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POR EL CAMINO DEL
CRÓNLECH PIRENAICO
Presentación.
Nuevo estado de la cuestión
El crónlech pirenaico -crp, en lo
sucesivo con frecuencia-, aún mudo y evanescente como
se encuentra, no solamente esconde su secreto sino que es
guardián de llaves que pudieran comenzar a abrir un
cierto pasado.
Representan estrellas. Sí pero, además, el crp:
- Es
representación del cielo en tierra.
- Señala
límites terrestres con criterios astronómicos
que indican lindes entre provincias que perduran en nuestros
días.
- Parece
que fueron comienzo del Camino de las estrellas hasta Finisterre.
- Hace
de calendario.
- Insinúa
religiones olvidadas.
- Es
solución del significado de alguna toponimia que permanece
prácticamente intacta.
- Apunta
con discreción firme hacia Mesopotamia, sus dioses,
geografía cósmica y astronomía.
- Ocasionalmente,
contiene enterramientos.
Se
puede mirar hacia otra parte y con ojos tapados y oídos
sordos callar, o , simplemente, no querer ver el crp con otros
ojos porque se sabe y cree cuanto dicen los libros sobre la
materia. Tampoco es obligado que a todo el mundo le interesen
las mismas cosas, pero metido en ellas, entendiendo que la
visión académica sobre la cuestión no
es acertada ni, mucho menos, completa; no hay motivo para
callar cuando se ve diferente. De ahí esta nueva y
segunda entrega de Cromlechpyrene: Por el Camino del crónlech
pirenaico, continuación práctica del libro
Del crónlech pirenaico y preludio de la interpretación
de algunos grupos de crp ejemplares y de las conclusiones
finales.
Por
el Camino del crónlech pirenaico, porque todo cuanto
se narra ha nacido en su entorno, sin pretender por ello que
lo expuesto sea su esencia o su Camino propiamente dicho,
sin embargo, no deja de ser un acercamiento que en numerosas
ocasiones resulta próximo, aunque no de comprensión
asimilable sin voluntad de estudio previo tanto del terreno
como de materias que, olvidadas, se encuentran dispersas en
bibliotecas y archivos varios. Bajo la premisa de que para
comprender el crónlech es preciso estudiar, está
resultando tarea ingrata y complicada lograr la divulgación
de los conocimientos y aproximaciones que, con el trabajo
de años, me parece haber adquirido. Está claro
que estas nuevas teorías sobre el crp, no encajan en
el ámbito académico, donde estos monumentos
están clasificados por su carácter funerario,
aunque las excavaciones que machacan al crónlech no
dan resultados convincentes y constantes. Sin embargo, no
creo que los claustros de profesores de los distintos centros
universitarios sean causantes de este estado de cosas. Cuando
algo se olvida o pierde vigencia, en la mayoría de
los casos, lo hace para siempre. De otra parte, tampoco puedo
hacerme responsable, como lo hago con frecuencia, de mi torpeza
en divulgar mis descubrimientos. El asunto no puede ser más
simple y conciso: "todos los crónlechs
pirenaicos representan estrellas, siendo el diámetro
de cada crónlech proporcional al brillo de la estrella
por él simbolizada", a partir de ahí si
alguien está interesado en comprobarlo, actividad en
modo alguno necesaria ni menos obligatoria, sólo puede
hacerlo en el campo y con algunos conocimientos rudimentarios
de astronomía, clásica y mesopotámica.
En los escritos realizados hasta ahora se han dado pautas
suficientes para que cualquier persona atraída por
la cuestión pueda convencerse de la verdad del aserto
arriba entrecomillado.
En
la presente entrega, en su versión castellana, se siguen
los pasos de Fomalhaut en las cuencas de los ríos Urumea
y Oiartzun, y como consecuencia de tal seguimiento, se dejan
al descubierto los hilos de algunos motivos, en este caso
de posible señalamiento de límites, que están
en el origen del crp. Estos hilos se muestran principalmente
en dos borradores de apéndices futuros de astronomía
y religión; ambos, como las deducciones toponímicas
que se hacen, no son estrictamente el objeto de este trabajo
-que continúa siendo, deducir qué estrella representa
cada crónlech-, no obstante, se citan porque complementan
algunas explicaciones y por entender que el crp tiene caminos
que si bien es pronto para proponerlos como tales, no por
ello se dejan de advertir por cuanto se manifiestan reiteradamente.
La versión
francesa, tratará de Los crónlechs de Okabe,
está terminada en castellano pero necesitada de una
revisión, no en su interpretación astronómica
que permanece sino en sus supuestos religiosos y en una adaptación
a principios de astronomía mesopotámicos. En
tanto que la inglesa, tiene un contenido diferente referido
a El Cinturón de Orión en el crp, este
trabajo fue realizado un año atrás para otro
medio, pero algún malentendido y mi escaso afán
por deshacerlo, lo dejaron en dique seco; hoy le daría
algún retoque y añadido, pero he optado por
conservarlo como estaba. Estas cuestiones podrán no
interesar pero no deben de dar trabajo adicional superior
al interés que suscitan. Otras tareas sobre la materia,
tal vez las últimas, acaparan mi atención y
tiempo.
