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RETAZOS PARA FUTUROS APÉNDICES

Retazos para futuros Apéndices (Religión)

Nota previa
        Para intentar comprender, al margen de aparentes razones, digamos, de almanaque o de señalamiento de estaciones que podrían explicar con corrección la disposición de numerosos grupos de crónlechs, es preciso hacer notar que se observan en muchos otros conjuntos la presencia de estructuras circulares distintas al típico círculo de piedras hincadas y ordenamientos de círculos en los que, a pesar de encontrar en ellos una explicación astronómica coherente, su construcción no encaja con hipotéticos señalamientos de estaciones. Este hecho determinó la búsqueda de nuevos motivos que hubiesen podido inspirar la construcción del crónlech pirenaico y, como hipótesis de trabajo, se comenzaron a estudiar posibles razones religiosas buscando similitudes entre las religiones que existieron en tiempos histórico-protohistórico -el guión se debe al hecho de que, si bien, en el Pirineo se estaba en la protohistoria, las religiones que teóricamente pudieron dar origen al crónlech pirenaico, parecen proceder de países que estaban ya en época histórica puesto que dejaron constancia escrita de ellas, en lugares, algunos, bastante alejados del Pirineo- coetáneos a la construcción del crónlech pirenaico. En este orden de ideas se estudiaron las religiones vigentes en los aledaños de la época de construcción del crónlech pirenaico -primer milenio a.C.-.

        El apéndice se ha titulado Fundamentos mistérico-religiosos del crónlech pirenaico por entender, con posterioridad a la iniciación del mismo, que las religiones mistéricas son las que mejor ayuda prestan en la búsqueda de una explicación religiosa del crónlech pirenaico, y, sobre todo, porque el ocultismo de las religiones mistéricas aclararía en cierta forma el incomprensible olvido del exquisito significado de los círculos de piedras pirenaicos.

        Los párrafos que siguen son notas desordenadas, cajón de sastre, de retazos extraídos de numerosas lecturas, cada vez más orientadas por el discurrir del propio trabajo en buena parte ya expresadas en otros escritos, y de cortes realizados en versiones anteriores del escrito original. Se ha procurado dar referencia concreta de la procedencia de las mismas. Al final se ha añadido un resumen de la bibliografía utilizada. De otra parte, cuanto se dice en los apéndices suele ser más arriesgado que los textos que describen los grupos, en ellos se han vertido y aventurado apreciaciones un tanto esotéricas y confusas provenientes del texto inicial que, sin embargo, se han dejado en parte por coherencia personal, puesto que releído el cuerpo del nuevo texto sin ellas éste queda excesivamente aséptico, y, de otra parte, para mejor comprender personalmente el camino seguido. Un poco de esoterismo y confusión no le va mal a la exposición, el primero porque fue razón primigenia entre los constructores del crp y, la segunda, porque sin ella el asunto se vuelve demasiado cristalino hasta parecer que lo sé como si se tratase de matemáticas y no es verdad ni una cosa ni otra; no obstante, me gustaría afirmar que las flechas lanzadas en este trabajo, en líneas generales, apuntan en la dirección correcta para comenzar a saber algo del crp.

PUERTAS CELESTES DE LAS ALMAS
       … he leído, Los Reyes Magos de Adrian Gilbert, Ediciones B, donde hablando de otros asuntos con enfoques que no comparto da informaciones dignas de ser tenidas en cuenta por quien trata de descubrir el mundo precristiano en el Pirineo. Dejando de lado los desacuerdos, transcribo lo que entiendo constituyeron, cuando menos, aproximaciones a la verdad pirenaica en la época en que se construyó el crónlech:
- Página 171: "Otras pruebas que avalan esta hipótesis son las numerosas estelas que representan el 'apretón de manos'. Astralmente éstas podrían representar las conjunciones de los planetas pero es más que probable una interpretación hermética basada en el concepto del alma que desciende a la tierra a través de las esferas de los dioses y recibe presentes de cada uno de ellos. Dichos regalos, según los escritos herméticos, deben ser devueltos a la hora de la muerte. La dexosis o apretón de manos entre Antíoco y cada uno de los dioses de su nacimiento, esto es, los planetas que se hallan sobre el horizonte en ese momento, significa que el rey -Antíoco- saluda a los dioses y les devuelve sus obsequios. Esta doctrina está perfectamente expuesta en el Poimandres -primer libro del Corpus Hermeticum, el Poimandres ('pastor de hombres')-:
       "Me lo has explicado todo, oh mente -dije yo-, tal como deseaba. Pero explícame más detalles sobre el ascenso por medio del cual suben los hombres; dime cómo penetraré en la Vida." Poimarides respondió: "Cuando tu cuerpo material muere, primero experimenta un cambio, y la forma visible que tenías desaparece. Tu espíritu vital asciende a la atmósfera de modo que ya no se halla dentro de ti; y los sentidos corporales regresan a sus orígenes, pasando a formar parte del universo y asumiendo otras combinaciones para llevar a cabo otras tareas. A continuación el hombre sube a través de la estructura de los cielos. Y al alcanzar la primera zona del cielo (la Luna) se libra de la fuerza que realza ciertas obras y disminuye otras; en la segunda zona (Mercurio), de las maquinaciones perversas; en la tercera zona (Venus), de la lujuria que seduce y engaña a los hombres; en la cuarta zona (el Sol), de su arrogancia; en la quinta (Marte), de la nefasta temeridad y de la peligrosa audacia; en la sexta zona (Júpiter), de la falsedad que acecha para hacer el mal. Luego tras desembarazarse de todo aquello que la estructura de los cielos había forjado en él, asciende hasta la octava esfera, dueño de su propio poder."

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       Tras ascender por la escalera de esferas de cristal hasta alcanzar el punto más elevado del cielo, el hombre penetra en el Olimpo, simbolizado por un túmulo blanco."
- Página 341: "En The Mayan Prophecies puse de relieve, por cortesía de Hamlet's Mill, la creencia difundida en todo el mundo antiguo de que en ambos 'extremos' de la Vía Láctea había una puerta de acceso a las estrellas.
Según Santillana y Dechend estas puertas se encontraban en el punto donde la eclíptica, o trayectoria anual del Sol, atravesaba la Vía Láctea. La puerta meridional estaba cerca de la cola de Sagitario y la septentrional en Géminis, cerca de la posición del 'apretón de manos' sobre Orión. Esta idea era bien conocida en tiempo de los romanos y es recogida por Macrobio, un escritor de principios del siglo V d. C."
- Página 104: "Al principio su interés por las pirámides era simplemente una afición, pero poco a poco, a lo largo de los años se fue convirtiendo en una pasión. Para entonces Baubal había conseguido reunir las piezas de un extraordinario rompecabezas que revelaba que las pirámides de Gizeh de la IV dinastía habían sido construidas para representar a las estrellas que conocemos hoy en día como el Cinturón de Orión. No sólo eso sino que las otras pirámides, erigidas por la misma época, representaban a otras estrellas vecinas mientras que los egipcios concebían su río Nilo como el homólogo primitivo de la Vía Láctea."
       No estoy, no sé, todavía no quiero ir atando cabos, prefiero dejarlos como están, abiertos a los cuatro vientos. Sin embargo, entre otras muchas observaciones, empiezo a preguntarme qué diablos hacen tantos Antares y Sirio al orto en línea con el Orhi y tanta Vía Láctea. Entonces, se mira atrás antes de griegos y romanos, sin salirse del texto comentado puesto que no quiero argumentar criterio u opinión alguno que continúan gestándose.
        En la página 335 se lee:
       "Mesopotamia, cuna de civilización:
Las civilizaciones que se desarrollaron en las tierras regadas por los ríos Tigris y Éufrates eran anteriores incluso a las del Antiguo Imperio Egipcio. Aunque en cierto sentido la tierra de Mesopotamia constituye el terreno aluvial situado entre esos dos ríos que antiguamente se llamaba Babilonia y que ahora se halla en el moderno Irak, los ríos tienen sus fuentes muy al norte de esta planicie aluvial, en la montañosa meseta de Turquía oriental. Todo indica que esta meseta, dominada por el monte Ararat, era el lugar donde se encontraba el Edén bíblico.

        Salía del Edén un río para regar el 'jardín', y de allí se dividía en cuatro brazos. El nombre del primero es Pisón; es el que rodea a la tierra de Evila, donde hay oro. El oro de aquella tierra es fino. Allí se encuentra bedelio y ónice. El segundo río se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Kus. El nombre del tercer río es Tigris, que recorre al oriente de Assur. El cuarto río es el Éufrates.
        La narración del Génesis referente a los cuatro grandes ríos del Edén posee un claro significado simbólico relacionado con la idea de la cruz, cuyos brazos señalan los cuatro puntos cardinales. No obstante, todo hace suponer que existía un cuarto lugar geográfico destinado al Edén y que la inclusión del Tigris y el Éufrates en la lista indica que los ríos eran reales y no unos meros ideales abstractos. El problema con que se topan los cronistas ha sido siempre el de identificar a los dos primeros, el Pisón y el Guijón. Abandonando todo sentido de la geografía, se han aventurado a identificarlos con ríos tan diversos como el Nilo, el Ganges e incluso el Yangtsé. No obstante, si aceptamos lo que dice la Biblia respecto a que se trataba de una tradición real, los cuatros ríos debían de tener sus fuentes relativamente próximas unas a otras. Así, estos dos, al igual que el Tigris y el Éufrates, debían de tener sus manantiales en la meseta de Anatolia oriental.
        De hecho, hay dos grandes ríos cuyas fuentes se hallan muy cerca de las del Tigris y el Éufrates en esta misma región. El primero es el Araxes, que nace cerca de Erzerum. Es probable que se trate del Pisón bíblico y sus aguas discurren más o menos hacia el este, hasta desembocar en el mar Caspio. Hoy en día, marca la frontera entre Armenia, Turquía e Irán. El nombre Pisón significa 'fluir libremente' y lo cierto es que es un río turbulento que en invierno resulta impracticable y peligroso, aunque en verano se puede navegar por él. La tierra de Evila probablemente se identifica con Georgia, situada relativamente cerca y al norte de este río, y antaño era la mítica tierra de Cólquida. Fue aquí donde se dice que Jasón y los argonautas partieron en busca del vellocino de oro. Se trata probablemente del río Halys (Kizil Irmark), el río más largo de Asia Menor, que surge de unos manantiales junto a Kizil Dag, hacia el norte de las fuentes del Éufrates. Este río fluye hacia el oeste antes de doblar hacia el norte y desembocar en el mar Negro. El Halys divide las regiones oriental y occidental de Anatolia y antiguamente abrazaba el corazón del antiguo imperio hitita cuya capital se hallaba en un lugar llamado Bogazkoy (Hattusa).
        La región montañosa de Anatolia oriental en la que nacen estos cuatro grandes ríos parece que fue el mítico Edén. No lejos, hacia el este del Edén se encuentra el lago Van, acaso el 'jardín' original, y al norte del mismo, dominando el valle del Araxes situado cuatro mil metros más abajo, se alza el monte Ararat donde según el relato se posó el arca de Noé. Al margen de si creemos la leyenda del diluvio y del arca de Noé en el monte Ararat, todas las pruebas indican que esta región fue el lugar de donde la extensa 'familia' de Noé partió para conquistar el mundo conocido."

