Comentarios al trabajo de André Müller: La nécropole en "cercles de pierres" d'Arihouat à Garin (Haute-Garonne)

Dibujo 1, General del grupo
Carta celeste 1, subgrupo sur
Carta celeste 2, subgrupo norte
Antecedentes
Observaciones y reflexiones previas
Acercamiento a la descodificación astronómica de Arihouat
Comentario astronómico
Comentario mítico-religioso
Comentarios finales
Epílogo
 
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ACERCAMIENTO A LA DESCODIFICACION ASTRONOMICA DE ARIHOUAT

En el primer golpe de vista del plano general de la necrópolis, se puso de manifiesto, además del elevado número de círculos de gran tamaño, la particular disposición de los círculos L —G, II-III—, K —F-G, III— y 8 —F-G, IV—: Tarazed, Altair y Alshain, g, a y b del Águila, respectivamente, fue la interpretación inmediata. Es decir, con el añadido del círculo 18:

« Círculo L —G, II-III—: g del Águila, Tarazed, de magnitud 2,7.

« Círculo K —F-G, III—: a del Águila, Altair, de magnitud 0,77.

« Círculo 8 —F-G, IV—: b del Águila, Alsahin, de magnitud 3,7.

« Círculo 18 —G, IV—: d del Águila, de magnitud 3,4. 

Supuesto que no es fruto de una intuición o del parecido de la distribución de los tres círculos en una carta celeste actual, sino reflexión realizada tras comparar los tres círculos con otras realizaciones pirenaicas. 

Como inciso, parece procedente repetir que si se estima que los crp representan estrellas, resulta obvio pensar que tales representaciones, con sus variantes, se encuentren reproducidas en diversos lugares, tal y como sucede con las representaciones religiosas. La Virgen de Lourdes no es igual que la de Fátima, pero conceptualmente tienen igual origen y, su mensaje apunta en igual dirección. El Águila, en el crp, como la Virgen María en la cristiandad, fue muy importante y tiene representaciones varias, aunque algunas puedan parecer calcadas.

 El aspecto conceptual del Águila también parece diverso, de una parte pudo haber servido para transportar las almas de los difuntos a las estrellas, más concretamente a la Vía Láctea, como nos cuenta la historia y se explica al final. Y, de otra, como se manifestó en Del crónlech pirenaico, están las variadas efemérides astronómicas que le atañen, tales: la contraposición celeste con Proción, repetidamente representada, al igual que su puesta, simultánea con la salida de Sirio.

La disposición que presentan los círculos L, K y 8, es similar a la de los círculos 0, 1 y 2 de Etzela este, de los 18, 19 y 20 de Errenkalko, de los círculos 6, 8 y 9 de Arriurdiñeta, de los círculos 1, 2 3 de Izu y de los círculos centrales de Hegieder. Casi todos ellos se encuentran hoy en estado agónico; por eso, encontrarse con un dibujo como el presentado en el trabajo de Müller tiene el atractivo de un jeroglífico perfectamente identificable en su enunciado —hallar una solución convincente es otra historia—.

Tras imaginar el Águila por analogía, los círculos de más al sur ya citados, sugirieron como ya se ha dicho el tramo de la Vía Láctea presidido por Sirio, que recuerda al subgrupo sur de Las Coronas de la luna (Valle de Hecho- Huesca). Tomando por modelo, como se hizo para entender el citado subgrupo, una carta celeste con Sirio culminado al sur —Carta celeste 1, realizada mirando al sur en el momento de la culminación de Sirio a fecha 600 a.C., en la que se indican en rojo las estrellas implicadas— se observa que en Arihouat hay una serie de grandes círculos, que sobre la Carta 1 se han señalado con rojo, cuya interpretación, siendo incuestionable, está necesitada de aclaraciones. Los círculos interpretados en la parte sur, de norte a sur, en primera aproximación, son:

« Círculo 147 —G, V-VI—: a de Auriga, Capella, de magnitud 0,09.

« Círculo 165 —F-G, VI—: a de los Gemelos, Castor, de magnitud 1,6.

« Círculo 195 —E-F, VI-VII—: b de los Gemelos, Pollux, de magnitud 1,13.

