NUEVO: ENTREGA 2 - ACTUALIZACIÓN     
 
 
 
 

PASEOS GUIADOS POR TIERRA DE CRÓNLECHS

 
De norte a sur por el camino de Fomalhaut y Deneb Kaitos:   Kauso I y II
Elutxo Arria y Bidangoko Gaina  -  Amunola  -  Arriurdiñeta  -  Auntz Bizkar
Lizarrozko Soroa  -  Ezkain  -  Etzelako Arritxuriak
Nota previa

Como se ha apuntado en el Nuevo estado de la cuestión:
  • El estudio del crp por ser multidisciplinar se debe de realizar atendiendo a todas las disciplinas en él implicadas,

  • A fin de facilitar la comprensión de iniciación al crp, en los estudios individuales de descripción de los grupos que en esta ocasión se van a presentar se ha procurado tratar únicamente de las disciplinas puramente físicas: medidas y disposición de los círculos sobre el terreno; relaciones y límites geográficos; correspondencias astronómicas e interpretaciones toponímicas coherentes si las hubiera, etc.

  • El no presentar ni comentar determinados aspectos intangibles, en un primer acercamiento al crónlech, no quiere decir que estos no existan sino que se ha considerado conveniente dejarlos de lado para ser expuestos en apéndices venideros aparte. En definitiva, ha primado lo físico y tangible que, en buena parte, muestra la expresión material del crp, sobre lo espiritual y religioso que nos llevaría a su significado último. Esta decisión que modifica presentaciones anteriores, en las que se mezclaban conceptos, se realiza por entender que la experiencia está mostrando que mal se pueden llegar a discutir los motivos últimos del crp, cuando todavía se niegan, mejor ignoran, realidades físicas que de puro evidentes, a pesar de la modestia y mal estado de los monumentos, saltan a la vista.

  • Con posterioridad a la redacción de esta nota, se ha ido viendo, al escribir la interpretación de los distintos grupos que constituyen esta presentación, que se deben de dar en ellos explicaciones, que, aún estando contrastadas, desbordan la interpretación geográfico astronómica de un grupo determinado, pero deben de hacerse para mejor comprensión de terceros, a menos que convirtamos la igualdad crónlech = estrella en un acto de fe, práctica en modo alguno necesaria por cuanto el crp, canta su melodía celeste sin necesidad de otra ayuda que nuestra atención. Exponer dentro de un grupo de crónlechs disciplinas que, aún estando con él relacionadas, complican la descripción general, como se ha ido mostrando a lo largo del estudio, resulta práctica traicionera que poco ha ayudado al reconocimiento del misterio que encierra el crónlech. Motivo, por el que, a la espera de poder presentar ordenados y bien elaborados los apéndices que traten individualmente cada una de las disciplinas que inspiraron y dieron cuerpo al crp, se ha confeccionado un apartado llamado Retazos para futuros apéndices, constituidos en realidad por textos multidisciplinares surgidos tanto al confeccionar los grupos ahora tratados como de viejas notas no publicadas, escritas al hilo de estudios anteriores de grupos de crp de otros lugares, todos los cuales se han reunido ahora provisionalmente formando una especie de borradores de Apéndices que, para comenzar, consta de dos partes una dedicada a la astronomía y la otra a la religión, por entender que pueden ser más ilustrativas unas notas desordenadas que el silencio. Ambos se irán completando y puliendo a medida que avance el trabajo, además, con el tiempo se añadirán nuevos apéndices centrados en otras disciplinas.

