RETAZOS PARA FUTUROS APÉNDICES
Retazos
para futuros Apéndices (Religión)
Nota previa
Para intentar
comprender, al margen de aparentes razones, digamos, de almanaque
o de señalamiento de estaciones que podrían
explicar con corrección la disposición de numerosos
grupos de crónlechs, es preciso hacer notar que se
observan en muchos otros conjuntos la presencia de estructuras
circulares distintas al típico círculo de piedras
hincadas y ordenamientos de círculos en los que, a
pesar de encontrar en ellos una explicación astronómica
coherente, su construcción no encaja con hipotéticos
señalamientos de estaciones. Este hecho determinó
la búsqueda de nuevos motivos que hubiesen podido inspirar
la construcción del crónlech pirenaico y, como
hipótesis de trabajo, se comenzaron a estudiar posibles
razones religiosas buscando similitudes entre las religiones
que existieron en tiempos histórico-protohistórico
-el guión se debe al hecho de que, si bien, en el Pirineo
se estaba en la protohistoria, las religiones que teóricamente
pudieron dar origen al crónlech pirenaico, parecen
proceder de países que estaban ya en época histórica
puesto que dejaron constancia escrita de ellas, en lugares,
algunos, bastante alejados del Pirineo- coetáneos a
la construcción del crónlech pirenaico. En este
orden de ideas se estudiaron las religiones vigentes en los
aledaños de la época de construcción
del crónlech pirenaico -primer milenio a.C.-.
El apéndice
se ha titulado Fundamentos mistérico-religiosos
del crónlech pirenaico por entender, con posterioridad
a la iniciación del mismo, que las religiones mistéricas
son las que mejor ayuda prestan en la búsqueda de una
explicación religiosa del crónlech pirenaico,
y, sobre todo, porque el ocultismo de las religiones mistéricas
aclararía en cierta forma el incomprensible olvido
del exquisito significado de los círculos de piedras
pirenaicos.
Los párrafos
que siguen son notas desordenadas, cajón de sastre,
de retazos extraídos de numerosas lecturas, cada vez
más orientadas por el discurrir del propio trabajo
en buena parte ya expresadas en otros escritos, y de cortes
realizados en versiones anteriores del escrito original. Se
ha procurado dar referencia concreta de la procedencia de
las mismas. Al final se ha añadido un resumen de la
bibliografía utilizada. De otra parte, cuanto se dice
en los apéndices suele ser más arriesgado que
los textos que describen los grupos, en ellos se han vertido
y aventurado apreciaciones un tanto esotéricas y confusas
provenientes del texto inicial que, sin embargo, se han dejado
en parte por coherencia personal, puesto que releído
el cuerpo del nuevo texto sin ellas éste queda excesivamente
aséptico, y, de otra parte, para mejor comprender personalmente
el camino seguido. Un poco de esoterismo y confusión
no le va mal a la exposición, el primero porque fue
razón primigenia entre los constructores del crp y,
la segunda, porque sin ella el asunto se vuelve demasiado
cristalino hasta parecer que lo sé como si se tratase
de matemáticas y no es verdad ni una cosa ni otra;
no obstante, me gustaría afirmar que las flechas lanzadas
en este trabajo, en líneas generales, apuntan en la
dirección correcta para comenzar a saber algo del crp.
PUERTAS CELESTES DE LAS ALMAS
he leído,
Los Reyes Magos de Adrian Gilbert, Ediciones B, donde
hablando de otros asuntos con enfoques que no comparto da
informaciones dignas de ser tenidas en cuenta por quien trata
de descubrir el mundo precristiano en el Pirineo. Dejando
de lado los desacuerdos, transcribo lo que entiendo constituyeron,
cuando menos, aproximaciones a la verdad pirenaica en la época
en que se construyó el crónlech:
- Página 171: "Otras pruebas que avalan esta hipótesis
son las numerosas estelas que representan el 'apretón
de manos'. Astralmente éstas podrían representar
las conjunciones de los planetas pero es más que probable
una interpretación hermética basada en el concepto
del alma que desciende a la tierra a través de las
esferas de los dioses y recibe presentes de cada uno de ellos.
Dichos regalos, según los escritos herméticos,
deben ser devueltos a la hora de la muerte. La dexosis o apretón
de manos entre Antíoco y cada uno de los dioses de
su nacimiento, esto es, los planetas que se hallan sobre el
horizonte en ese momento, significa que el rey -Antíoco-
saluda a los dioses y les devuelve sus obsequios. Esta doctrina
está perfectamente expuesta en el Poimandres -primer
libro del Corpus Hermeticum, el Poimandres ('pastor de
hombres')-:
"Me lo has
explicado todo, oh mente -dije yo-, tal como deseaba. Pero
explícame más detalles sobre el ascenso por
medio del cual suben los hombres; dime cómo penetraré
en la Vida." Poimarides respondió: "Cuando
tu cuerpo material muere, primero experimenta un cambio, y
la forma visible que tenías desaparece. Tu espíritu
vital asciende a la atmósfera de modo que ya no se
halla dentro de ti; y los sentidos corporales regresan a sus
orígenes, pasando a formar parte del universo y asumiendo
otras combinaciones para llevar a cabo otras tareas. A continuación
el hombre sube a través de la estructura de los cielos.
Y al alcanzar la primera zona del cielo (la Luna) se libra
de la fuerza que realza ciertas obras y disminuye otras; en
la segunda zona (Mercurio), de las maquinaciones perversas;
en la tercera zona (Venus), de la lujuria que seduce y engaña
a los hombres; en la cuarta zona (el Sol), de su arrogancia;
en la quinta (Marte), de la nefasta temeridad y de la peligrosa
audacia; en la sexta zona (Júpiter), de la falsedad
que acecha para hacer el mal. Luego tras desembarazarse de
todo aquello que la estructura de los cielos había
forjado en él, asciende hasta la octava esfera, dueño
de su propio poder."
arriba
Tras ascender por
la escalera de esferas de cristal hasta alcanzar el punto
más elevado del cielo, el hombre penetra en el Olimpo,
simbolizado por un túmulo blanco."
- Página 341: "En The Mayan Prophecies puse de
relieve, por cortesía de Hamlet's Mill, la creencia
difundida en todo el mundo antiguo de que en ambos 'extremos'
de la Vía Láctea había una puerta de
acceso a las estrellas.
Según Santillana y Dechend estas puertas se encontraban
en el punto donde la eclíptica, o trayectoria anual
del Sol, atravesaba la Vía Láctea. La puerta
meridional estaba cerca de la cola de Sagitario y la septentrional
en Géminis, cerca de la posición del 'apretón
de manos' sobre Orión. Esta idea era bien conocida
en tiempo de los romanos y es recogida por Macrobio, un escritor
de principios del siglo V d. C."
- Página 104: "Al principio su interés
por las pirámides era simplemente una afición,
pero poco a poco, a lo largo de los años se fue convirtiendo
en una pasión. Para entonces Baubal había conseguido
reunir las piezas de un extraordinario rompecabezas que revelaba
que las pirámides de Gizeh de la IV dinastía
habían sido construidas para representar a las estrellas
que conocemos hoy en día como el Cinturón de
Orión. No sólo eso sino que las otras pirámides,
erigidas por la misma época, representaban a otras
estrellas vecinas mientras que los egipcios concebían
su río Nilo como el homólogo primitivo de la
Vía Láctea."
No estoy, no sé,
todavía no quiero ir atando cabos, prefiero dejarlos
como están, abiertos a los cuatro vientos. Sin embargo,
entre otras muchas observaciones, empiezo a preguntarme qué
diablos hacen tantos Antares y Sirio al orto en línea
con el Orhi y tanta Vía Láctea. Entonces, se
mira atrás antes de griegos y romanos, sin salirse
del texto comentado puesto que no quiero argumentar criterio
u opinión alguno que continúan gestándose.
En la página
335 se lee:
"Mesopotamia,
cuna de civilización:
Las civilizaciones que se desarrollaron en las tierras
regadas por los ríos Tigris y Éufrates eran
anteriores incluso a las del Antiguo Imperio Egipcio. Aunque
en cierto sentido la tierra de Mesopotamia constituye el terreno
aluvial situado entre esos dos ríos que antiguamente
se llamaba Babilonia y que ahora se halla en el moderno Irak,
los ríos tienen sus fuentes muy al norte de esta planicie
aluvial, en la montañosa meseta de Turquía oriental.
Todo indica que esta meseta, dominada por el monte Ararat,
era el lugar donde se encontraba el Edén bíblico.
Salía
del Edén un río para regar el 'jardín',
y de allí se dividía en cuatro brazos. El nombre
del primero es Pisón; es el que rodea a la tierra de
Evila, donde hay oro. El oro de aquella tierra es fino. Allí
se encuentra bedelio y ónice. El segundo río
se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de
Kus. El nombre del tercer río es Tigris, que recorre
al oriente de Assur. El cuarto río es el Éufrates.
La narración
del Génesis referente a los cuatro grandes ríos
del Edén posee un claro significado simbólico
relacionado con la idea de la cruz, cuyos brazos señalan
los cuatro puntos cardinales. No obstante, todo hace suponer
que existía un cuarto lugar geográfico destinado
al Edén y que la inclusión del Tigris y el Éufrates
en la lista indica que los ríos eran reales y no unos
meros ideales abstractos. El problema con que se topan los
cronistas ha sido siempre el de identificar a los dos primeros,
el Pisón y el Guijón. Abandonando todo sentido
de la geografía, se han aventurado a identificarlos
con ríos tan diversos como el Nilo, el Ganges e incluso
el Yangtsé. No obstante, si aceptamos lo que dice la
Biblia respecto a que se trataba de una tradición real,
los cuatros ríos debían de tener sus fuentes
relativamente próximas unas a otras. Así, estos
dos, al igual que el Tigris y el Éufrates, debían
de tener sus manantiales en la meseta de Anatolia oriental.
De hecho,
hay dos grandes ríos cuyas fuentes se hallan muy cerca
de las del Tigris y el Éufrates en esta misma región.
El primero es el Araxes, que nace cerca de Erzerum. Es probable
que se trate del Pisón bíblico y sus aguas discurren
más o menos hacia el este, hasta desembocar en el mar
Caspio. Hoy en día, marca la frontera entre Armenia,
Turquía e Irán. El nombre Pisón significa
'fluir libremente' y lo cierto es que es un río turbulento
que en invierno resulta impracticable y peligroso, aunque
en verano se puede navegar por él. La tierra de Evila
probablemente se identifica con Georgia, situada relativamente
cerca y al norte de este río, y antaño era la
mítica tierra de Cólquida. Fue aquí donde
se dice que Jasón y los argonautas partieron en busca
del vellocino de oro. Se trata probablemente del río
Halys (Kizil Irmark), el río más largo de Asia
Menor, que surge de unos manantiales junto a Kizil Dag, hacia
el norte de las fuentes del Éufrates. Este río
fluye hacia el oeste antes de doblar hacia el norte y desembocar
en el mar Negro. El Halys divide las regiones oriental y occidental
de Anatolia y antiguamente abrazaba el corazón del
antiguo imperio hitita cuya capital se hallaba en un lugar
llamado Bogazkoy (Hattusa).
