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ACERCAMIENTO
A LA DESCODIFICACION ASTRONOMICA DE ARIHOUAT
En
el primer golpe de vista del plano general de la necrópolis,
se puso de manifiesto, además del elevado número de
círculos de gran tamaño, la particular disposición de
los círculos L —G, II-III—, K —F-G, III— y 8 —F-G,
IV—: Tarazed, Altair y Alshain, g, a y b del Águila, respectivamente,
fue la interpretación inmediata. Es decir, con el añadido
del círculo 18:
« Círculo L —G, II-III—: g del Águila,
Tarazed, de magnitud 2,7.
« Círculo K —F-G, III—: a del Águila,
Altair, de magnitud 0,77.
« Círculo 8 —F-G, IV—: b del Águila, Alsahin, de
magnitud 3,7.
« Círculo 18 —G, IV—: d del Águila, de magnitud
3,4.
Supuesto
que no es fruto de una intuición o del parecido de la
distribución de los tres círculos en una carta celeste
actual, sino reflexión realizada tras comparar los tres
círculos con otras realizaciones pirenaicas.
  Como
inciso, parece procedente repetir que si se estima que
los crp representan   estrellas,
resulta obvio pensar que tales representaciones, con
sus variantes, se encuentren  reproducidas
en diversos lugares, tal y como sucede con las representaciones
religiosas. La  Virgen
de Lourdes no es igual que la de Fátima, pero conceptualmente
tienen igual origen y,  su
mensaje apunta en igual dirección. El Águila, en el
crp, como la Virgen María en la   cristiandad,
fue muy importante y tiene representaciones varias,
aunque algunas puedan  parecer
calcadas.
El
aspecto conceptual del Águila también parece diverso,
de una parte pudo haber servido para transportar las
almas de los difuntos a las estrellas, más concretamente
a la Vía Láctea, como nos cuenta la historia y se explica
al final. Y, de otra, como se manifestó en Del crónlech pirenaico, están las variadas efemérides astronómicas
que le atañen, tales: la contraposición celeste con
Proción, repetidamente representada, al igual que su
puesta, simultánea con la salida de Sirio.
La
disposición que presentan los círculos L, K
y 8, es similar
a la de los círculos 0, 1 y 2 de Etzela
este, de los 18, 19 y 20 de Errenkalko,
de los círculos 6, 8 y 9 de Arriurdiñeta,
de los círculos 1, 2 3 de Izu
y de los círculos centrales de Hegieder.
Casi todos ellos se encuentran hoy en estado agónico;
por eso, encontrarse con un dibujo como el presentado
en el trabajo de Müller tiene el atractivo de un jeroglífico
perfectamente identificable en su enunciado —hallar
una solución convincente es otra historia—.
Tras
imaginar el Águila por analogía, los círculos de más
al sur ya citados, sugirieron como ya se ha dicho el
tramo de la Vía Láctea presidido por Sirio, que recuerda
al subgrupo sur de Las Coronas de la luna (Valle de Hecho- Huesca).
Tomando por modelo, como se hizo para entender el citado
subgrupo, una carta celeste con Sirio culminado al sur
—Carta
celeste 1, realizada mirando al sur en el
momento de la culminación de Sirio a fecha 600 a.C.,
en la que se indican en rojo las estrellas implicadas—
se observa que en Arihouat hay una serie de grandes
círculos, que sobre la Carta 1 se han señalado con rojo,
cuya interpretación, siendo incuestionable, está necesitada
de aclaraciones. Los círculos interpretados en la parte
sur, de norte a sur, en primera aproximación, son:
« Círculo 147 —G, V-VI—: a de Auriga,
Capella, de magnitud 0,09.
« Círculo 165 —F-G, VI—: a de los Gemelos,
Castor, de magnitud 1,6.
« Círculo 195 —E-F, VI-VII—: b de los Gemelos,
Pollux, de magnitud 1,13.
« Círculo 153 —G, VII—: b de Tauro,
El Nath, de magnitud 1,7.
« Círculo 112 —G, VIII—: g de los Gemelos,
Alhena, de magnitud 1,9.
« Círculo 111 —E-F, VIII—: a del Can Menor,
Proción, de magnitud 0,38.
« Círculo 114 —E, VIII-IX—: a de la Hidra,
Alphard, de magnitud 2,0.