« Círculo 153 —G, VII—: b de Tauro, El Nath, de magnitud 1,7.

« Círculo 112 —G, VIII—: g de los Gemelos, Alhena, de magnitud 1,9.

« Círculo 111 —E-F, VIII—: a del Can Menor, Proción, de magnitud 0,38.

« Círculo 114 —E, VIII-IX—: a de la Hidra, Alphard, de magnitud 2,0.

« Círculo 81 —H, IX—: a de Orión, Betelgeuse, de magnitud 0,69.

« Círculo 96 —F, X—: a del Can Mayor, Sirio, de magnitud – 1,42.

La disposición de los círculos de Arihouat con respecto a la de las estrellas en la Carta 1, es impecable. La relación magnitud de las estrellas en relación con los diámetros de los círculos, con la sola excepción de Sirio de la que hablaremos de seguido, resultaría increíble, por correcta, si no la hubiéramos observado ya en cientos de interpretaciones de círculos a lo largo y ancho del Pirineo.

Sirio, fue la estrella más representada con círculos de piedra en el Pirineo, los círculos que la simbolizan van más o menos de 7 a 13 metros. En los grupos en que se halla presente, como le corresponde por ser la estrella más brillante del firmamento, es siempre el círculo de mayor diámetro, es decir que en Arihouat, el círculo atribuido a Sirio resulta corto de diámetro. Sirio en Arihouat, de momento, como se puede deducir del listado presentado en la página 2, tiene 8,5 metros, cuando en realidad le correspondería un diámetro superior a los 10,8 metros atribuidos a Capella o los 9 metros de Proción. Sin embargo, teniendo en cuenta los dibujos, general y el relativo al círculo, ‘planche 58’, y el texto, se puede deducir, que el círculo 96 —F, X—, pudo haber tenido un diámetro diferente, p. 71: “La fouille semble montrer qu’il y a lieu de croire à un certain nombre de remaniements modernes ...”. En los citados dibujo y ‘planche’, se observa con claridad que el arco NO.-SE., además de difuminado o destruido en parte al NO., parece modificado al SE. de manera chapucera. Incluso el gran testigo que Müller sitúa al SE., sin haber visto el paisaje todavía, situadolo más al SE. podría ser adecuado para señalar la salida de Sirio.

 Supuesto Sirio en el círculo 96, y adjudicada una estrella a casi todos los círculos principales de la parte sur de Arihouat, vemos que el suelo de Arihouat semeja un planisferio moderno, en consecuencia, parece lógico pensar que la disposición y diámetro del resto de los círculos también deberían responder a criterios astronómicos. Tal vez, haciendo la salvedad, de que si la necrópolis fue utilizada durante un cierto tiempo, en su transcurso bien pudieron cambiar algunos criterios de elección de estrellas, en el que pudieron añadir, eliminar o cambiar el rango de algunos de círculos, por motivos astronómicos, religiosos o políticos. Hecho ya observado en algún otro grupo.

Los círculos que van de Capella —círculo 147  a Sirio ­—círculo 96—, están dispuestos en el terreno de N. a S. Sirio no coincide nunca en el firmamento acompañado del Águila —círculo K y adyacentes—, salvo a su salida, simultanea con la puesta de Altair, en lo que tantas veces se ha citado como la efeméride astronómica pirenaica por excelencia, sin embargo, cuando ésta se produce la Vía Láctea está situada en posición SE.-O., motivo por el que se prefiere pensar, que al igual que en tantos otros lugares, los crp de Arihouat, reflejan posiciones estelares no simultáneas. Es posible dibujar con corrección Altair y Sirio en posición vertical, pero sólo si tenemos en cuenta épocas del año diferentes. Altair y Sirio, mejor el Triángulo de Verano —TV— y el Triángulo de Invierno —TI— se encuentran en el cielo en posición opuesta, de manera que cuando uno culmina al sur el otro se halla oculto bajo el horizonte al norte. Si Altair y Sirio están en posición N.-S. en Arihouat quiere decir que ambos están en culminación pero en épocas opuestas.