     5/02/98
      … desmenuzar las últimas adquisiciones: Star Names Their Lore and Meaning de Richard H. Allen y Astrology and Religion among the Greeks and Romans de Franz Cumont, el primero es una reedición completa y revisada publicada por G. E. Stechert en 1899 bajo el título de Star-Names and Their Meanings y el segundo se publicó por vez primera en 1912. Parecen libros clave que me han permitido: encargar nuevos libros más cercanos a las fuentes y tomar conciencia de mi ignorancia y de la magnitud y vastedad de la investigación que estoy tratando de realizar. El de las estrellas y su significado en relación con su primigenio sentido religioso, fue asunto principal en la antigüedad preclásica y bastante más extendido de lo que se piensa. No estoy preparado, todavía al menos, para realizar una exposición erudita y atinada del mismo; sin embargo, puedo ir estudiando el problema al tiempo que voy descodificando nuevos grupos, tiempo habrá de dar cuenta ordenada de la investigación bibliográfica, entretanto, huyendo de elucubraciones elaboradas, la transcripción literal de párrafos, y la aceptación provisional, de escritos que necesitan el refrendo y soporte de sus fuentes históricas iniciales, permite imaginar la lógica del crónlech pirenaico y con ella dar interpretación cabal a más de un grupo de crónlechs.

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        En primer lugar parece que en aquella época -terminaré por ponerlo en limpio-, nació el "tal como arriba abajo" que por sí solo da sentido al crónlech para más tarde llegar a ser una de las claves del hermetismo. Algunos ríos fueron considerados como homólogos terrestres de la celeste Vía Láctea siendo innumerables las referencias bibliográficas de este hecho. Si los Nilo, Éufrates, Araxes, etc., entre otros muchos estuvieron relacionados con la Vía Láctea, no parece descabellado tratar de encontrar aquí correspondencia similar. La Vía Láctea tuvo nombres descriptivos en ocasiones fantasiosos desde el comienzo de los tiempos, Anaxágoras -550 a. C.- y Arato la conocieron como Gala -'leche'-, Eratóstenes como Kuklos galaktikos -Círculo Galáctico. Históricamente, antes de los griegos, se encuentran nombres descriptivos simples que parecen tener mayor sentido pirenaico: Río celeste. Entre los árabes simplemente Al Nahr -'El Río'-; los hebreos, le llamaron Nehar di Nur -Río de Luz-; en Judea fue Aroch; en Armenia y Siria, Arocea, que no es una palabra de diccionario sino derivada de Aruhah -Faja Larga, aplicada a esta larga banda de luz-; en China y en Japón fue Tien Ho -'Río Celeste' y 'Río de Plata'-, sin olvidar que. Simplifico, pero en el Pirineo, las ideas sencillas son las que encuentran mejor encaje, unas con otras. Al río Bidasoa hoy le traduce el diccionario directamente: 1. 'corriente', 'riachuelo' 2. 'afluente de río', que no convencen, denominar al Bidasoa 'riachuelo' parece una de las tantas fechorías semánticas cometidas por el hombre al cambiar los valores al uso. Si la historia que parece insinuar el crónlech fuese cierta parece calcada de la, digamos simplificando de momento, babilónica; entonces, me gusta en lugar de Bidasoa, Bide-zoar = 'camino brillante o resplandeciente' que tiene aceptable parangón con la Vía Láctea en una toponimia que intuyo y busco celeste.
        Araxes y Ararat -¿transformado aquí en Aralar?-, junto con otros topónimos cuya presentación se pospone, dan pie a pensar donde pudieron estar los orígenes de la religión celeste reflejada en el crónlech que, a lo que parece, fue importada-exportada, atendiendo en primer lugar a semejanzas geográficas, en cuyo caso diría que la interpretación del paisaje, puesto que permanece aceptablemente como estaba, es la mejor carta con la que contamos para descodificar el crónlech, seguido: de los restos que nos quedan de los monumentos; de un estudio profundo de la literatura clásica y de las religiones orientales y, en último lugar, del repaso de la escurridiza y poco fiable toponimia que nos queda.

        Viejas historias que el tiempo se ha encargado de mezclar y superponer haciéndose difícil conocer cuales fueron las primeras, aunque, en líneas generales y referidas al Pirineo, las interpretaciones celestes Acadias, Caldeas, en definitiva las babilónicas o, simplemente, del Éufrates según califica generalizando Richard H. Allen, estamos viendo que son las que mejor cuadran al crónlech.
        Estás en el destrozado Agiña con tan peregrinos pensamientos y te viene a la memoria el bien conservado Urgarata que, en definitiva, pone igual énfasis parcial que Agiña I en la puerta septentrional de la eclíptica al cruce por la Vía Láctea, emplazada entre Tauro-Auriga y los Gemelos, allí donde hemos visto que Gilbert con otros y de otros dice se producía el 'apretón de manos de Orión'. En cualquier caso parece que nos encontramos ante la representación de las dos puertas de acceso de las almas a las estrellas. "La puerta meridional estaba cerca de la cola de Sagitario y la septentrional en Géminis…" hemos copiado dentro del presente apartado. Añado por mi cuenta que gustaban de situar las puertas realzadas en montañas señeras. Entiendo que en esta historia amén de subjetividades varias se encuentran hechos objetivos palmarios que son los que justamente me empujan a meter las narices donde nadie me llama.
        21/10/99 Los meses pasan y el estudio se va ralentizando. No es que haya bajado el ritmo de trabajo o que surjan dudas de interpretación propiamente dicha, hace meses que, como Marlow, sé, o creo saber, qué representa cada uno de los más de veinte círculos de Okabe; sin embargo, en ocasiones a pesar de los largos años que llevo tratando su identificación , como a él me entran dudas de si " sé algo que no debería saber por ningún motivo." Y con Philip Marlowe vuelvo a pensar que "…en el presente caso es la brusca certeza de que ha llegado lo que los toreros llaman el momento de la verdad." Estas cuitas, a un 'investigador privado' no asalariado que no tiene que dar cuentas de nada a nadie, no deberían de afectarle pero molestan porque aun sin tener nada que demostrar ante juez que nada ha solicitado por inexistente, en el improbable supuesto de que existiese en le futuro, el carente árbitro tendría que empezar con honradez, sin ideas preconcebidas y por el principio, por el digamos lugar del crimen: el terreno y los clásicos, convirtiéndose en persona con la que poder dialogar, que bastantes desatinos e incongruencias se llevan escritas y dichas por eludir aquellos saliendo de la historia y sus aledaños hacia cuentos de una y mil noches fuera de la época en cuestión cual si en ínsula estuviéramos, o hubieran estado, porque los constructores del crp tuvieron que ser a su época lo que los constructores de automóviles a la suya, con independencia de que las fábricas se encuentren en Detroit o en Turín, puesto que hoy como ayer -eso se supone en este trabajo-, las ideas que priman o primaban, circulan y circulaban de un lado para otro con pocos impedimentos, y nunca las llevó el viento sino los hombres y sus cambiantes intereses e inquietudes.

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        En el crónlech ha hecho fortuna la suposición de que su función es siempre funeraria, en lugar de pensar que dicha función es, solamente, ocasional; de ahí, que no está resultando fácil que sean tomadas en consideración nuevas propuestas sobre su significado, que, aún bien cimentadas obligan a estudiar materias y actitudes no solamente olvidadas sino desechadas, y, por algo "sería" se dice cualquiera. Y, la verdad, estando en éstas sin interlocutor desde hace quince años no vale la pena empezar por: círculo 1, Arneb, a Leporis; círculo 2, Rigel, b Orionis… les da lo mismo. El caso es que no escuchan, hacen bien, una vez en una universidad del norte me invitaron a café, me embalé con una de crónlechs y estrellas, durante un rato, poco, cosa de un cuarto de hora o dos, hasta que… -aquí a las once tomamos café -dijo, la responsable circunstancial de la cosa, la titular había eludido la reunión, y nos fuimos al bar. Un cortadito y a la calle, sin adjetivar calle. Con el tiempo uno se vuelve pacífico aunque no manso. Puestos a hablar, lejos de las universidades, de las equiparaciones estelares de Occabé mejor empezar con verso de O Guardador de Rebanhos de mi amigo neopagano Alberto Caeiro (1889-1915):

Lo que vemos de las cosas son las cosas
¿ Por qué habríamos de ver una cosa si hubiese otra?
¿ Por qué ver y oír sería engañarnos
si ver y oír son ver y oír?

Lo esencial es saber ver,
saber ver sin estar pensando,
saber ver cuando se ve,
y no pensar cuando se ve
ni ver cuando se piensa.

Pero esto (¡tristes de nosotros que llevamos el alma vestida!)
esto exige un estudio profundo,
un aprendizaje de desaprender
y un secuestro en la libertad de aquel convento
del que los poetas dicen que las estrellas son las monjas eternas
y las flores las penitentes convictas de un solo día,
pero donde al final las estrellas no son sino estrellas
y las flores sólo flores, y por eso es por lo que las llamamos estrellas y flores.