Objetivos de este nuevo acercamiento astronómico al crp

        El propósito de esta nueva presentación al crp es el de facilitar su comprensión haciéndolo más accesible a cualquier persona interesada por él, con independencia de su formación. En realidad para acercarse y entender el crónlech, no es necesaria una preparación especial, es una cuestión de actitud más que de conocimientos previos.
        Actitud de mente abierta, sin ideas preconcebidas, que admita que en el crp, amén de ocasionales enterramientos, hay o puede haber gato encerrado. En caso contrario, si se cree a ciencia cierta en la hipótesis unívoca de que los crónlechs pirenaicos son enterramientos realizados por pastores a los que no se les atribuyen más capacidades que las propias de su oficio, mejor no empezar. Quienes propugnan que la función del crp es exclusivamente funeraria, llevan un siglo sin ver otra cosa y la aceptan como cosa sabida y clasificada; por consiguiente, esta historia, con todos los respetos y sin ánimo de molestar, no va con ellos.
        Si el crp, como se viene insistiendo, en primera instancia es algo físico y mal interpretado, si se pretende encontrarle nuevo significado, habrá que comenzar por estudiarlo sobre el terreno, en su entorno, mirándolo con ojos nuevos y abiertos de primera vez. Así comencé hace quince años y he ido descubriendo cosas porque están ahí en los círculos y en el paisaje, y, sobre todo porque son sencillas y naturales, de otra forma me hubieran faltado capacidades; de otra parte, ¿cómo unos hombres del primer milenio a.C. podrían haber imaginado algo complicado y de difícil comprensión para las mentes de hoy? De ninguna forma. Este convencimiento que prendió de seguido al arranque de la investigación ha servido de estímulo para su continuación y desarrollo. Saber que el objeto en estudio es factible para quien lo realiza, aunque se comentan errores, da ánimos.
        Pero, ahora no se trata de exponer el inicio de la investigación, que sigue su curso pues no está concluida, sino de ir mostrando los resultados obtenidos de manera más asequible que la utilizada hasta hoy. Por ello, creyendo, como ya se ha dicho, que el crónlech en primer lugar es algo físico, tangible, fácil de inspeccionar, es preciso comenzar a mirarlo sobre el terreno y, para facilitar y orientar esta tarea a nuevos interesados en el crp, he concebido unas visitas llamadas Paseos guiados por tierra de crónlechs. En ellos pretendo mostrar el crónlech y su entorno, como yo los veo y es comprobable; sin embargo, el hecho de que los datos sean verificables, en modo alguno quiere decir que siempre deban ser exactamente coincidentes. La historia del crónlech, como se ha dicho y escrito en diversos lugares, es la de una precisión, la del calco del firmamento sobre el terreno pirenaico que, en la realidad, en ocasiones, resulta hecha un tanto a ojo de buen cubero. Lógico de otra parte puesto que el terreno, aunque se pretenda, no siempre conduce en la dirección exacta, si bien en bastantes puntos la posición de crestas y collados importantes parecen situados y trazados con tiralíneas en direcciones específicas de la rosa de los vientos, formando la estructura, el entramado de emplazamiento de crónlechs, que permitió la realización, probablemente posterior, de ubicaciones no tan correctas geométricamente ni tan ajustadas al rodar de la bóveda celeste. En esta ocasión vamos a tratar esencialmente de uno de estos alineamientos de crónlechs no tan precisos, el que atañe a los grupos situados y relacionados entre Kauso, ubicado en Oiartzun -Guipúzcoa-, y Ezkain emplazado en Ezcurra -Navarra-, en paseo de dos días de duración que se ha denominado: De norte a sur por el camino de Fomalhaut y Deneb Kaitos.

Metodología

        En primer lugar, el paseo que se propone es necesario estudiarlo sobre el mapa -se indicará en todo momento el o los mapas correspondientes-. No viniendo mal, cuando se trate de grupos de crónlechs ubicados en Guipúzcoa dar un vistazo a cuanto de los grupos propuestos para estudio dice la Carta Arqueológica de Guipúzcoa -CA.- editada por La Sociedad de Ciencias Aranzadi.
        Además, si los crónlechs pirenaicos representan estrellas, es imprescindible iniciar un acercamiento a la astronomía, entendida y vista ésta con desnudos ojos de ayer, estudiando el firmamento como si fuese un mapa terrestre pero teniendo en cuenta que se mueve, advertencia innecesaria por cuanto se hace palpable en la primera observación.
        Una modesta guía celeste de campo y, sobre todo, una 'carta celeste móvil' del tipo de la Cherche-étoiles ALPHA de Éditions Marcel Broquet inc. o de la SIRIUS editada por Hallwag Verlag de Berna, son imprescindibles y bastan para que cualquier aficionado con un poco de interés en pocos días tome conciencia del movimiento celeste tanto durante la noche como a lo largo del año. Más adelante, necesitados de una mayor exactitud, debido a la 'precesión de los equinoccios' -leer sobre la precesión en la guía astronómica, en el diccionario, o en un librito de astronomía elemental- será necesario adquirir algún sencillo programa de simulación celeste para ordenador que nos permita ver con mayor precisión el cielo pirenaico en la época en que se construyó el crónlech y obtener las coordenadas de las distintas estrellas en un momento y lugar dados. Resulta de gran ayuda saber desde el inicio que, salvo en contadas ocasiones, tenemos que vérnoslas con estrellas de cuarta -rara vez- a primera magnitud, como corresponde al hecho de que mirando a simple vista en el primer milenio a. C. y, aún ahora, todos se fijaban y nos fijamos en las estrellas más brillantes, salvo que se deba plasmar o contar con estrellas una efeméride determinada alejada de los astros más destacados. En el transcurso del paseo se darán, cuando proceda, mayores precisiones.
        Tampoco vendría mal, antes de salir al campo, leer un poco por encima el conjunto del paseo que se va a realizar.
        Al terreno hay que acercarse con algún material:

  • Mapas de la zona y croquis del grupo o grupos en estudio.

  • Una brújula.

  • Un clinómetro o similar para ver la altura a que se encuentran los accidentes geográficos próximos a fin de calcular la parte de firmamento visible desde un crónlech concreto y deducir las estrellas que pueden quedar ocultas por el paisaje o subrayadas por éste.

  • Dos cintras métricas: de 10 y 20 metros, para determinar los centros de los círculos y las distancias entre estos.

  • Unas diez estacas de madera de unos 40 centímetros de largo y unos 6 a 7 centímetros cuadrados de sección, acabadas en punta para clavarlas en los centros de los círculos, etc.

Nota importante
        Con cierta frecuencia, los círculos resultan de dudosa definición y arriesgado el decidir el emplazamiento original de sus testigos principales; sin embargo, es obligado resolver estas dudas y asumir dichos riesgos porque la descodificación de todo grupo de crónlechs reside casi exclusivamente en los datos que sobre su diámetro, posición relativa de unos círculos con otros y emplazamiento de los testigos diferenciados podamos obtener, y ciertas, equivocadas o dudosas las observaciones en estas materias, sin ellas no existe interpretación posible. Por este motivo, en los dibujos que presentan los distintos grupos se muestran los diámetros de los círculos, dibujados con trazo continuo cuando su definición se ha considerado fiable y discontinuo en casos dudosos. Los testigos y sus posiciones, se han trazado de forma sencilla, sin titubeos, con líneas gruesas cuanto más señalado sea el testigo y con línea discontinua cuando se hallan caídos.
        La descodificación de un grupo de crónlechs, no es distinta a la de una inscripción que, de forma purista, podríamos reproducir dibujando los trazos que persisten de los signos primitivos, pero que si deseamos conocer su significado estamos obligados necesariamente a aventurar que tales trazos pueden corresponder a una E una K, etc. Sin hacer deducciones y sin ponerse a la tarea tomando algún riesgo inicial, no hay traducción posible. Algo similar ocurre con el crónlech. En líneas generales la posición relativa de un círculo en los dibujos con respecto a sus próximos, su diámetro y posición de los testigos, no han sido fruto precipitado de una sola observación sino de repetidas comprobaciones sobre el terreno, que siendo válidas para todos los círculos en aceptable estado de conservación pueden ser más discutibles y dudosas cuando se trata de crónlechs muy deteriorados; no obstante, a la hora de dar opinión sobre un dibujo se ha hecho de forma concreta, evitando notaciones pusilánimes del tipo de las utilizadas con frecuencia en arqueología académica en las que se dibuja hasta la última piedra de un monumento hasta lograr verlo como un montón de piedras de nula utilidad para deducir de él las características del círculo originario. En este menester, los círculos y cuanto los constituyen son signos, de nada sirve dar a conocer de forma precisa y apelotonada las malformaciones que hoy sufren, es preciso deducir el trazo de la imagen original que permita conocer el significado primitivo de lo que fueron signos. En la práctica, utilizando esta sencilla técnica, con rectificaciones que se van haciendo al ir tratando el crp como un todo, el crónlech va contando sin forzar su historia y significado, de desaconsejable simplificación todavía y necesitado de serena reflexión colectiva que vendrá cuando se eludan resúmenes divulgadores y se reduzca, la paja que proporcionan muchos montones de piedras, a las periferias de los círculos que éstas formaron, el diámetro de los cuales pretendía ser proporcional al brillo de las estrellas por ellos representados y sus testigos daban cuenta de las efemérides interpretadas.

arriba