En las respectivas
versiones de la primera entrega, en las tres lenguas utilizadas,
se ha omitido el apartado correspondiente al jeroglífico
estelar. No ha funcionado. La solución del mismo permanece
constante desde hace varios años y concierne en buena
parte a la esencia religiosa del crp. De momento, su exposición,
alejada del interés general ajeno a estas cuestiones,
se la llevaría el viento. Entonces, tal vez, suscitado
el interés por las analogías físicas
del crp que todos estos trabajos pretenden sin éxito,
pudiera llegar el momento de acercarse a los motivos espirituales
origen del crónlech que, expresados en representaciones
de círculos descifrables astronómicamente, parecen
ser parte de su razón.
Nuevo
estado de la cuestión
Introducción
Como
autor de la página www.cromlechpyrene.com, a
medida que avanza el trabajo tanto de campo como de estudio,
voy tomando conciencia de que si bien la teoría sustentada
en el mismo, crónlech pirenaico = estrella, ha pasado
de hipótesis de trabajo a evidencia meridiana; sin
embargo, de cara a terceros, los logros en dar a conocer la
tesis, están siendo escasos.
El estudio
del crónlech pirenaico ha ido mostrando tan variadas
facetas que la progresiva aparición de éstas
hicieron confusa la exposición de las investigaciones
iniciales, hasta en tanto que la práctica no ha demostrado
que, por encima de cualquier otra consideración, el
único acercamiento cabal posible al crp sólo
se puede realizar de forma multidisciplinar, tomando
en consideración cuantas ciencias pudieron estar relacionadas
con él en la época que le vio nacer -primer
milenio a.C.-. Hasta hace poco, he estudiado los grupos de
crónlechs individualmente siguiendo un estricto orden
geográfico, dando cuenta de las nuevas disciplinas
que aparecían en el estudio del crónlech, allá
donde se manifestaban por primera vez; con posterioridad,
he visto que resulta más comprensible y didáctico
describir los grupos de crónlechs individualmente en
su vertiente geográfico-astronómica, dejando
las materias generales para ser expuestas en apéndices
aparte. Las ventajas que este nuevo punto de vista presenta
son varias: los apéndices pueden modificarse a medida
que se profundice en ellos y su contenido es válido
para la totalidad del trabajo sin necesidad de tener que volverlos
a exponer cada vez que una determinada disciplina aparece
en un grupo concreto.
En los apéndices,
además de intervenir disciplinas claramente objetivas
derivadas de la topografía y de la astronomía
clásica y mesopotámica siempre referidas a la
época en que fueron realizados los monumentos, participan
ciencias de tratamiento más subjetivo como pueden ser
las relativas a la toponimia y, por último, se muestran
aspectos claramente subjetivos que sólo se pueden intuir
desde un acercamiento un tanto esotérico tales los
sentimientos que pudo suscitar el paisaje y la religión
que, junto a una pretensión de representación
de las distintas épocas del año, pudieron inspirar
el crónlech pirenaico.
Tan heterogéneas
materias aconsejan realizar el acercamiento al crónlech
pirenaico de forma paulatina, y sobre todo, procurando no
mezclar las distintas disciplinas que en él participan,
al objeto de no confundir a quienes por primera vez se acercan,
o, a quienes conociendo el crónlech quieren indagar
en su presunta vertiente astronómica.
Realizar un
estudio y darlo a conocer, están resultando actividades
muy diferentes, que, en este caso, a medida que pasa el tiempo
en lugar de converger, divergen. Me resulta cada vez más
difícil hacerme entender puesto que con frecuencia
saco a relucir nuevas materias y trabajos, dando por sabido
y aceptado todo cuanto he dicho anteriormente tratando de
explayarme y dar cuenta de los últimos descubrimientos,
en ocasiones todavía hipótesis, aumentando el
desconcierto de quienes se acercan de buena fe solicitando
más clara información inicial.
Craso error
el mío, el de querer llevar parejas investigación
e información, cuando todavía no han sido aceptados
los principios generales de la teoría crp = estrella,
yerro que en esta nueva entrega se va a tratar de corregir,
insistiendo en la parte de divulgación básica
en lugar de dar razón de nuevos descubrimientos, cuya
información se pospone.
Dije desde
el inicio, en observación que me continúa pareciendo
válida, que el estudio del crónlech pirenaico
debe hacerse, al menos al comienzo, desde el terreno. No se
puede entender nada desde una mesa de despacho. Abundando
en dicha apreciación, en esta nueva etapa de intento
divulgador, se propone para comenzar un recorrido, un paseo
guiado, que, por no volver a errores pasados, se limita a
una sola dirección, N.-S., y dos estrellas, Fomalhaut
y Deneb Kaitos, en visita que puede realizarse cómodamente
en un par de días.
Además,
se insiste en que para la comprensión de este asunto,
al menos en su vertiente astronómica, son precisos
algunos conocimientos de astronomía clásica,
incluida la mesopotámica, y del firmamento a ojo desnudo,
sin aparatos. A fin de saber con claridad qué es una
constelación y un asterismo, y, principalmente, entender
qué es un sincronismo estelar o una tabla de salidas
y puestas simultáneas.
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