        Cuando has sabido poco debe de costar menos desaprender. Todo empezó hace más de diez años tratando de equiparar círculos un tanto atípicos -en general tumulares- aparentemente situados en los cruces de eclíptica con la Vía Láctea. Conviene repetirlo, la clave surgió de Norman Davidson en Astronomy and the imagination (A new approach to man's experience of the stars), publicado por Routledge & Kegan Paul NY, página 161: "Ambos, griegos y romanos vieron la Vía Láctea como un sendero para las almas que entraban por la puerta donde aquélla cruza el zodíaco en los gemelos y lo dejaban para volver a los dioses por la puerta de Sagitario." Tan somera y enigmática cita sirvió para ir ascendiendo poco a poco a los orígenes de la misma y, de camino, para suponer que los atípicos círculos que tan repetidamente se encontraban en el tramo de la eclíptica que cruza la Vía Láctea del Escorpión a Sagitario representaban planetas, digamos, 'portadores de almas' hacia la morada de los dioses. El caso es que el 'invento', que no es tal como se irá demostrando, funciona siempre resolviendo con elegancia y precisión complejas representaciones estelares que de otra forma no encontrarían encaje astral. Pretendes continuar y no hay manera, te has quedado solo. El asunto aburre a las ovejas. Los responsables oficiales de la cosa miran la cuestión de forma diversa: incredulidad total cortés, en consecuencia te invitan a café con pérdida de poco tiempo, privilegio -el de ser invitado- al que ayuda la edad y las buenas amistades; escepticismo condescendiente, normalmente recomiendan libros que has leído hace diez años y que hoy te parecen inoperantes para acercarse al crónlech; rechazo frontal no disimulado, la entrevista suele durar poco, te dan a entender, sin decirlo, con cortesía fría, que eres un ingenuo, que en ese tipo de cosas andan ellos, naturalmente por otros caminos, que tienen este título el otro, la cátedra o el cometido tal o cual y que han escrito … y que para empezar es bueno leer -a todos les da por pensar que necesitas leer algo-…, el libro que llevas se queda quieto como un mazo sobre la mesa, para la biblioteca te dicen, en fin, expresiones; con socarronería simpática y atenta que te escucha el rollo -esto visto desde fuera debe de ser un ladrillo importante- sin pestañear, casi parecía hasta divertido dando a entender con corrección algo así como en buen lío te has metido hermano, con esa tropa, por libre, sin padrinos, en terreno ajeno, con una propuesta que para negar o refrendar con fundamento necesita de estudios complementarios inútiles, en fin que cómo se te ocurrió meterte en esto y que tengas suerte, bien mirado, tampoco te pueden decir más, nadie se va a poner a desaprender lo ya sabido hasta por el más torpe de la clase. Pero estaba en Davidson, en las puertas de entrada y salida de las almas a los cielos, digamos abreviando, que tales puertas, primero fueron clave para equiparar adecuadamente crónlechs y estrellas y, después, para entender el porqué de tales representaciones. El asunto se comenzó a esclarecer hacia el 97, quedó reflejado en parte en los Agiña haciendo mención a Los Reyes Magos de Adrian Gilbert y a sus referencias en el Corpus Hermeticum y en The Mayan Prophecies de Santillana y Dechend que sitúan la puerta meridional cerca de la cola de Sagitario y la septentrional en Geminis, en idea cuyo más conocido valedor histórico es Macrobio como ya se hizo mención entre otro lugar, de donde se copia:
        (… estaríamos frente a una representación impecable de una variante de la puerta de la eclíptica de acceso a las estrellas en su cruce del norte que va de Tauro a los Gemelos, alusión que hemos visto tan repetida que no vale la pena de incidir de nuevo en el hecho, y cuyo soporte bibliográfico histórico se ha citado en el resumen de la investigación en curso presentado al comienzo del capítulo. En realidad, con posterioridad he leído el Comentario al Sueño de Escipión extraído de la República de Cicerón realizado por Macrobio -siglo V d. C.- quien en el Capítulo XII del citado comentario, titulado Camino que recorre el alma bajando de la parte superior del mundo hacia la parte inferior habitada por nosotros, dice: "He aquí el camino que sigue el alma al descender del cielo a la tierra. La Vía Láctea rodea de tal manera el zodíaco en el camino oblicuo que sigue en los cielos, que le corta en dos puntos, en Cáncer y en Capricornio, dando nombre a los dos trópicos. Los físicos llaman a estos signos las puertas del sol, porque en ambos, los puntos solsticiales limitan el curso del astro que vuelve sobre sus pasos en la eclíptica y no los sobrepasa jamás. Es, se dice, por estas puertas que las almas descienden del cielo sobre la tierra y suben de la tierra al cielo. A una la llaman la puerta de los hombres y a la otra la de los dioses. Es por la de los hombres, la de Cáncer que bajan las almas hacia la tierra y es por la de Capricornio, o puerta de los dioses, que ascienden las almas hacia el lugar de su propia inmortalidad que van a ocupar en nombre de los dioses;…" La cita parece confundir respecto a lo encontrado en el crónlech pirenaico, donde la posición de la puerta de los hombres, que me parece mejor llamar septentrional, la hemos visto reflejada mojonada por estrellas próximas a los tramos que van de Tauro a los Gemelos incluyendo con frecuencia estrellas del norte de Orión; de otra parte, la puerta de los dioses, la meridional, que en numerosa documentación, como se viene citando, aparece en Sagitario, en la realidad viene mostrándose del Escorpión a un curioso Capricornio, en el que tiene cabida Fomalhaut.)
        La lectura detenida de L'ésotérisme -qu'est-ce que l'ésotérisme? Anthologie de l´ésotérisme occidental- de Pierre A. Riffard, Éditions Robert Laffont, S.A., 1990, cuya cuarta reimpresión es de 1996, junto con las referencias que cita el libro proporciona, al igual que en su día, como se ha mencionado en otros lugares, sucedió con la obra de Franz Cumont, Valentia Straiton, J. Norman Lockyer, etc. da una idea bastante precisa de los posibles orígenes del significado religioso del crónlech.

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        Okabe es lugar de paso de los dos extremos de la Vía Láctea, capitaneados por Sirio y Antares, del Orhi a la mar, después de dejar rastros imperecederos, amén de en otros lugares, en las proximidades de Auza, Pagolleta Gaña, Agiña I y su cercano dolmen; y, sobre todo, en Oianleku N. y Jaizkibel II, emplazamientos todos que se extienden por los aledaños del eje 120-300º que partiendo del Orhi en su vista más piramidal da cara al mar Cantábrico. ¿Qué relación pudo tener el piramidal Pico de Orhi en la elección como emplazamiento crónlechs de la banda geográfica que se extiende desde él, pasando por las cumbres del Auza y de Peñas de Aya tan relacionados a su vez con otros alineamientos de crónlechs , hasta golfo de Vizcaya? Sin entrar todavía en precisiones: muchísima. ¿Cómo el significado, siquiera parcial, de estos monumentos ha estado sumido en el olvido? Resulta incomprensible, salvo que procedan de una religión mistérica puesta en cuarentena por las sucesivas religiones vigentes en las distintas épocas pasadas desde que se construyó el crónlech.
        Pierre A Riffard, en la obra arriba señalada nos cuenta en la página 335: "Los "Caldeos" -en realidad los sacerdotes de Babilonia- fueron los primeros en avanzar la tesis de una analogía entre los planetas y las almas.", información que según nota del autor procede de Filo de Alejandría -13 a. C., 54 d. C.-; en la página 467, dice: " De otra parte, el orfismo y el pitagorismo han desarrollado una mística astral. Para los antiguos griegos, durante el solsticio de verano, las almas descendían del cielo a la tierra por la puerta de Cáncer, llamada puerta de los hombres, y ellas volvían de la tierra al cielo durante el solsticio de invierno, por la puerta de Capricornio, llamada puerta de los dioses (Porfirio, El antro de las ninfas de la Odisea)." -Porfirio, Tiro 234 d. C., 305 d. C.- .
        Las referencias clásicas a la creencia de dos puertas de transito de las almas, la una al nacer, la puerta norte, y la otra para retornar después de la muerte del hombre a los cielos por el lado en que el camino de los planetas cruza la Vía Láctea del Escorpión a Capricornio, están lejos de citarse todas aunque está previsto hacerlo. De momento parece más urgente realizar unas aclaraciones sugeridas por las referencias ya estudiadas. En primer lugar se ha preferido titular puertas celestes de Macrobio en lugar de ponerles el nombre de otro autor más antiguo por entender que en los Comentarios al Sueño de Escipión de Cicerón de Macrobio es donde tal vez se dé la explicación más precisa de las tales puertas amén de ser la referencia más comúnmente citada por los autores que tratan del hecho. En segundo lugar se debe reseñar la imprecisión, entre los distintos autores sobre la posición que ocupan en los cielos las mentadas puertas, aunque en general coinciden en que están situadas en los tramos de la eclíptica que cruzan la Vía Láctea pero resultan bastante dispares y abren en exceso su información a la hora de concretar un punto exacto dentro de dichos tramos. Macrobio por ejemplo especifica: "Es por esta de los hombres o por Cáncer que salen las almas que hacen el camino hacia la tierra; es por la puerta de Capricornio, o puerta de los dioses, que suben las almas hacia la sede de su propia inmortalidad, y donde van a colocarse en nombre de los dioses; y es esto cuanto Homero ha querido representar en la descripción del antro de Ítaca." Situando verdaderamente las puertas en los puntos solsticiales de la época Cáncer y Capricornio, aunque para decir pocas líneas más adelante: "También el primer africano dice al joven Escipión, hablando de las almas de los bienaventurados, y mostrándole la Vía Láctea: "Estas almas han partido de ese lugar, y a ese lugar vuelven."
        Manifestaciones ambas las de Macrobio y las antes citadas de Santillana y Dechend que vienen a demostrar que las puertas de entrada y salida de las almas en los cielos tuvieron un emplazamiento un tanto elástico que es preciso recalcar porque en el crónlech pirenaico se encuentran dibujadas con parecida elasticidad, si bien, hasta el momento al menos, dentro del tramo que para la puerta norte va de Tauro a los Gemelos y para la sur del Escorpión a Sagitario. Asunto sobre el que se habrá de volver tanto al tratar de los grupos individualmente como en resumen que analice semejanzas y diferencias de los distintos grupos.
        Entre tanto, conviene aclarar la cronología de unos hechos cuya acertada determinación resulta fundamental para su aceptación como tales. Estamos tratando de hallar la justificación religiosa de unos crónlechs construidos hacia el 600 a. C. con documentos greco-latinos escritos varios siglos más tarde, que implican por tanto, que la ejecución de aquellos como expresión material religiosa precedió en varios siglos a su manifestación escrita, al menos en griego y latín. Empresa que, bien mirada, sólo tendría fundamento si procediese de principios no generados en Grecia misma aunque si puestos de moda, cobrando vigencia en ella, con posterioridad. Se suele considerar como uno de los iniciadores de la astrología griega a Beroso -340-290 a. C.-, mesopotamio, sacerdote Caldeo de Bel en Babilonia que escribió un trabajo, en tres libros en griego sobre la historia y la cultura de Babilonia. Beroso fue ampliamente utilizado por los posteriores compiladores griegos. En su primer libro Beroso describió la tierra de Babilonia hasta la que el mitad hombre mitad pez Oanes y otras divinidades salidas del mar -¿tal Ea, como se ha dicho en otros grupos?- trajeron la civilización, y la historia de la creación de acuerdo con la leyenda primitiva que conduce a una reseña de astrología caldea. El segundo y tercer libro de Beroso contienen la cronología de Babilonia y de la última Asiria. Textos cuneiformes escritos en lengua acadia -asirio-babilonia- han corroborado en gran manera el relato de Beroso. Los nombres originales de los siete predecesores de la civilización según Beroso (Oanes y sus hermanos) están incluidos en una tardía tablilla babilonica encontrada en Uruk (moderno Warka), según dice la Enciclopedia Británica. Buena parte de los hoy mermados escritos de Beroso, dan un cierto soporte filosófico e incluso etimológico, como se ha estudiado en otros grupos, a la razón última del crónlech pirenaico y contribuyen a irlo deslizando con fundamento y cronología ajustada hacia sus orígenes en el Oriente Medio, con independencia de que su soporte bibliográfico actual, desaparecida la Biblioteca de Alejandría, al margen de la ayuda que suponen algunas tablillas babilonias ya descifradas, deba ser soportado principalmente en escritos griegos y latinos algunos muy posteriores a la construcción del crónlech, entre ellos, los de Beroso pueden formar parte de uno de los tantos eslabones más que perdidos, no engarzados, de esta hermosa historia.
        ... sin embargo, he pensado mucho en ellas y me gusta formar opinión, en este sentido me parece pincelada acertada la que dibuja el comienzo del párrafo del tomo 14, página 542, de la edición de 1997 de la Enciclopedia Británica en entrada dedicada al Platonismo y Neoplatonismo:
        " […]Este último neoplatonismo aspiraba no solamente a ser un sistema metafísico completo y coherente sino también una completa teología pagana. El sostenimiento y defensa de la vieja religión en un mundo de más en más intolerante dominado por su triunfante rival, el Cristianismo, fue uno de los principales asuntos de los platónicos después de Plotinio. […]"
        Este párrafo no deja de ser una muestra de la existencia y repliegue de un paganismo tardío de probable origen caldeo -sin eludir la definición de caldeo pero dejándola de lado- que ya había sido zaherido previamente por griegos y romanos antes de que el cristianismo diese cuenta definitiva de él a pesar del soporte filosófico del platonismo y neoplatonismo, no sin antes, griegos y romanos, dar la impresión de que en el fondo estaban tratando de ocultar los secretos e interioridades de una religión mistérica que parece arrastrarse de tiempo atrás, como trata de demostrar, entre otros muchos, Porfirio en la ya mentada obra: El antro de las ninfas de la Odisea. No deja de ser sorprendente que Porfirio -Tiro 234 d, C.- Roma 305 d. C.-, no menos de siete siglos después de escrita la Odisea largue el famoso opúsculo iniciándolo de la siguiente forma:

        "Sentido enigmático tiene en Homero la gruta de Ítaca, que describe con los siguientes versos [Odisea, canto XIII 102-112]:

Al extremo del puerto hay un olivo de anchas hojas
y cerca de él una gruta amena y sombría,
consagrada a las ninfas que llaman Náyades.
Dentro hay cráteras y ánforas
de piedra, donde fabrican sus panales las abejas.
Dentro hay grandes telares de piedra, donde las ninfas
tejen sus túnicas con púrpura marina, maravilla de ver.
Y dentro aguas siempre manantes. Dos son sus puertas,
una del lado del Bóreas, descenso accesible a los hombres,
otra del lado del Noto es, en cambio, sólo para los dioses; jamás por ella
entran los hombres, sino que es el camino de los inmortales."

       El subrayado es mío.
       Porfirio, después de diversas consideraciones sobre la cueva: "[…] Respecto a la cueva de Ítaca, Homero no se contentó con decir que tenía doble acceso, sino que incluso una puerta estaba orientada hacia el norte y la otra al sur, que se podía descender por la del norte, pero por la del sur no ha mencionado si se podía descender, sino únicamente que:

       " …jamás por ella
       entran los hombres, sino que es el camino de los inmortales."

       Queda, pues, por investigar cuál es la intención de los que la consagraron, si el poeta refiere un hecho histórico, o bien su significado profundo, si su descripción es una ficción. Ofreciendo la gruta una imagen y un símbolo del cosmos, Numenio y su discípulo Cronio dicen que en el cielo hay dos extremos: el trópico de invierno en el límite meridional y el de verano en el septentrional. El de verano está en Cáncer y el de invierno en Capricornio."

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       No. Aplicado al crónlech pirenaico, no. Es preferible la ambigüedad de Homero: puerta del norte -Bóreas- y puerta del sur -Noto-. Los tramos de la eclíptica que cruzan la Vía Láctea, al norte de Aldebarán a los Gemelos y al sur del Escorpión a Sagitario aparecen en numerosas ocasiones resaltados en diferentes puntos, en tanto que Cáncer no se ha mostrado -lo cual no quiere decir que no fuese representado a pesar de su evidente falta de brillo- y Capricornio, salvo en Auntbizkar, haciendo honor al topónimo, donde también le acompaña Fomalhaut, no se deja ver; por contra, Fomalhaut se detecta con tanta profusión que bien merece ser tratado con tiento y mimo, como se viene haciendo, en los lugares donde se muestra, circunstancia que no impide decir que aquí esta estrella no parece querer contar historias astronómicas solsticiales aunque sí del Noto misterioso, iniciático y profundo, diríase, en el estado actual de la cuestión, que pudiera tratarse de una leyenda 'caldea' relacionada con Ea y Oanes que obliga a tener en cuenta manifestaciones de autores excesivamente esotéricos.…

        Las informaciones bibliográficas referentes a posibles relaciones entre almas y planetas son muy variadas, de entre ellas se han elegido, por su concisión y posible analogía con el espíritu del crónlech pirenaico, los párrafos siguientes de Franz Cumont en la Pág. 194 de Astrology and Religion among de Greeks and Romans:
       "3. La más baja de las siete esferas de los planetas, la de la luna, separa el dominio de los elementos violentos e inquietos sujetos al destino, de la de los dioses eternos donde todo es orden y estabilidad. ¿ Qué sucede con las almas que entran en la zona celeste y dónde se sitúan? En otras palabras, ¿dónde está la morada del X espíritu? -tercera cuestión que debemos de examinar-.
       Las gentes no alcanzan ideas muy precisas sobre este punto: vacilan, se contentan a sí mismos con la afirmación general de que el alma está "entre las estrellas". Al comienzo de sus poemas, Lucano dirigiéndose a Nerón y Estacio? a Domiciano ambos se preguntaban qué parte de los cielos ocuparían estos emperadores después de su apoteosis: ¿montarían en el carro en llamas del sol?, ¿ocuparían su puesto como nuevas estrellas entre las constelaciones? O, ¿incluso el mismo Júpiter en lo alto de los cielos les daría su espíritu? En igual sentido los teólogos dudaban dónde situar los Campos Elíseos. Los estoicos habían declarado ya enfáticamente que estos no estaban situados en las profundidades de la tierra, como creían los antiguos griegos. De conformidad con su sistema de interpretación física de los nombres mitológicos, 'Acheron' se volvió el aire, Tártaro y 'Pyriphlegethon' las zonas del fuego y del granizo. Así como creyeron localizar los Campos Elíseos, en ocasiones en la luna, otras entre la luna y el sol, algunas veces en la esfera de las estrellas fijas y particularmente en la Vía Láctea, otras más allá de esta extrema esfera de los cielos, fuera de los límites del mundo. Entre las varias doctrinas hay dos de las cuales tenemos más precisa información de los autores antiguos. Una es establecida por Plutarco después de Demetrio de 'Tarsus': se trata de una combinación de las ideas de Posidonio con las creencias religiosas de los misterios. De acuerdo con esta doctrina, el hombre está compuesto de cuerpo (soma), alma nutricia (yuch), y razón (nouz). El cuerpo está hecho de tierra; el principio vital que lo alimenta y produce su crecimiento, es lunar; la razón viene hacia nosotros desde el sol. La muerte rompe desde el cuerpo el alma nutricia y el alma racional; el primero es deshecho en la luna, la última finalmente, después de purificación completa, vuelve a ascender hacia su manantial original, la fuente de toda luz.
       Esta doctrina fue adoptada por aquellos que miraban al sol como al dios principal. Pero cuando, como hemos explicado, el paganismo renunció a la creencia que el sol es el dios del mundo, la Causa Primera, y situó al Ser Supremo más allá de los límites del mundo sensible, entronizándole por encima de las esferas planetarias en lo más alto de los cielos, la morada de la santidad fue transferida naturalmente al trono de la divinidad; y una teoría más complicada que la de la inmortalidad solar, pero sin duda solamente procedente de ella, prevaleció hacia el fin del Imperio romano.
       Esta sicología, que debió su triunfo a los cultos astrológicos de Asia, profesó para establecer una división de siete casillas en el alma, a la cual corresponden siete creaciones. Dicha sicología, enseñaba que nuestra alma desciende desde lo alto de los cielos a este mundo sublunar, pasando a través de las puertas de las esferas planetarias, y así a su nacimiento el alma adquiere las disposiciones y las cualidades peculiares a cada una de estas estrellas. Después de la muerte el alma recupera su casa celestial por el mismo camino. Entonces, cuando atraviesa las zonas del cielo, que están situadas una encima de otra, se desprende ella misma de las pasiones y facultades que había adquirido durante su descenso a la tierra, como si fuesen prendas de vestir. Hacia la luna se desprende de su energía vital y alimentaria, hacia Mercurio de su concupiscencia, hacia Venus de sus deseos amorosos, hacia el sol de sus capacidades intelectuales, hacia Marte del ardor guerrero, hacia Júpiter de sus sueños ambiciosos, hacia Saturno de sus tendencias a la pereza. Es despojada, descargada de toda sensibilidad, cuando alcanza el octavo cielo, para gozar allí, como una esencia sublime, en la luz eterna donde viven los dioses, felicidad sin fin.
        Entonces, todas estas doctrinas, a pesar de diferencias de detalle, enseñan que las almas, descendían de la luz de arriba, eran elevadas hacia la región de las estrellas, donde moraban para siempre con estas radiantes divinidades. Esta escatología de origen "caldeo", desplazó gradualmente a todas las demás durante el Imperio. Los Campos Elíseos, los cuales no sólo los antiguos griegos, sino también los seguidores de Isis y Serapis, localizaban todavía en las profundidades de la tierra, fueron transferidos al éter que dejan las estrellas, y el mundo subterráneo se volvió desde entonces la oscura morada de los espíritus malévolos. Esta idea, una novedad en Europa, había sido de tiempo atrás la del dualismo persa que los misterios de Mitra importaron al oeste. Su teología contrasta sistemáticamente la oscuridad infernal, en la cual están sumergidos demonios y réprobos, con las brillantes moradas de los dioses y los elegidos."