La región
montañosa de Anatolia oriental en la que nacen estos
cuatro grandes ríos parece que fue el mítico
Edén. No lejos, hacia el este del Edén se encuentra
el lago Van, acaso el 'jardín' original, y al norte
del mismo, dominando el valle del Araxes situado cuatro mil
metros más abajo, se alza el monte Ararat donde según
el relato se posó el arca de Noé. Al margen
de si creemos la leyenda del diluvio y del arca de Noé
en el monte Ararat, todas las pruebas indican que esta región
fue el lugar de donde la extensa 'familia' de Noé partió
para conquistar el mundo conocido."
5/02/98
desmenuzar las
últimas adquisiciones: Star Names Their Lore and
Meaning de Richard H. Allen y Astrology and Religion
among the Greeks and Romans de Franz Cumont, el primero
es una reedición completa y revisada publicada por
G. E. Stechert en 1899 bajo el título de Star-Names
and Their Meanings y el segundo se publicó por
vez primera en 1912. Parecen libros clave que me han permitido:
encargar nuevos libros más cercanos a las fuentes y
tomar conciencia de mi ignorancia y de la magnitud y vastedad
de la investigación que estoy tratando de realizar.
El de las estrellas y su significado en relación con
su primigenio sentido religioso, fue asunto principal en la
antigüedad preclásica y bastante más extendido
de lo que se piensa. No estoy preparado, todavía al
menos, para realizar una exposición erudita y atinada
del mismo; sin embargo, puedo ir estudiando el problema al
tiempo que voy descodificando nuevos grupos, tiempo habrá
de dar cuenta ordenada de la investigación bibliográfica,
entretanto, huyendo de elucubraciones elaboradas, la transcripción
literal de párrafos, y la aceptación provisional,
de escritos que necesitan el refrendo y soporte de sus fuentes
históricas iniciales, permite imaginar la lógica
del crónlech pirenaico y con ella dar interpretación
cabal a más de un grupo de crónlechs.
arriba
En primer
lugar parece que en aquella época -terminaré
por ponerlo en limpio-, nació el "tal como arriba
abajo" que por sí solo da sentido al crónlech
para más tarde llegar a ser una de las claves del hermetismo.
Algunos ríos fueron considerados como homólogos
terrestres de la celeste Vía Láctea siendo innumerables
las referencias bibliográficas de este hecho. Si los
Nilo, Éufrates, Araxes, etc., entre otros muchos estuvieron
relacionados con la Vía Láctea, no parece descabellado
tratar de encontrar aquí correspondencia similar. La
Vía Láctea tuvo nombres descriptivos en ocasiones
fantasiosos desde el comienzo de los tiempos, Anaxágoras
-550 a. C.- y Arato la conocieron como Gala -'leche'-, Eratóstenes
como Kuklos galaktikos -Círculo Galáctico. Históricamente,
antes de los griegos, se encuentran nombres descriptivos simples
que parecen tener mayor sentido pirenaico: Río celeste.
Entre los árabes simplemente Al Nahr -'El Río'-;
los hebreos, le llamaron Nehar di Nur -Río de Luz-;
en Judea fue Aroch; en Armenia y Siria, Arocea, que no es
una palabra de diccionario sino derivada de Aruhah -Faja Larga,
aplicada a esta larga banda de luz-; en China y en Japón
fue Tien Ho -'Río Celeste' y 'Río de Plata'-,
sin olvidar que. Simplifico, pero en el Pirineo, las ideas
sencillas son las que encuentran mejor encaje, unas con otras.
Al río Bidasoa hoy le traduce el diccionario directamente:
1. 'corriente', 'riachuelo' 2. 'afluente de río', que
no convencen, denominar al Bidasoa 'riachuelo' parece una
de las tantas fechorías semánticas cometidas
por el hombre al cambiar los valores al uso. Si la historia
que parece insinuar el crónlech fuese cierta parece
calcada de la, digamos simplificando de momento, babilónica;
entonces, me gusta en lugar de Bidasoa, Bide-zoar = 'camino
brillante o resplandeciente' que tiene aceptable parangón
con la Vía Láctea en una toponimia que intuyo
y busco celeste.
Araxes y Ararat
-¿transformado aquí en Aralar?-, junto con otros
topónimos cuya presentación se pospone, dan
pie a pensar donde pudieron estar los orígenes de la
religión celeste reflejada en el crónlech que,
a lo que parece, fue importada-exportada, atendiendo en primer
lugar a semejanzas geográficas, en cuyo caso diría
que la interpretación del paisaje, puesto que permanece
aceptablemente como estaba, es la mejor carta con la que contamos
para descodificar el crónlech, seguido: de los restos
que nos quedan de los monumentos; de un estudio profundo de
la literatura clásica y de las religiones orientales
y, en último lugar, del repaso de la escurridiza y
poco fiable toponimia que nos queda.
Viejas historias
que el tiempo se ha encargado de mezclar y superponer haciéndose
difícil conocer cuales fueron las primeras, aunque,
en líneas generales y referidas al Pirineo, las interpretaciones
celestes Acadias, Caldeas, en definitiva las babilónicas
o, simplemente, del Éufrates según califica
generalizando Richard H. Allen, estamos viendo que son las
que mejor cuadran al crónlech.
Estás
en el destrozado Agiña con tan peregrinos pensamientos
y te viene a la memoria el bien conservado Urgarata que, en
definitiva, pone igual énfasis parcial que Agiña
I en la puerta septentrional de la eclíptica al cruce
por la Vía Láctea, emplazada entre Tauro-Auriga
y los Gemelos, allí donde hemos visto que Gilbert con
otros y de otros dice se producía el 'apretón
de manos de Orión'. En cualquier caso parece que nos
encontramos ante la representación de las dos puertas
de acceso de las almas a las estrellas. "La puerta meridional
estaba cerca de la cola de Sagitario y la septentrional en
Géminis
" hemos copiado dentro del presente
apartado. Añado por mi cuenta que gustaban de situar
las puertas realzadas en montañas señeras. Entiendo
que en esta historia amén de subjetividades varias
se encuentran hechos objetivos palmarios que son los que justamente
me empujan a meter las narices donde nadie me llama.
21/10/99 Los
meses pasan y el estudio se va ralentizando. No es que haya
bajado el ritmo de trabajo o que surjan dudas de interpretación
propiamente dicha, hace meses que, como Marlow, sé,
o creo saber, qué representa cada uno de los más
de veinte círculos de Okabe; sin embargo, en ocasiones
a pesar de los largos años que llevo tratando su identificación
, como a él me entran dudas de si " sé
algo que no debería saber por ningún motivo."
Y con Philip Marlowe vuelvo a pensar que "
en el
presente caso es la brusca certeza de que ha llegado lo que
los toreros llaman el momento de la verdad." Estas
cuitas, a un 'investigador privado' no asalariado que no tiene
que dar cuentas de nada a nadie, no deberían de afectarle
pero molestan porque aun sin tener nada que demostrar ante
juez que nada ha solicitado por inexistente, en el improbable
supuesto de que existiese en le futuro, el carente árbitro
tendría que empezar con honradez, sin ideas preconcebidas
y por el principio, por el digamos lugar del crimen: el terreno
y los clásicos, convirtiéndose en persona con
la que poder dialogar, que bastantes desatinos e incongruencias
se llevan escritas y dichas por eludir aquellos saliendo de
la historia y sus aledaños hacia cuentos de una y mil
noches fuera de la época en cuestión cual si
en ínsula estuviéramos, o hubieran estado, porque
los constructores del crp tuvieron que ser a su época
lo que los constructores de automóviles a la suya,
con independencia de que las fábricas se encuentren
en Detroit o en Turín, puesto que hoy como ayer -eso
se supone en este trabajo-, las ideas que priman o primaban,
circulan y circulaban de un lado para otro con pocos impedimentos,
y nunca las llevó el viento sino los hombres y sus
cambiantes intereses e inquietudes.
arriba
En el crónlech
ha hecho fortuna la suposición de que su función
es siempre funeraria, en lugar de pensar que dicha función
es, solamente, ocasional; de ahí, que no está
resultando fácil que sean tomadas en consideración
nuevas propuestas sobre su significado, que, aún bien
cimentadas obligan a estudiar materias y actitudes no solamente
olvidadas sino desechadas, y, por algo "sería"
se dice cualquiera. Y, la verdad, estando en éstas
sin interlocutor desde hace quince años no vale la
pena empezar por: círculo 1, Arneb, a
Leporis; círculo 2, Rigel, b Orionis
les da lo mismo. El caso es que no escuchan, hacen bien, una
vez en una universidad del norte me invitaron a café,
me embalé con una de crónlechs y estrellas,
durante un rato, poco, cosa de un cuarto de hora o dos, hasta
que
-aquí a las once tomamos café -dijo,
la responsable circunstancial de la cosa, la titular había
eludido la reunión, y nos fuimos al bar. Un cortadito
y a la calle, sin adjetivar calle. Con el tiempo uno se vuelve
pacífico aunque no manso. Puestos a hablar, lejos de
las universidades, de las equiparaciones estelares de Occabé
mejor empezar con verso de O Guardador de Rebanhos
de mi amigo neopagano Alberto Caeiro (1889-1915):
Lo que vemos de las cosas son las cosas
¿ Por qué habríamos de ver una cosa
si hubiese otra?
¿ Por qué ver y oír sería engañarnos
si ver y oír son ver y oír?
Lo esencial es saber ver,
saber ver sin estar pensando,
saber ver cuando se ve,
y no pensar cuando se ve
ni ver cuando se piensa.
Pero esto (¡tristes de nosotros que llevamos el alma
vestida!)
esto exige un estudio profundo,
un aprendizaje de desaprender
y un secuestro en la libertad de aquel convento
del que los poetas dicen que las estrellas son las monjas
eternas
y las flores las penitentes convictas de un solo día,
pero donde al final las estrellas no son sino estrellas
y las flores sólo flores, y por eso es por lo que
las llamamos estrellas y flores.
Cuando
has sabido poco debe de costar menos desaprender. Todo empezó
hace más de diez años tratando de equiparar
círculos un tanto atípicos -en general tumulares-
aparentemente situados en los cruces de eclíptica con
la Vía Láctea. Conviene repetirlo, la clave
surgió de Norman Davidson en Astronomy and the imagination
(A new approach to man's experience of the stars), publicado
por Routledge & Kegan Paul NY, página 161: "Ambos,
griegos y romanos vieron la Vía Láctea como
un sendero para las almas que entraban por la puerta donde
aquélla cruza el zodíaco en los gemelos y lo
dejaban para volver a los dioses por la puerta de Sagitario."
