Comentarios al trabajo de André Müller: La nécropole en "cercles de pierres" d'Arihouat à Garin (Haute-Garonne)

Dibujo 1, General del grupo
Carta celeste 1, subgrupo sur
Carta celeste 2, subgrupo norte
Antecedentes
Observaciones y reflexiones previas
Acercamiento a la descodificación astronómica de Arihouat
Comentario astronómico
Comentario mítico-religioso
Comentarios finales
Epílogo
 
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COMENTARIO MITICO-RELIGIOSO

El crp es hijo de las creencias existentes en el Pirineo en la época de su construc-ción, y del paisaje y entorno geográficos que permanecen. Estas creencias pueden deducir-se del significado astronómico del crp. Comprobado que se trata de estrellas, surgen pre-guntas que, se vienen formulando y tratando de responder en los trabajos que se están dan-do a conocer. En Arihouat, dado el gran número de sepulturas encontradas en y, sobre to-do, alrededor de círculos equiparables con estrellas, probada la equiparación, conviene tener en cuenta las sepulturas que se hallan fuera de los círculos, hecho hasta ahora extraño en otros grupos estudiados.
En el triángulo: K-A-120, situaron fuera de los círculos, según se desprende del es-tudio de Müller y refleja el plano general, un elevado número de sepulturas, hecho que bien pudiera ser consecuencia de creencias escatológicas astrales, ya reflejadas con varian-tes en otros lugares del Pirineo. Cumont en el tan mencionado Astrology and Religion among the Grecs and Romans, Kessinger Publissing Co. Montana, en el capítulo VI Scato-logy p. 167 y siguientes, da una idea clara de las creencias que, sobre el mundo de ultra-tumba, históricamente y de acuerdo con su época, pudieron tener los constructores del crp. Apunta:
· En la p. 174: "Ciertas creencias encontradas entre los pueblos primitivos, junto con otras muchas, conciernen a las almas de los muertos marchando a habitar la luna o el sol, o con igual imaginación, que sus crecientes huestes forman la multitud de estrellas o la muchedumbre a lo largo del camino de la Vía Láctea."
· En la p.183: "¿Cómo subían las almas a las estrellas?
Se puede decir que originariamente hicieron uso de todos los modos de locomoción: ascendían a los cielos a pie, a lomos de caballo, en carros, e incluso recurrían al transporte aéreo. Entre los antiguos egipcios, el firmamento fue concebido estando tan cercano a las montañas de la tierra que era posible subir a él con la ayuda de una escalera."
· En la p. 185: "Finalmente, hay una creencia de origen sirio muy extendida, por la que las almas volaban al cielo a lomos de un águila. Según la historia, Etana en Babilonia y Ganimedes en Grecia, fueron transportados de esta manera."

No obstante las citas realizadas, me parece prematuro hacer afirmaciones sobre la religión astral pi-renaica. Se trata más bien de llamar la atención sobre la abundante literatura cuyo contenido explica en bue-na parte el porqué del crp. En este sentido, Franz Cumont, merece un detenido estudio. Al margen de lo ya dicho, su libro: Les Religions Orientales dans le Paganisme Romain, quatrième édition, Librairie Orientaliste Paul Geuthener, Paris, 1929, que da cuenta de las conferencias pronunciadas sobre la cuestión en el Collè-ge de France en 1905, es todo un referente de las religiones que pudieron haber inspirado al crp. El libro está plagado de notas cuya detenida lectura junto al texto, nos lleva a las fuentes utilizadas por Cumont y a percibir que, en buena medida, nos encontrados ante el auténtico origen y significado del crp. El capitulo V, titulado: Siria, pudiera tener un interés especial. El lector español cuenta con una traducción: Las religiones orientales y el paganismo romano, Ediciones Akal, S.A., Madrid 1987, de la que todavía hace algún año se encontraban ejemplares. Esta versión española que parece traducida de una edición anterior a la cuarta francesa, carece del útil índice de ésta y sus notas son menos numerosas.

Creencias todas que dan sentido a buena parte de las representaciones estelares con círculos de piedras del Pirineo, y, más concretamente, a las manifestadas en Arihouat: su-bida a los cielos en carro -Auriga-; ascensión a lomos de un Águila y morada en la Vía Láctea -principalmente en el TV-. Estas representaciones, tan abundantes todavía en el Pirineo, cuyo significado tiene, como vemos, inequívocos antecedentes históricos, al mar-gen de pequeños matices y disparidades, inducen a enunciar de manera general pero con fundamento: 'los constructores del crp, creyeron que las almas, al incinerar los cuerpos ascendían al firmamento'. La literatura histórica existente sobre tales creencias, como se viene concretando en los trabajos realizados durante los últimos años, puede considerarse como muy extensa. En este sentido Arihouat, es una ejemplo diferenciado que, destaca de manera especial a la Vía Láctea y señala al menos cuatro posiciones de la misma: de norte a sur, dos veces, una con Sirio en culminación y la otra con Altair en culminación, posicio-nes que se aprecian en los círculos que van del A al 96 que son toscamente solsticiales; en tanto que, las posiciones de la Vía Láctea en situación E.-O., alta en el cenit a la salida de Sirio, o pegada al horizonte a la salida de Altair completando el TV y puesta de Proción llevándose el TI son, también de manera tosca, equinocciales. La Vía Láctea, nos dice Norman Davidson en Astronomy and the Imagination, Routledge & Kegan Paul Ltd New Cork, 1985, p. 160: "Es un difuso e insustancial tipo de zodíaco que zigzaguea alrededor del horizonte -en azimut- y desde lo más alto a lo más bajo -en altitud-." Es así y se puede decir que, en Arihouat, como casi siempre en el crp, los círculos de piedras, además de cumplir una función funeraria, adicionalmente pudieron servir para señalar las épocas del año. Queda la duda, por no haberlo visto escrito, de que si cuando la Vía Láctea estaba baja en el horizonte, aprovechaban las almas su tocante posición con la tierra para ascender a su morada astral, hecho que multiplicaría los lugares de ascensión. No es este el momen-to de hacer una recapitulación sobre la cuestión, que, sin embargo, se viene tratando con asiduidad a través de todo el estudio; es notable, como se ha dicho en alguna ocasión, el número de topónimos que, con la ayuda de lenguas diferentes, están relacionados con el vocablo 'escalera'.
Otros autores como Giorgio de Santillana y Hertha von Dechend en Hamlet's Mill (An essay on myth and the frame of time) David R. Godine, Publisher, Inc. 1977, Boston, también dan luz sobre estas cuestiones. Santillana y von Dechend, inician el capítulo XVIII, The Galaxy, p.242, con estas palabras: "Se creyó que los espíritus de los hombres, entre las encarnaciones, moraban en la Vía Láctea. Este concepto ha sido transmitido como una tradición órfica y pitagórica, encuadrada en el marco de la migración del alma." El apéndice 29, del citado libro, también está relacionado con estos conceptos.

La insistencia en representar la Vía Láctea, tan evidente en Arihouat como en todo el crónlech pire-naico y en el propio Camino de Santiago, nos mueve a cambiar la opinión, realizada al comenzar el escrito, de no mentar la malhadada toponimia en este trabajo. Richard H. Allen, en Star Names their Lore and Mea-ning, Dover Publicatios, Inc., N.Y., en la p. 475, refiriéndose a la Vía Láctea, dice: "Por lo general, sin em-bargo, en Judea fue Aroch -en Armenia y Siria, Arocea-, palabra no de diccionario, pero evidentemente desde Aruhah, una Larga Franja, está bien aplicada a esta larga banda de luz."

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