Dejado por ahora, el subgrupo sur con el Águila en culminación, vemos que el círculo de más al norte —A—, dado su diámetro —9 metros—, siguiendo el camino hacia el norte, desde Altair o círculo K, encaja mejor con Vega, quinta estrella más brillante del firmamento, que con Deneb, sugiriendo:

« Círculo A —F-G, I—: a de la Lira, Vega, de magnitud 0,03.

Estrella Acimut Altura
a del Águila 85º 35' 3º 53'
a de la Lira  63º 16' 30º 52'
a del Cisne      47º 59' 11º 40'
e de Sagitario   133º 17' -0º 33'
a del Escorpión    144º 53' 22º 45'
a del Boyero     149º 47' 78º 41'
a del la Virgen   192º 39' 49º 40'
a del Can Menor 279º 19' 0º 22'
a de los Gemelos  303º 33' 11º 57'
a de Perseo      348º 18' -7º 57'
a de Auriga       330º 25' -1º 04'
a de Cefeo   29º 50' 15º 52'
b de Cefeo  22º 13' 19º 22'
i de Cefeo   20º 25' 11º 00'
g de Cefeo           10º 30' 18º 11'
d del Dragón 29º 12' 29º 53'
g del Cisne   54º 12' 12º 28'
e del Cisne        57º 22' 5º 18'
l del Cisne         55º 04' 6º 23'
     

Tabla 1. Acimut y altura de estrellas implicadas en la secuencia estelar del subgrupo norte.

Propuesta acorde con: el diámetro del círculo, la posición de éste en el suelo de Arihouat, y, con menor énfasis, el posible encaje de los círculos B —F, II—, C —F, II—, etc., con el pequeño rombo que caracteriza las representaciones de la Lira.

Situadas, Altair y Vega, una de las preguntas que surgen es: ¿dónde está Deneb, a del Cisne, para completar el TV? En principio, si todo él hubiese sido dibujado en culminación, visto desde Altair —K—, mirando al sur debería de encontrarse a la izquierda de Vega —A—, más o menos a su altura. Sobre el ‘plano general’ de Müller no vemos círculos a su altura, pero a su izquierda y más abajo sí, se encuentra el círculo 120 —B-C, III—, ‘l’un de plus grands monuments de la nécropole.’ Müller p. 81, indica que cuenta con dos coronas. ‘La plus grande dépasse le dix mètres de diamètre et est composée de blocs atteignant parfois près de 1m de longueur.’ Dice también que ‘una parte de la circunferencia, del NE. al S., está destruida mientras que las acumulaciones de bloques o de piedras dispuestos de manera aberrante —SO. y SE. — testimonian modificaciones ligadas probablemente a la puesta en cultivo.’ Sí, más o menos, como es todo esto, pero no parece que el círculo, aun siendo de los mayores del grupo, alcanzase los 10 metros. De, entrada, se puede pensar:

« Círculo 120 —B-C, III—: a del Cisne, Deneb, de magnitud 1,3.

La magnitud de Deneb es cercana a la de Pollux —1,1—, círculo 195 —E-F, VI-VII— de 7,5 metros de diámetro. En principio, salvo consideraciones de otro tipo, que sí tuvo el Cisne, el diámetro del círculo 120 —B-C, III—, no debió de sobrepasar los 7,5 metros.

La posición del Cisne sobre el terreno, en relación con Vega —círculo A— y Altair —círculo K—, produce un Triángulo de Verano —TV, Altair-Vega-Deneb, K-A-120— distorsionado. En deformación que sólo es visible en los cielos al poco de completarse el TV después de la salida de Altair —Carta celeste 2, que muestra en rojo las estrellas que componen el TV, mirando a Vega, 63º, tal y como aparece sobre el terreno—, simultánea con las puestas de Capella —a Aur, círculo 147— y  Proción —a CMi, círculo 111—. Situación que refleja la tabla I, deducida con el programa  Cartes du Ciel.