Tan somera y enigmática cita sirvió para ir
ascendiendo poco a poco a los orígenes de la misma
y, de camino, para suponer que los atípicos círculos
que tan repetidamente se encontraban en el tramo de la eclíptica
que cruza la Vía Láctea del Escorpión
a Sagitario representaban planetas, digamos, 'portadores de
almas' hacia la morada de los dioses. El caso es que el 'invento',
que no es tal como se irá demostrando, funciona siempre
resolviendo con elegancia y precisión complejas representaciones
estelares que de otra forma no encontrarían encaje
astral. Pretendes continuar y no hay manera, te has quedado
solo. El asunto aburre a las ovejas. Los responsables oficiales
de la cosa miran la cuestión de forma diversa: incredulidad
total cortés, en consecuencia te invitan a café
con pérdida de poco tiempo, privilegio -el de ser invitado-
al que ayuda la edad y las buenas amistades; escepticismo
condescendiente, normalmente recomiendan libros que has leído
hace diez años y que hoy te parecen inoperantes para
acercarse al crónlech; rechazo frontal no disimulado,
la entrevista suele durar poco, te dan a entender, sin decirlo,
con cortesía fría, que eres un ingenuo, que
en ese tipo de cosas andan ellos, naturalmente por otros caminos,
que tienen este título el otro, la cátedra o
el cometido tal o cual y que han escrito
y que para
empezar es bueno leer -a todos les da por pensar que necesitas
leer algo-
, el libro que llevas se queda quieto como
un mazo sobre la mesa, para la biblioteca te dicen, en fin,
expresiones; con socarronería simpática y atenta
que te escucha el rollo -esto visto desde fuera debe de ser
un ladrillo importante- sin pestañear, casi parecía
hasta divertido dando a entender con corrección algo
así como en buen lío te has metido hermano,
con esa tropa, por libre, sin padrinos, en terreno ajeno,
con una propuesta que para negar o refrendar con fundamento
necesita de estudios complementarios inútiles, en fin
que cómo se te ocurrió meterte en esto y que
tengas suerte, bien mirado, tampoco te pueden decir más,
nadie se va a poner a desaprender lo ya sabido hasta por el
más torpe de la clase. Pero estaba en Davidson, en
las puertas de entrada y salida de las almas a los cielos,
digamos abreviando, que tales puertas, primero fueron clave
para equiparar adecuadamente crónlechs y estrellas
y, después, para entender el porqué de tales
representaciones. El asunto se comenzó a esclarecer
hacia el 97, quedó reflejado en parte en los Agiña
haciendo mención a Los Reyes Magos de Adrian
Gilbert y a sus referencias en el Corpus Hermeticum
y en The Mayan Prophecies de Santillana y Dechend que
sitúan la puerta meridional cerca de la cola de Sagitario
y la septentrional en Geminis, en idea cuyo más conocido
valedor histórico es Macrobio como ya se hizo mención
entre otro lugar, de donde se copia:
(
estaríamos
frente a una representación impecable de una variante
de la puerta de la eclíptica de acceso a las estrellas
en su cruce del norte que va de Tauro a los Gemelos, alusión
que hemos visto tan repetida que no vale la pena de incidir
de nuevo en el hecho, y cuyo soporte bibliográfico
histórico se ha citado en el resumen de la investigación
en curso presentado al comienzo del capítulo. En realidad,
con posterioridad he leído el Comentario al Sueño
de Escipión extraído de la República
de Cicerón realizado por Macrobio -siglo V d. C.- quien
en el Capítulo XII del citado comentario, titulado
Camino que recorre el alma bajando de la parte superior
del mundo hacia la parte inferior habitada por nosotros,
dice: "He aquí el camino que sigue el alma al
descender del cielo a la tierra. La Vía Láctea
rodea de tal manera el zodíaco en el camino oblicuo
que sigue en los cielos, que le corta en dos puntos, en Cáncer
y en Capricornio, dando nombre a los dos trópicos.
Los físicos llaman a estos signos las puertas del sol,
porque en ambos, los puntos solsticiales limitan el curso
del astro que vuelve sobre sus pasos en la eclíptica
y no los sobrepasa jamás. Es, se dice, por estas puertas
que las almas descienden del cielo sobre la tierra y suben
de la tierra al cielo. A una la llaman la puerta de los hombres
y a la otra la de los dioses. Es por la de los hombres, la
de Cáncer que bajan las almas hacia la tierra y es
por la de Capricornio, o puerta de los dioses, que ascienden
las almas hacia el lugar de su propia inmortalidad que van
a ocupar en nombre de los dioses;
" La cita parece
confundir respecto a lo encontrado en el crónlech pirenaico,
donde la posición de la puerta de los hombres, que
me parece mejor llamar septentrional, la hemos visto reflejada
mojonada por estrellas próximas a los tramos que van
de Tauro a los Gemelos incluyendo con frecuencia estrellas
del norte de Orión; de otra parte, la puerta de los
dioses, la meridional, que en numerosa documentación,
como se viene citando, aparece en Sagitario, en la realidad
viene mostrándose del Escorpión a un curioso
Capricornio, en el que tiene cabida Fomalhaut.)
La lectura
detenida de L'ésotérisme -qu'est-ce
que l'ésotérisme? Anthologie de l´ésotérisme
occidental- de Pierre A. Riffard, Éditions Robert
Laffont, S.A., 1990, cuya cuarta reimpresión es de
1996, junto con las referencias que cita el libro proporciona,
al igual que en su día, como se ha mencionado en otros
lugares, sucedió con la obra de Franz Cumont, Valentia
Straiton, J. Norman Lockyer, etc. da una idea bastante precisa
de los posibles orígenes del significado religioso
del crónlech.
arriba
Okabe es lugar
de paso de los dos extremos de la Vía Láctea,
capitaneados por Sirio y Antares, del Orhi a la mar, después
de dejar rastros imperecederos, amén de en otros lugares,
en las proximidades de Auza, Pagolleta Gaña, Agiña
I y su cercano dolmen; y, sobre todo, en Oianleku N. y Jaizkibel
II, emplazamientos todos que se extienden por los aledaños
del eje 120-300º que partiendo del Orhi en su vista más
piramidal da cara al mar Cantábrico. ¿Qué
relación pudo tener el piramidal Pico de Orhi en la
elección como emplazamiento crónlechs de la
banda geográfica que se extiende desde él, pasando
por las cumbres del Auza y de Peñas de Aya tan relacionados
a su vez con otros alineamientos de crónlechs , hasta
golfo de Vizcaya? Sin entrar todavía en precisiones:
muchísima. ¿Cómo el significado, siquiera
parcial, de estos monumentos ha estado sumido en el olvido?
Resulta incomprensible, salvo que procedan de una religión
mistérica puesta en cuarentena por las sucesivas religiones
vigentes en las distintas épocas pasadas desde que
se construyó el crónlech.
Pierre A Riffard,
en la obra arriba señalada nos cuenta en la página
335: "Los "Caldeos" -en realidad los sacerdotes
de Babilonia- fueron los primeros en avanzar la tesis de una
analogía entre los planetas y las almas.", información
que según nota del autor procede de Filo de Alejandría
-13 a. C., 54 d. C.-; en la página 467, dice: "
De otra parte, el orfismo y el pitagorismo han desarrollado
una mística astral. Para los antiguos griegos, durante
el solsticio de verano, las almas descendían del cielo
a la tierra por la puerta de Cáncer, llamada puerta
de los hombres, y ellas volvían de la tierra al cielo
durante el solsticio de invierno, por la puerta de Capricornio,
llamada puerta de los dioses (Porfirio, El antro de las
ninfas de la Odisea)." -Porfirio, Tiro 234 d. C.,
305 d. C.- .
Las referencias
clásicas a la creencia de dos puertas de transito de
las almas, la una al nacer, la puerta norte, y la otra para
retornar después de la muerte del hombre a los cielos
por el lado en que el camino de los planetas cruza la Vía
Láctea del Escorpión a Capricornio, están
lejos de citarse todas aunque está previsto hacerlo.
De momento parece más urgente realizar unas aclaraciones
sugeridas por las referencias ya estudiadas. En primer lugar
se ha preferido titular puertas celestes de Macrobio
en lugar de ponerles el nombre de otro autor más antiguo
por entender que en los Comentarios al Sueño de
Escipión de Cicerón de Macrobio es donde
tal vez se dé la explicación más precisa
de las tales puertas amén de ser la referencia más
comúnmente citada por los autores que tratan del hecho.
En segundo lugar se debe reseñar la imprecisión,
entre los distintos autores sobre la posición que ocupan
en los cielos las mentadas puertas, aunque en general coinciden
en que están situadas en los tramos de la eclíptica
que cruzan la Vía Láctea pero resultan bastante
dispares y abren en exceso su información a la hora
de concretar un punto exacto dentro de dichos tramos. Macrobio
por ejemplo especifica: "Es por esta de los hombres o
por Cáncer que salen las almas que hacen el camino
hacia la tierra; es por la puerta de Capricornio, o puerta
de los dioses, que suben las almas hacia la sede de su propia
inmortalidad, y donde van a colocarse en nombre de los dioses;
y es esto cuanto Homero ha querido representar en la descripción
del antro de Ítaca." Situando verdaderamente las
puertas en los puntos solsticiales de la época Cáncer
y Capricornio, aunque para decir pocas líneas más
adelante: "También el primer africano dice al
joven Escipión, hablando de las almas de los bienaventurados,
y mostrándole la Vía Láctea: "Estas
almas han partido de ese lugar, y a ese lugar vuelven."
Manifestaciones
ambas las de Macrobio y las antes citadas de Santillana y
Dechend que vienen a demostrar que las puertas de entrada
y salida de las almas en los cielos tuvieron un emplazamiento
un tanto elástico que es preciso recalcar porque en
el crónlech pirenaico se encuentran dibujadas con parecida
elasticidad, si bien, hasta el momento al menos, dentro del
tramo que para la puerta norte va de Tauro a los Gemelos y
para la sur del Escorpión a Sagitario. Asunto sobre
el que se habrá de volver tanto al tratar de los grupos
individualmente como en resumen que analice semejanzas y diferencias
de los distintos grupos.
Entre tanto,
conviene aclarar la cronología de unos hechos cuya
acertada determinación resulta fundamental para su
aceptación como tales. Estamos tratando de hallar la
justificación religiosa de unos crónlechs construidos
hacia el 600 a. C. con documentos greco-latinos escritos varios
siglos más tarde, que implican por tanto, que la ejecución
de aquellos como expresión material religiosa precedió
en varios siglos a su manifestación escrita, al menos
en griego y latín. Empresa que, bien mirada, sólo
tendría fundamento si procediese de principios no generados
en Grecia misma aunque si puestos de moda, cobrando vigencia
en ella, con posterioridad. Se suele considerar como uno de
los iniciadores de la astrología griega a Beroso -340-290
a. C.-, mesopotamio, sacerdote Caldeo de Bel en Babilonia
que escribió un trabajo, en tres libros en griego sobre
la historia y la cultura de Babilonia. Beroso fue ampliamente
utilizado por los posteriores compiladores griegos. En su
primer libro Beroso describió la tierra de Babilonia
hasta la que el mitad hombre mitad pez Oanes y otras divinidades
salidas del mar -¿tal Ea, como se ha dicho en otros
grupos?- trajeron la civilización, y la historia de
la creación de acuerdo con la leyenda primitiva que
conduce a una reseña de astrología caldea. El
segundo y tercer libro de Beroso contienen la cronología
de Babilonia y de la última Asiria. Textos cuneiformes
escritos en lengua acadia -asirio-babilonia- han corroborado
en gran manera el relato de Beroso. Los nombres originales
de los siete predecesores de la civilización según
Beroso (Oanes y sus hermanos) están incluidos en una
tardía tablilla babilonica encontrada en Uruk (moderno
Warka), según dice la Enciclopedia Británica.
