bello horizonte.
Más o menos, mirando al norte y continuando en sentido
de las agujas del reloj: Arraya de las Foyas, Chanzonal,
El Campanil, Las Piernas de Oza y Castillo de Acher,
La Faja de Agüerrí, Punta de la Cuta, La Faja de Aguas,
Lenito —cortando
el horizonte próximo a unos 20º de altura—
, Atxar de Forca, Rincón de Alano, Estrivella, Txipeta
Alto, y, por el Barranco de las Ferrerias, hacia Atxerito,
Sobarcal, Petrechema y Ansabere, para continuar por
camino de estrellas y crónlechs hacia el Pico de Orhi
y Golfo de Vizcaya.
Dado el alto número de círculos de este grupo su interpretación
astronómica sólo ha sido posible desde la absoluta seguridad,
adquirida en otros emplazamientos, de que todos los
crónlechs pirenaicos representan estrellas, de otra
forma no se hubiera persistido en averiguar las claves
del mismo. Echando una mirada atrás y a las fases por
las que ha pasado el desenmascaramiento del significado
de estos crónlechs, resulta inimaginable pensar que
tal número de círculos situados, por si fuera poco en
espeso bosque, sin posibilidad por tanto de ver el paisaje
y el cielo que los inspiraron, hubieran podido probar
el postulado crónlech = estrella. Por contra, el ascenso
a axioma de esta propuesta, hecho en otros lugares,
ha servido para perseverar en la búsqueda del oculto
significado de estos círculos.
Este grupo, el más importante en cuanto a número de
círculos se refiere, de los hasta ahora interpretados,
supuso un reto y la culminación de la demostración de
la idea crp = estrella forjada a lo largo de varios
años ¿Cómo todos los grupos de crónlechs encontrados
hasta el momento podían representar estrellas y éste
no? De ninguna forma se pensó en su día.
El autor confiesa con rubor que la primera señal, que
aconsejó buscar a Fomalhaut, Sirio y Arturo entre los
círculos del grupo, como se explica al final de la exposición
en el apartado 'Nombre histórico del grupo', vino de
manera poco científica, del propio topónimo 'Corona
de los muertos', y de su tal vez equivocada interpretación
¿Ku or ona, Ku or un, Ku or an?, de la mano de un empirismo
que ha tardado años en forjarse y dice, entre muchas
más cosas, que en el Pirineo Fomalhaut fue Ku, y Or,
Sirio. Arturo, de su lado fue sugerido por mor de sus
testigos, de su diámetro, de analogías varias, con los
crónlechs de Elutxa Arrai, Etxelako Arritxuriak, Eteneta
II, Antxista, Unamene y Okabe, al fondo. Simultáneamente
se pensó que la acumulación de tanto círculo junto pudiera
deberse a la representación de un calendario mostrando
el ciclo anual dividido en tres estaciones; en cuyo
caso, debido a que el paisaje circundante tapa el horizonte
salvo en al sur, bien pudieron haber tenido en cuenta
el paso de ciertas estrellas por el punto de culminación
sur. Hecho que se ha visto con frecuencia, para una
sola estrella en otros lugares, y, dados los ejemplos
encontrados y el nombre residual del lugar, se pensó
en una primera aproximación, que hoy una vez estudiada
parece acertada, que las tres estrellas que pudieron
dividir el año en tres partes aproximadamente iguales,
fueron Sirio, Arturo y Fomalhaut.
Llevada la propuesta a un ordenador, en el programa
de astronomía utilizado —MacStronomy
2.0.3—,
en el 540 a. C., se ve que entre las culminaciones,
de las tres estrellas transcurrían los siguientes tiempos:
• Entre Ku y Or, 8 h 25 m
19s.
• Entre Or y Arturo 7h 25m
26s.
• Entre Arturo y Ku 8h 9m
15s.
Totalizando, como no puede se de otra forma, 24 horas.
Comprobación diaria que trasladada al año nos da una
división anual de tres estaciones de práctica igual
duración, de 4 meses aproximadamente cada una, de la
que se hablará en su momento. En La Corona, vemos
que llevando a la carta estelar 1, las culminaciones
que anteceden, de Fomalhaut, Sirio y Arturo y trazando
una línea desde cada una de estas estrellas al aproximado
Polo de la época, que en la carta 1 se ha dibujado en
azul para Ku, en rojo para Or y en verde
para Arturo, vemos que se plasma un pie o pata de oca
cuyos apéndices son las líneas Ku-Polo, Or-Polo
y Un-Polo. Sobre el terreno, los tres citados
tramos celestes, con ciertas particularidades, están
representados con precisión, dibujados con crónlechs
que son equiparables con las estrellas que rodean en
el firmamento a Fomalhaut, Sirio y Arturo.
El grupo amén de las tres citadas Fomalhaut, Sirio y
Arturo, representa a estrellas del Norte y a estrellas
no muy alejadas de la eclíptica, este hecho, en una
primera aproximación, apunta o insinúa que puede tratarse
de una especie de calendario de meses o, tal vez mejor,
de lunas, por cuanto, como se irá viendo, algunas de
las estrellas que aparecen de referencia, resultan un
tanto alejadas de nuestra eclíptica; pero, pero salvo
las tres de referencia y las pertenecientes al Norte,
pertenecen al Camino de la luna de las tablas Mul-Apin
o de los caminos lunares históricos como Nashatras indios
—principalmente
el védico—,
Manaziles árabes y Sieus chinos.
Resumiendo como hipótesis de trabajo, se imaginó que
los crp de La Corona pudieran representar una división
del año en tres estaciones, y se pensó que cada una
de las tres estrellas, Arturo, Fomalhaut y Sirio, dividían
el año en tres partes iguales, enlazadas por la culminación
secuencial de cada una de ellas. Cuesta establecer pasado
el tiempo, en qué momento una idea cambia de rango,
de hipótesis a consistente. Las figuraciones, las que
se pensaron o similares se indican al final del trabajo,
tras ellas o junto a ellas fueron desgranándose ideas
coherentes engarzadas entre sí. Primero apareció en
hipótesis Ku, luego Or y al tiempo Arturo.
Con ella, la pregunta ¿qué tienen de común los tres
círculos Ku, Or y Un? Abreviando,
sus testigos sur, es decir, los que podrían estar
señalando las culminaciones. En montaña, La Corona
incluida, resulta vano medir el tiempo con observaciones
de ortos y puestas helíacos o ídem acrónicos, el paisaje
los oculta y desajusta del saber adquirido; por contra,
los testigos sur señalan la culminación de las estrellas,
su punto álgido que es fácil de medir con la ayuda de
una buena referencia.
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