« Círculo 81 —H, IX—: a de Orión, Betelgeuse, de
magnitud 0,69.
« Círculo 96 —F, X—: a del Can Mayor, Sirio, de
magnitud – 1,42.
La
disposición de los círculos de Arihouat con respecto
a la de las estrellas en la Carta
1, es impecable. La relación magnitud de
las estrellas en relación con los diámetros de los círculos,
con la sola excepción de Sirio de la que hablaremos
de seguido, resultaría increíble, por correcta, si no
la hubiéramos observado ya en cientos de interpretaciones
de círculos a lo largo y ancho del Pirineo.
Sirio,
fue la estrella más representada con círculos de piedra
en el Pirineo, los círculos que la simbolizan van más
o menos de 7 a 13 metros. En los grupos en que se halla
presente, como le corresponde por ser la estrella más
brillante del firmamento, es siempre el círculo de mayor
diámetro, es decir que en Arihouat, el círculo atribuido
a Sirio resulta corto de diámetro. Sirio en Arihouat,
de momento, como se puede deducir del listado presentado
en la página 2, tiene 8,5 metros, cuando en realidad
le correspondería un diámetro superior a los 10,8 metros
atribuidos a Capella o los 9 metros de Proción. Sin
embargo, teniendo en cuenta los dibujos, general y el
relativo al círculo, ‘planche 58’, y el texto, se puede
deducir, que el círculo 96
—F, X—, pudo haber tenido un diámetro diferente, p.
71: “La fouille semble montrer qu’il y a lieu de croire
à un certain nombre de remaniements modernes ...”. En
los citados dibujo y ‘planche’, se observa con claridad
que el arco NO.-SE., además de difuminado o destruido
en parte al NO., parece modificado al SE. de manera
chapucera. Incluso el gran testigo que Müller sitúa
al SE., sin haber visto el paisaje todavía, situadolo
más al SE. podría ser adecuado para señalar la salida
de Sirio.
Supuesto
Sirio en el círculo 96,
y adjudicada una estrella a casi todos los círculos
principales de la parte sur de Arihouat, vemos que el
suelo de Arihouat semeja un planisferio moderno, en
consecuencia, parece lógico pensar que la disposición
y diámetro del resto de los círculos también deberían
responder a criterios astronómicos. Tal vez, haciendo
la salvedad, de que si la necrópolis fue utilizada durante
un cierto tiempo, en su transcurso bien pudieron cambiar
algunos criterios de elección de estrellas, en el que
pudieron añadir, eliminar o cambiar el rango de algunos
de círculos, por motivos astronómicos, religiosos o
políticos. Hecho ya observado en algún otro grupo.
Los
círculos que van de Capella —círculo 147—
a Sirio —círculo 96—,
están dispuestos en el terreno de N. a S. Sirio no coincide
nunca en el firmamento acompañado del Águila —círculo
K y adyacentes—,
salvo a su salida, simultanea con la puesta de Altair,
en lo que tantas veces se ha citado como la efeméride
astronómica pirenaica por excelencia, sin embargo, cuando
ésta se produce la Vía Láctea está situada en posición
SE.-O., motivo por el que se prefiere pensar, que al
igual que en tantos otros lugares, los crp de Arihouat,
reflejan posiciones estelares no simultáneas. Es posible
dibujar con corrección Altair y Sirio en posición vertical,
pero sólo si tenemos en cuenta épocas del año diferentes.
Altair y Sirio, mejor el Triángulo de Verano —TV—
y el Triángulo de Invierno —TI—
se encuentran en el cielo en posición opuesta, de manera
que cuando uno culmina al sur el otro se halla oculto
bajo el horizonte al norte. Si Altair y Sirio están
en posición N.-S. en Arihouat quiere decir que ambos
están en culminación pero en épocas opuestas.