Buena parte de los hoy mermados escritos de Beroso, dan un
cierto soporte filosófico e incluso etimológico,
como se ha estudiado en otros grupos, a la razón última
del crónlech pirenaico y contribuyen a irlo deslizando
con fundamento y cronología ajustada hacia sus orígenes
en el Oriente Medio, con independencia de que su soporte bibliográfico
actual, desaparecida la Biblioteca de Alejandría, al
margen de la ayuda que suponen algunas tablillas babilonias
ya descifradas, deba ser soportado principalmente en escritos
griegos y latinos algunos muy posteriores a la construcción
del crónlech, entre ellos, los de Beroso pueden formar
parte de uno de los tantos eslabones más que perdidos,
no engarzados, de esta hermosa historia.
... sin embargo,
he pensado mucho en ellas y me gusta formar opinión,
en este sentido me parece pincelada acertada la que dibuja
el comienzo del párrafo del tomo 14, página
542, de la edición de 1997 de la Enciclopedia Británica
en entrada dedicada al Platonismo y Neoplatonismo:
" [
]Este
último neoplatonismo aspiraba no solamente a ser un
sistema metafísico completo y coherente sino también
una completa teología pagana. El sostenimiento y defensa
de la vieja religión en un mundo de más en más
intolerante dominado por su triunfante rival, el Cristianismo,
fue uno de los principales asuntos de los platónicos
después de Plotinio. [
]"
Este párrafo
no deja de ser una muestra de la existencia y repliegue de
un paganismo tardío de probable origen caldeo -sin
eludir la definición de caldeo pero dejándola
de lado- que ya había sido zaherido previamente por
griegos y romanos antes de que el cristianismo diese cuenta
definitiva de él a pesar del soporte filosófico
del platonismo y neoplatonismo, no sin antes, griegos y romanos,
dar la impresión de que en el fondo estaban tratando
de ocultar los secretos e interioridades de una religión
mistérica que parece arrastrarse de tiempo atrás,
como trata de demostrar, entre otros muchos, Porfirio en la
ya mentada obra: El antro de las ninfas de la Odisea.
No deja de ser sorprendente que Porfirio -Tiro 234 d, C.-
Roma 305 d. C.-, no menos de siete siglos después de
escrita la Odisea largue el famoso opúsculo iniciándolo
de la siguiente forma:
"Sentido
enigmático tiene en Homero la gruta de Ítaca,
que describe con los siguientes versos [Odisea, canto XIII
102-112]:
Al extremo del puerto hay un olivo de anchas hojas
y cerca de él una gruta amena y sombría,
consagrada a las ninfas que llaman Náyades.
Dentro hay cráteras y ánforas
de piedra, donde fabrican sus panales las abejas.
Dentro hay grandes telares de piedra, donde las ninfas
tejen sus túnicas con púrpura marina, maravilla
de ver.
Y dentro aguas siempre manantes. Dos son sus puertas,
una del lado del Bóreas, descenso accesible a los
hombres,
otra del lado del Noto es, en cambio, sólo para los
dioses; jamás por ella
entran los hombres, sino que es el camino de los inmortales."
El
subrayado es mío.
Porfirio, después
de diversas consideraciones sobre la cueva: "[
]
Respecto a la cueva de Ítaca, Homero no se contentó
con decir que tenía doble acceso, sino que incluso
una puerta estaba orientada hacia el norte y la otra al sur,
que se podía descender por la del norte, pero por la
del sur no ha mencionado si se podía descender, sino
únicamente que:
"
jamás
por ella
entran los hombres,
sino que es el camino de los inmortales."
Queda, pues, por
investigar cuál es la intención de los que la
consagraron, si el poeta refiere un hecho histórico,
o bien su significado profundo, si su descripción es
una ficción. Ofreciendo la gruta una imagen y un símbolo
del cosmos, Numenio y su discípulo Cronio dicen que
en el cielo hay dos extremos: el trópico de invierno
en el límite meridional y el de verano en el septentrional.
El de verano está en Cáncer y el de invierno
en Capricornio."
arriba
No. Aplicado al
crónlech pirenaico, no. Es preferible la ambigüedad
de Homero: puerta del norte -Bóreas- y puerta del sur
-Noto-. Los tramos de la eclíptica que cruzan la Vía
Láctea, al norte de Aldebarán a los Gemelos
y al sur del Escorpión a Sagitario aparecen en numerosas
ocasiones resaltados en diferentes puntos, en tanto que Cáncer
no se ha mostrado -lo cual no quiere decir que no fuese representado
a pesar de su evidente falta de brillo- y Capricornio, salvo
en Auntbizkar, haciendo honor al topónimo, donde también
le acompaña Fomalhaut, no se deja ver; por contra,
Fomalhaut se detecta con tanta profusión que bien merece
ser tratado con tiento y mimo, como se viene haciendo, en
los lugares donde se muestra, circunstancia que no impide
decir que aquí esta estrella no parece querer contar
historias astronómicas solsticiales aunque sí
del Noto misterioso, iniciático y profundo, diríase,
en el estado actual de la cuestión, que pudiera tratarse
de una leyenda 'caldea' relacionada con Ea y Oanes que obliga
a tener en cuenta manifestaciones de autores excesivamente
esotéricos.
Las informaciones
bibliográficas referentes a posibles relaciones entre
almas y planetas son muy variadas, de entre ellas se han elegido,
por su concisión y posible analogía con el espíritu
del crónlech pirenaico, los párrafos siguientes
de Franz Cumont en la Pág. 194 de Astrology and
Religion among de Greeks and Romans:
"3. La más
baja de las siete esferas de los planetas, la de la luna,
separa el dominio de los elementos violentos e inquietos sujetos
al destino, de la de los dioses eternos donde todo es orden
y estabilidad. ¿ Qué sucede con las almas que
entran en la zona celeste y dónde se sitúan?
En otras palabras, ¿dónde está la morada
del X espíritu? -tercera cuestión que debemos
de examinar-.
Las gentes no alcanzan
ideas muy precisas sobre este punto: vacilan, se contentan
a sí mismos con la afirmación general de que
el alma está "entre las estrellas". Al comienzo
de sus poemas, Lucano dirigiéndose a Nerón y
Estacio? a Domiciano ambos se preguntaban qué parte
de los cielos ocuparían estos emperadores después
de su apoteosis: ¿montarían en el carro en llamas
del sol?, ¿ocuparían su puesto como nuevas estrellas
entre las constelaciones? O, ¿incluso el mismo Júpiter
en lo alto de los cielos les daría su espíritu?
En igual sentido los teólogos dudaban dónde
situar los Campos Elíseos. Los estoicos habían
declarado ya enfáticamente que estos no estaban situados
en las profundidades de la tierra, como creían los
antiguos griegos. De conformidad con su sistema de interpretación
física de los nombres mitológicos, 'Acheron'
se volvió el aire, Tártaro y 'Pyriphlegethon'
las zonas del fuego y del granizo. Así como creyeron
localizar los Campos Elíseos, en ocasiones en la luna,
otras entre la luna y el sol, algunas veces en la esfera de
las estrellas fijas y particularmente en la Vía Láctea,
otras más allá de esta extrema esfera de los
cielos, fuera de los límites del mundo. Entre las varias
doctrinas hay dos de las cuales tenemos más precisa
información de los autores antiguos. Una es establecida
por Plutarco después de Demetrio de 'Tarsus': se trata
de una combinación de las ideas de Posidonio con las
creencias religiosas de los misterios. De acuerdo con esta
doctrina, el hombre está compuesto de cuerpo (soma),
alma nutricia (yuch), y razón
(nouz). El cuerpo está hecho
de tierra; el principio vital que lo alimenta y produce su
crecimiento, es lunar; la razón viene hacia nosotros
desde el sol. La muerte rompe desde el cuerpo el alma nutricia
y el alma racional; el primero es deshecho en la luna, la
última finalmente, después de purificación
completa, vuelve a ascender hacia su manantial original, la
fuente de toda luz.
Esta doctrina fue
adoptada por aquellos que miraban al sol como al dios principal.
Pero cuando, como hemos explicado, el paganismo renunció
a la creencia que el sol es el dios del mundo, la Causa Primera,
y situó al Ser Supremo más allá de los
límites del mundo sensible, entronizándole por
encima de las esferas planetarias en lo más alto de
los cielos, la morada de la santidad fue transferida naturalmente
al trono de la divinidad; y una teoría más complicada
que la de la inmortalidad solar, pero sin duda solamente procedente
de ella, prevaleció hacia el fin del Imperio romano.
Esta sicología,
que debió su triunfo a los cultos astrológicos
de Asia, profesó para establecer una división
de siete casillas en el alma, a la cual corresponden siete
creaciones. Dicha sicología, enseñaba que nuestra
alma desciende desde lo alto de los cielos a este mundo sublunar,
pasando a través de las puertas de las esferas planetarias,
y así a su nacimiento el alma adquiere las disposiciones
y las cualidades peculiares a cada una de estas estrellas.
Después de la muerte el alma recupera su casa celestial
por el mismo camino. Entonces, cuando atraviesa las zonas
del cielo, que están situadas una encima de otra, se
desprende ella misma de las pasiones y facultades que había
adquirido durante su descenso a la tierra, como si fuesen
prendas de vestir. Hacia la luna se desprende de su energía
vital y alimentaria, hacia Mercurio de su concupiscencia,
hacia Venus de sus deseos amorosos, hacia el sol de sus capacidades
intelectuales, hacia Marte del ardor guerrero, hacia Júpiter
de sus sueños ambiciosos, hacia Saturno de sus tendencias
a la pereza. Es despojada, descargada de toda sensibilidad,
cuando alcanza el octavo cielo, para gozar allí, como
una esencia sublime, en la luz eterna donde viven los dioses,
felicidad sin fin.
Entonces,
todas estas doctrinas, a pesar de diferencias de detalle,
enseñan que las almas, descendían de la luz
de arriba, eran elevadas hacia la región de las estrellas,
donde moraban para siempre con estas radiantes divinidades.
Esta escatología de origen "caldeo", desplazó
gradualmente a todas las demás durante el Imperio.
Los Campos Elíseos, los cuales no sólo los antiguos
griegos, sino también los seguidores de Isis y Serapis,
localizaban todavía en las profundidades de la tierra,
fueron transferidos al éter que dejan las estrellas,
y el mundo subterráneo se volvió desde entonces
la oscura morada de los espíritus malévolos.