       En resumen:
       Con múltiples variantes, precisamente manifestadas en la literatura clásica, durante el paganismo tardío se creía que las almas descendían de la 'luz de arriba' a través de las esferas de los planetas y al morir se elevaban de nuevo por el mismo camino hacia la región de las estrellas donde moraban los dioses. Esta escatología fue de 'origen caldeo'.

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       Tratando de realizar un estudio gráfico de la puerta sur de entrada de las almas a su muerte en los cielos , con la seguridad que proporciona, gracias a los clásicos, el conocimiento de su existencia en la Antigüedad, en el primer milenio a. C., época que todo indica fue construido el crónlech, no parece arriesgado aceptar de Franz Cumont, "a pesar de diferencias de detalle" en las doctrinas religiosas de entonces, que la escatología que inspiró el crónlech pirenaico no se diferencie grandemente de la por él descrita. Deben de hacerse, sin embargo, a fin de poder descodificar el crónlech, las abstracciones necesarias para imaginar cual pudo ser la expresión gráfica del, digamos, 'camino de las almas' hacia los cielos por la puerta celeste sur que en los círculos estudiados estamos viendo que se construyó, más que un punto concreto, en el tramo de la eclíptica que cruza la Vía Láctea del Escorpión a un Capricornio un tanto inusual por cuanto con frecuencia se encuentra bajo la férula de Fomalhaut. En el caso de Okabe, como en los de Gera Suge y Agiña I, el 'camino de las almas', por la puerta de los dioses, se inicia junto a Antares, a del Escorpión, en tanto que en otros emplazamientos se efectúa en otros puntos del citado tramo.
       En Agiña I, decíamos, se muestra la 'puerta de los dioses' en el mismo punto que en Gera Suge y Okabe, junto a Antares. Agiña I, desde Okabe se encuentra al pie de Peñas de Aia a unos 300°, al sur del grupo se halla el dolmen de Agiña, al estudiar dicho grupo quedó escrito, entre otras observaciones:
       "Lo más concluyente de la visita que fue repetida al día siguiente y el 1/02/98, fue la obtención del convencimiento de que el dolmen de Agiña, citado en el estudio de Del Barrio y situado a unos 80 metros y 214° del crónlech 4, conceptualmente pertenece al grupo de crónlechs en estudio. El citado dolmen tiene la cista orientada a 120°, dirección que vuelve a estar señalada por unas piedras que se encuentran en la periferia del túmulo del crónlech por esos grados y va a parar -aquí quería llegar- a un Pico de Orhi que destaca singularizado y recortado por el paisaje, de forma piramidal, de la línea de horizonte que baja del Auza. Un Orhi neto, blanco y piramidal que recuerda al que se ve desde Okabe. No quiero todavía, lo hago un poco más adelante de la mano de escritos ajenos, desenmarañar el posible significado de semejante pirámide blanca ensalzada por el paisaje; no obstante, afirmo sin temor a equivocarme que en ese sincronismo celeste de estrellas que nacen y se acuestan en montañas señeras, en este caso Orhi y Antares al orto y la ringlera que se ha citado y concretará al poco tragadas en su ocaso por Peñas Aia, radica una de las esencias del crónlech pirenaico ; al igual que, en su día, en Pagolletako Gaña, vimos nacer a Sirio en Orhi mientras Altair se iba por Izarraitz."
       En definitiva, un dolmen con cista apuntando a un Orhi piramidal, como apunta la puerta del 13 de Okabe que se piensa se trata de Antares, en tanto que en Gera Suge el testigo singular de los 120° del crónlech 5 -Antares-, se orienta a otra montaña, digamos, sagrada, Mendaur en la que hoy, en su cumbre se encuentra una ermita bajo la advocación de la Santísima Trinidad. Los círculos de un grupo, situados entre otros que muestran y encajan una zona de la eclíptica estelarmente reconocible, que no se pueden enlazar gráficamente con coherencia astronómica como estrellas, forzosamente tienen que representar, al tratarse de la banda zodiacal, planetas. No cabe otra interpretación gráfico-astronómica. Sabemos por experiencia, que este tipo de círculos que representan planetas, suelen ser un tanto atípicos teniendo en bastantes ocasiones carácter tumular o dolménico, o ambos, según los casos. Este hecho se da también con alguna frecuencia en los círculos que corresponderían al círculo polar -¿fue éste, para los constructores del crónlech, la 'morada de los dioses'?-.
       Resulta duro imaginar, sin que nadie lo haya contado, 'que las almas al morir subían al cielo desde los planetas que pasaban por la 'puerta de los dioses', a los que se encaramaban desde las cumbres de ciertas montañas señeras'. Parecen historias de caldeo -en este caso charlatán-, moderno. Sin embargo, el cuento parece corresponder, con diferencias comprensibles, con los descritos por otros, en este sentido, puede ser útil recordar, lo dicho en Agiña I:
       "Reflejado el citado hecho objetivo fundamental, en punto y aparte como algo en estudio pero que reclama atención trato de acercarme someramente a las creencias de la época, esta vez de la mano de Astrology and Religion among de Greeks and Romans, Franz Cumont -1912- de donde, entre muchos párrafos ilustrativos -en realidad el libro entero no tiene desperdicio-, aparto los siguientes:
       Página XXIII: "Nuestro objetivo en este curso de lecturas se limitará a mostrar cómo la astrología oriental y el culto a las estrellas transformó las creencias del mundo grecolatino, que en períodos diferentes la siempre creciente fuerza de su influencia y por su mediación establecieron un culto sideral en el Oeste que fue la cumbre del antiguo paganismo."
      Página 2: "Solamente, el país natal de la 'mitología astral' debe buscarse, no a orillas del Nilo sino del Éufrates."
       Página 4: "Ello facilita -se refiere a la concepción astral del universo- la clave de interpretación de Homero así como de la Biblia. En particular, todo el Antiguo Testamento estaría aclarado por una serie de mitos siderales. Los patriarcas son 'personificaciones del sol y de la luna,' y las tradiciones de los Libros Sagrados son 'variaciones de ciertos temas', cuyo significado real se encuentra solamente cuando son transferidos a los fenómenos celestes."
       Página 16: "Ellos creían que en los complicados dibujos de las estrellas que brillaban en la noche, podrían reconocer formas fantásticas de monstruos polimorfos, de objetos extraños, de animales sagrados, de personajes imaginarios -alguno de los cuales todavía figura en nuestros mapas celestes."
       Página 17: "El firmamento fue de ese modo incesante escena de combates, alianzas, y amores, y este maravilloso espectáculo dio vida a una mitología exuberante en la cual aparecieron, sin someterse a ninguna ley sino a sus propias pasiones, todos los héroes de la fábula, todos los animales de la creación, todos los fantasmas de la imaginación."
       Página 24: "Las nuevas doctrinas fueron reconciliadas o combinadas con los viejos credos colocando la morada de los dioses entre las estrellas o identificándoles con éstas."
       Página 36: "Nuestro interés se limita a un punto particular, a saber, cuándo y cómo el semítico culto a las estrellas vino a modificar las antiguas creencias de los helenos.
       Todo culto sideral, propiamente llamado, fue originariamente extranjero tanto de los griegos como de los romanos-"
       Página 183: "2. Esto nos trae una segunda cuestión que nos hemos formulado nosotros mismos: ¿Cómo suben las almas hacia las estrellas?
Puede decirse que originariamente usaban todo tipo de locomoción: ascendían a los cielos a pie, a caballo, en carruajes y todavía tenían el recurso de volar. Entre los antiguos egipcios el firmamento fue concebido estando tan cerca de las montañas de la tierra que era posible subir a él con la ayuda de una escalera.
       […] La idea que el divino cochero conduce un carro a través de los campos del cielo existía desde muy lejanos tiempos en Siria así como en Babilonia, Persia y Grecia. Los caballos y carro de fuego que llevaron al profeta Elías en un torbellino, son muy probablemente los caballos y el carro del sol.
       […] Finalmente, hay una ampliamente extendida creencia de origen sirio que las almas vuelan a los cielos en la espalda de un águila. De acuerdo con la historia, Etana en Babilonia, como Ganimedes en Grecia, fueron portados de esta manera. "
       Página 201: "La doctrina de la inmortalidad sideral es ciertamente la más elevada que la antigüedad concibió. Fue en esta forma definitiva que el paganismo se paró. Esta creencia no desapareció posteriormente con él; y todavía después de que las estrellas han sido desposeídas de su divinidad, sobrevive en alguna extensión la teología que la creó. […] En general las almas continúan siendo representadas pasando a través de las esferas de los cielos en orden a alcanzar la morada del Más Alto. ¿Puedo recordarles que todavía el Dante estuvo inspirado por estas ntiquísimas concepciones astrológicas?"