Dejado
por ahora, el subgrupo sur con el Águila en culminación,
vemos que el círculo de más al norte —A—, dado su diámetro —9 metros—, siguiendo
el camino hacia el norte, desde Altair o círculo K, encaja mejor con Vega, quinta estrella más brillante del firmamento,
que con Deneb, sugiriendo:
« Círculo A —F-G, I—: a de la Lira, Vega, de magnitud
0,03.
| Estrella |
Acimut |
Altura |
| a del Águila |
85º 35' |
3º 53' |
| a de la Lira |
63º 16' |
30º 52' |
| a del Cisne |
47º 59' |
11º 40' |
| e de Sagitario |
133º 17' |
-0º 33' |
| a del Escorpión |
144º 53' |
22º 45' |
| a del Boyero |
149º 47' |
78º 41' |
| a del la Virgen |
192º 39' |
49º 40' |
| a del Can Menor |
279º 19' |
0º 22' |
| a de los Gemelos |
303º 33' |
11º 57' |
| a de Perseo |
348º 18' |
-7º 57' |
| a de Auriga |
330º 25' |
-1º 04' |
| a de Cefeo |
29º 50' |
15º 52' |
| b de Cefeo |
22º 13' |
19º 22' |
| i de Cefeo |
20º 25' |
11º 00' |
| g de Cefeo |
10º 30' |
18º 11' |
| d del Dragón |
29º 12' |
29º 53' |
| g del Cisne |
54º 12' |
12º 28' |
| e del Cisne |
57º 22' |
5º 18' |
| l del Cisne
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55º 04' |
6º 23' |
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Tabla 1. Acimut y altura de estrellas implicadas
en la secuencia estelar del subgrupo norte.
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Propuesta
acorde con: el diámetro del círculo, la posición de
éste en el suelo de Arihouat, y, con menor énfasis,
el posible encaje de los círculos B
—F, II—, C
—F, II—, etc., con el pequeño rombo que caracteriza
las representaciones de la Lira.
Situadas,
Altair y Vega, una de las preguntas que surgen es: ¿dónde
está Deneb, a del Cisne, para completar
el TV? En
principio, si todo él hubiese sido dibujado en culminación,
visto desde Altair —K—, mirando al sur debería de encontrarse
a la izquierda de Vega —A—,
más o menos a su altura. Sobre el ‘plano general’ de
Müller no vemos círculos a su altura, pero a su izquierda
y más abajo sí, se encuentra el círculo 120 —B-C, III—, ‘l’un de plus grands monuments
de la nécropole.’ Müller p. 81, indica que cuenta con
dos coronas. ‘La plus grande dépasse le dix mètres de
diamètre et est composée de blocs atteignant parfois
près de 1m de longueur.’ Dice también que ‘una parte de la circunferencia,
del NE. al S., está destruida mientras que las acumulaciones
de bloques o de piedras dispuestos de manera aberrante
—SO. y SE. — testimonian modificaciones
ligadas probablemente a la puesta en cultivo.’ Sí, más
o menos, como es todo esto, pero no parece que el círculo,
aun siendo de los mayores del grupo, alcanzase los 10
metros. De, entrada, se puede pensar:
« Círculo 120 —B-C, III—: a del Cisne,
Deneb, de magnitud 1,3.
La
magnitud de Deneb es cercana a la de Pollux —1,1—, círculo
195 —E-F,
VI-VII— de 7,5 metros de diámetro. En principio, salvo
consideraciones de otro tipo, que sí tuvo el Cisne,
el diámetro del círculo 120 —B-C, III—, no debió de sobrepasar los 7,5 metros.
La
posición del Cisne sobre el terreno, en relación con
Vega —círculo A—
y Altair —círculo K—,
produce un Triángulo de Verano —TV,
Altair-Vega-Deneb, K-A-120—
distorsionado. En deformación que sólo es visible en
los cielos al poco de completarse el TV después de la salida de Altair —Carta
celeste 2, que muestra en rojo las estrellas
que componen el TV, mirando a Vega, 63º, tal y como aparece
sobre el terreno—, simultánea con las puestas de Capella
—a Aur, círculo
147— y Proción —a CMi, círculo 111—. Situación que refleja la tabla I,
deducida con el programa Cartes du Ciel.
Si
nos situásemos sobre el terreno en Deneb —círculo 120—, mirando
hacia Altair —círculo K—, al fondo veríamos a esta estrella hacia los 85º, al igual que
mirando hacia Vega —círculo A—,
hacia los 63º veríamos esta estrella encima de su círculo,
mostrando los cielos, como el suelo de Arihouat, un
triángulo escaleno digno de ese nombre. La tabla muestra
también las posiciones estelares de otras estrellas
que pudieron ser tenidas en cuenta, entre las que en
primer lugar destaco las correspondientes a Cefeo, por
estimar que los círculos, 141 —A-B, IV—, 143 —B,
III-IV—, 145
—A, III— y 146 —A, III-IV—, parecen corresponder
a Cefeo, en parecida disposición de lo ya visto y narrado
en Izurrizti I, y donde el círculo 143
correspondería a la alfa. Al círculo 124
—B-C, III— la delta del Dragón y al círculo 65
—B, III—, de momento, se podría situar en la Osa Menor.