Esta idea, una novedad en Europa, había sido de tiempo
atrás la del dualismo persa que los misterios de Mitra
importaron al oeste. Su teología contrasta sistemáticamente
la oscuridad infernal, en la cual están sumergidos
demonios y réprobos, con las brillantes moradas de
los dioses y los elegidos."
En resumen:
Con múltiples
variantes, precisamente manifestadas en la literatura clásica,
durante el paganismo tardío se creía que las
almas descendían de la 'luz de arriba' a través
de las esferas de los planetas y al morir se elevaban de nuevo
por el mismo camino hacia la región de las estrellas
donde moraban los dioses. Esta escatología fue de 'origen
caldeo'.
arriba
Tratando de realizar
un estudio gráfico de la puerta sur de entrada de las
almas a su muerte en los cielos , con la seguridad que proporciona,
gracias a los clásicos, el conocimiento de su existencia
en la Antigüedad, en el primer milenio a. C., época
que todo indica fue construido el crónlech, no parece
arriesgado aceptar de Franz Cumont, "a pesar de diferencias
de detalle" en las doctrinas religiosas de entonces,
que la escatología que inspiró el crónlech
pirenaico no se diferencie grandemente de la por él
descrita. Deben de hacerse, sin embargo, a fin de poder descodificar
el crónlech, las abstracciones necesarias para imaginar
cual pudo ser la expresión gráfica del, digamos,
'camino de las almas' hacia los cielos por la puerta celeste
sur que en los círculos estudiados estamos viendo que
se construyó, más que un punto concreto, en
el tramo de la eclíptica que cruza la Vía Láctea
del Escorpión a un Capricornio un tanto inusual por
cuanto con frecuencia se encuentra bajo la férula de
Fomalhaut. En el caso de Okabe, como en los de Gera Suge y
Agiña I, el 'camino de las almas', por la puerta de
los dioses, se inicia junto a Antares, a
del Escorpión, en tanto que en otros emplazamientos
se efectúa en otros puntos del citado tramo.
En Agiña
I, decíamos, se muestra la 'puerta de los dioses' en
el mismo punto que en Gera Suge y Okabe, junto a Antares.
Agiña I, desde Okabe se encuentra al pie de Peñas
de Aia a unos 300°, al sur del grupo se halla el dolmen
de Agiña, al estudiar dicho grupo quedó escrito,
entre otras observaciones:
"Lo más
concluyente de la visita que fue repetida al día siguiente
y el 1/02/98, fue la obtención del convencimiento de
que el dolmen de Agiña, citado en el estudio de Del
Barrio y situado a unos 80 metros y 214° del crónlech
4, conceptualmente pertenece al grupo de crónlechs
en estudio. El citado dolmen tiene la cista orientada a 120°,
dirección que vuelve a estar señalada por unas
piedras que se encuentran en la periferia del túmulo
del crónlech por esos grados y va a parar -aquí
quería llegar- a un Pico de Orhi que destaca singularizado
y recortado por el paisaje, de forma piramidal, de la línea
de horizonte que baja del Auza. Un Orhi neto, blanco y piramidal
que recuerda al que se ve desde Okabe. No quiero todavía,
lo hago un poco más adelante de la mano de escritos
ajenos, desenmarañar el posible significado de semejante
pirámide blanca ensalzada por el paisaje; no obstante,
afirmo sin temor a equivocarme que en ese sincronismo celeste
de estrellas que nacen y se acuestan en montañas señeras,
en este caso Orhi y Antares al orto y la ringlera que se ha
citado y concretará al poco tragadas en su ocaso por
Peñas Aia, radica una de las esencias del crónlech
pirenaico ; al igual que, en su día, en Pagolletako
Gaña, vimos nacer a Sirio en Orhi mientras Altair se
iba por Izarraitz."
En definitiva, un
dolmen con cista apuntando a un Orhi piramidal, como apunta
la puerta del 13 de Okabe que se piensa se trata de Antares,
en tanto que en Gera Suge el testigo singular de los 120°
del crónlech 5 -Antares-, se orienta a otra montaña,
digamos, sagrada, Mendaur en la que hoy, en su cumbre se encuentra
una ermita bajo la advocación de la Santísima
Trinidad. Los círculos de un grupo, situados entre
otros que muestran y encajan una zona de la eclíptica
estelarmente reconocible, que no se pueden enlazar gráficamente
con coherencia astronómica como estrellas, forzosamente
tienen que representar, al tratarse de la banda zodiacal,
planetas. No cabe otra interpretación gráfico-astronómica.
Sabemos por experiencia, que este tipo de círculos
que representan planetas, suelen ser un tanto atípicos
teniendo en bastantes ocasiones carácter tumular o
dolménico, o ambos, según los casos. Este hecho
se da también con alguna frecuencia en los círculos
que corresponderían al círculo polar -¿fue
éste, para los constructores del crónlech, la
'morada de los dioses'?-.
Resulta duro imaginar,
sin que nadie lo haya contado, 'que las almas al morir subían
al cielo desde los planetas que pasaban por la 'puerta de
los dioses', a los que se encaramaban desde las cumbres de
ciertas montañas señeras'. Parecen historias
de caldeo -en este caso charlatán-, moderno. Sin embargo,
el cuento parece corresponder, con diferencias comprensibles,
con los descritos por otros, en este sentido, puede ser útil
recordar, lo dicho en Agiña I:
"Reflejado
el citado hecho objetivo fundamental, en punto y aparte como
algo en estudio pero que reclama atención trato de
acercarme someramente a las creencias de la época,
esta vez de la mano de Astrology and Religion among de
Greeks and Romans, Franz Cumont -1912- de donde, entre
muchos párrafos ilustrativos -en realidad el libro
entero no tiene desperdicio-, aparto los siguientes:
Página XXIII:
"Nuestro objetivo en este curso de lecturas se limitará
a mostrar cómo la astrología oriental y el culto
a las estrellas transformó las creencias del mundo
grecolatino, que en períodos diferentes la siempre
creciente fuerza de su influencia y por su mediación
establecieron un culto sideral en el Oeste que fue la cumbre
del antiguo paganismo."
Página 2: "Solamente,
el país natal de la 'mitología astral' debe
buscarse, no a orillas del Nilo sino del Éufrates."
Página 4:
"Ello facilita -se refiere a la concepción astral
del universo- la clave de interpretación de Homero
así como de la Biblia. En particular, todo el Antiguo
Testamento estaría aclarado por una serie de mitos
siderales. Los patriarcas son 'personificaciones del sol y
de la luna,' y las tradiciones de los Libros Sagrados son
'variaciones de ciertos temas', cuyo significado real se encuentra
solamente cuando son transferidos a los fenómenos celestes."
Página 16:
"Ellos creían que en los complicados dibujos de
las estrellas que brillaban en la noche, podrían reconocer
formas fantásticas de monstruos polimorfos, de objetos
extraños, de animales sagrados, de personajes imaginarios
-alguno de los cuales todavía figura en nuestros mapas
celestes."
Página 17:
"El firmamento fue de ese modo incesante escena de combates,
alianzas, y amores, y este maravilloso espectáculo
dio vida a una mitología exuberante en la cual aparecieron,
sin someterse a ninguna ley sino a sus propias pasiones, todos
los héroes de la fábula, todos los animales
de la creación, todos los fantasmas de la imaginación."
Página 24:
"Las nuevas doctrinas fueron reconciliadas o combinadas
con los viejos credos colocando la morada de los dioses entre
las estrellas o identificándoles con éstas."
Página 36:
"Nuestro interés se limita a un punto particular,
a saber, cuándo y cómo el semítico culto
a las estrellas vino a modificar las antiguas creencias de
los helenos.
Todo culto sideral,
propiamente llamado, fue originariamente extranjero tanto
de los griegos como de los romanos-"
Página 183:
"2. Esto nos trae una segunda cuestión que nos
hemos formulado nosotros mismos: ¿Cómo suben
las almas hacia las estrellas?
Puede decirse que originariamente usaban todo tipo de locomoción:
ascendían a los cielos a pie, a caballo, en carruajes
y todavía tenían el recurso de volar. Entre
los antiguos egipcios el firmamento fue concebido estando
tan cerca de las montañas de la tierra que era posible
subir a él con la ayuda de una escalera.
[
] La idea
que el divino cochero conduce un carro a través de
los campos del cielo existía desde muy lejanos tiempos
en Siria así como en Babilonia, Persia y Grecia. Los
caballos y carro de fuego que llevaron al profeta Elías
en un torbellino, son muy probablemente los caballos y el
carro del sol.
[
] Finalmente,
hay una ampliamente extendida creencia de origen sirio que
las almas vuelan a los cielos en la espalda de un águila.
De acuerdo con la historia, Etana en Babilonia, como Ganimedes
en Grecia, fueron portados de esta manera. "
Página 201:
"La doctrina de la inmortalidad sideral es ciertamente
la más elevada que la antigüedad concibió.
Fue en esta forma definitiva que el paganismo se paró.
Esta creencia no desapareció posteriormente con él;
y todavía después de que las estrellas han sido
desposeídas de su divinidad, sobrevive en alguna extensión
la teología que la creó. [
] En general
las almas continúan siendo representadas pasando a
través de las esferas de los cielos en orden a alcanzar
la morada del Más Alto. ¿Puedo recordarles que
todavía el Dante estuvo inspirado por estas ntiquísimas
concepciones astrológicas?"
arriba
Con
posterioridad, a cuanto se viene diciendo, e visto confirmado
en otras obras y autores la ratificación ampliada de
buena parte del contenido de estas notas. En este sentido
se debe destacar:
- La obra completa de André Le Buffle, 'professseur
émérite à l'Université d'Amiens,
est un des rares spécialistes de l'astronomie antique'
que será citado también en otros apéndices.
Aquí comentamos el interés de su obra Le ciel
des Romains editada por De Boccard, Paris, 1989. De ella,
en esta ocasión, relacionado con este apartado se debe
de tener en cuenta, a partir de la página 113 y siguientes
de la citada obra, el capítulo X, titulado: Astronomie,
philosophie et religion , dividido en siete apartados
de los que, en esta ocasión, se podrían elegir:
2. Le mysticisme astral, 3. Voyages interplanétaires
des âmes y 4. Isis y Mithra. Los dos primeros
constituyen un refrendo erudito y ampliado, de parte de cuanto
se viene diciendo referido, principalmente, al mundo clásico,
añadiéndose citas de otros autores clásicos
olvidados en este escrito que abundan e ilustran la esencia
de lo que se viene apuntando en relación con los títulos
de las secciones 2 y 3.
El apartado referido a Isis y Mitra, merece párrafo
aparte, ya que, sobre todo Mitra lleva meses llamando la atención
del autor tanto en la bibliografía como sobre el terreno.
Ahora, de cuanto escribe Le Buffle, por conveniencia
del guión, se entresaca: " Le calendrier liturgique
reflète l'année astronomique: au solstice d'hiver,
naissance de Pétrogéne (Mithra naît du
rocher); tauroctonie à l'équinoxe de printemps.
Interviennent aussi dans l'iconographie mithriaque le Scorpion,
le Serpent (Hydre) avec la Coupe, plus rarement le Chien."