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       Con posterioridad, a cuanto se viene diciendo, e visto confirmado en otras obras y autores la ratificación ampliada de buena parte del contenido de estas notas. En este sentido se debe destacar:
- La obra completa de André Le Bœuffle, 'professseur émérite à l'Université d'Amiens, est un des rares spécialistes de l'astronomie antique' que será citado también en otros apéndices. Aquí comentamos el interés de su obra Le ciel des Romains editada por De Boccard, Paris, 1989. De ella, en esta ocasión, relacionado con este apartado se debe de tener en cuenta, a partir de la página 113 y siguientes de la citada obra, el capítulo X, titulado: Astronomie, philosophie et religion , dividido en siete apartados de los que, en esta ocasión, se podrían elegir: 2. Le mysticisme astral, 3. Voyages interplanétaires des âmes y 4. Isis y Mithra. Los dos primeros constituyen un refrendo erudito y ampliado, de parte de cuanto se viene diciendo referido, principalmente, al mundo clásico, añadiéndose citas de otros autores clásicos olvidados en este escrito que abundan e ilustran la esencia de lo que se viene apuntando en relación con los títulos de las secciones 2 y 3.
El apartado referido a Isis y Mitra, merece párrafo aparte, ya que, sobre todo Mitra lleva meses llamando la atención del autor tanto en la bibliografía como sobre el terreno. Ahora, de cuanto escribe Le Bœuffle, por conveniencia del guión, se entresaca: " Le calendrier liturgique reflète l'année astronomique: au solstice d'hiver, naissance de Pétrogéne (Mithra naît du rocher); tauroctonie à l'équinoxe de printemps. Interviennent aussi dans l'iconographie mithriaque le Scorpion, le Serpent (Hydre) avec la Coupe, plus rarement le Chien."
A estas alturas, después de quince años de trabajo tras religiones astrales conocidas y desconocidas, el autor comienza a tener ideas propias sobre algunas cuestiones incluido el significado de las habituales representaciones de la tauroctonia mitraica; sin embargo, en esta ocasión, el caprichoso y casual camino que conduce toda investigación honrada ignorante de dónde debe de llegar, lleva a buscar en lecturas cercanas, en este caso a Joscelyn Godwin en Mystery Religions in the Ancient World, Thames and Hudson, 1981, página 108, pie de figura 72 Aion con las llaves " La imponente figura del dios de cabeza de león se encuentra con frecuencia en la proximidad de los monumentos mitraicos…Sus llaves cierran las dos puertas solsticiales. La de plata es para la puerta de Cáncer que leva al Camino de los Antepasados (Pitri-yana) y hacia la reencarnación. La de oro es para la Puerta de Capricornio, el Camino de los Dioses (Deva-yana)…"
Las asociaciones de ideas son asunto curioso, que vuelven a dar nuevo salto, ahora, hacia Thomas D. Worthen en The Myth of Replacement (Stars, Gods, and order in the Universe), The University of Arizona Press, 1991, página 181: " … it is composed of two etyma we have just discussed: purvi, "first", and yoni, "vagina, womb (compare Nabhoyoni, "Sky Vagina")." Visto lo cual, cada uno, libre el pensamiento, compara, en general cosas diferentes de acuerdo con el acervo personal. Y, como somos raros y cada uno husmea en propio camino y asocia, no puede ser de otra forma, sus propias ideas, a uno le vienen a la memoria: que las dos Bayona, la cantábrica y la atlántica, emparedan a tres ríos con el nombre de Deva, y, más importante en este momento, continuando la franja Peñas de Aya/ Pico de Orhi, alineado en ella se encuentran los montes o picos Petrechema y Petregema de camino a un cercano, en el Valle de Hecho, Guarrinza y a una, hoy, Corona de los muertos que, vistos sus alrededor de ochenta crónlechs, diría, más bien, Corona de los meses, pero esa es otra historia, que diría Ende.
-¿Y? …
- Nada, no vale la pena de ponerse la zancadilla uno mismo cuando todavía no ha logrado, en quince años, llegar a dialogar sobre asuntos geográfico-astronómicos del crónlech…

- Las dos obras de Pierre A. Riffard: L'ésotérisme (qu'est-ce que l'ésotérisme? Anthologie de l'ésotérisme occidental) Robert Laffont 1990, et, Ésotérismes d'ailleurs (les ésoterismés non occidentaux: primitives, civilisateurs, indiens, extrême-orientaux, monoteistes) Robert Laffont 1997. (Para otro momento)
El núcleo de toda esta historia, en cuanto se ha desbrozado ya un poco geográfica y astronómicamente, y dado un repaso a la toponimia del crónlech y aledaños bajo 'nombrador vasco' que dice Alberto Porlan en Los nombres de Europa, Alianza Editorial 1998, resulta complejo por diversos motivos, principalmente: de atrás hacia delante en el tiempo se aprecia como telón de fondo un sustrato, en cuanto a lo religioso, claramente mesopotámico, tanto por la evidencia de la subsistencia en la toponimia de la tríada de dioses babilonia en versión acadia Anu, Enlil -Bel- y Ea, como por los conocimientos astronómicos reflejados en el crónlech que conducen forzosamente a la existencia en el pasado pirenaico de una religión astral de la que tan importante y sugestivo resulta ahondar en sus fundamentos como en su origen en el tiempo. Dejando de lado los fundamentos, para desarrollarlos más adelante o en otro lugar, nos centramos en las preguntas que plantea la religión astral, con la ayuda, una vez más, del inevitable Franz Cumont, quién en Astrology and Religion among the Greeks and Romans dice en la página 23 y siguientes: " … El profesor Jastrow, el mejor juez, en estas materias, no titubeo en considerar como el verdadero culto astral al que se realizó en Babilonia bajo la influencia de teorías aprendidas y desarrolladas por la clase sacerdotal, como una religión nueva. … Las nuevas doctrinas fueron reconciliadas o combinadas de forma aproximada con los viejos credos situando la morada de los dioses en las estrellas o identificándolas, al final, con ellas. … Puede considerarse como probado que esta religión astral se estableció en el siglo VI a. C., durante el corto periodo de gloria del segundo imperio babilonio y después de su caída, cuando nuevas ideas del este y del oeste fueron introducidas en el valle del Éufrates primero por los persas y luego por los griegos. Si, como veremos, el dialogo platónico, el Epinomis, está inspirado por esta religión, ésta había formulado ya alguno de sus principales dogmas antes del siglo IV a. C.. Las características esenciales de su teología son conocidas por nosotros, no por textos nativos sino por la información suministrada en creencias "caldeas" por escritores del oeste. La palabra Caldaios, Caldeos, llevó muy diferentes significados entre los antiguos, según los tiempos. … "
       La opinión de Cumont sobre la época histórica del nacimiento -600 a.C.- de las religiones astrales, parece bien fundamentada y es coincidente con la de otros autores. En consecuencia, se acepta su propuesta sin discusión haciendo la observación de que el crónlech pirenaico parece coetáneo de la religión astral nacida en Babilonia y, en ocasiones, algo anterior. El crp, sin embargo, puesto que no ha quedado constancia escrita de su significado, pertenece a la protohistoria; en buena lógica, sólo es comprensible el olvido de su significado si hubo una represión contra su sentido religioso o si se trataba de una religión mistérica cuyos iniciados, en un momento dado callaron o se fueron. Tengo la impresión personal de que hasta bien entrada la edad media, algo se supo -desarrollar asunto Colegiata de Roncesvalles-. De otra parte, parece, que Platón, entre otros, da luz tanto a aquella religión astral como al crónlech tanto en el Epinomis como en otras obras, tal el Timée del que se extrae de la traducción de Luc Brisson, GF- Flammarion, 1996: 54c-54ª, página 155: " Et d'abord que le feu, la terre, l'eau et l'air soient des corps, c'est une évidence pour tout le monde, je suppose; or, tout ce qui appartient á l'espece des corps possède aussi la profondeur. Mais, á son tour, la profondeur se trouve, de toute nécessité, enveloppée naturellement par le plan. Toute face plane limitée par des droites391 est issue de triangles. Or, tous les triangles procèdent de deux triangles qui ont chacun un angle droit et les autres aigus; l'un a de part et d'autre une partie de l'angle drot divisé par de côtés égaux, tandis que l'autre a des parties inégaux392. Voilà bien ce que nos supposons être le principe du feu et de tous les autres corps, en progressant dans une explication qui combine vraisemblance et nécessité393. Quant aux principes encore antérieurs à ceux-là, dieu les connaît et parmi les hommes ceux que ce dieu a en amitié394."
       Las notas del traductor, dicen:
      " 392. Triangles rectangles, isocèle et scalène respectivement.
       393. Il s'agit d' "une explication vraisemblable" (tón eikóta lógon), puisqu'elle porte sur le monde des choses sensibles (sur le sens de cette expression cf. L'Introduction, p. 70-1); mais cette explication se trouve en rapport avec la nécessité, qui vient d'être définie comme la khóra portant la trace des quatre éléments (cf. Supra, 52e-53b). En définitive, le démiurge va transformer cette nécessité, en faisant de ces ébauches d'éléments des figures géométriques régulières.
       394. Ce passage a été invoqué à l'appui de l'existence d'une doctrine non écrite réservée à des initiés. Pourtant, une telle hypothèse ne s'impose pas. On peut tout simplement penser que, par cette remarque, Timée se borne à indiquer que la difficulté qu'elle présente réserve l'explication qu'il va proposer à un tout petit nombre de êtres humaines, les philosophes (cf. Phédre 278d). On se souviendra de la distinction qui, concernant l'intelligible et l'intellection, vient d'être faite entre le tout venant et le petit nombre de ceux qui peuvent imiter les dieux, jusqu'à un certain point (cf. Supra, 51e)."
       Referido al crp en el texto del Timeo, el autor tiene subrayados los textos transcritos, poniendo un énfasis especial en los "deux triangles" y en la frase "Quant aux principes encore antérieurs à ceux-là, dieu les connaît et parmi les hommes ceux que ce dieu a en amitié." Destacando igualmente de las notas: "392. Triangles rectangles, isocèle et scalène respectivement." Y, "394. Ce passage a été invoqué à l'appui de l'existence d'une doctrine non écrite réservée à des initiés." En tanto que en el margen de la página 155, escribió a lápiz: "¡ojo! Al T.V. y al T.I." , en referencia al Triángulo de Verano -Vega, Deneb, Altair- y al Triángulo de Invierno -Betelgeuse, Proción, Sirio-, al escaleno y al isósceles respectivamente -¿los luego cartabón y escuadra masónicos?-, presente el primero con buena conservación y en compañía de un asterismo de norte en el grupo 0100-01-12 Errekalko y el segundo, mal conservado en el grupo 0100-01-16 Burnin Buru, y a medida que va estudiando y retorciendo topónimos por aquí y por allá en función del significado astronómico de los círculos, hasta, sin querer, encontrarles, en ocasiones, más de un significado astronómico-religioso coherente, va tomando conciencia del riesgo del divertimento etimológico puesto que, al menor descuido, la coherencia puede convertirse en fantasía; no obstante, en una investigación tan importante es no caer en la fantasía, como no seguir las sugerencias y guiños que el desarrollo del trabajo va haciendo, así, leer 'Errenkalco' -'erren'=escaleno; 'kalco'= calco, es decir, 'calco, copia del escaleno'- donde dicen Errekalko, vistos e interpretados los veintiún, 21, crónlechs del lugar, más que correr un riesgo se recupera un concepto de alta probabilidad relacionado, como se ha dicho repetidamente, con los dos citados triángulos celestes al nacimiento de Sirio, momento en que se completaba la formación del Triángulo de Invierno en sincronismo con el deshacimiento del de Verano iniciado con la puesta de Altair, al tiempo que la Osa Mayor cumplía su culminación inferior por la referencia de su h, Alkaid. Tal vez sea suposición de alto riesgo creer que cuando Platón dijo: "Quant aux principes encore antérieurs à ceux-là, dieu les connaît et parmi les hommes ceux que ce dieu a en amitié", se estaba refiriendo a estos triángulos estelares, sin embargo, tal hipótesis refuerza la idea con el Epinomis de que Platón, con independencia de cuanto dejó dicho en sus escritos, pudo ser conocedor de 'doctrinas no escritas', tan del gusto de su época, entre las que ésta de los triángulos, en versión astral, pudo tener cabida.