Hecha
la primera aproximación del subgrupo norte, es necesario
volver a los círculos situados entre Capella —147— y Sirio —96—. Además de la interpretación ya dada al comienzo para algunos
círculos que se mantiene, se ve que hay círculos que,
si la interpretación fuese simplemente la de una carta
estelar fija, tendrían mal o nulo encaje, principalmente
al norte. Tratando de resolver el problema por partes,
los círculos, 148
—F-G, V-VI—, 169 —G, VI-VII— y 161 —H, VI-VII— entre los de buen diámetro, parecen no tener encaje
directo en la primera solución; sin embargo, vistos
junto con Capella y en sintonía con el subgrupo TV
—A-K-120—, muestran una solución secuencial
interesante. En éste subgrupo, tomando las posiciones
de la tabla 1, dejamos a Capella, recién hundida en
el horizonte. Pero teniendo en cuenta a la alfa del
Cochero unas dos horas antes, al acostarse la alfa de
Perseo, vemos que mirando hacia ésta a punto de desaparecer
en el horizonte local, a su izquierda y poco más alta
estaría la beta de Tauro, justo entre las todavía más
altas en el horizonte, alfa y beta de Auriga, en propuesta
que podría concretarse en:
« Círculo 147 —G, V-VI—: a de Auriga,
Capella, de magnitud 0,09.
« Círculo 148 —F-G, V-VI—: b de Auriga,
Menkalinan, de magnitud 2,0.
« Círculo 169 —G, VI-VII—: b de Tauro,
El Nath, de magnitud 1,7.
« Círculo 161 —H, VI-VII—: a de Perseo,
Mirfak, de magnitud 1,79.
  Esta
solución viene de pensar que los círculos 148,
169 y 161 son un añadido a un  posible
planteamiento inicial representado por los citados TV
y TI y el tramo de la eclíptica  que
va de Tauro a los Gemelos y sus prolongaciones, o al
revés son anteriores al resto del  grupo.
Volveremos sobre la cuestión, pero antes cabe preguntarse,
si una necrópolis que  pudo
estar en uso unos 200 o 300 años, pudo o no sufrir cambios,
consistentes en añadir,  suprimir
o modificar círculos. Entiendo que partiendo de la base
que los círculos    representaban
estrellas por motivos, en parte, religiosos sujetos
a cambios y matizaciones,  sí
parece lógico que fuese así. En consecuencia, cabe preguntarse
por las anomalías   astronómicas
que muestran los círculos de Arihouat en relación con
el firmamento y su girar.  Incoherencias
que de norte a sur del grupo se pueden concretar en
tres:
  1-
El diámetro, más de 10 metros, encontrado en el círculo
120, Deneb,
es excesivo  para
la magnitud de la estrella. No cabe, en los constructores
del crp un error de este tipo.  Entonces,
su mal estado de conservación propició la equivocación
o Deneb, en el transcurso  del
tiempo cambió de rango por motivos diferentes a su magnitud
y en contraposición, con  las
diferencias que mantuvo con Sirio como ya se ha comentado
en otras ocasiones.   Dejémoslo
estar, pero viene siendo una observación recurrente
que deja incógnitas como la  de
Oc.
  2-
En la parte central, los círculos citados: 148,
169 y 161, ahora interpretados, y los  149, 150 y 167 —de lógico ensamble, tras nueva matización
que se omite, dado que el 147
 es
Capella, en las Cabrillas—, tienen convincente explicación
astronómica pensando que la  representación
corresponde, no a una posición de la Vía Láctea en posición
N.-S., sino a la  que
pegada al horizonte norte va tomando ésta desde el ocaso
de Perseo y posterior de la  propia
Capella, hasta la salida de Altair terminando de completar
el grupo norte. Pero,   detengamos
la secuencia que en realidad continúa y tiene explicación
histórica.