A estas alturas, después de quince años de trabajo
tras religiones astrales conocidas y desconocidas, el autor
comienza a tener ideas propias sobre algunas cuestiones incluido
el significado de las habituales representaciones de la tauroctonia
mitraica; sin embargo, en esta ocasión, el caprichoso
y casual camino que conduce toda investigación honrada
ignorante de dónde debe de llegar, lleva a buscar en
lecturas cercanas, en este caso a Joscelyn Godwin en Mystery
Religions in the Ancient World, Thames and Hudson, 1981,
página 108, pie de figura 72 Aion con las llaves "
La imponente figura del dios de cabeza de león se encuentra
con frecuencia en la proximidad de los monumentos mitraicos
Sus
llaves cierran las dos puertas solsticiales. La de plata es
para la puerta de Cáncer que leva al Camino de los
Antepasados (Pitri-yana) y hacia la reencarnación.
La de oro es para la Puerta de Capricornio, el Camino de los
Dioses (Deva-yana)
"
Las asociaciones de ideas son asunto curioso, que vuelven
a dar nuevo salto, ahora, hacia Thomas D. Worthen en The
Myth of Replacement (Stars, Gods, and order in the Universe),
The University of Arizona Press, 1991, página 181:
"
it is composed of two etyma we have just discussed:
purvi, "first", and yoni, "vagina, womb
(compare Nabhoyoni, "Sky Vagina")." Visto
lo cual, cada uno, libre el pensamiento, compara, en general
cosas diferentes de acuerdo con el acervo personal. Y, como
somos raros y cada uno husmea en propio camino y asocia, no
puede ser de otra forma, sus propias ideas, a uno le vienen
a la memoria: que las dos Bayona, la cantábrica y la
atlántica, emparedan a tres ríos con el nombre
de Deva, y, más importante en este momento, continuando
la franja Peñas de Aya/ Pico de Orhi, alineado en ella
se encuentran los montes o picos Petrechema y Petregema de
camino a un cercano, en el Valle de Hecho, Guarrinza y a una,
hoy, Corona de los muertos que, vistos sus alrededor de ochenta
crónlechs, diría, más bien, Corona de
los meses, pero esa es otra historia, que diría Ende.
-¿Y?
- Nada, no vale la pena de ponerse la zancadilla uno mismo
cuando todavía no ha logrado, en quince años,
llegar a dialogar sobre asuntos geográfico-astronómicos
del crónlech
- Las dos obras de Pierre A. Riffard: L'ésotérisme
(qu'est-ce que l'ésotérisme? Anthologie de l'ésotérisme
occidental) Robert Laffont 1990, et, Ésotérismes
d'ailleurs (les ésoterismés non occidentaux:
primitives, civilisateurs, indiens, extrême-orientaux,
monoteistes) Robert Laffont 1997. (Para otro momento)
El núcleo de toda esta historia, en cuanto se ha desbrozado
ya un poco geográfica y astronómicamente, y
dado un repaso a la toponimia del crónlech y aledaños
bajo 'nombrador vasco' que dice Alberto Porlan en Los nombres
de Europa, Alianza Editorial 1998, resulta complejo por
diversos motivos, principalmente: de atrás hacia delante
en el tiempo se aprecia como telón de fondo un sustrato,
en cuanto a lo religioso, claramente mesopotámico,
tanto por la evidencia de la subsistencia en la toponimia
de la tríada de dioses babilonia en versión
acadia Anu, Enlil -Bel- y Ea, como por los conocimientos astronómicos
reflejados en el crónlech que conducen forzosamente
a la existencia en el pasado pirenaico de una religión
astral de la que tan importante y sugestivo resulta ahondar
en sus fundamentos como en su origen en el tiempo. Dejando
de lado los fundamentos, para desarrollarlos más adelante
o en otro lugar, nos centramos en las preguntas que plantea
la religión astral, con la ayuda, una vez más,
del inevitable Franz Cumont, quién en Astrology
and Religion among the Greeks and Romans dice en la página
23 y siguientes: "
El profesor Jastrow, el mejor
juez, en estas materias, no titubeo en considerar como el
verdadero culto astral al que se realizó en Babilonia
bajo la influencia de teorías aprendidas y desarrolladas
por la clase sacerdotal, como una religión nueva.
Las nuevas doctrinas fueron reconciliadas o combinadas de
forma aproximada con los viejos credos situando la morada
de los dioses en las estrellas o identificándolas,
al final, con ellas.
Puede considerarse como probado
que esta religión astral se estableció en el
siglo VI a. C., durante el corto periodo de gloria del segundo
imperio babilonio y después de su caída, cuando
nuevas ideas del este y del oeste fueron introducidas en el
valle del Éufrates primero por los persas y luego por
los griegos. Si, como veremos, el dialogo platónico,
el Epinomis, está inspirado por esta religión,
ésta había formulado ya alguno de sus principales
dogmas antes del siglo IV a. C.. Las características
esenciales de su teología son conocidas por nosotros,
no por textos nativos sino por la información suministrada
en creencias "caldeas" por escritores del oeste.
La palabra Caldaios, Caldeos, llevó
muy diferentes significados entre los antiguos, según
los tiempos.
"
La opinión
de Cumont sobre la época histórica del nacimiento
-600 a.C.- de las religiones astrales, parece bien fundamentada
y es coincidente con la de otros autores. En consecuencia,
se acepta su propuesta sin discusión haciendo la observación
de que el crónlech pirenaico parece coetáneo
de la religión astral nacida en Babilonia y, en ocasiones,
algo anterior. El crp, sin embargo, puesto que no ha quedado
constancia escrita de su significado, pertenece a la protohistoria;
en buena lógica, sólo es comprensible el olvido
de su significado si hubo una represión contra su sentido
religioso o si se trataba de una religión mistérica
cuyos iniciados, en un momento dado callaron o se fueron.
Tengo la impresión personal de que hasta bien entrada
la edad media, algo se supo -desarrollar asunto Colegiata
de Roncesvalles-. De otra parte, parece, que Platón,
entre otros, da luz tanto a aquella religión astral
como al crónlech tanto en el Epinomis como en otras
obras, tal el Timée del que se extrae de la traducción
de Luc Brisson, GF- Flammarion, 1996: 54c-54ª, página
155: " Et d'abord que le feu, la terre, l'eau et l'air
soient des corps, c'est une évidence pour tout le monde,
je suppose; or, tout ce qui appartient á l'espece des
corps possède aussi la profondeur. Mais, á son
tour, la profondeur se trouve, de toute nécessité,
enveloppée naturellement par le plan. Toute face plane
limitée par des droites391 est issue de
triangles. Or, tous les triangles procèdent de deux
triangles qui ont chacun un angle droit et les autres aigus;
l'un a de part et d'autre une partie de l'angle drot divisé
par de côtés égaux, tandis que l'autre
a des parties inégaux392. Voilà bien
ce que nos supposons être le principe du feu et de tous
les autres corps, en progressant dans une explication qui
combine vraisemblance et nécessité393.
Quant aux principes encore antérieurs à ceux-là,
dieu les connaît et parmi les hommes ceux que ce dieu
a en amitié394."
Las notas del traductor,
dicen:
" 392. Triangles
rectangles, isocèle et scalène respectivement.
393. Il s'agit d'
"une explication vraisemblable" (tón eikóta
lógon), puisqu'elle porte sur le monde des choses
sensibles (sur le sens de cette expression cf. L'Introduction,
p. 70-1); mais cette explication se trouve en rapport avec
la nécessité, qui vient d'être définie
comme la khóra portant la trace des quatre éléments
(cf. Supra, 52e-53b). En définitive, le démiurge
va transformer cette nécessité, en faisant de
ces ébauches d'éléments des figures géométriques
régulières.
394. Ce passage
a été invoqué à l'appui de l'existence
d'une doctrine non écrite réservée à
des initiés. Pourtant, une telle hypothèse ne
s'impose pas. On peut tout simplement penser que, par cette
remarque, Timée se borne à indiquer que la difficulté
qu'elle présente réserve l'explication qu'il
va proposer à un tout petit nombre de êtres humaines,
les philosophes (cf. Phédre 278d). On se souviendra
de la distinction qui, concernant l'intelligible et l'intellection,
vient d'être faite entre le tout venant et le petit
nombre de ceux qui peuvent imiter les dieux, jusqu'à
un certain point (cf. Supra, 51e)."
Referido al crp
en el texto del Timeo, el autor tiene subrayados los textos
transcritos, poniendo un énfasis especial en los "deux
triangles" y en la frase "Quant aux principes encore
antérieurs à ceux-là, dieu les connaît
et parmi les hommes ceux que ce dieu a en amitié."
Destacando igualmente de las notas: "392. Triangles rectangles,
isocèle et scalène respectivement." Y,
"394. Ce passage a été invoqué à
l'appui de l'existence d'une doctrine non écrite réservée
à des initiés." En tanto que en el margen
de la página 155, escribió a lápiz: "¡ojo!
Al T.V. y al T.I." , en referencia al Triángulo
de Verano -Vega, Deneb, Altair- y al Triángulo de Invierno
-Betelgeuse, Proción, Sirio-, al escaleno y al isósceles
respectivamente -¿los luego cartabón y escuadra
masónicos?-, presente el primero con buena conservación
y en compañía de un asterismo de norte en el
grupo 0100-01-12 Errekalko y el segundo, mal conservado
en el grupo 0100-01-16 Burnin Buru, y a medida que
va estudiando y retorciendo topónimos por aquí
y por allá en función del significado astronómico
de los círculos, hasta, sin querer, encontrarles, en
ocasiones, más de un significado astronómico-religioso
coherente, va tomando conciencia del riesgo del divertimento
etimológico puesto que, al menor descuido, la coherencia
puede convertirse en fantasía; no obstante, en una
investigación tan importante es no caer en la fantasía,
como no seguir las sugerencias y guiños que el desarrollo
del trabajo va haciendo, así, leer 'Errenkalco'
-'erren'=escaleno; 'kalco'= calco, es decir, 'calco, copia
del escaleno'- donde dicen Errekalko, vistos e interpretados
los veintiún, 21, crónlechs del lugar, más
que correr un riesgo se recupera un concepto de alta probabilidad
relacionado, como se ha dicho repetidamente, con los dos citados
triángulos celestes al nacimiento de Sirio, momento
en que se completaba la formación del Triángulo
de Invierno en sincronismo con el deshacimiento del de Verano
iniciado con la puesta de Altair, al tiempo que la Osa Mayor
cumplía su culminación inferior por la referencia
de su h, Alkaid. Tal vez sea suposición
de alto riesgo creer que cuando Platón dijo: "Quant
aux principes encore antérieurs à ceux-là,
dieu les connaît et parmi les hommes ceux que ce dieu
a en amitié", se estaba refiriendo a estos
triángulos estelares, sin embargo, tal hipótesis
refuerza la idea con el Epinomis de que Platón, con
independencia de cuanto dejó dicho en sus escritos,
pudo ser conocedor de 'doctrinas no escritas', tan del gusto
de su época, entre las que ésta de los triángulos,
en versión astral, pudo tener cabida.
arriba
" En ésoterisme,
les livres clairs sont en fait des livres obscures, et les
livres obscures restent des livres obscures." - Pierre
Riffard, Ésotérismes d'ailleurs, p. 25.