 Si nos situásemos sobre el terreno en Deneb —círculo 120—,  mirando hacia Altair —círculo K—, al fondo veríamos a esta estrella hacia los 85º, al igual que mirando hacia Vega —círculo A—, hacia los 63º veríamos esta estrella encima de su círculo, mostrando los cielos, como el suelo de Arihouat, un triángulo escaleno digno de ese nombre. La tabla muestra también las posiciones estelares de otras estrellas que pudieron ser tenidas en cuenta, entre las que en primer lugar destaco las correspondientes a Cefeo, por estimar que los círculos, 141 —A-B, IV—, 143 —B, III-IV—, 145 —A, III— y 146 —A, III-IV—, parecen corresponder a Cefeo, en parecida disposición de lo ya visto y narrado en Izurrizti I, y donde el círculo 143 correspondería a la alfa. Al círculo 124 —B-C, III— la delta del Dragón y al círculo 65 —B, III—, de momento, se podría situar en la Osa Menor.

Hecha la primera aproximación del subgrupo norte, es necesario volver a los círculos situados entre Capella —147— y Sirio —96—. Además de la interpretación ya dada al comienzo para algunos círculos que se mantiene, se ve que hay círculos que, si la interpretación fuese simplemente la de una carta estelar fija, tendrían mal o nulo encaje, principalmente al norte. Tratando de resolver el problema por partes, los círculos, 148 —F-G, V-VI—, 169 —G, VI-VII— y 161 —H, VI-VII— entre los de buen diámetro, parecen no tener encaje directo en la primera solución; sin embargo, vistos junto con Capella y en sintonía con el subgrupo TVA-K-120—, muestran una solución secuencial interesante. En éste subgrupo, tomando las posiciones de la tabla 1, dejamos a Capella, recién hundida en el horizonte. Pero teniendo en cuenta a la alfa del Cochero unas dos horas antes, al acostarse la alfa de Perseo, vemos que mirando hacia ésta a punto de desaparecer en el horizonte local, a su izquierda y poco más alta estaría la beta de Tauro, justo entre las todavía más altas en el horizonte, alfa y beta de Auriga, en propuesta que podría concretarse en:

« Círculo 147 —G, V-VI—: a de Auriga, Capella, de magnitud 0,09.

« Círculo 148 —F-G, V-VI—: b de Auriga, Menkalinan, de magnitud 2,0.

« Círculo 169 —G, VI-VII—: b de Tauro, El Nath, de magnitud 1,7.

« Círculo 161 —H, VI-VII—: a de Perseo, Mirfak, de magnitud 1,79.

Esta solución viene de pensar que los círculos 148, 169 y 161 son un añadido a un posible planteamiento inicial representado por los citados TV y TI y el tramo de la eclíptica que va de Tauro a los Gemelos y sus prolongaciones, o al revés son anteriores al resto del grupo. Volveremos sobre la cuestión, pero antes cabe preguntarse, si una necrópolis que pudo estar en uso unos 200 o 300 años, pudo o no sufrir cambios, consistentes en añadir, suprimir o modificar círculos. Entiendo que partiendo de la base que los círculos representaban estrellas por motivos, en parte, religiosos sujetos a cambios y matizaciones, sí parece lógico que fuese así. En consecuencia, cabe preguntarse por las anomalías astronómicas que muestran los círculos de Arihouat en relación con el firmamento y su girar. Incoherencias que de norte a sur del grupo se pueden concretar en tres:

1- El diámetro, más de 10 metros, encontrado en el círculo 120, Deneb, es excesivo para la magnitud de la estrella. No cabe, en los constructores del crp un error de este tipo. Entonces, su mal estado de conservación propició la equivocación o Deneb, en el transcurso del tiempo cambió de rango por motivos diferentes a su magnitud y en contraposición, con las diferencias que mantuvo con Sirio como ya se ha comentado en otras ocasiones. Dejémoslo estar, pero viene siendo una observación recurrente que deja incógnitas como la de Oc.

2- En la parte central, los círculos citados: 148, 169 y 161, ahora interpretados, y los 149, 150 y 167 —de lógico ensamble, tras nueva matización que se omite, dado que el 147 es Capella, en las Cabrillas—, tienen convincente explicación astronómica pensando que la representación corresponde, no a una posición de la Vía Láctea en posición N.-S., sino a la que pegada al horizonte norte va tomando ésta desde el ocaso de Perseo y posterior de la propia Capella, hasta la salida de Altair terminando de completar el grupo norte. Pero, detengamos la secuencia que en realidad continúa y tiene explicación histórica.