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       " En ésoterisme, les livres clairs sont en fait des livres obscures, et les livres obscures restent des livres obscures." - Pierre Riffard, Ésotérismes d'ailleurs, p. 25. No digamos, de mis explicaciones de profano que, sin querer, vanalizan aquello que fue misterio propiciando malentendidos y descalificaciones en el preciso instante de darlos a conocer, cuando en realidad la estructura del misterio del crónlech está a la vista de cualquiera que desee estudiarlo, aunque, es preciso aclarar que requiere un esfuerzo difícil de realizar por quién no cree en su existencia, o, mejor dicho, no admite que, con independencia de nuestras creencias de hoy, existió en aquél pasado en el Pirineo una religión astral que dio vida a su crónlech, para cuyo descubrimiento no hace falta comulgar con esas viejas creencias sino, suponiendo que existieron, acercarse a ellas con la modestia e inocencia de aspirante a iniciado de la mano de los monumentos y de las doctrinas y conocimientos de la época que los vio nacer, desaprendiendo previamente técnicas en disciplinas que, cualquiera sabe porqué dado su fracaso de más de un siglo para ni siquiera intuir el significado del crónlech, se han convertido en ciencias con reglas. Reglas preconcebidas e inamovibles a las que el investigador de buena fe intenta ajustar sus hipótesis hasta que un día -nunca hay un día sino una toma de conciencia progresiva- uno se libera de ataduras ajenas y comienza a pensar por cuenta propia. Joscelyn Godwin en la introducción de Mystery Religions in the ancient world, Thames and Hudson, 1981, lo dice mejor: "… Durante demasiado tiempo hemos aprendido acerca de la religión antigua de los académicos incrédulos y de los cristianos chovinistas, divorciados de un lado de la fe y de otro de la vida. Tengo el respeto más grande por el trabajo y dedicación de nuestros arqueólogos y clásicos, pero no por al actitud de acercamiento a los misterios con el mismo espíritu que a una clasificación de fragmentos de cerámica. Previamente el estudio de las religiones actuales está huyendo del agnosticismo obligatorio que acostumbra a ser demandado por la moderna Academia; y el caso no debería ser diferente con la religión antigua. No quiero saber acerca de Platón de un positivista lógico sino de un platónico. ¿Es posible comprender en cuál de ellos no se puede creer?.
       Mi marco de referencia es la "Filosofía Perenne", que utilizo a falta de un término mejor que denote la filosofía que asuma una unidad transcendente detrás de todas las religiones, y vea todas ellas como intentos, cada uno válido para cada tiempo y lugar, para apuntar al verdadero blanco de la existencia humana. Mucha gente puede aceptar esto aplicado a las grandes religiones en vigor hoy en día: hinduismo, budismo, cristianismo, islamismo. Pero es cosa diferente cuando se aplica a religiones tan remotas como las de Cibeles, Mitra u Orfeo. Con frecuencia, éstas son miradas simplemente como intentos incongruentes y, más bien, pasados de moda, de reparar una pérdida de fe en la vieja religión romana. Ellas fueron mucho más que esto. Tuvieron millones de devotos -seres humanos no tan diferentes de nosotros mismos- que vivían y morían en estas -para nosotros- extrañas creencias.
      Un esfuerzo deliberado de imaginación es necesario para comprenderlas. No basta simpatizar con el impulso religioso en general: uno debe poner su propio yo en el lugar, digamos, de una persona para la cual Cibeles es Dios, y todo lo que esto pueda significar. En el caso de una iniciación a un Misterio, uno debe de imaginar la historia entera de su vida, aquí y ahora, girando alrededor del gran acontecimiento. Considere los puntos importantes de su vida, los pasos irrevocables y las decisiones que más han afectado su progreso del nacimiento a la muerte: casamientos, la elección de una carrera, encuentros con personas extraordinarias… Imagine que estos se esfuman en importancia en comparación con su iniciación en los Misterios de la Gran Madre por medio del taurobolio -francés: taurobole-, el ritual sacrificio del toro, Visualícese usted mismo durante los días de preparación: su nerviosismo, el largo y difícil aprendizaje del evento, culminando en el momento que usted está en el pozo y está empapado en la sangre caliente del toro que expira en la plataforma superior. Esta es una de las cosas para las que ha vivido, y no será usted el mismo nunca jamás.

       Las experiencias y materias relacionadas con el Misterio no son de la incumbencia de todo el mundo, y frecuentemente, son inaccesibles incluso imaginadas para todos aquellos que no las comparten. Cuanto más intensas son, más privadas tienden a ser: si son aireadas en público, corren sólo el riesgo de ser malentendidas. Por esto son 'religiones mistéricas'. Los misterios son cosas guardadas en silencio, en orden a evitar argumentos necios y malentendidos -y, en ciertos tiempos y lugares, simplemente para guardar la cabeza. La gente en masa es xenófoba y odia todo lo que no entiende. Si usted ha encontrado una perla, no la tire a los cerdos, 'por temor de que se revuelvan y le echen violentamente'.
       El silencio fue mantenido en la antigüedad con tan admirable rigor, que el investigador inquisitivo puede descubrir muy poco de que sucedió en los ritos de estas religiones. Las únicas cosas que fueron sometidas a escritos fueron aquéllas que podrían ser publicadas generalmente; para el resto la memoria fue la mejor tumba y el silencio el mejor guardián. Pero el más elocuente lenguaje de los misterios no es verbal sino simbólico. Los símbolos eluden la limitadora precisión de la palabra, una precisión que fija las ideas como mariposas en solo plano, mientras deberían ser libres para revolotear arriba y abajo a todos los niveles del ser y del significado. Sucede que en este libro muchas de las imágenes visuales son susceptibles de multitud de interpretaciones, de las cuales solamente una es sugerida en la leyenda al pie.
El cambio continuo de niveles y de perspectivas, que puede parecer caprichoso a primera vista, es un deliberado ejercicio en la expansión de la mente hacia el simbolismo."

       Realmente resulta asunto enmarañado este del crónlech en el que paisaje, toponimia, astronomía y religión, se entrecruzan formando una maraña tejida con hilos de Ariadna.
-Resuma por favor.
-No quiero, antes no podía, ahora no sé si podría, pero tengo claro, clarísimo, que no quiero y si no estuviesen disolviéndose los monumentos como azucarillos en un vaso de agua, callaría. La literatura clásica y sus más eruditos valedores, van dejando constancia en sus escritos tanto del espíritu que impregnó el mundo antiguo, como de la similitud y relaciones entre las leyendas y creencias de distintos personajes susceptibles de haber sido representados en los cielos, en este sentido, vamos a seguir los pasos de Orión y Sirio y de alguno de los nombres que tuvieron, procurando siempre no dar opinión personal, salvo necesidad, prefiriendo opiniones autorizadas ajenas, aunque la referencia expresa no se hiciese con ánimo de aclarar historias pirenaicas.