  3-
En la parte sur del subgrupo sur, desafina también con
la solución dada: círculo 96  —Sirio—
y círculo 81
—Betelgeuse—, la presencia del círculo 105
que no encuentra   parangón
celeste dentro de la misma. Para explicar la presencia
del crp 105,
es preciso  recordar
incoherencias similares de las estrellas potencialmente
involucradas —Betelgeuse,  Rigel,
Saiph y las de Lepus— halladas en otros lugares:
  a-
Izurrizti II, pág. 431 y 432, de Del
crónlech pirenaico, en donde se detectó por primera
 vez
una representación de Betelgeuse simbolizada por dos
círculos secantes, las    explicaciones
a modo de reflexión en voz alta de algo que había surgido
y se desconocía, se  dejaron
por escrito en el lugar.
  b-
Las Coronas de la luna, grupo expuesto en esta web donde, en el subgrupo
sur se  vuelve
a representar de nuevo a Betelgeuse por dos círculos
secantes.
  c-
Ibintxa, p. 399 de Del Crónlech pirenaico, donde se mostraron
juntas,    cronológicamente
en el estudio, por primera vez Rigel, Saiph y estrellas
de la Liebre, en lugar  próximo
a Gerasunko Ataka p. 405, donde se da cuenta de la secuencia
estelar siguiente  ‘advenimiento’
de la Serpiente y el Escorpión, simultáneos con el ocaso
de Capella. Para  luego
continuar en el grupo contiguo la secuencia estelar.
  d-
Okabe, también narrado en esta web, lugar en el que
en el subgrupo Puertas
  celestes
de las almas, aparece un Rigel, acompañado de una
estrella de la Liebre, alineado  con
Aldebarán-El Nath-Alhena y Antares.
Hechas
estas salvedades, continuando con la interpretación
de círculos, nos encontramos que para explicar la presencia
del círculo 105,
es preciso recurrir a buscar analogías con otros grupos,
pensando además que los crp de Arihouat, en cuanto a
su congruente explicación astronómica se refiere, parecen
responder a dos épocas de construcción diferentes. Sin
decidir todavía cual fue anterior, a la ya expuesta
al comienzo de este trabajo, por analogía con otros
grupos, podemos añadir sustituyendo en el círculo 81
Betelgeuse por Rigel:
« Círculo 105 —G, IX—: k de Orión, Saiph, de magnitud
2,1.
« Círculo 81 —H, IX—: b de Orión, Rigel, de magnitud
0,1.
Y
los 106, 107,
99, 92, 94, 91 —H, IX—,
89 —G, X—
y 90, sin especificar, pertenecen a Lepus,
la Liebre. La salida de esta constelación, es simultánea
con la llegada de Vega iniciación de la aparición del TV y el comienzo de la puesta del tramo de la eclíptica que va de
Tauro a los Gemelos. En efeméride observada, siempre
con la referencia de Rigel, b de Orión y círculo 81,
como se viene de decir, en Ibintxa en la cuenca del
río Urumea y en el subgrupo de Okabe de las ‘Puertas
celestes de las almas’.
  Esta
propuesta, fruto de intentar explicar el añadido que
supone el círculo 105, conserva  una,
digamos, coherencia técnica particular que, sin embargo,
choca cuando se pretende  contemplar
la totalidad del grupo como un todo. Antes de entrar
a exponer una posible   evolución
de las creencias vigentes, que se puede extraer de los
escritos históricos, veamos  que
nos dice André Müller en su trabajo, de la cronología
del grupo.
André
Müller, en la p. 168 de su trabajo dice: “El estudio,
en los capítulos III y IV, del mobiliario metálico y
de la cerámica descubiertos en la necrópolis de Arihouat
permite distinguir (capítulo IV) dos fases bien distintas.
Una, Arihouat I, situada del fin del siglo VIII al comienzo
del VII siglo a.C., otra, Arihouat II, del fin del siglo
VII al principio del siglo VI a.C.” La fase I, la antigua,
en el dibujo
general en color está pintada de azul —en
los dibujos en blanco y negro corresponde a los círculos
gris oscuro—, que, entre los grandes círculos del eje
Vega-Sirio, A-96, corresponden, de N. a S., a las
denominaciones: A,
K, 18, 147, 169, 161, 105, 81, 94 y 91. Equiparables,
respectivamente, con Vega, Altair, d del Águila,
Capella, El Nath, Mirfak, Saiph, Rigel y tres estrellas
de la Liebre. Es decir, que de las tres anomalías astronómicas
observadas y expuestas más arriba, la segunda y la tercera,
parecen proceder, según se desprende del estudio de
Müller, del hecho de que los círculos que las representan
fueron construidos con anterioridad.