3- En la parte sur del subgrupo sur, desafina también con la solución dada: círculo 96 —Sirio— y círculo 81 —Betelgeuse—, la presencia del círculo 105 que no encuentra parangón celeste dentro de la misma. Para explicar la presencia del crp 105, es preciso recordar incoherencias similares de las estrellas potencialmente involucradas —Betelgeuse, Rigel, Saiph y las de Lepus— halladas en otros lugares:

a- Izurrizti II, pág. 431 y 432, de Del crónlech pirenaico, en donde se detectó por primera vez una representación de Betelgeuse simbolizada por dos círculos secantes, las explicaciones a modo de reflexión en voz alta de algo que había surgido y se desconocía, se dejaron por escrito en el lugar.

b- Las Coronas de la luna, grupo expuesto en esta web donde, en el subgrupo sur se vuelve a representar de nuevo a Betelgeuse por dos círculos secantes.

c- Ibintxa, p. 399 de Del Crónlech pirenaico, donde se mostraron juntas, cronológicamente en el estudio, por primera vez Rigel, Saiph y estrellas de la Liebre, en lugar próximo a Gerasunko Ataka p. 405, donde se da cuenta de la secuencia estelar siguiente ‘advenimiento’ de la Serpiente y el Escorpión, simultáneos con el ocaso de Capella. Para luego continuar en el grupo contiguo la secuencia estelar.

d- Okabe, también narrado en esta web, lugar en el que en el subgrupo Puertas celestes de las almas, aparece un Rigel, acompañado de una estrella de la Liebre, alineado con Aldebarán-El Nath-Alhena y Antares.

Hechas estas salvedades, continuando con la interpretación de círculos, nos encontramos que para explicar la presencia del círculo 105, es preciso recurrir a buscar analogías con otros grupos, pensando además que los crp de Arihouat, en cuanto a su congruente explicación astronómica se refiere, parecen responder a dos épocas de construcción diferentes. Sin decidir todavía cual fue anterior, a la ya expuesta al comienzo de este trabajo, por analogía con otros grupos, podemos añadir sustituyendo en el círculo 81 Betelgeuse por Rigel:

« Círculo 105 —G, IX—: k de Orión, Saiph, de magnitud 2,1.

« Círculo 81 —H, IX—: b de Orión, Rigel, de magnitud 0,1.

Y los 106, 107, 99, 92, 94, 91 —H, IX—, 89 —G, X— y 90, sin especificar, pertenecen a Lepus, la Liebre. La salida de esta constelación, es simultánea con la llegada  de Vega iniciación de la aparición del TV y el comienzo de la puesta del tramo de la eclíptica que va de Tauro a los Gemelos. En efeméride observada, siempre con la referencia de Rigel, b de Orión y círculo 81, como se viene de decir, en Ibintxa en la cuenca del río Urumea y en el subgrupo de Okabe de las ‘Puertas celestes de las almas’.

Esta propuesta, fruto de intentar explicar el añadido que supone el círculo 105, conserva una, digamos, coherencia técnica particular que, sin embargo, choca cuando se pretende contemplar la totalidad del grupo como un todo. Antes de entrar a exponer una posible evolución de las creencias vigentes, que se puede extraer de los escritos históricos, veamos que nos dice André Müller en su trabajo, de la cronología del grupo.

André Müller, en la p. 168 de su trabajo dice: “El estudio, en los capítulos III y IV, del mobiliario metálico y de la cerámica descubiertos en la necrópolis de Arihouat permite distinguir (capítulo IV) dos fases bien distintas. Una, Arihouat I, situada del fin del siglo VIII al comienzo del VII siglo a.C., otra, Arihouat II, del fin del siglo VII al principio del siglo VI a.C.” La fase I, la antigua, en el dibujo general en color está pintada de azul —en los dibujos en blanco y negro corresponde a los círculos gris oscuro—, que, entre los grandes círculos del eje Vega-Sirio, A-96, corresponden, de N. a S., a las denominaciones: A, K, 18, 147, 169, 161, 105, 81, 94 y 91. Equiparables, respectivamente, con Vega, Altair, d del Águila, Capella, El Nath, Mirfak, Saiph, Rigel y tres estrellas de la Liebre. Es decir, que de las tres anomalías astronómicas observadas y expuestas más arriba, la segunda y la tercera, parecen proceder, según se desprende del estudio de Müller, del hecho de que los círculos que las representan fueron construidos con anterioridad.