      En este sentido, para comenzar por algún sitio -igualmente se podría escoger otro cabo- se empieza por retazos de Karl Kerényi, Dionisios (Raíz de la vida indestructible), Editorial Herder S.A., 1998, suponiendo, cosa que dudo, que ésta sea una forma adecuada para acercarse tanto al espíritu de Kerényi como de su obra.
- P. 50: " Dionisios se presentaba a los griegos sobre todo como el dios del vino, el dios del toro y el dios de las mujeres."
- P. 63 y siguientes, :"…En griego la llamaban opora: una denominación de difícil traducción, por cuanto no sólo significa el período sino también sus frutos. Homero conoce a Sirio como el 'can de Orión'. En cuanto Alpha Canis, la estrella pertenece al gran cazador cuya gigantesca figura ya domina el cielo durante meses y lo seguirá dominando hasta sucumbir mordido por el celestial Escorpión. …
- Opora, cuya estrella es Sirio según Homero, ya no coincide con el otoño precisamente cuando la estrella sale por primera vez al atardecer. Su duración abarca unos cincuenta días, partiendo de la primera mitad de julio hasta mediados de septiembre, cuando la posición de Orión en el centro del cielo y la salida temprana de Arturo daban, según Hesíodo, señal para el comienzo de la vendimia. Las Leyes de Platón nombran los dos regalos de este período: tesoros que pueden guardase, o sea, los frutos, y algo más sublime y más difícil de guardar -athesauriston-: la alegría dionisíaca. Dionisíaca -y quizás el propio Dionisio- es a juicio de Píndaro la 'luz pura del estío' ('hagnon phengos oporas'). Un pintor de vasos del siglo VI escribió al lado de la infantil figura del dios que emerge del muslo de Zeus: Dios phos, 'Luz de Zeus'. Esta luz era en su origen Sirio y el regalo que prometían las viñas ya verdes era obsequio de esta estrella ambivalente."
       Kerényi, continúa desarrollando y mostrando equivalencias, Dionisio /Orión-Sirio, de las que se pueden entresacar, en orden a similitudes encontradas en el camino del crónlech y sus aledaños: "Según dicho relato, un cazador salvaje -esta característica quedó reflejada en el nombre de Oresteo, 'hombre de las montañas', que sugiere la palabra Orión-…": "En Cnosos aparece el nombre de i-wa-ko, cuya lectura griega puede ser, Iakos, Iachos, en Cnosos y en Pilos también se observa con frecuencia la palabra i-wa-ka. Con ésta se asocia la palabra Iakar, totalmente extraña a la lengua griega, que es un nombre para designar a Sirio. Una historia egipcia podría citarse para explicar estos nombres, Iacar, Iaco."; "Iaco, invocado en voz alta, es la 'estrella portadora de luz de los misterios nocturnos'."; Zagreo. "Un cazador que atrapa vivos a los animales se llama en griego zagreus." Hasta llegar a Ariadna, cuyo hilo, dice, 'conduce al corazón de la religión cretense'. Pero no estamos en el corazón de la religión cretense sino en la similitud y relación astral de alguno de sus personajes, que, en la caso de Ariadna…"recibió del dios la corona que como 'corona de Ariadna' brilla en el cielo: la Corona Borealis."
       Estas interesadas y someras elecciones de textos ajenos a los que se les puede añadir buen número de citas de parecida orientación, pretenden llamar la atención, no con ánimo resolutivo todavía, sobre el trasfondo astral que subyace tanto sobre el crónlech pirenaico y la religión o religiones que pudieron inspirarlo, como sobre la toponimia que le circunda. Así, sugerir paralelismos entre nombres arriba citados y los más cercanos de Eriste, Jaca -Iaca-, Hecho, Orión, Orhi, Orisson, más que toma de riesgos que se tratarán de ir reflejando en el apéndice correspondiente, pretende ser paulatina toma de conciencia de cuanto pudo representar el crónlech a la luz proporcionada por los conocimientos y testimonios de la época en otros lugares mejor estudiados.
       En este orden de ideas, lo mismo que se consideró -creo que al tratar los grupos de Izurrizti- que el espíritu que inspiró la construcción del crónlech, parece mostrarse como pre-estoico; hoy, además, me atrevería a calificarlo de pre-mitraico, sin eludir el esoterismo anejo a las religiones mistéricas, enfatizando el carácter astral de la religión, digamos, pirenaica.
       Calificar algo de pre-mitraico -en este caso referido concretamente a los crónlechs de Occabé-, sin mentar someramente a Mitra, parece licencia excesiva, que se va a subsanar con dos expertos en la materia: el omnipresente, tratándose de religiones antiguas, Franz Cumont y con el más moderno, David Ulansey, del primero contamos con The Mysteries of Mithra, Dover Publications, Inc. N.Y., 1956, y, del segundo con The origins of the Mithraic mysteries, Oxford University Press, 1991. Sin olvidar el ya citado André Le Bœffle en Le Ciel de Romais, así, página 130: " Quant au cult de Mithra, originaire des régions indo-iraniennes, mais imprégné de croyances sémitiques et de théologie chaldéenne, il a pénétré progressivement à Rome. Une première diffusion est due aux pirates ciliciens que Pompée vainquit en 67 av. J.-C., ramena prisonniers en Italie et installa dans las campagnes du sud. …
       Mithra est un dieu de la lumière solaire; beaucoup d'inscriptions commencent par la formule "Au soleil invencible Mithra…"
      " Le calendrier liturgique reflète l'année astronomique: au solstice d'hiver, naissance de Pétrogéne (Mithra naît du rocher); tauroctonie à l'équinoxe de printemps. Interviennent aussi dans l'iconographie mithriaque le Scorpion, le Serpent (Hydre) avec la Coupe, plus rarement le Chien.", como se copió ya en la página 28 de este apéndice.
       Le Bœffle nos viene de informar de la entrada del Mitraismo en Roma hacia el 67 a. C.. Cumont, inicia, en la arriba mentada obra, su Capitulo sobre 'Los orígenes del Mitraismo': " En aquella época desconocida cuando los antepasados de los persas estaban todavía unidos con los de los hindús, ya eran adoradores de Mitra. Los himnos de las Vedas celebraban su nombre.
       … el culto del cual fue adoptado por los indo-iranios "de un pueblo vecino, superior en el conocimiento del firmamento estrellado", que no podían ser otros que los habitantes acadios o semitas de Babilonia. Pero esta hipotética adopción si tuvo lugar realmente, debió de haber ocurrido en época prehistórica, sin llegar a disipar la oscuridad de estos tiempos primitivos, sería bastante para nosotros constatar que las tribus del Irán nunca dejaron de adorar a Mitra desde su primera asunción del poder del mundo hasta el día de su conversión al Islam.
       En el Avesta, Mitra es el genio de la luz celeste. Aparece antes del amanecer en las cimas rocosas de las montañas; …"
       Pierre Riffard, en la página de Ésotériemes d'ailleurs, precisa, bajo el epígrafe.'Réperes historiques de l'ésotérisme des anciens Iraniens': Avant Jésus-Christ:
       …1450- représentation de Mithra (indien) terrassant le taureau (sous Shaushatar, roi de Mitanni)
       1400?-1200?- début de l'Avesta. Deuxième tradition iranienne: le MAZDÉISME PRIMITIVE (=Mazdâyanisme). Naissance de l'esotérisme iranien.
       1380- traité (en akkadien) entre le roi des Hittites (Souppilouliouma 1º) et le roi 'para-indien' de Mitanni (Mattiwaza): premier mention de la tripartition des dieux indo-iraniens (Mithra, Varuna, Indra, les Nâsatya) …
       En definitiva, que es a donde se quería ir a parar: no existe ningún impedimento histórico para suponer que el crónlech pirenaico tuviera en su filosofía antecedentes mitraicos y en relación a Roma, pre-mitraicos. Otra cosa es que esta hipótesis de trabajo, nacida de observaciones, digamos, varias, que se irán presentando, sea cierta aunque desde un punto de vista formal sea factible o lo parezca.

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       Antes de entrar en semejanzas crónlicas, concretadas en este caso en Occabé, conviene subrayar alguno de los contenidos de la ya citada obra de David Ulansey, empezando por el capítulo 2 El sacrificio del toro y las estrellas, página 15: "De acuerdo con Stark, las figuras de la taurobolia no representan caracteres al margen de la mitología irania sino más bien una serie de estrellas y constelaciones. Por consiguiente, la taurobolia mitraica, no fue una representación de un mito iranio -como Cumont y sus seguidores proclaman que fue- sino ¡un mapa estelar! " Más adelante, en la página 20, Unlansey, glosa la opinión de Beck al respecto, concluyendo, con algo que referido a Occabé, parece fundamental: " En resumen, por consiguiente, para Beck la taurobolia representa una fotografía del cielo nocturno como aparece siempre que la constelación de Tauro se pone." El capítulo termina con una pregunta obvia que hace en la página 24: "¿Si todas las figuras que acompañan a Mitra representan a las constelaciones a las que se parecen, debería el mismo Mitra representar también una constelación?"

       La pregunta es tan de cajón, que resulta imposible no hacérsela y luego tratar de contestarla, aquí, conociendo -ahora, después de descodificar Occabé-, es verdad, la opinión de todos los eruditos citados y la de alguno otro más como Juan Antonio Belmonte en Las Leyes del cielo (Astronomía y civilizaciones antiguas) Ediciones Temas de Hoy S.A., 1999, quién en la página 224 y siguientes expone con justeza el problema, permaneciendo en línea con las teorías de Unlansey que se decanta más por Perseo que por Orión para equiparar la figura de Mitra en el Taurobolio.
       Personalmente, estoy obligado a hablar a simple título personal, primero porque no he logrado que nadie estudie este asunto y en segundo lugar porque no quiero transponer teorías ajenas en asuntos que si bien pudieran ser similares, en modo alguno son iguales. Personalmente, entonces, después de asimilar que el crónlech pirenaico es, en esencia, la representación de un religión astral, con ciertas similitudes con religiones anteriores a él y con religiones concretadas, con variantes, más tarde. Tiempo habrá para ir documentando los detalles, pero, entretanto, estoy tratando de dar soporte histórico aproximado, aunque suficiente, a Occabé en acercamiento desde el taurobolio mitraico, con observaciones que , en ocasiones, resultarán poco ortodoxas, así, la figura de Mitra, como representación estelar la considero como una mezcla del Can Mayor y Orión: el pie de la pierna derecha de Mitra que sujeta la pata trasera del toro, es equiparable con la posición estelar de Sirio; la rodilla de igual pierna derecha es la correspondiente a la posición de Saiph, k de Orión; el hombro derecho de Mitra con Betelgeuse, a de Orión; la rodilla izquierda de Mitra, que está sobre el lomo del Toro, con la posición de Rigel -la pierna del gigante-, b de Orión; el hombro izquierdo de Mitra coincide con la posición de Bellatrix g de Orión, y, como colofón el cinturón de Mitra, se puede sustituir con propiedad por las tres estrellas del Cinturón del Cazador, al tiempo que a la funda del puñal presente en más de un taurobolio, al igual que en algunos grupos de crónlechs que representan al Cinturón de Orión hay un cuarto círculo, sería el amasijo visual formado por i Ori y la nebulosa M 42. En definitiva, de esta forma se calca de los cielos la imagen creíble de un personaje que sujeta para matar el gran toro celeste -¿procedente del creado por Anu a instancias de Istar y que mató Gilgames?-. Ésta no es la cuestión, ni tampoco aportar, vía el significado que nos ha quedado de las diferentes estrellas, nuevos argumentos que avalen lo ya dicho; sin embargo, apuntar que en todos los taurobolios, cuya imagen conozco, hay un hecho incuestionable que todavía no he visto reflejado -tal vez por no mirar suficientemente- en otros autores: el pie de Mitra -Sirio-, su hombro derecho -Betelgeuse- y el cuarto trasero inferior del supuesto Proción que está bajo el puñal hincado que culmina el sacrifico, forman un preciso triángulo isósceles, semejante al Triángulo de Invierno celeste -¿las referencias platónicas, ya citadas, apuntaban en este sentido? Y, yendo sólo al final, ¿ se podría tratar de la escuadra masónica? No lo sé, pero, cuando personalmente, en Erren-kalko, Burnin Buru, Itzul, etc., me refiero a los dos triángulos, uno de ellos es éste el, digamos, mitraico, en expresión que tiene voluntad de ser esotérica, por cuanto aunque uno no crea en historias que creyeron otros en el pasado, andando años por su camino, es perfectamente capaz de descifrarles, a pesar de que habitualmente -¡allá ellos!-, en lugar de pintar las cosas claras, se limiten a dar pinceladas. Por eso, por respeto, siguiendo su sentir, en lugar de intentar explicaciones de divulgación se está prefiriendo, con el correr de los días -mejor de los años-, señalar mojones que sirvan de guía, de forma que el interesado estudioso pueda seguir el camino o preguntar con inteligencia desde dentro. ¡Bueno!, esto más lo callado, más o menos, puesto que no lo sé y, sobre todo, no creo en lo que supuestamente debería saber o alcanzar; sin embargo, en mi ignorancia y descreimiento, se leen cosas que ayudan a caminar. " L'ésoterisme est une chance! Et quelle chance! ", dice Pierre Riffard al comienzo de la introducción de su segundo tomo sobre el sujeto. Y, visto lo visto, o sea, nada, en quince años de búsqueda y entretenimiento, sospecho que, tal vez, tenga razón: no hay nada hoy, pero hubo, unos cuantos -pocos- que creyeron en algo hermoso aunque incierto, no más inexacto que verdades que fueron antes o vinieron detrás pero sí más bello y brillante. ¡Ahí es nada!, imaginar señales de dioses escritas en los cielos con estrellas, menos cierto y eficaz que esperar revelaciones que llegaron, ¡faltaría más!, pero menos imaginativo y reconocible. Los escritos de las revelaciones terminan por sólo leerse interpretados, en esta o aquella versión -¡menos mal que son verdaderos!-; en cambio, el firmamento, más o menos, está como estaba -olvidando la pequeña historia de la precesión, que ya son ganas de inventarse cosas-, y, en consecuencia, no hace falta ser un águila para ir descubriendo algo de cuanto imaginaron y sí un avestruz para no ver nada, ¡oiga!: nada.

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