  Esta
hipótesis, antes de continuar, me lleva a formular unas
teorías discrepantes de las  aceptadas
como hechos probados por los especialistas en general
del crp:
  1-
En primer lugar, en cada grupo tenido en cuenta individualmente,
los círculos no  fueron
construidos separadamente a medida de las necesidades
de fallecimientos sucesivos.  No
encaja, de ser así, una vez elegido un emplazamiento
como cementerio, los difuntos o  sus
cenizas habrían sido colocados de forma simétrica y
podría haber alguna diferencia   según
rango en las tumbas, pero situar a unos individuos en
un enterramiento de 10 metros  de
diámetro junto a otro de 2 metros o de nada, como se
encuentran numerosas sepulturas,  por
ejemplo dentro del triángulo A-K-120, no tiene el sentido y la lógica
que los humanos  hemos
utilizado en los cementerios posteriores hasta nuestros
días. En consecuencia creo  que,
más bien, se trata de necrópolis dispuestas en función
de criterios astronómico-  religioso,
disintiendo de una común creencia de los especialistas,
enunciada por Müller en la  p.169:
“... Parece que, de una parte las tumbas se hayan aglomerado
alrededor de estos  polos
en función de criterios que, desgraciadamente, no podremos
definir jamás y, ...” No, los  criterios
se definen con precisión matemática desde el momento
en que uno se decide a  tomar
como descodificadores a la astronomía y a la historia
de mitos y religiones.
  2-
Pienso que los círculos, en cada grupo, fueron construidos
simultáneamente. Sin  embargo,
en algunos grupos, como el de Arihouat, que fue utilizado
como necrópolis, según  se
desprende del estudio de Müller por un espacio de tiempo
de unos 300 años, es previsible  que
hubiese evoluciones en las creencias que propugnasen
cambios en el planteamiento  inicial,
de los que hablaremos luego.
  3-
Si se construyeron las necrópolis atendiendo a criterios
astronómicos, es probable  que
siguiendo un proyecto inicial se construyesen de golpe
varios círculos. Los    enterramientos
y los círculos internos se harían con posterioridad;
si bien, cabe que   simultáneamente
con la construcción inicial se hiciese algún enterramiento.
  4-
Los criterios religiosos tenidos en cuenta en los enterramientos
debieron de proceder  de
las religiones astrales. Como se ha dicho en numerosas
ocasiones, entre otros, Franz  Cumont
da cuenta, en el capítulo VI Scatology p. 167 de Astrology and Religion ammong the
 Grecs and Romans, de las creencias
de estas religiones en materia del ´más allá’, que el
crp  plasma de forma gráfica con precisión en diversas variantes.
  5-
Arihouat I, parece inspirado por la creencia de que
para alcanzar la morada astral  había
que transportar una carga a lomos del Águila o del Carro
celeste —Auriga— . Cumont,  en
el citado libro p.186, cuenta: “Todos estos supuestos
métodos de alcanzar el cielo son  muy
primitivos: parten del supuesto de que una carga debe de ser transportada; ellos apenas  implican
una separación del cuerpo y el alma, y son anteriores
a las distinciones que los  filósofos
establecieron entre las diferentes partes del ser humano.
Son vestigios de   conceptos
antiquísimos, que sólo las mentes vulgares interpretaban
literalmente.” El Águila y  el
Cochero, presentes en la 1ª fase de Arihouat, parecen
inspiradores de la construcción  primitiva,
al igual que unas b y k de Orión en compañía de la Liebre, bien pudieron
tener   alguna otra función, de señalamiento de algo que,
con el tiempo paso a ser secundario, en  beneficio de la oposición de los Triángulos apreciada
y narrada en Errenkalko y Burnin Buru  pp. 179 y 219 de Del crónlech pirenaico.
Todavía
encontramos más círculos de poco diámetro que parecen
tener acomodo dentro de la interpretación dada al grupo.