No digamos, de mis explicaciones de profano que, sin querer,
vanalizan aquello que fue misterio propiciando malentendidos
y descalificaciones en el preciso instante de darlos a conocer,
cuando en realidad la estructura del misterio del crónlech
está a la vista de cualquiera que desee estudiarlo,
aunque, es preciso aclarar que requiere un esfuerzo difícil
de realizar por quién no cree en su existencia, o,
mejor dicho, no admite que, con independencia de nuestras
creencias de hoy, existió en aquél pasado en
el Pirineo una religión astral que dio vida a su crónlech,
para cuyo descubrimiento no hace falta comulgar con esas viejas
creencias sino, suponiendo que existieron, acercarse a ellas
con la modestia e inocencia de aspirante a iniciado de la
mano de los monumentos y de las doctrinas y conocimientos
de la época que los vio nacer, desaprendiendo previamente
técnicas en disciplinas que, cualquiera sabe porqué
dado su fracaso de más de un siglo para ni siquiera
intuir el significado del crónlech, se han convertido
en ciencias con reglas. Reglas preconcebidas e inamovibles
a las que el investigador de buena fe intenta ajustar sus
hipótesis hasta que un día -nunca hay un día
sino una toma de conciencia progresiva- uno se libera de ataduras
ajenas y comienza a pensar por cuenta propia. Joscelyn Godwin
en la introducción de Mystery Religions in the ancient
world, Thames and Hudson, 1981, lo dice mejor: "
Durante demasiado tiempo hemos aprendido acerca de la religión
antigua de los académicos incrédulos y de los
cristianos chovinistas, divorciados de un lado de la fe y
de otro de la vida. Tengo el respeto más grande por
el trabajo y dedicación de nuestros arqueólogos
y clásicos, pero no por al actitud de acercamiento
a los misterios con el mismo espíritu que a una clasificación
de fragmentos de cerámica. Previamente el estudio de
las religiones actuales está huyendo del agnosticismo
obligatorio que acostumbra a ser demandado por la moderna
Academia; y el caso no debería ser diferente con la
religión antigua. No quiero saber acerca de Platón
de un positivista lógico sino de un platónico.
¿Es posible comprender en cuál de ellos no se
puede creer?.
Mi marco de referencia
es la "Filosofía Perenne", que utilizo a
falta de un término mejor que denote la filosofía
que asuma una unidad transcendente detrás de todas
las religiones, y vea todas ellas como intentos, cada uno
válido para cada tiempo y lugar, para apuntar al verdadero
blanco de la existencia humana. Mucha gente puede aceptar
esto aplicado a las grandes religiones en vigor hoy en día:
hinduismo, budismo, cristianismo, islamismo. Pero es cosa
diferente cuando se aplica a religiones tan remotas como las
de Cibeles, Mitra u Orfeo. Con frecuencia, éstas son
miradas simplemente como intentos incongruentes y, más
bien, pasados de moda, de reparar una pérdida de fe
en la vieja religión romana. Ellas fueron mucho más
que esto. Tuvieron millones de devotos -seres humanos no tan
diferentes de nosotros mismos- que vivían y morían
en estas -para nosotros- extrañas creencias.
Un esfuerzo deliberado
de imaginación es necesario para comprenderlas. No
basta simpatizar con el impulso religioso en general: uno
debe poner su propio yo en el lugar, digamos, de una persona
para la cual Cibeles es Dios, y todo lo que esto pueda significar.
En el caso de una iniciación a un Misterio, uno debe
de imaginar la historia entera de su vida, aquí y ahora,
girando alrededor del gran acontecimiento. Considere los puntos
importantes de su vida, los pasos irrevocables y las decisiones
que más han afectado su progreso del nacimiento a la
muerte: casamientos, la elección de una carrera, encuentros
con personas extraordinarias
Imagine que estos se esfuman
en importancia en comparación con su iniciación
en los Misterios de la Gran Madre por medio del taurobolio
-francés: taurobole-, el ritual sacrificio del
toro, Visualícese usted mismo durante los días
de preparación: su nerviosismo, el largo y difícil
aprendizaje del evento, culminando en el momento que usted
está en el pozo y está empapado en la sangre
caliente del toro que expira en la plataforma superior. Esta
es una de las cosas para las que ha vivido, y no será
usted el mismo nunca jamás.
Las experiencias
y materias relacionadas con el Misterio no son de la incumbencia
de todo el mundo, y frecuentemente, son inaccesibles incluso
imaginadas para todos aquellos que no las comparten. Cuanto
más intensas son, más privadas tienden a ser:
si son aireadas en público, corren sólo el riesgo
de ser malentendidas. Por esto son 'religiones mistéricas'.
Los misterios son cosas guardadas en silencio, en orden a
evitar argumentos necios y malentendidos -y, en ciertos tiempos
y lugares, simplemente para guardar la cabeza. La gente en
masa es xenófoba y odia todo lo que no entiende. Si
usted ha encontrado una perla, no la tire a los cerdos, 'por
temor de que se revuelvan y le echen violentamente'.
El silencio fue
mantenido en la antigüedad con tan admirable rigor, que
el investigador inquisitivo puede descubrir muy poco de que
sucedió en los ritos de estas religiones. Las únicas
cosas que fueron sometidas a escritos fueron aquéllas
que podrían ser publicadas generalmente; para el resto
la memoria fue la mejor tumba y el silencio el mejor guardián.
Pero el más elocuente lenguaje de los misterios no
es verbal sino simbólico. Los símbolos eluden
la limitadora precisión de la palabra, una precisión
que fija las ideas como mariposas en solo plano, mientras
deberían ser libres para revolotear arriba y abajo
a todos los niveles del ser y del significado. Sucede que
en este libro muchas de las imágenes visuales son susceptibles
de multitud de interpretaciones, de las cuales solamente una
es sugerida en la leyenda al pie.
El cambio continuo de niveles y de perspectivas, que puede
parecer caprichoso a primera vista, es un deliberado ejercicio
en la expansión de la mente hacia el simbolismo."
Realmente
resulta asunto enmarañado este del crónlech
en el que paisaje, toponimia, astronomía y religión,
se entrecruzan formando una maraña tejida con hilos
de Ariadna.
-Resuma por favor.
-No quiero, antes no podía, ahora no sé si podría,
pero tengo claro, clarísimo, que no quiero y si no
estuviesen disolviéndose los monumentos como azucarillos
en un vaso de agua, callaría. La literatura clásica
y sus más eruditos valedores, van dejando constancia
en sus escritos tanto del espíritu que impregnó
el mundo antiguo, como de la similitud y relaciones entre
las leyendas y creencias de distintos personajes susceptibles
de haber sido representados en los cielos, en este sentido,
vamos a seguir los pasos de Orión y Sirio y de alguno
de los nombres que tuvieron, procurando siempre no dar opinión
personal, salvo necesidad, prefiriendo opiniones autorizadas
ajenas, aunque la referencia expresa no se hiciese con ánimo
de aclarar historias pirenaicas.
En este
sentido, para comenzar por algún sitio -igualmente
se podría escoger otro cabo- se empieza por retazos
de Karl Kerényi, Dionisios (Raíz de la vida
indestructible), Editorial Herder S.A., 1998, suponiendo,
cosa que dudo, que ésta sea una forma adecuada para
acercarse tanto al espíritu de Kerényi como
de su obra.
- P. 50: " Dionisios se presentaba a los griegos sobre
todo como el dios del vino, el dios del toro y el dios de
las mujeres."
- P. 63 y siguientes, :"
En griego la llamaban opora:
una denominación de difícil traducción,
por cuanto no sólo significa el período sino
también sus frutos. Homero conoce a Sirio como el 'can
de Orión'. En cuanto Alpha Canis, la estrella
pertenece al gran cazador cuya gigantesca figura ya domina
el cielo durante meses y lo seguirá dominando hasta
sucumbir mordido por el celestial Escorpión.
- Opora, cuya estrella es Sirio según Homero,
ya no coincide con el otoño precisamente cuando la
estrella sale por primera vez al atardecer. Su duración
abarca unos cincuenta días, partiendo de la primera
mitad de julio hasta mediados de septiembre, cuando la posición
de Orión en el centro del cielo y la salida temprana
de Arturo daban, según Hesíodo, señal
para el comienzo de la vendimia. Las Leyes de Platón
nombran los dos regalos de este período: tesoros que
pueden guardase, o sea, los frutos, y algo más sublime
y más difícil de guardar -athesauriston-:
la alegría dionisíaca. Dionisíaca -y
quizás el propio Dionisio- es a juicio de Píndaro
la 'luz pura del estío' ('hagnon phengos oporas').
Un pintor de vasos del siglo VI escribió al lado de
la infantil figura del dios que emerge del muslo de Zeus:
Dios phos, 'Luz de Zeus'. Esta luz era en su origen
Sirio y el regalo que prometían las viñas ya
verdes era obsequio de esta estrella ambivalente."
Kerényi,
continúa desarrollando y mostrando equivalencias, Dionisio
/Orión-Sirio, de las que se pueden entresacar, en orden
a similitudes encontradas en el camino del crónlech
y sus aledaños: "Según dicho relato, un
cazador salvaje -esta característica quedó reflejada
en el nombre de Oresteo, 'hombre de las montañas',
que sugiere la palabra Orión-
": "En
Cnosos aparece el nombre de i-wa-ko, cuya lectura griega puede
ser, Iakos, Iachos, en Cnosos y en Pilos también se
observa con frecuencia la palabra i-wa-ka. Con ésta
se asocia la palabra Iakar, totalmente extraña a la
lengua griega, que es un nombre para designar a Sirio. Una
historia egipcia podría citarse para explicar estos
nombres, Iacar, Iaco."; "Iaco, invocado en voz alta,
es la 'estrella portadora de luz de los misterios nocturnos'.";
Zagreo. "Un cazador que atrapa vivos a los animales se
llama en griego zagreus." Hasta llegar a Ariadna, cuyo
hilo, dice, 'conduce al corazón de la religión
cretense'. Pero no estamos en el corazón de la religión
cretense sino en la similitud y relación astral de
alguno de sus personajes, que, en la caso de Ariadna
"recibió
del dios la corona que como 'corona de Ariadna' brilla en
el cielo: la Corona Borealis."
Estas interesadas
y someras elecciones de textos ajenos a los que se les puede
añadir buen número de citas de parecida orientación,
pretenden llamar la atención, no con ánimo resolutivo
todavía, sobre el trasfondo astral que subyace tanto
sobre el crónlech pirenaico y la religión o
religiones que pudieron inspirarlo, como sobre la toponimia
que le circunda. Así, sugerir paralelismos entre nombres
arriba citados y los más cercanos de Eriste, Jaca -Iaca-,
Hecho, Orión, Orhi, Orisson, más que toma de
riesgos que se tratarán de ir reflejando en el apéndice
correspondiente, pretende ser paulatina toma de conciencia
de cuanto pudo representar el crónlech a la luz proporcionada
por los conocimientos y testimonios de la época en
otros lugares mejor estudiados.