Esta hipótesis, antes de continuar, me lleva a formular unas teorías discrepantes de las aceptadas como hechos probados por los especialistas en general del crp:

1- En primer lugar, en cada grupo tenido en cuenta individualmente, los círculos no fueron construidos separadamente a medida de las necesidades de fallecimientos sucesivos. No encaja, de ser así, una vez elegido un emplazamiento como cementerio, los difuntos o sus cenizas habrían sido colocados de forma simétrica y podría haber alguna diferencia según rango en las tumbas, pero situar a unos individuos en un enterramiento de 10 metros de diámetro junto a otro de 2 metros o de nada, como se encuentran numerosas sepulturas, por ejemplo dentro del triángulo A-K-120, no tiene el sentido y la lógica que los humanos hemos utilizado en los cementerios posteriores hasta nuestros días. En consecuencia creo que, más bien, se trata de necrópolis dispuestas en función de criterios astronómico-religioso, disintiendo de una común creencia de los especialistas, enunciada por Müller en la p.169: “... Parece que, de una parte las tumbas se hayan aglomerado alrededor de estos polos en función de criterios que, desgraciadamente, no podremos definir jamás y, ...” No, los criterios se definen con precisión matemática desde el momento en que uno se decide a tomar como descodificadores a la astronomía y a la historia de mitos y religiones.

2- Pienso que los círculos, en cada grupo, fueron construidos simultáneamente. Sin embargo, en algunos grupos, como el de Arihouat, que fue utilizado como necrópolis, según se desprende del estudio de Müller por un espacio de tiempo de unos 300 años, es previsible que hubiese evoluciones en las creencias que propugnasen cambios en el planteamiento inicial, de los que hablaremos luego.

3- Si se construyeron las necrópolis atendiendo a criterios astronómicos, es probable que siguiendo un proyecto inicial se construyesen de golpe varios círculos. Los enterramientos y los círculos internos se harían con posterioridad; si bien, cabe que simultáneamente con la construcción inicial se hiciese algún enterramiento.

4- Los criterios religiosos tenidos en cuenta en los enterramientos debieron de proceder de las religiones astrales. Como se ha dicho en numerosas ocasiones, entre otros, Franz Cumont da cuenta, en el capítulo VI Scatology p. 167 de Astrology and Religion ammong the Grecs and Romans, de las creencias de estas religiones en materia del ´más allá’, que el crp plasma de forma gráfica con precisión en diversas variantes.

5- Arihouat I, parece inspirado por la creencia de que para alcanzar la morada astral había que transportar una carga a lomos del Águila o del Carro celeste —Auriga— . Cumont, en el citado libro p.186, cuenta: “Todos estos supuestos métodos de alcanzar el cielo son muy primitivos: parten del supuesto de que una carga debe de ser transportada; ellos apenas implican una separación del cuerpo y el alma, y son anteriores a las distinciones que los filósofos establecieron entre las diferentes partes del ser humano. Son vestigios de conceptos antiquísimos, que sólo las mentes vulgares interpretaban literalmente.” El Águila y el Cochero, presentes en la 1ª fase de Arihouat, parecen inspiradores de la construcción primitiva, al igual que unas b y k de Orión en compañía de la Liebre, bien pudieron tener alguna otra función, de señalamiento de algo que, con el tiempo paso a ser secundario, en beneficio de la oposición de los Triángulos apreciada y narrada en Errenkalko y Burnin Buru pp. 179 y 219 de Del crónlech pirenaico. 