Pero, antes de interpretar, conviene pensar sobre qué
criterios astronómicos, pudieron ser tenidos en cuenta
a la hora de concebir Arihouat. En primer lugar el,
ya comentado, de subida de las almas al cielo por medio
del Cochero y el Águila, y el posterior emplazamiento
de estas en la Vía Láctea. Después, parece estar presente
la ya vista oposición de los triángulos, y, también
por analogía con lo visto en Las
coronas de la luna, cabe pensar en la posibilidad
de que los constructores de estos crónlechs tuviesen
presente, en avance al zodíaco ya encontrado en otros
lugares, el ‘camino de la luna’ que en ‘Las Coronas’,
se ajustaba a los nakshatras védicos; procede por consiguiente
realizar un tanteo ellos en Arihouat.
  Los
nakshatras, casas o mansiones de la luna védicos son
27 en correspondencia a los  días
que, aproximadamente —en realidad, una órbita completa
contra las estrellas, el mes  sideral,
dura 27 días, 7 horas y 43 minutos—, tarda la luna en
realizar su órbita terrestre. Las  mansiones
de estrellas sobre cuyo fondo giraba la luna, varían
de unas culturas a otras, los  árabes
contaban 28 manaziles o mansiones, los vedas 27. Obviando
los nombres de las  mismas,
las 10 primeras mansiones del camino de la luna de los
vedas fueron: 1, b Ari; 2, 41  Ari;
3, h Tau; 4, a Tau; 5, l Ori; 6, a Ori; 7, b Gem; 8, d Cnr; 9, a Hya. Las 9 primeras de las  28
de los árabes: 1, b g Ari; 2,
e d p Ari; 3,
Pléyades; 4, a Tau; 5, l f1 f2 Ori; 6, g
x Gem; 7,  a
b Gem; 8, e g
d Cnr; 9, c Cnr y l Leo. En las tablas Mul-Apin,
el camino de la luna lo   definen
16 constelaciones, en la parte que nos ocupa intervienen:
Aries, Tauro, Orión, sur de  Perseo,
parte de Auriga y Cáncer. Bien mirado, como no puede
ser de otra forma, hay pocas  diferencias
de unas culturas a otras, motivo por el que únicamente
retenemos el concepto:  Camino de la luna. Estimo que el subgrupo
sur de Arihouat parece que, además de lo ya  dicho
y de su función funeraria, indica el camino de la luna
de Aries a Cáncer, es decir, una  tercera
parte del año.
Estudiando
el subgrupo sur de Arihouat, es decir desde el círculo
147 —Capela—
hasta el 96
—Sirio—, por analogía con la construcción de Las
coronas de la luna y los caminos de la luna de diferentes
culturas, vemos que alguno de los círculos que quedan
por interpretar, se pueden equiparar dignamente, con
salvedades y matizaciones, con estrellas del citado
camino, así, de E. a O. y de N. a S., sin insistir en
los ya emparejados:
« Círculo 166 —I, VI—: a o b de Aries.
« Círculos 159, 160 —H, VI—, 156 y 157: de las Pléyades.
« Círculo 151 —G, VII—: z de Tauro.
« Círculo 155 —G-H, VI-VII—: i de Auriga.
« Círculo 84 —G, VIII—, 85 y 86: del oeste de los Gemelos.
« Círculo 89 —G, X—, 90, 91, 94 y próximos: de la Liebre
« Círculo 191 —F, VII—, 189, 196, 113, 193 y próximos: de Cáncer.
« Círculo 198 —E, VIII—: e de Hidra.
« Círculo 199 —E, VIII—: z de Hidra.
« Círculo 179 —E, VIII—: a de Cáncer.
En
la parte norte, además de las equiparaciones realizadas,
se pueden considerar coherentes y complementarias, las
propuestas:
« Círculo 88 —C, III—: g del Cisne, Sadr.
« Círculo 138 —C, III-IV—: l del Cisne.
« Círculo 142 —D, IV—: e del Cisne.
« Círculo 65 —B, III—: de la Osa Menor.
« Círculo 133 —A-B, III—: del Dragón.
« Círculo 124 —B-C, III—: d del Dragón.
« Círculo 146 —A, III-IV—: g de Cefeo.
« Círculo 145 —A, III—: b de Cefeo.
« Círculo 141 —A-B, IV—: i de Cefeo.
« Círculo 143 —B, III-IV—: a de Cefeo.
« Círculo 41 —E, III—: de Sagitta, del Delfín o,
incluso, captada con imprecisión, b del Cisne.
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