En este orden de
ideas, lo mismo que se consideró -creo que al tratar
los grupos de Izurrizti- que el espíritu que inspiró
la construcción del crónlech, parece mostrarse
como pre-estoico; hoy, además, me atrevería
a calificarlo de pre-mitraico, sin eludir el esoterismo anejo
a las religiones mistéricas, enfatizando el carácter
astral de la religión, digamos, pirenaica.
Calificar algo de
pre-mitraico -en este caso referido concretamente a los crónlechs
de Occabé-, sin mentar someramente a Mitra,
parece licencia excesiva, que se va a subsanar con dos expertos
en la materia: el omnipresente, tratándose de religiones
antiguas, Franz Cumont y con el más moderno, David
Ulansey, del primero contamos con The Mysteries of Mithra,
Dover Publications, Inc. N.Y., 1956, y, del segundo con The
origins of the Mithraic mysteries, Oxford University Press,
1991. Sin olvidar el ya citado André Le Bffle
en Le Ciel de Romais, así, página 130:
" Quant au cult de Mithra, originaire des régions
indo-iraniennes, mais imprégné de croyances
sémitiques et de théologie chaldéenne,
il a pénétré progressivement à
Rome. Une première diffusion est due aux pirates ciliciens
que Pompée vainquit en 67 av. J.-C., ramena prisonniers
en Italie et installa dans las campagnes du sud.
Mithra est un dieu
de la lumière solaire; beaucoup d'inscriptions commencent
par la formule "Au soleil invencible Mithra
"
" Le calendrier liturgique
reflète l'année astronomique: au solstice d'hiver,
naissance de Pétrogéne (Mithra naît du
rocher); tauroctonie à l'équinoxe de printemps.
Interviennent aussi dans l'iconographie mithriaque le Scorpion,
le Serpent (Hydre) avec la Coupe, plus rarement le Chien.",
como se copió ya en la página 28 de este apéndice.
Le Bffle nos
viene de informar de la entrada del Mitraismo en Roma hacia
el 67 a. C.. Cumont, inicia, en la arriba mentada obra, su
Capitulo sobre 'Los orígenes del Mitraismo': "
En aquella época desconocida cuando los antepasados
de los persas estaban todavía unidos con los de los
hindús, ya eran adoradores de Mitra. Los himnos de
las Vedas celebraban su nombre.
el culto
del cual fue adoptado por los indo-iranios "de un pueblo
vecino, superior en el conocimiento del firmamento estrellado",
que no podían ser otros que los habitantes acadios
o semitas de Babilonia. Pero esta hipotética adopción
si tuvo lugar realmente, debió de haber ocurrido en
época prehistórica, sin llegar a disipar la
oscuridad de estos tiempos primitivos, sería bastante
para nosotros constatar que las tribus del Irán nunca
dejaron de adorar a Mitra desde su primera asunción
del poder del mundo hasta el día de su conversión
al Islam.
En el Avesta, Mitra
es el genio de la luz celeste. Aparece antes del amanecer
en las cimas rocosas de las montañas;
"
Pierre Riffard,
en la página de Ésotériemes d'ailleurs,
precisa, bajo el epígrafe.'Réperes historiques
de l'ésotérisme des anciens Iraniens': Avant
Jésus-Christ:
1450- représentation
de Mithra (indien) terrassant le taureau (sous Shaushatar,
roi de Mitanni)
1400?-1200?- début
de l'Avesta. Deuxième tradition iranienne: le MAZDÉISME
PRIMITIVE (=Mazdâyanisme).
Naissance de l'esotérisme iranien.
1380- traité
(en akkadien) entre le roi des Hittites (Souppilouliouma 1º)
et le roi 'para-indien' de Mitanni (Mattiwaza): premier mention
de la tripartition des dieux indo-iraniens (Mithra, Varuna,
Indra, les Nâsatya)
En definitiva, que
es a donde se quería ir a parar: no existe ningún
impedimento histórico para suponer que el crónlech
pirenaico tuviera en su filosofía antecedentes mitraicos
y en relación a Roma, pre-mitraicos. Otra cosa es que
esta hipótesis de trabajo, nacida de observaciones,
digamos, varias, que se irán presentando, sea cierta
aunque desde un punto de vista formal sea factible o lo parezca.
arriba
Antes de entrar
en semejanzas crónlicas, concretadas en este caso en
Occabé, conviene subrayar alguno de los contenidos
de la ya citada obra de David Ulansey, empezando por el capítulo
2 El sacrificio del toro y las estrellas, página
15: "De acuerdo con Stark, las figuras de la taurobolia
no representan caracteres al margen de la mitología
irania sino más bien una serie de estrellas y constelaciones.
Por consiguiente, la taurobolia mitraica, no fue una representación
de un mito iranio -como Cumont y sus seguidores proclaman
que fue- sino ¡un mapa estelar! " Más adelante,
en la página 20, Unlansey, glosa la opinión
de Beck al respecto, concluyendo, con algo que referido a
Occabé, parece fundamental: " En resumen, por
consiguiente, para Beck la taurobolia representa una fotografía
del cielo nocturno como aparece siempre que la constelación
de Tauro se pone." El capítulo termina con una
pregunta obvia que hace en la página 24: "¿Si
todas las figuras que acompañan a Mitra representan
a las constelaciones a las que se parecen, debería
el mismo Mitra representar también una constelación?"
La pregunta es tan
de cajón, que resulta imposible no hacérsela
y luego tratar de contestarla, aquí, conociendo -ahora,
después de descodificar Occabé-, es verdad,
la opinión de todos los eruditos citados y la de alguno
otro más como Juan Antonio Belmonte en Las Leyes del
cielo (Astronomía y civilizaciones antiguas) Ediciones
Temas de Hoy S.A., 1999, quién en la página
224 y siguientes expone con justeza el problema, permaneciendo
en línea con las teorías de Unlansey que se
decanta más por Perseo que por Orión para equiparar
la figura de Mitra en el Taurobolio.
Personalmente, estoy
obligado a hablar a simple título personal, primero
porque no he logrado que nadie estudie este asunto y en segundo
lugar porque no quiero transponer teorías ajenas en
asuntos que si bien pudieran ser similares, en modo alguno
son iguales. Personalmente, entonces, después de asimilar
que el crónlech pirenaico es, en esencia, la representación
de un religión astral, con ciertas similitudes con
religiones anteriores a él y con religiones concretadas,
con variantes, más tarde. Tiempo habrá para
ir documentando los detalles, pero, entretanto, estoy tratando
de dar soporte histórico aproximado, aunque suficiente,
a Occabé en acercamiento desde el taurobolio mitraico,
con observaciones que , en ocasiones, resultarán poco
ortodoxas, así, la figura de Mitra, como representación
estelar la considero como una mezcla del Can Mayor y Orión:
el pie de la pierna derecha de Mitra que sujeta la pata trasera
del toro, es equiparable con la posición estelar de
Sirio; la rodilla de igual pierna derecha es la correspondiente
a la posición de Saiph, k de
Orión; el hombro derecho de Mitra con Betelgeuse, a
de Orión;
la rodilla izquierda de Mitra, que está sobre el lomo
del Toro, con la posición de Rigel -la pierna del gigante-,
b de Orión; el hombro
izquierdo de Mitra coincide con la posición de Bellatrix
g de Orión, y, como colofón el cinturón
de Mitra, se puede sustituir con propiedad por las tres estrellas
del Cinturón del Cazador, al tiempo que a la funda
del puñal presente en más de un taurobolio,
al igual que en algunos grupos de crónlechs que representan
al Cinturón de Orión hay un cuarto círculo,
sería el amasijo visual formado por i
Ori
y la nebulosa M 42. En definitiva, de esta forma se
calca de los cielos la imagen creíble de un personaje
que sujeta para matar el gran toro celeste -¿procedente
del creado por Anu a instancias de Istar y que mató
Gilgames?-. Ésta no es la cuestión, ni tampoco
aportar, vía el significado que nos ha quedado de las
diferentes estrellas, nuevos argumentos que avalen lo ya dicho;
sin embargo, apuntar que en todos los taurobolios, cuya imagen
conozco, hay un hecho incuestionable que todavía no
he visto reflejado -tal vez por no mirar suficientemente-
en otros autores: el pie de Mitra -Sirio-, su hombro derecho
-Betelgeuse- y el cuarto trasero inferior del supuesto Proción
que está bajo el puñal hincado que culmina el
sacrifico, forman un preciso triángulo isósceles,
semejante al Triángulo de Invierno celeste -¿las
referencias platónicas, ya citadas, apuntaban en este
sentido? Y, yendo sólo al final, ¿ se podría
tratar de la escuadra masónica? No lo sé, pero,
cuando personalmente, en Erren-kalko, Burnin Buru, Itzul,
etc., me refiero a los dos triángulos, uno de ellos
es éste el, digamos, mitraico, en expresión
que tiene voluntad de ser esotérica, por cuanto aunque
uno no crea en historias que creyeron otros en el pasado,
andando años por su camino, es perfectamente capaz
de descifrarles, a pesar de que habitualmente -¡allá
ellos!-, en lugar de pintar las cosas claras, se limiten a
dar pinceladas. Por eso, por respeto, siguiendo su sentir,
en lugar de intentar explicaciones de divulgación se
está prefiriendo, con el correr de los días
-mejor de los años-, señalar mojones que sirvan
de guía, de forma que el interesado estudioso pueda
seguir el camino o preguntar con inteligencia desde dentro.
¡Bueno!, esto más lo callado, más o menos,
puesto que no lo sé y, sobre todo, no creo en lo que
supuestamente debería saber o alcanzar; sin embargo,
en mi ignorancia y descreimiento, se leen cosas que ayudan
a caminar. " L'ésoterisme est une chance! Et quelle
chance! ", dice Pierre Riffard al comienzo de la introducción
de su segundo tomo sobre el sujeto. Y, visto lo visto, o sea,
nada, en quince años de búsqueda y entretenimiento,
sospecho que, tal vez, tenga razón: no hay nada hoy,
pero hubo, unos cuantos -pocos- que creyeron en algo hermoso
aunque incierto, no más inexacto que verdades que fueron
antes o vinieron detrás pero sí más bello
y brillante. ¡Ahí es nada!, imaginar señales
de dioses escritas en los cielos con estrellas, menos cierto
y eficaz que esperar revelaciones que llegaron, ¡faltaría
más!, pero menos imaginativo y reconocible. Los escritos
de las revelaciones terminan por sólo leerse interpretados,
en esta o aquella versión -¡menos mal que son
verdaderos!-; en cambio, el firmamento, más o menos,
está como estaba -olvidando la pequeña historia
de la precesión, que ya son ganas de inventarse cosas-,
y, en consecuencia, no hace falta ser un águila para
ir descubriendo algo de cuanto imaginaron y sí un avestruz
para no ver nada, ¡oiga!: nada.
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