 

Todavía encontramos más círculos de poco diámetro que parecen tener acomodo dentro de la interpretación dada al grupo. Pero, antes de interpretar, conviene pensar sobre qué criterios astronómicos, pudieron ser tenidos en cuenta a la hora de concebir Arihouat. En primer lugar el, ya comentado, de subida de las almas al cielo por medio del Cochero y el Águila, y el posterior emplazamiento de estas en la Vía Láctea. Después, parece estar presente la ya vista oposición de los triángulos, y, también por analogía con lo visto en Las coronas de la luna, cabe pensar en la posibilidad de que los constructores de estos crónlechs tuviesen presente, en avance al zodíaco ya encontrado en otros lugares, el ‘camino de la luna’ que en ‘Las Coronas’, se ajustaba a los nakshatras védicos; procede por consiguiente realizar un tanteo ellos en Arihouat.

Los nakshatras, casas o mansiones de la luna védicos son 27 en correspondencia a los días que, aproximadamente —en realidad, una órbita completa contra las estrellas, el mes sideral, dura 27 días, 7 horas y 43 minutos—, tarda la luna en realizar su órbita terrestre. Las mansiones de estrellas sobre cuyo fondo giraba la luna, varían de unas culturas a otras, los árabes contaban 28 manaziles o mansiones, los vedas 27. Obviando los nombres de las mismas, las 10 primeras mansiones del camino de la luna de los vedas fueron: 1, b Ari; 2, 41 Ari; 3, h Tau; 4, a Tau; 5, l Ori; 6, a Ori; 7, b Gem; 8, d Cnr; 9, a Hya.  Las 9 primeras de las 28 de los árabes: 1, b g Ari; 2, e d p Ari; 3, Pléyades; 4, a Tau; 5, l f1 f2 Ori; 6, g x Gem; 7, a b Gem; 8, e g d Cnr; 9, c Cnr y l Leo. En las tablas Mul-Apin, el camino de la luna lo definen 16 constelaciones, en la parte que nos ocupa intervienen: Aries, Tauro, Orión, sur de Perseo, parte de Auriga y Cáncer. Bien mirado, como no puede ser de otra forma, hay pocas diferencias de unas culturas a otras, motivo por el que únicamente retenemos el concepto: Camino de la luna. Estimo que el subgrupo sur de Arihouat parece que, además de lo ya dicho y de su función funeraria, indica el camino de la luna de Aries a Cáncer, es decir, una tercera parte del año.      

Estudiando el subgrupo sur de Arihouat, es decir desde el círculo 147 —Capela— hasta el 96 —Sirio—, por analogía con la construcción de Las coronas de la luna y los caminos de la luna de diferentes culturas, vemos que alguno de los círculos que quedan por interpretar, se pueden equiparar dignamente, con salvedades y matizaciones, con estrellas del citado camino, así, de E. a O. y de N. a S., sin insistir en los ya emparejados:

« Círculo 166 —I, VI—: a o b de Aries.

« Círculos 159, 160 —H, VI—, 156 y 157: de las Pléyades.

« Círculo 151 —G, VII—: z de Tauro.

« Círculo 155 —G-H, VI-VII—: i de Auriga.

« Círculo 84 —G, VIII—, 85 y 86: del oeste de los Gemelos.

« Círculo 89 —G, X—, 90, 91, 94 y próximos: de la Liebre

« Círculo 191 —F, VII—, 189, 196, 113, 193 y próximos: de Cáncer.

« Círculo 198 —E, VIII—: e de Hidra.

« Círculo 199 —E, VIII—: z de Hidra.

« Círculo 179 —E, VIII—: a de Cáncer.

En la parte norte, además de las equiparaciones realizadas, se pueden considerar coherentes y complementarias, las propuestas:

« Círculo 88 —C, III—: g del Cisne, Sadr.

« Círculo 138 —C, III-IV—: l del Cisne.

« Círculo 142 —D, IV—: e del Cisne.

« Círculo 65 —B, III—: de la Osa Menor.

« Círculo 133 —A-B, III—: del Dragón.

« Círculo 124 —B-C, III—: d del Dragón.

« Círculo 146 —A, III-IV—: g de Cefeo.

« Círculo 145 —A, III—: b de Cefeo.

« Círculo 141 —A-B, IV—: i de Cefeo.

« Círculo 143 —B, III-IV—: a de Cefeo.

« Círculo 41 —E, III—: de Sagitta, del Delfín o, incluso, captada con imprecisión, b del Cisne.